Chipy y Manuelcha Prado, Víctor Suárez Ilizarbe

Como comentario a una entrada sobre Manuelcha Prado y Daniel Kirwayo en el internet – y que se puede ver en la seccion Hawansuyo Ukun Words de esta pagina- Víctor Suárez Ilizarbe nos  entrega un hermoso semblannte de los inicios del maestro y wayki Manuelcha Prado y su aprendizaje del renomrado Chipy Prado. La entrega de Victor resalta tanto por su belleza y profundidad como porque es una microcronica que dice mucho. Como marco musical hemos hecho una seleccion encadenada de  Daniel Kirwayo y Manuelcha Prado, cuyo contrapunto creativo, como lo dijo Arnulfo Fuentes, es quizas lo mejor que le ha podido pasar a la guitarra andina en las ultimas decadas*. 

Hola Fredy, no conocía tu texto sobre Manuelcha, hace tiempo que no frecuento Ciberayllu, creo que desde que salí de la universidad. Tu entrada por el concepto de sacralidad para entender la obra guitarrística de Manuelcha y el de curación para entender lo de Kirwuayo me parece sugerente y comparto in extenso tu texto. Quisiera añadir algo personal, abusando de tu confianza, ya que no nos conocemos y esta sea la ocasión para futuras comunicaciones.
Soy también de Puquio, y amigo desde la niñez de Manuelcha, con quién en nuestra fogosa adolescencia, guitarras y voces en ristre dábamos serenatas a las lindas puquianas con canciones campesinas que habíamos rescatado y que casi todos ninguneaban. Eran los años setenta y el presagio que sobre Puquio había esbozado el Tayta Arguedas se cumplía inexorablemente. Una veleidosa modernidad arrasaba con todo vestigio tradicional y antes de que se lo engullera todo, corríamos con Manuelcha y amigos a rescatar lo poco valioso que quedaba en los barrios de Puquio.
Y quedaba todavía en pie y armado con su guitarra consoladora el gran Chipy Prado, quijotesco caballero andante, el último exponente de la guitarra señorial puquiana, a quién admirábamos con una devoción pura. Antes de llegar a nuestro colegio el Manuel Prado de Puquio, desviábamos el camino con rumbo a la plaza de Ccollana con la ilusión de encontrar al Chipy Prado en su cantina favorita tomando su desayuno, consistente en una canasta de humeantes chaplas y una cuartilla de chakña de Ayrabamba. Advertida nuestra presencia, nos solicitaba humildemente que compartiéramos con él tan solícito manjar y que no nos preocupemos, parte de la mañana la había utilizado en templar su guitarra y ella solo esperaba sus manos acariciadoras.
Luego, nos pedía que lo acompañemos en su largo peregrinar de luces y sombras, de silencios y esperanzas; mirándolo fijamente a Manuelcha, arrancaba sus primeras notas, como diciéndole con su sola mirada: en ti confío toda mi música y llévala más lejos. La musicalidad del temple casi perfecto de su guitarra, imitaba el tañido lastimero de una campana, el bramido amenazante del río Chilques, o a la congoja de la prenda perdida y nunca recuperada. Eran momentos de grato recogimiento y nosotros nos entregábamos al embeleso de sus canciones que había creado y cogido de otros señores allá a comienzos del siglo.

De aquélla reunión con el maestro que se despedía ya no fuimos los mismos, sentíamos que su música nos había liberado de viejas ataduras que no nos dejaba crecer y nos sentíamos con unas ganas locas de subvertirlo todo. Manuelcha, después de beber de esta fuente primera y del gran García Zárate sigue el itinerario que tú muy bien mapeas, pero así como se recrea en una propuesta como Síndrome Colonial y kavilando él no reniega de lo tradicional y conversa con Carlitos Falconí para traernos un tema como Opa Mayu, de clara raigambre religiosa, donde el hombre pecador le habla al río, que no amenaza a nadie, y le suplica para que se lo lleve y el río le responde que primero tiene que pagar sus culpas y el hombre le dice: mis delitos los estoy pagando/mi destino lo estoy cumpliendo/ dando vueltas como la nieve/llorando como la lluvia.
Dicho sea de paso este huayno de autor desconocido, pero que muy bien pudo haber sido de el mismo Chipy Prado, era y es seguramente el tema más querido por Carlitos y Manuelcha, los escuché muchas veces en reuniones íntimas y muy pocas veces en público a finales de los ochenta como para exorcizar el Manchay Tiempo de esos momentos.

*Bythewaycha: buscando en YouTube a Daniel  Kirwayo hemos encontrado varias entradas de un japones que pasa por guitarrista y que luego de escribir un comentario poco elogioso al maestro Raul Garcia Zarate se ha puesto ejecutando varias composiciones de Daniel  Kirwayo cuando en vida maltrato al maestro. Ello no pasaria com un estudiante peruano de un sensei Zen. Ni los oyentes ni los musicos somos sus cholitos.

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