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Nota de prensa y resena sobre Acuérdate del escorpión. Isaac Goldemberg / Ricardo González Vigil

SEGUNDA EDICION DE NOVELA POLICIAL DE ISAAC GOLDEMBERG PUBLICADA EN NUEVA YORK

 

Sudaquia Editores, con sede en Nueva York, acaba de publicar la segunda edición de Acuérdate del escorpión, novela del escritor peruano Isaac Goldemberg, que ha sido publicada también en traducción al inglés e italiano.

Desentrañar dos misteriosas muertes ocurridas en Lima —la de un ex capitán del ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial y la de un anciano judío— es el encargo que recibe el capitán de la policía Simón Weiss, secundado por el teniente Katón Kanashiro. La investigación transcurre en seis días, dentro de una atmósfera inquietante y opresiva: el país está gobernado por una dictadura militar y vive las secuelas del devastador terremoto de junio de 1970, así como la participación de la selección peruana en el Mundial de Fútbol que se está celebrando en México.

Según la laureada escritora mexciana Margo Glantz, “Acuérdate del escorpión es una obra delirante, paródica, eficaz. En un muy breve espacio y a gran velocidad, aprendemos que el amor es dulce y desgraciado como en los boleros y valses sentimentales. Y que los sueños son en realidad profecías porque desde la primera línea de la novela se nos advierte  que ‘los hechos venideros habían comenzado a proyectar su sombra’”.

Asimismo, el escritor argentino Mempo Giardinelli, Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, afirma que “En la la trama jugosa y fascinante de Acuérdate del escorpión vuelven a brillar la imaginación y la prosa firme de este gran escritor peruano”.

 

Por su parte, el crítico peruano Ricardo González Vigil afirma que “Acuérdate del escorpión es una novela negra que nos sumerge en las tinieblas del corazón humano y que muestra también el engranaje corrupto del poder económico (entremezclado con el político) que estorba e, incluso, impide la acción de la justicia. En las últimas décadas, abundan en el Perú e Hispanoamérica las novelas negras; empero, pocas poseen la consistencia artística de Acuérdate del escorpión.

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Isaac Goldemberg. Acuérdate del escorpión. (Nueva York: Sudaquia Editores, 2016).

Ricardo González Vigil

Tal era su destreza en la dosificación de variados recursos narrativos que a Isaac Goldemberg (Chepén, 1945) le bastó su primera novela, La vida a plazos de don Jacobo Lerner (1978), para consagrarse internacionalmente como uno de los narradores hispanoamericanos más dotados surgidos después del ‘boom’ de los años 60. No le escatimaron elogios Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, Tomás Eloy Martínez, José Emilio Pacheco, entre otros. Sus siguientes novelas han confirmado su talento fuera de lo común.

De manera precisa y aguda, Margo Glantz (una destacada escritora mexicana, con varios premios internacionales en su haber) ha logrado caracterizar su mas reciente novela: Acuérdate del escorpión. Se trata de una novela negra, ya que no estamos ante el policial racionalista con detectives superdotados que deducen infaliblemente los casos más enigmáticos, sino ante un policial que nos sumerge en las tinieblas del corazón humano y que muestra también el engranaje corrupto del poder económico (entremezclado con el político) que estorba e, incluso, impide la acción de la justicia. En las últimas décadas, abundan en el Perú e Hispanoamérica las novelas negras; empero, pocas poseen la consistencia artística de Acuérdate del escorpión.

Eso que tiene que ver con los rasgos que apunta Glantz: “Obra delirante, paródica, eficaz; reúne todos los estereotipos del género y rinde homenaje a sus antecesores, tanto en la literatura como en el cine”. Glantz menciona la semejanza entre su memorable y cocainómano protagonista Simón Weiss y el personaje interpretado por Robert de Niro bajo la dirección de Sergio Leone. Añadamos aquí un homenaje al símbolo mayor del policial racional (normalmente opuesto a la novela negra): Sherlock Holmes; y no solo porque en un pasaje Weiss es llamado burlonamente Sherlock, sino porque el inolvidable personaje de Conan Doyle también acude a las drogas y se concentra tocando música (Weiss canta valses de Felipe Pinglo, en particular “Sueños de opio”, y boleros).

En lo tocante a su componente delirante (pesadillas, traumas, presagios angustiantes, junto con complejas relaciones sexuales del protagonista con una prostituta mayor que él y con una joven casada a la que acaba de conocer, vínculos que exorcizan sus carencias a nivel de las figuras centrales del hogar infantil), Glantz atina a señalar que, al leer la novela, aprendemos que el amor es dulce y desgraciado como en los boleros y valses sentimentales. Y que los sueños son en realidad profecías. Y es que, a la vez que un policial, Goldemberg nos entrega una novela de amor, la pasión dominante en la mayoría de los personajes, incluidos los dos miembros de la Policía de Investigaciones del Perú que la protagonizan.

A lo observado por Glantz, que nos ha servido de eje para nuestro comentario, cabe añadir el espesor del contexto social de las experiencias colectivas; sobresale el horror del holocausto judío. La condición de judío acriollado de Weiss se percibe en todo lo que hace. Repárese en que, simbólicamente, la intriga se sitúa en los días siguientes al terremoto de 1970, mientras la selección peruana cosechaba triunfos en el Mundial de Fútbol de México. Es decir, de un lado una realidad en emergencia (“un país que siempre se anda cayendo a pedazos”) y, de otro lado, el “sueño de opio” del orgullo nacional alimentado, entonces, por el fútbol.