Antonio Cornejo Polar y el compromiso de los intelectuales. Juan Zevallos Aguilar

Antonio Cornejo Polar y el compromiso de los intelectuales*.

Juan Zevallos Aguilar

The Ohio State University

Se pueden  explicar las distintas facetas de la trayectoria intelectual y política de Antonio Cornejo Polar (1936-1997) en términos de representaciones de un intelectual moderno que prefería Edward Said (1994). Es decir, Cornejo Polar encajaba en el perfil que un intelectual moderno debía tener para el autor de Orientalismo. Fue  un individuo conciente de su función social. No se redujo a ser un intelectual experto que dirigía todos sus esfuerzos al logro de sólo sus intereses personales. Tenía la facultad de representar, articular un mensaje, un punto de vista, una actitud de y para un colectivo. Cuando tuvo la oportunidad de cumplir su función social confrontó ortodoxias teóricas y dogmas políticos y trató de no ser cooptado por gobiernos o instituciones. Concibió que su razón de ser consistía en representar a todas aquellas personas y asuntos que eran olvidados u obviados por los demás.

Las representaciones que se tienen  de Cornejo Polar, su propia autorrepresentación y las diferentes representaciones que como intelectual progresista asumió durante su vida, han generado admiración o rechazo. Sobretodo, la identificación de Cornejo Polar con el proyecto de la modernidad socialista y su defensa de posiciones progresistas como la revolución cubana no logró la simpatía general, si no más bien la animadversión de varios académicos poderosos. En efecto, después de la lectura del material escrito sobre la vida y obra de Antonio Cornejo Polar, el lector se da cuenta que los amigos, colegas, discípulos y estudiantes han representado la figura de un hombre cuya conducta personal y obra intelectual eran admirablemente coherentes y estaban regidas por un conjunto de principios. Por cierto, los valores que regían la vida y obra de Cornejo Polar correspondían a los de un intelectual moderno progresista que consideraba como principio rector el compromiso o responsabilidad que tenía con su sociedad y su tiempo para lograr la justicia social. Este principio moduló tanto su interacción social como su pensamiento que es difícil analizarlos por separado. Esto se puede ver, en la elaboración de un método crítico analítico-explicativo-referencial tal como Raúl Bueno nos hace recordar. Según Bueno:

Lo analítico tiene que ver con la estructura textual, es decir con las formas de una manera que nunca descuida (…) lo referencial, con el contexto de de realidad, esto es, la situación histórico-social, que en su modelo crítico no es una entidad pasiva sino parte activa y sustancial del proceso de producción textual; y lo explicativo, con la relación significativa y funcional entre texto y realidad, en que interesa destacar cómo la obra literaria debidamente interrogada, más allá de sus proyectos explícitos, contribuye a desarrollar fines que trascienden la mera contemplación estética (1998: 13).

Cornejo Polar entendió a la sociedad de su tiempo no en un sentido abstracto sino para él, la sociedad y su responsabilidad social empezaba en todos aquellos individuos que formaban su más cercano entorno personal. De allí, que todos aquellos que establecieron algún tipo de contacto personal con él, en el Perú o el extranjero y en diferentes instituciones y etapas de su vida lo recuerdan como buen amigo, colega íntegro, ejemplar profesor y excelente mentor. De otra parte, cuando Cornejo Polar actuó dentro de las instituciones típicas del estado nación, su conciencia crítica siempre estaba atenta a las acciones que emprendían los grupos de poder que las controlan. Así en sus funciones de estudiante, catedrático, promotor cultural, funcionario en la institución  literaria y en la universidad destacó por su espíritu renovador y emprendedor. Cornejo Polar se educa e inicia su carrera académica en la Universidad San Agustín de Arequipa. Una universidad obsoleta, en los años sesenta, en el sentido de que estaba retrazada teóricamente, y cuyo curriculum seguía modelos de la universidad europea medieval. Más tarde, cuando se le da la autoridad administrativa, inicia un proceso de renovación de la teoría y  metodología de los estudios literarios. Así en la Universidad San Agustín y luego en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en los setenta y ochenta, puso énfasis en la indagación de las relaciones entre literatura y sociedad desde un marco teórico que se podría denominar sociología o historia social de la literatura. Del mismo modo, en sus facetas de funcionario de instituciones culturales del gobierno peruano (director de Institutos Nacionales de Cultura) y promotor cultural independiente (director de la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana) renueva el canon literario peruano y ayuda a la consolidación de una institución literaria peruana moderna. Mucho más tarde, cuando ejerce el cargo de rector de la Universidad de San Marcos, en la segunda mitad de los ochenta, quiere llevar a cabo un proyecto de renovación de la universidad popular (Bueno, “Antonio Cornejo Polar  y la universidad popular…”). Si bien este proyecto tenía como premisa el concepto de lo nacional-popular, planteaba soluciones factibles a la crisis del sistema público de educación universitaria peruano.  Sin embargo, el proyecto no prosperó al no contar con el respaldo del gobierno de turno, ni de supuestos aliados que a boca abierta defendían los intereses del pueblo.

En los setenta, su prestigio académico rebasa las fronteras peruanas, haciendo explícito su compromiso fiel con la literatura y la institución literaria peruanas. Cornejo Polar emprende la defensa y recuperación de José María Arguedas en Los universos narrativos de José María Arguedas (1973), su primer libro que se edita en la Argentina.  La motivación central para escribirlo fue la de rescatar la obra literaria de un autor peruano que era tratado con desinterés  por escritores y críticos literarios prestigiosos deslumbrados por el “boom literario”. Para Cornejo Polar, “se explica esta displicencia, que a veces llega el desplante, porque suele incorporarse la obra de Arguedas (…) a la novela regional o a la corriente indigenista, ahora mal afamadas” (Los universos 15). En estos mismos años fue participante activo del fallido proyecto de creación de una teoría literaria latinoamericana. Como parte de este esfuerzo que quería satisfacer la “necesidad de autointerpretación”  es que formula su teoría de las literaturas heterogéneas en su artículo “El indigenismo y las literaturas heterogéneas su doble estatuto sociocultural”. Para él, en esta primera formulación, las literaturas heterogéneas son aquellas “literaturas situadas en el conflictivo cruce de [por lo menos] dos sociedades y dos culturas” (68).  Las caracteriza “la duplicidad o pluralidad de los signos socioculturales de su proceso productivo: se trata, en síntesis, de un proceso que tiene, por lo menos, un elemento que no coincide con la filiación de los otros y crea, necesariamente, una zona de ambigüedad y conflicto”(73). La existencia de estas literaturas aparte de la reproducción de las claves mas hondas de las sociedades latinoamericanas cuestionan tanto la existencia de la nación como la literatura nacional y sus tendencias homogenizadoras y excluyentes. Luego de hacer sus definiciones, Cornejo Polar deja traslucir la necesidad de la construcción de una nueva nación y una literatura nacional que recoja “una pluralidad que nunca dejará de ser conflictiva y enriquecedora” (85).

            En su último libro Escribir en el aire (1994), luego de hacer una autocrítica, con cierta nostalgia de diversas posiciones pasadas, amplia su concepción de la heterogeneidad con el reconocimiento de los aportes a la crítica latinoamericana de la teoría postestructualista, pero al mismo tiempo rechaza la “estetización de un mundo de injusticias y miserias atroces” (Cornejo 1994:15) a las que el postestructuralismo estaba llevando a algunos críticos. En otras palabras, Cornejo Polar reconoce que la teoría postestructualista ha ayudado a “desmitificar el sujeto monolítico, unidimensional” moderno y reivindicar “la profunda heterogeneidad de las categorías que son literarias pero expresan bien nociones y experiencias de vida (…) mucho más auténticas y dignas, pero no valen nada, por supuesto, si individuos y pueblos no las podemos autogestionar en libertad, con justicia, y en un mundo que sea decorosa morada del hombre” (Cornejo Polar: 23). En ese sentido, John Kraniauskas señala con precisión que la contribución del concepto de hetereogeneidad de Cornejo Polar amplia el concepto de heterogeneidad postmoderna. Según Kraniauskas, la heterogeneidad propuesta por Cornejo Polar “tiene poco que ver con la celebración banal y ética de la diferencia cultural asociada con ingenuas formas de crítica postmodernista. Al contrario, Cornejo Polar la presenta como un intento de desarrollar la heterodoxa crítica marxista y política socialista de José Carlos Mariátegui” (14).

            En las formulaciones teóricas de Cornejo Polar notamos claramente que responden a la autorrepresentación de un intelectual que está atento a los problemas de la sociedad de su tiempo y con su análisis esboza alternativas de solución. Por supuesto que en este razonamiento está implícito el compromiso que él creía tener para coadyuvar al cambio social. Solo así se entiende el señalamiento de conflictos culturales y sociales. En la misma dirección se encuentra su propuesta de creación de un nuevo tipo de nación que responda a la “necesidad de autogestionar un mundo que sea decorosa morada del hombre”. Sin embargo, aquí no se agotan las manifestaciones de su compromiso. También tiene un compromiso con una cultura latinoamericana moderna  que marca su identidad con el uso del castellano. Cornejo Polar hizo hizo un uso exclusivo del castellano para escribir sus propuestas e insistió en escribir en un estilo claro y legible. El quería ser entendido por un amplio público latinoamericano que lee castellano.

En las pocas entrevistas que permitieron un acceso a su mundo privado, el crítico peruano Miguel Ángel Huamán, le pregunta, luego de constatar que, con la excepción de dos libros publicados Argentina en Venezuela, todos sus demás libros han sido publicados en Perú.  ¿Porqué prefiere publicar en Perú si bien tiene las posibilidades de hacerlo en otros lugares? Cornejo Polar respondió que no se imagina muchos más años en los EEUU y  cuando escribe siempre está pensando en Perú. Su lector implícito es siempre peruano y a ratos casi sanmarquino (Huamán 14). La respuesta de Cornejo Polar reitera su lealtad y compromiso con el Perú y la Universidad de San Marcos, pero también la publicación de todas sus obras en Latinoamérica significa que han sido escritas en castellano para poder ser leído en primera instancia por lectores hispanohablantes.

En el mismo sentido, en ese compromiso que asumió como representante de los académicos latinoamericanos en el sistema universitario norteamericano, escribe uno de los pocos textos que aluden a políticas lingüísticas que rigen el latinoamericanismo actual. Es decir, en “Mestizaje e hibridez. Los riesgos de las metáforas” (2002) señalaba con alarma la reactualización del colonialismo académico en los noventa, en el que se utilizaba el inglés para hacer crítica literaria sobre textos que están escritos en castellano. Este nuevo colonialismo, según Cornejo, primero, desconocía la crítica escrita en castellano y prefería la teoría posmoderna que estaba de moda. Segundo, promovía la subdivisión de la disciplina en un polo que se comunicaba en inglés y otro que se entendía en castellano, adquiriendo cada uno de ellos su propio ritmo y definiendo sus propios cánones. De otra parte señalaba que el empleo del inglés establecía una jerarquía en la que los textos en inglés gobernaban el campo general de los estudios hispanoamericanos. Los problemas más generales comienzan a percibirse desde la óptica parcial de la cultura cuyo idioma se utiliza.

Para terminar, la reflexión sobre las diferentes manifestaciones de los compromisos que Cornejo Polar tuvo como intelectual  en su vida y obra, de ninguna manera significaba estar obsoleto en una época en el que se desenvuelve  aparentemente una rápida renovación teórica y metodológica en el latinoamericanismo bajo los faros de teorías posestructuralistas y postmodernistas. La recuperación y vigencia de este principio que rigió las diversas facetas de la vida y obra de Cornejo Polar debe servirnos, entre otras cosas, para repensar sobre las posiciones que el intelectual contemporáneo todavía debe ocupar en relación a los subalternos. Creo que la vigencia se justifica con una simple observación de la situación actual de los subalternos. Si bien estos han alcanzado cierto protagonismo o agencia a un nivel micropolítico que dificulta las funciones de intermediación de intelectuales latinoamericanos, sus condiciones de vida han empeorado en comparación a las que tenían los pobres en la década que siguió a la revolución cubana. Por supuesto que hay reelaborar conceptos como lo nacional-popular y posiciones de vanguardia intelectual. De lo que se trata ahora es de establecer nuevos tipos de relaciones con el subalterno basadas en el respeto y la solidaridad.  Y quizás el reto más grande está en imaginar una nueva forma de organización política y social que supere al estado nación moderno. Al respecto, parece que el pensamiento de Cornejo Polar iba en esa dirección. En sus escritos hemos visto un paulatino desengaño y desecho de ideas ligadas a la reconfiguración de un estado nación y una literatura nacional. En su último libro se encuentran en agraz ideas alternativas al estado nación y cultura nacional. Por todo lo expuesto, la conducta y  pensamiento de Antonio Cornejo Polar se proyectan en tanto modelo y semilla para la creación de nuevos conceptos y prácticas políticas del intelectual comprometido con Latinoamérica.

BIBLIOGRAFIA

  • Bueno, Raúl. “Aproximación al método crítico de Antonio Cornejo Polar”. Perfil y entraña de Antonio Cornejo Polar: homenaje. Tomás G. Escajadillo, ed. Lima: Amaru Editores, 1998, pp. 13-24.
  • Cornejo Polar, Antonio. Los universos narrativos de José María Arguedas. 2da. Edición. Lima: Editorial Horizonte, 1997.
  •  _____________. Escribir en el aire. Lima: Editorial Horizonte, 1994.

_____________. “Mestizaje e hibridez. Los riesgos de las metáforas”. Revista Iberoamericana 200 (2002): 867-870.

  • Huamán, Miguel Ángel. “Antonio Cornejo Polar. Entre la totalidad y el silencio”. Perfil y entraña de Antonio Cornejo Polar: homenaje. Tomás G. Escajadillo, ed. Lima: Amaru Editores, 1998, pp. 104-123.
  • Kraniauskas, John. “Note”. Journal of Latin American Cultural Studies 7:1 (1998): 13-14.
  • Said, Edward. Representations of the Intellectuals. New York: Pantheon Books, 1994.

* Articulo aparecido en Siete Culebras NUmero 33-2013

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