ACERCAMIENTO A JUAN JOSE FLORES. Hernan Hurtado Trujillo

Escrita como parte de su tesis sobre Sara cosecho de Manuel Robles Alarcon,  Hernan Hurtado Trujillo, comparte fon nosotros un fragmento indito de su tesis doctoral. Se va acrecentando  el caudal de estudios de esta gran obra: Huambar poetastro acacau tinaja. Pronto va pasar del nivel regional a espacios mas amplios como le coretsponde por ser heredera de Guaman Poma, paralela a los varios indigenismos y duena  una hibridez de la que Churata estaria contento. Al haber sido escrita kimsa chuna watakunapi va tambien en el sentido que reclama el qollana Pablo Landeo.

1.4.2. Juan José Flores

El lugar y fecha exacta de nacimiento de Juan José Flores no se conocen, las indagaciones y testimonios  proporcionados por familiares y contemporáneos que a la fecha se consideran son Ocobamaba (Andahuaylas) y Parinacochas (Aycacucho). En su obra inédita Ampay, prosistas y narradores apurimeños el escritor Abanquino Federico Latorre Ormachea hace un comentario biográfico de Juan José Flores, sin señalar la fecha de su nacimiento pero  si el lugar de nacimiento:

“Juan José Flores nació en Ocobamba, hijo del coronel Carlos Flores de ascendencia ecuatoriana, propietario de la hacienda Mitobamba, Juan José Flores tuvo por madre a doña  Petronila Gutiérrez una mujer humilde cuyo apellido Gutiérrez no quiso llevar. En su condición de hijo no reconocido vivió en la hacienda de su padre como un criado más”. (Latorre Ormachea Inédito: 599). Entrevistamos al escritor  Federico Latorre sobre la fuente de la cita y supo manifestarnos que la tomó del testimonio del escritor ocobambino Vidal Ochoa Salazar autor de Celajes de Andahuaylas (1989) quien fue conterráneo de J. José Flores.

Por otra parte, en su tesis de maestría Víctor Flores Ccorahua manifiesta que Elmer Aliaga y Gedeón Palomino quienes en 1999 reeditan el libro Huambar poetastro acacautinaja y hacen un estudio socioliterario bajo el título “Huambar…una novela de fortunas y adversidades al modo del autor” donde refieren el siguiente dato biográfico:

[…] por los datos proporcionados por los familiares del autor y por personas, que de una u otra forma lo conocieron, podemos colegir que nació en la localidad de Parinacochas (Ayacucho), por los años 1877 a 1880 […]Juan José Flores Gutiérrez fue hijo de Carlos Flores (general español) y de una campesina sirvienta suya, por lo que no fue tratado, precisamente, como hijo prodigo; por el contrario, desde niño se le subestimó y prohibió el aprendizaje de lecto-escritura, fue tratado como un siervo más” (FLORES CCORAHUA:2009:48)

No existe evidencias categóricas sobre el lugar y fecha de nacimiento de Juan José Flores como es la partida de nacimiento, la partida de bautismo, los certificados de estudios que evidencien la institución donde estudió, los testimonios son versiones difíciles de probar por la falta de objetividad documentaria que den cuenta de dichos datos biográficos imprescindibles.  La causa de esta carencia documentaria según Flores Ccorahua sería la de ser hijo de un terrateniente que tuvo su hijo en una sirvienta en forma extramatrimonial, donde los clérigos y terratenientes no reconocían a sus hijos:

Estos datos no han sido registrados, porque J. Flores viene a ser hijo de una relación extra matrimonial, de manera la afirmación de  Aliaga y Palomino resulta inconsistente. Los hijos “naturales” de los terratenientes y clérigos, en época colonial y feudal, han permanecido en el anonimato; pues, esto constituía parte de la conducta de los personajes aludidos (Flores Ccorahua 2009:48).

Cualquiera que sea su origen, el dato biográfico como el contexto nos interesa en la medida que nos ayuda entender el texto; no se trata de subordinar la literatura a la biografía o al referente; no obstante los datos coinciden que Juan José Flores vivió afincado en una hacienda en Ocobamba distrito de Chincheros cuyo origen de su propiedad sería lo siguiente:

“El origen de la tenencia de la tierra tendría tres fuentes: herencia, compra a sus hermanos naturales Constantino y Ricardo; y apropiación ilícita de las tierras circundantes de las comunidades.

J. José Flores edificó una de las haciendas más modernas de la región a principios del siglo XX. Murió a los 57 años, después de publicar HPA. Roberto Flores, sobrino carnal del autor de HPA; afirma que leyó el manuscrito el año 1931, in situ “Monte Líbano” (Hacienda Mozobamba), lugar donde escribió, puesto que se encontraba listo para su publicación” (Flores Ccorahua 2009:49)[1].

La patria del hombre no es sólo el lugar donde ha nacido, es sobre todo el lugar donde ha vivido, en tal sentido la vida y obra de Juan José Flores, es de importancia para la literatura apurimeña y formar parte del contexto cultural de la región, porque Apurímac es el lugar donde escribió su obra Huambar Poetastro Acacautinaja publicado en 1933, sin embargo esta importancia se relativiza, con la versión del escritor Federico Latorre Ormachea que apoyado en la misma fuente antes mencionada afirma que la novela Humbar Poetastro Acacautinaja:

Esta novela (se refiere a: HPA) fue  ideada, creada y escrita  no sólo por Juan José Flores, sino por otro personaje entendido en literatura, de procedencia costeña y que echó raíz en la hacienda Mozobamba, de nombre Juan, que resultó siendo el compadre espiritual de Juan José Flores. Los dos compadres solían ingresar al escritorio y en medio de sonoras risotadas, escribían, ampliaban, reescribían la tan mentada novela. (Latorre Inédito: 600).

Las afirmaciones de la cita anterior tampoco no muestran evidencia alguna, son sólo versiones; lo cierto es que no se sabe ni el nombre completo de supuesto compadre de Flores, si fuera verdad aparecería como coautor dicho personaje en el libro, por el contrario develaría la deshonestidad y apropiación ilícita de la coproducción intelectual de una obra creativa. Tampoco se conoce el reclamo del coautor que como derecho legítimo debería haberlo hecho.

Las fuentes y versiones señaladas dan cuenta que Juan José Flores tiene un origen social heterogéneo: descendiente de un hacendado militar y una madre de condición económicamente pobre, probablemente una indígena, de la que  tenía vergüenza por su condición marginal. Tanto por el padre y la madre, sufrió en su infancia un doble desarraigo familiar y social. Su condición social económica cambiaría cuando se convierte en un hacendado próspero:

Luego de haber conocido Lima, Flores vuelve a Ocobamba con algo de dinero y se compra un fundo para pagar con facilidades y convertirlo en una de las haciendas más importantes del lugar y de su época.

Con el transcurso de los años se convirtió en un próspero hacendado, con siervos pertenecientes a tres extensos caseríos, calculada en unas trescientas familias. La casa hacienda era toda una ciudadela admirablemente organizada. Resulta difícil explicar la forma cómo domesticó y explotó a su servicio a toda la gente y cómo se apropió de los terrenos circunvecinos pertenecientes a los campesinos” (Latorre: inédito: 599).

Los datos hacen deducir que Flores tuvo una formación autodidacta, su lengua materna fue el quechua y luego aprendió a leer y escribir, esta formación dual heterogénea  influirá definitivamente en su creación litería como se evidencia en su obra.

La novela Huámbar: Poetastro Acacautinaja de Juan José Flores nos remite a la década del 30.Temporalmente, es un antecesor de la narrativa de José María Arguedas y Manuel Robles Alarcón, reflejando el sistema feudal de la sierra, especialmente apurimeña. No se puede decir que esta novela sea indigenista; sin embargo, toca uno de los tópicos de esta corriente literaria: el papel de la iglesia en el sistema feudal, a la que  censura y cuestiona como parte de la trilogía embrutecedora del indígena, del que González Prada nos habla. En esta novela no se cuestiona el abuso y explotación del indígena por los gamonales, terratenientes y hacendados; planteamos la hipótesis que, por su condición de ser un hacendado con ideas liberales, no realizó ningún cuestionamiento, porque de otra forma no se puede entender su crítica a la crisis y decadencia moral de la iglesia, representada por el cura Yayala.

La aparición de esta novela  generó censura y persecución, en su  artículo titulado “Destinos y destinatarios de Huámbar Poetastro Acacautinaja” de Víctor Tenorio García manifiesta:

En 1993, dada la inmediatez de los hechos y la identificación de personajes, la obra fue tomada como real. Por esto fue condenada y perseguida incinerada. A pesar de ello ha sobrevivido aun clandestinamente […] por ser en realidad un objeto estético de gran valor. (Tenorio García1994: 103).

La novela gira en torno al relato contado entre copas por Huámbar a su amigo Tuertoni, con un tono burlesco y un lenguaje diglósico entre el castellano y el quechua, como podemos observar en las declaraciones de Huámbar en su condición de testigo frente al cura:

–¿Cuál es tu idioma?

–Yo poseo dos idiomas, el castellano puro y “gente boca” (runa simi). (Flores 1933:14).

La novela gira en torno a las aventuras y desventuras de amor entre Huámbar, un muchacho pícaro, vanidoso y semiletrado que presume ser poeta, y Aledaida Pitorrez, campesina simpática incapaz de hacer los distingos entre un poetastro y un cachaco que prodiga sus favores con gran facilidad. Además, tenemos a Yayala, un cura beodo, libidinoso, que disputa los amores de Aledaida, del cual ella y Huámbar huyen y el cura burlado los persigue con ensañamiento. Así comienza la tragicómica odisea de la enamorada pareja; en dicha persecución y desvaríos de amor intenta suicidarse en dos oportunidades. Al final, Huámbar y Aledaida Pitorrez huyen a Ayacucho de la persecución de Yayala para quejarse ante el obispo de la diócesis; pero no encuentran justicia, al contrario, son objetos de burla.

La inserción de la novela en el género de la picaresca, según Víctor Tenorio, y lo  carnavalesco, según Víctor Flores Ccorahua, no sólo se debe en cuanto relata aventuras y acontecimientos burlescos y satíricos; sino, sobre todo, por el lenguaje de naturaleza bilingüe e intencionalmente diglósica, realizando: “El trasvasamiento del código lingüístico quechua al español ” (Tenorio García 1994:95). Como podemos apreciar en la declaración de Huámbar al padre Yayala, en su condición de padrino de matrimonio para asentar la partida:

–¿Qué raza eres?

–Soy de raza de “orinar” (hispana) es decir española

–¿Cuál es tu idioma?

–Yo poseo dos idiomas, castellano puro y “gente boca” (runa simi). (Flores 1933: 18-19).

Este uso intencional del lenguaje, de traducir literalmente del quechua al castellano sin tomar en cuenta la imagen simbólica, es lo que genera risa en el lector, quien también tiene que ser bilingüe para entenderlo. El objetivo del autor fue burlarse, en forma deliberada, de los vicios sociales y religiosos de su época, a través de recursos expresivos como los sobrenombres de sus personajes. Así, el sacerdote Manuel Ayala participa en la novela como Manolo Asnovil Yayala. Utiliza elementos del mundo andino, como los watuchis, tratanacuy o desafíos en los insultos y lisonjas que los hombres andinos suelen realizar. El mismo autor advierte al lector, al inicio del libro, de qué trata y cómo está escrita su novela:

Las aventuras cómico-trágicas de Sardaniel Huambar Lordigo, relatadas a su camarada Burdoloza Tuertone, con traducción  literal y a su modo, en gran parte del quechua al español, sin admitir, ni en el vocablo castellano mismo, todo lo que a él le pareciera quechua. (Flores 1933: 13).

Respecto a esta novela, se han realizado pocos estudios por la crítica literaria. El poeta Víctor Tenorio García la analiza en un artículo extenso titulado “Destinos y destinatarios de Huámbar Poetastro Acacautinaja” y considera que la obra es contestataria y renovadora en la creación literaria  de su época:

[…] esta novela picaresca se presenta como una obra contestataria  “peligrosa” en su tiempo,  no solo en el plano del mundo representado, sino también en el plano discursivo.

Rompe con todos los cánones, incluso literarios de su tiempo (con las características del mismo género picaresco planteando sus propios parámetros, como toda obra revolucionaria en el arte, suele factibilizar y concretar. (Tenorio García 1994:99).

Víctor Flores Ccorahua, en su libro de crítica literaria titulado El discurso carnavalesco de Huámbar Poetastro Accacautinaja de J. José Flores, hace una interpretación bajtiniana sobre la singular y breve novela, refutando la caracterización de esta como picaresca:

[…] Tenorio subraya acertadamente el proceso de enmascaramiento, polifonía y la parodia. Lamentablemente no desarrolla en el análisis de esa perspectiva teórica. Esto debido a que desconoce los presupuestos teóricos o los conceptos nucleares de la dialogía, polifonía y lo carnavalesco planteado por Mijael Bajtín.

Proponemos que HPA como una novela carnavalizada, en tal sentido se estudia la correferencialidad textual en nexo con la parodia y la ironía; y se relaciona con el género cómico jocoserio en nexo  profundo con el folklore carnavalesco, además lo burlesco y la risa popular constituyen el sustrato de la literatura carnavalesca. (Flores Ccorahua 2009:41).

En el mundo andino, se han escrito las crónicas, desde de Guamán Poma de Ayala y el Inca Garcilaso de la Vega, con un lenguaje diglósico,  Juan José Flores construyen un autor implícito y bilingüe (castellano-quechua), que se dirige a un lector también bilingüe. Por el contrario, no sería entendible esta novela. Dorian Espezúa destaca, en el prólogo del libro citado de Víctor Flores, la singularidad de ese bilingüismo entre una lengua de poder y otra popular y autónoma, aparte de su carácter dialógico y polifónico en el sentido bajtiniano: “Una manifestación palpable de ello es el singular bilingüismo presentado en la novela, un bilingüismo en el que se piensa en quechua y escribe en español, de modo que lo subordinado es más bien el español y no el quechua” (Flores Ccorahua 2009:15).

Esta apreciación devela el espíritu de la novela, la cosmovisión que encierra una transculturación heterogénea que se apropia de la cultura occidental para expresarse, sin perder las raíces de su lengua y su cultura.


[1] Flores Ccorahua afirma que obtuvo estos datos en la entrevista que le concedió Roberto Flores Leiva el año 2000 en su casa de 2 de Mayo N.° 343, Huamanga. Las siglas HPA que usa en la cita significan: Huámbar Poetastro Acacautinaja.

8 Comentarios

  1. Los datos de la biografia de mi abuelo Juan Jose Flores no es correcta mi papa Edilfredo Flores Leyva que es su hijo tiene los datos exactos , si le interesa saber su numero es 5562127…

    1. Hola, soy Fredy Amilcar Roncalla, me alegra que esten en contacto ntre familiares de Peru y Ecuador. He estado en contacto con su hermano. Le molestaria si llamo a su padre y a usted para saludarlos? abrazo

      1. Nos agradaria a mi y a mi papa , como hijo se imaginara que sabe bien de su padre y en cuanto al libro huambar mi papa se lo sabe al derecho y al reves, de chicos siempre nos contaba la historia, sabe que han hecho una tesis sobre huambar? Me gustaria saber sobre una obra Don Jose por vidal ochoa dicen que es sobre mi abuelo sabe usted de eso? Mucho se lo agradeceria… y llame cuando guste. Atentamente ginet flores.

    2. Se dice en mi familia, que es Ocobamba, que Juan José Flores tuvo un hijo mudo con mi bisabuela Micaela Ñuflo Rojas. El hijo se llamó Froilan Flores y no tuvo descendencia ¿ La familia del señor Flores sabe algo? Gracias.

  2. Hola Fredy le aseguro que sabra todo los pormenores de mi abuelo y de Huambar y estara muy
    satisfecho y vera al porque de esa obra. Esperamos su llamada.

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