La vida breve: a plazos y al contado, Eduardo González Viaña (sobre el ultimo libro de Isaac Goldemberg)

Con motivo de la publicacion de su ultimo libro de poesia “La Vida breve” Isaac Goldemberg comparte con nosostros  la introduccion de Eduardo González Viaña. Un verdadero honor para Hawansuyo tener en casa a dos grandes  representantes de la literatura chepenana, peruana y universal. Luego de la introduucion de Eduardo estamos poniendo varios  poemas que Isaac generosamente ha compartido. Ama qonqaychikchu chaykunata liyinaykita. Leer todo el libro sera un gran placer!

La vida breve: a plazos y al contado

Isaac Goldemberg Bay. La vida breve (antología personal 2001-2012). Cajamarca: Fondo Editorial de la Universidad Privada Antonio Guillermo Urrelo, 2012.

 Por Eduardo González Viaña

Western Oregon University

La obra de Isaac Goldemberg Bay es un camino indetenible para tratar de contarnos y de contarse una historia. A través de su narrativa y su poesía, el tema se enriquece, gana perspectivas, revela detalles secretos, parece llevarnos directamente a la puerta secreta detrás de la cual se halla la identidad del autor que, en este caso, también es personaje.

“Y el personaje que habla canta una canción del camino, con nuestras propias palabras, como si hablara con nosotros…. como si el poeta, al hablarnos con nuestra propia voz, nos reconociera en el camino del desierto, en el pan de la palabra mutua”. (1) En cada versión de las historias que Goldemberg cuenta —ya sea en narrativa o poesía— más allá de los cambios de nombres y de detalles, hay un punto de vista y una estrategia textual diferente que impulsan al lector a desechar los enredos que hace lenta la interpretación del texto para avanzar directamente hacia la obsesión que genera estos textos. Bien sabemos que una obsesión es casi siempre el punto de partida de una obra maestra, y ese es el caso de la que en estas líneas examinamos.

En la poesía de Isaac Goldemberg “el yo lírico cuenta una ego historia. Protegido por la complejidad metafórica, libre de imposiciones discursivas gracias a las licencias poéticas, el Yo habla de sí mismo tal y como es en su fuero interno. Ese Yo que traspasa los sucesivos poemarios, se crea elaborando imágenes del padre ausente y de la madre ausente”. (2) Así, un hombre camina por todo el mundo para descubrir quién o cómo era su padre. En sus senderos, se armará de sabiduría e ingresará en la escuela de misterios —en este caso, el judaísmo— que hacen a ese personaje secreto, inasible, percibible con rostros diferentes. Aprenderá también las sencillas verdades del otro lado de su sangre —la familia materna, la etnicidad peruana. Conocerá el conflicto interno que el encuentro de sus etnias debe necesariamente provocar. Entenderá, por fin, que el relato no se acaba en una forma de narrarlo y ensayará la novela, el teatro, la poesía —los géneros literarios— que son trazos diferentes de escritura y de camino para burlar el laberinto y explicar su condición mestiza a través de la creación de personajes que remiten a sí mismo. En este sentido, “Algo inusual en la poesía peruana es como en Goldemberg el yo ‘parece rodar por el abismo de la historia’ y en esta caída establece una relación crítica con el mundo judío, a la par que vocativa con el peruano…. Esté donde esté su lenguaje encuentra al yo —poético, representatorio y real— como protagonista.  Lo perdurable es el ser —con el otro y lo otro, de su más íntima parafernalia— que su estadío”. (3)

Dentro de la literatura americana, hay un caso terriblemente similar al de Goldemberg, y es el del Inca Garcilaso de la Vega. Creemos encontrar una línea no interrumpida de trabajo en el camino que va desde las traducciones hasta los Comentarios Reales de los Incas (1609), un ensayo a través de escrituras y aventuras diversas de llegar hasta lo que se quiere decir, hasta la más prístina revelación de su identidad. De la misma forma que Garcilaso, Goldemberg parece haber comprendido, a lo largo de un largo periplo, que la mejor forma de penetrar en el misterio de su identidad, es decir, de hallarse, era la de hablarse a sí mismo y por eso, Isaac se habla y, al hacerlo, empieza pronto a escuchar aquellas antiguas voces que creía perdidas, aquellas con las que sus estirpes le dictan muchas ficciones. La más saltante —y acaso sobresaltante— de ellas es la voz sin voz de su padre —que aparece en muchos de los poemas que componen La vida breve (Antología personal)— convertido en pura imagen.

En todas las iniciaciones, luego de callejones sin salida, bosques espesos  o laberintos sagrados, el nuevo adepto adquiere una nueva fuerza que supera con holgura toda la que hasta entonces había perdido. Lo mismo ocurre con Goldemberg que, en el camino hacia las “Variaciones Goldemberg” (último libro de La vida breve) ha aprendido a poetizar de una manera que combina el espíritu de la narración oral con el ritual religioso, y que obliga al lector a establecer una permanente pesquisa acerca de la relación entre el autor y sus personajes y la búsqueda de su identidad. El primer resultado de todo esto es que Isaac Goldemberg parece haber hecho estallar el poema tradicional para después mostrar al lector solamente los restos del mismo; y estos restos, por los simbolismos que encierran y por el profundo silencio que los rodea, revelan una capacidad de sugerencia tan infinita como su capacidad de engendrar nuevas ficciones. Al igual que sus novelas, La vida breve “celebra las hibridaciones lingüísticas —de hebreo y quechua, de español e ídish—, el sincretismo religioso, las mezclas de textos bíblicos y precolombinos… y continúa la exploración de una identidad judía y peruana”. (4)

Puede decirse que, luego de repetido sin cesar, se acaba el argumento para convertirse en personajes obsesivos, acciones bestiales, movimientos teatrales, cuyo denominador común es una atmósfera de gran intensidad lírica. En cuanto atañe al plano del lenguaje, esta poesía echa mano de todos los recursos de la palabra hablada; y a pesar de los infiernos que recorre, ofrece una corriente de afectividad tan poderosa que semeja las voces iniciales de una nueva lengua. A lo largo de sus poemas, “Goldemberg se retrotrae en sí mismo y lo hace revisitando la tradición poética de su lengua, o bien bajo la sombra de las canciones populares de su país”. (5) Hay que decir, además, que, aun en medio de la confesión más dolorosa, el lenguaje es parco y otorga al lector los silencios del que ya no habla y el silencio de aquellos a los que no dejan hablar, al igual que el silencio del que sabe que viene de una antigua hecatombe y el silencio de aquel que ignora en qué punto del destino se inicia su verdadera historia. Por ello, “Lo que deslumbra de sus poemas es su fuerza, la contracción de sus imágenes, pero incluso más allá de eso, es que desde el lenguaje lo que se tematiza es finalmente la abolición de todo lenguaje”. (6)  

Como Garcilaso, Goldemberg encuentra al fin lo que anda buscando, el íntimo secreto de su origen y revela las estrategias de sobrevivencia de las dos culturas que por medio de él se expresan, y al hacerlo crea una nueva forma de expresividad. No se limita, como la mayoría de los escritores, a manipular las palabras difuntas que recibieron, desamparadas de medida, significación y sacralidad, sino que logra que la palabra olvide su carácter de bien mueble y que cada fonema tenga una capacidad encantatoria. Tales deben ser, además, las razones por las cuales el autor ha acudido a la poesía, entre la variedad de géneros que le sirven para contar su historia. En este nivel, la amplia tesitura poética de La vida breve afianza temas que van del sarcasmo a la elegía, de la meditación al epigrama, de la anécdota biográfica a la alegoría histórica, vertido todo en imágenes a veces complejas, hasta rayar en hermetismo cuando exploran dominios que guardan parte de su misterio y a través de las cuales “el poeta busca superar las fronteras de la geografía política y explayarse en un ámbito plenamente humano y universal“. (7) En este viaje poético que es La vida breve, desde el poemario Peruvian blueshasta el libro inédito “Variaciones Goldemberg“, la poesía de Isaac Goldemberg “ofrece la particularidad de referirse a los grandes temas universales con un lenguaje fluidísimo y fácilmente reconocible por su sello personal, donde campean por sus fueros el humor y la ironía más refinada, aunque —cabe destacarlo— estos siempre son empleados por Goldemberg como los recursos mejores para inducir a la reflexión sobre la condición humana, que es uno de los núcleos de sentido de su obra poética”. (8)

Hace ya tiempo que la trascendencia de Isaac Goldemberg ha sido reconocida en su amplitud, y ha inspirado decenas de estudios y centenares de reseñas por parte de narradores, poetas y críticos muy importantes a lo largo de todo el mundo. Este libro responderá muchas preguntas, pero aún quedarán muchas que están por completo insatisfechas. ¿Encontrará la kipá que buscaba? ¿Terminará de vagar el judío errante cuando se acabe el mundo? ¿Se acabará el mundo? ¿Se acabará esta historia?

_______________________________________

1 Julio Ortega. “Isaac Goldemberg y la poesía de la consolación”. “Prólogo” a Peruvian blues. Lima : Ediciones del P.E.N. Club del Perú, 2001.

2 Dorita Nouhaud. Isaac Goldemberg: el hombre del libro. Lima: Ediciones El Santo Oficio, 2003.

3 Maurizio Medo. “IsaacGoldemberg: el yo en busca de su autor”. Maracay, El Periodiquillo, noviembre, 2006.

4 Patricia Nuriel. “Diáspora y mestizaje en las novelas de Isaac Goldemberg”. Santiago de Chile, Cuadernos del CILHA – a. 9 n. 10 – 2008.

5 Carlos Germán Belli “Goldemberg, viniendo de lejos”. “Prólogo” a Décimas y canciones de fino amor. Lima: AFA Editores, 2007.

6 Raúl Zurita. “Prólogo” a La letra en que nació la pena: Muestra de poesía peruana 1970-2004). Lima: Ediciones El Santo Oficio, 2003.

7 Róger Santiváñez. “Hacia una nueva identidad poética de Dios”. “Prólogo” a Libro de las transformaciones. Lima: Fondo Editorial Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2007.

8 Luis Benítez. “Diálogos conmigo y mis otros, de Isaac Goldemberg”. Pau, Resonancias: Revista Literaria y Artística Latinoamericana, abril 11, 2012.

 

Crónicas

Entonces empecé mi viaje por la historia
y recuerdo que los héroes —me refiero a aquellos que pensaron en la vida a la hora de la muerte— sacaban a relucir sus uñas de fantasma

Sucedía que después de todo
era imposible olvidarse de los siete poemas de Mariátegui sucedía que aunque decapitado
guardaba aún en el bolsillo
(el izquierdo)
dos centavos de patriotismo

Entonces emprendí el camino que no empezaba
ni terminaba en Jerusalén o el Cusco
descubrí finalmente que Confucio Jesucristo Carlos Marx se confabulaban para hacer una edición nueva de la Biblia y que en definitiva el ombligo del mundo
le pertenecía a una mujer estéril

Salomón mandaba cercenar al hijo de mi conciencia y entregaba la cabeza a la madre occidental
y un culo con dos piernas a la madre oriental
Fue así como le empezó a crecer a nuetra cultura una mentira del tamaño de una nariz

Una voz sedienta moribunda me revelaba
que la civilización partió del crimen cometido por el dios-caín qué más daba que Wiracocha hubiese nacido en el pesebre de Belén o que Jesucristo fuese hijo del lago Titicaca
No necesitábamos exámenes de espermatozoides
sino exámenes de conciencia

A fin de cuentas yo hijo del acto de Abraham con Mama Ocllo hermano paterno de David el Pachacútec hebreo
hilaba mis raíces en la judaica Castilla del Tahuantinsuyo

No es necesario decir nada poetas
hoy en día la palabra ha dejado de ser el arma del profeta y la razón en esta época distanciada como nunca
del misterio que nos teje el universo
sólo se refleja en la mudez de nuestros muertos

Es necesario sí emprender la búsqueda de los seudónimos comprender que da lo mismo llamarse león caballo o gato que los nombres de los héroes huelen ya a pergamino
De ahí resulta que es mejor oveja a Abraham

carnero a Jesucristo o llama a Manko

 

Huayno zapateado de Chepén a Santiago de Chuco

Ay vidita quién pudiera perder toda memoria de mí de ti de todos nosotros ellos
Quién pudiera ay hacer que los pronombres saltaran sobre su propia cáscara

que cruzada de piernas se abriese nuestra vida
y entrara morado y seco doblando dúctiles campanas
el pene del olvido chichesco y choclo
Ay memoria tan virgen tú en tus encajes blancos
cavando ardiente fosa
al borde de la carne haces bailar injusta pala
Ay olvido sangre en retroceso imploras
flojamentecuerda despacios adjetivos
Ay memoria tragaverbos y matapredicados
háblame olvido cachero de los mudos
cállate fría memoria de los sordos
¿No son ellos mancos cojos
los que al fuego meten pies y manos
y aúllan lobos por nombrarlos?
El grito primero del olvido nombró al fuego
la memoria dio su primer soplo por borrarlo
Olvido pisa con taco fino nuestro cajón de muerto
pañuelo en mano zapatea memoria nuestro clavo más flaco

 

Autorretratos

1

El judío es tan triste como el murciélago El peruano es más triste que el gato
El judío es menos triste que el Zar
El peruano es el más triste de todos

El judío es triste
El peruano es muy triste El judío es tristísimo

2

Yo y mi judío a cuestas observándonos de espaldas
y sin embargo
oreja a oreja:
él imperturbable
diríase desdeñoso de la muerte dando campanazos contra el tiempo en su misión de ir rodando
por el abismo de la historia
él su rostro adolescente
rezagado en los espejos
tatuado del pie al alma
Yo y mi judío a cuestas calcamoniados hasta la corva nariz que se nos gasta
en olfatear el Reino de la Tierra

3

Inacabadamente erecto
quedo en mi habitual pose de hombre: esta mano es mi extensión
denuncia mis actos monótona
con doble luto de péndulo
La espina me baja hasta el pie
el talón me lleva por delante
me obliga a dar traspiés
en este círculo de vida
que va de un ojo al otro
Mis escondites guardan su lado oscuro: la axila es una araña abierta
el vientre una frontera
que me cruza de norte a sur
Arriba: el cerebro
Si me encaramo a su altura después

—cuando el cuerpo me lo exige— es refugio la caída

 

Hagadá

La plenitud del vino el rito de las uvas benignas en la mesa festiva de mi padre
humilde la levadura de los panes ácimos
la soledad magullada de la mesa y sus costados la diseminada historia de mis antepasados

en la poquedad del vino
en el zigzagueo derecha izquierda
de sus mercaderes piernas
sus tejes y manejes desde la remendada geografía de la Ucrania hasta el hueso embalsamado de una huaca peruana

De esta parte mi abuelo sigue siendo el huaquero viejo que viene de sacar huacos
del mundo de arriba
del mundo de abajo

Ay ayayai la curvatura de su poncho al viento Ay ayayai el eco quebrado de su quena

Por las veredas de mi tierra la historia de mi padre da una vuelta caracolea su galut en torno a mi tienda de campaña
Ay ayayai los meridianos de su sombra
Ay ayayai de su shofar el eco de una quena

Para ti padre todo el silencio de mi kadish
para ti la erecta gravedad de un trigo jamás pan
ácimo en la palma de tu mano
Para ti el mar septentrional que te trajina puerta en puerta del mundo de abajo
del mundo de arriba
Para ti todos los goznes de mi hueso embalsamadoque cuentas y recuentas desde los recovecos de mi huaca Ay ayayai el curvo silencio de tus palabras yiddish
Ay ayayai el eco quebrado de mi palabra quechua

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