¿Ministerio de Pueblos Indigenas o Estado Pluricultural?, Vicente Otta Rivera

¿Ministerio de Pueblos Indigenas o Estado Pluricultural?*

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El martes 09 de abril de los corrientes, las seis organizaciones del Pacto de Unidad: la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), la Confederación Campesina del Perú (CCP), la Confederación Nacional Agraria (CNA), y la Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería (CONACAMI), la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP) y la Federación de Mujeres Campesina, Rurales, Indígenas, Nativas, Asalariadas del Perú (FEMUCARINAP), culminaron su Segundo Encuentro Nacional sobre institucionalidad, con la propuesta de creación de un Ministerio de Pueblos Indígenas u Originarios.

A simple vista este hecho puede parecer una noticia intrascendente, dado que la cuestión indígena sigue siendo ninguneada por el Estado y los tradicionales núcleos intelectuales y políticos. Pero se trata de un acontecimiento de la mayor importancia porque es la primera vez que las organizaciones más representativas de los pueblos indígenas hacen una propuesta que implica un severo cuestionamiento de la naturaleza unicultural y excluyente del Estado peruano y plantea explícitamente la necesidad de su profunda reforma.

Según esta propuesta: “el nuevo ministerio sería el encargado de generar políticas públicas, normas, planes y programas que garanticen el cumplimiento y realización de sus derechos.” Precisaron además que este ministerio deberá tener participación plena de los pueblos indígenas en las instancias directivas y ejecutoras. Lo que constituye un serio cuestionamiento al actual gobierno nacionalista y su Ley y reglamentación de la Consulta Previa, pues según los pueblos indígenas éstas se apartan del espíritu del Convenio 169 de la OIT y adoptan una orientación que vulnera sus derechos y favorece al extractivismo, que es actualmente la mayor amenaza de sus vidas y del medio ambiente.

Estas propuestas tendrían que considerar la necesidad de construir el Estado Pluricultural, como alternativa de solución a las demandas de igualdad social efectiva que los pueblos reclaman con todo derecho.

La invisibilidad y carencia de derechos elementales de los pueblos indígenas tiene una larguísima y trágica data. Desde el siglo XVI en que se produce la conquista y la colonización posterior en que se debatía si los indios tenían alma y eran humanos o no, que se tradujo en un horrendo genocidio al punto que una población estimada de 8 a 10 millones de personas durante el incario, se redujo para comienzos de 1,600 a un millón y medio. La visibilización de los pueblos indígenas y la aceptación de la legitimidad de las luchas por sus demandas es un fenómeno bastante reciente, de los últimos 30 años. En nuestro país donde las fuerzas conservadoras siguen siendo tan fuertes como retrógradas las reivindicaciones indígenas son vistas como cosas extrañas e impertinentes.

Asumiendo la justeza de los reclamos de los pueblos indígenas que se expresan en la propuesta de creación del Ministerio de Pueblos Indígenas u Originarios, es necesario puntualizar que en las actuales circunstancias, dada las experiencias de procesos de formación de estados  plurinacionales y/o pluriculturales, pensar que la creación de un Ministerio atenderá los asuntos indígenas y resolverá este histórico y complejo problema puede ser un grave error.

Las experiencias históricas demuestran que en sociedades caracterizadas por la existencia de diferentes pueblos, etnias o  naciones, en que se ha construido el estado-nación como expresión de una sola nación o etnia, y éste ha tenido un largo periodo de vigencia ( el peruano, étnica, política y culturalmente, tiene en lo esencial continuidad desde el siglo XVI) requiere para su transformación, de Estado Unicultural a Estado Pluricultural, de un proceso complejo y duro porque se trata de subvertir un orden fuertemente sedimentado y enraizado en la cultura y el sentido común de la sociedad. En nuestro país, el racismo, la exclusión y la aceptación de ciudadanías “diferenciadas” son hechos frecuentes y asumidos como normales hasta la actualidad.

Esta mentalidad y sentido común son los que tienen que ser criticados y cambiados; estos cambios tienen que traducirse en una nueva cultura, en fuerzas críticas operantes que se transforman en organización y movilización social y en una nueva ciudadanía, intercultural. Son estos factores activos en el conjunto de la sociedad y no solo en algunos sectores indígenas o movimientos sociales, los que producirán la modificación del actual status quo, construyendo una nueva correlación de fuerzas sociales y políticas que son las que darán nacimiento al Estado Pluricultural que nuestro país necesita con postergada urgencia.

Desde un ministerio no se puede “tranversalizar” las políticas públicas. La tranversalización efectiva solo es posible si todo el Estado está impregnado de un ethos y visión pluricultural. Las políticas públicas y el rol del estado como servidor del ciudadano no es una cuestión que se resuelve en el terreno de la técnica, como vienen pregonando los voceros neoliberales en los últimos 20 años, es un asunto esencialmente político, de compromiso conceptual y práctico con valores e ideas que se plasman en hechos materiales, en las políticas públicas, y lo que es más importante, tienen coherencia y vigencia en el momento de su aplicación. Todo lo cual implica una profunda reforma cultural, social y política. Nuevas ideas, nuevas políticas y nueva gestión administrativa requieren de personas y equipos de servidores públicos y autoridades con una mentalidad, habilidades y competencias nuevas. Requeriremos que estos servidores públicos conozcan nuestras realidades múltiples y complejas, los diversos idiomas que nos comunican, las diferentes costumbres y usos, la diversidad de música, danza, gastronomía y vestimenta. Autoridades y funcionarios deben ser bilingües o poliglotas. Estos requisitos, amén de la calificación técnico-profesional tienen que ser tenidos en cuenta para aplicar como empleado público y/o autoridad.

El sistema de representación política debe contemplar una presencia de los grupos étnicos ya sea nacional o regionalmente, según sea la presencia demográfica de los pueblos y su asentamiento territorial. De esta magnitud son los cambios que debe acometer una verdadera reforma del Estado peruano. Las políticas públicas son las formas específicas en que se materializa la relación estado-ciudadano. Por consiguiente, atraviesa todos los sectores y áreas de la administración pública, con mayor énfasis en los niveles locales y regionales que son los ámbitos donde la diversidad  social y cultural de nuestro país se expresa en toda su riqueza y complejidad.

Las experiencias de INDEPA, del Vice Ministerio de Interculturalidad y la no implementación de la Ley de Consulta Previa, son las expresiones más evidentes de la inviabilidad de que el estado actual pueda implementar políticas interculturales.

El ansia de democratización, de ciudadanía intercultural que subyace en el pedido de las organizaciones indígenas del Pacto de Unidad debe marcar el inicio de un debate nacional en que las elites intelectuales y políticas, las organizaciones sociales, ambientalistas y los pueblos indígenas tomamos al toro por las astas y ponemos en la agenda política del país el Estado Pluricultural como la cuestión esencial de la reforma efectiva del Estado peruano.

* Tomado de Noqanchis/Nosotros

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