Para recobrar el sentido / Luis Enrique Lopez-Hurtado

Hace poco  Luis Enrique Lopez-Hurtado inicio una   conversacion sobre la relitalizavion de la lenguas indigenas desde abajo.  A parte de leer la nota introductoria conviene leer todo el intercambo para recobrar el sentido    
Ahi tambien el lector encontrara un interesante enlace a un libro sobre la decolonizacion del saber de Boaventura Sousa de Santos.

Hasta hace unos minutos, y por casi una hora, estuve chateando con un colega que trabaja en un programa de profesionalización docente, animado por los ideales de plurinacionalidad y descolonización. Me comentaba, desconsolado, que el cuerpo de formadores no hacía uso del quechua en los procesos de formación ni tampoco tenía interés en ello, aun cuando en sus clases el discurso ideológico-teórico era el de la descolonización. Con razón, él se preguntaba cómo podemos descolonizarnos solo mediante la lengua castellana. El hace esfuerzos por utilizar el quechua en sus clases y fuera de ello, pero le es difícil encontrar eco entre sus compañeros facilitadores, pero también entre sus maestros-alumnos, aun cuando la mayoría de ellos son maestros rurales que trabajan en comunidades quechuahablantes.

A través del chat, conversamos al respecto y analizamos la situación, y hasta me atreví a recomendarle algunas estrategias para que siguiera remando contra la corriente. Espero que mis recomendaciones le sean útiles o que al menos nuestro intercambio le sirva de catarsis y retroalimente su consciencia, pues no cabe duda que se trata de un profesional comprometido con su lengua.

La vivencia que ahora comparto con ustedes no hace sino reiterar dos cosas que algunos venimos afirmando: primero, que las normas no bastan, y que debemos salir de esa lucha en la que nos enfrascamos todos desde los años setenta u ochenta, para bregar más bien para qué las prácticas áulicas y sociales se transformen efectivamente; y, segundo, que debemos volcar la mirada hacia situaciones concretas, como la de este colega que se animó a compartir su desconsuelo conmigo, para contar con experiencias concretas que sean efectivas y que puedan servir de ejemplo a otros, e iluminar su reflexión. En otras palabras, luego de décadas de haber intentado, de arriba hacia abajo, que la educación en lengua propia transforme la realidad de las escuelas y de las comunidades, ahora nos toca seguir en la lucha pero en el sentido inverso: de abajo hacia arriba. De no hacerlo, la brecha entre retórica legal y práctica escolar y social será cada vez más grande.

Al mismo tiempo, nos toca trabajar más con los maestros, pero también con los políticos y tomadores de decisiones para que descubran y comprendan que las lenguas indígenas poseen un potencial descolonizador, y que su enseñanza y uso adecuados pueden contribuir sobre manera a los fines que buscan. A todas luces, en países como los nuestros un proyecto descolonizador no transcenderá la retórica de no re-ordenar la realidad que buscamos cambiar, si no re-valoramos las lenguas originarias, las re-situamos y posicionamos en la sociedad, usándolas en todos los contextos y para todas las funciones sociales. Como decía, el amigo de esta noche, ¿cómo podemos descolonizar la educación hablando solo en la lengua colonial?

Lo dejo ahí, por ahora.

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