Wamán Poma y Robert Ascher. Fredy Roncalla

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Wamán Poma y Robert Ascher

Ya había conocido a Merce López-Baralt en Lima. En medio de una conferencia del PHILEI donde se mandó un tremendo estudio sobre el querido Alfredo Bryce Echenique. Que andaba fascinada por el quechua lo supe al toque, luego de una conversación que tuvimos en el centro. Pasado en tiempo, y luego de una breve temporada en Chuschi y Binghamton recalé en Ithaca, trabajando para Billie Jean Isbell, de quien aparte de aprender sobre antropología andina, supe lo que es la libertad del saber e investigar. Vaya el reconocimiento, maestra. Días después de escribirme contando que estaba en Ithaca para estudiar quechua y recibir clases de Billie Jean, Merce y yo nos encontramos frente al Mac Graw Hall, donde funcionaba el departamento de antropología de Cornell. La amistad que nació entonces es prueba de la tremenda química caribeño andina que suele suceder. Meses mas tarde, retornada de Paris, Billie Jean me regaló la edición facsimilar de la Nueva Coronica de Wamán Poma hecha por Paul Rivet , y recalé junto a Merce en el sótano del edificio, ahí donde Robert Ascher tenía una amplia oficina pintada de colores vivos, de estilo si no hippie, por lo menos contracultural. Chaymi chaymicham modan karqa.

 Mientras que en el semestre andino y en todas partes escuchaba hablar de Wamán Poma como privilegiada fuente de datos, empecé a leer la bella y cuidadosa letra menuda del manuscrito del cronista de Sondondo. Y quedé fascinado con quien considero fue la primera voz polémica andina con la colonia. Y desde entonces, desde siempre, para siempre, quise imaginar su vida. Pero para la clase de Robert Asher Merce y yo nos metimos a estudiar las fuentes pictóricas de Wamán Poma, con énfasis en la relación del texto con la imagen. Así supimos de los códices mayas, la arquitectura musulmana, los grabados florentinos, la escuela cusqueña, la de Quito, de Diego Tito Quispe, el cura Baltazar Compañón; a mas de los estudios de Mendizabal Lozack, José Varallanos, los Mesa Gisbert, el capitan Bustios. Siguiendo su pasión con los andes, con la curiosidad, disciplina y capacidad de trabajo de siempre, Merce trabajó el tema hasta la publicación de uno de su libros mas importantes: Icono y conquista: Guaman Poma de Ayala(1988), que abreva y dialoga con los fundamentales escritos de Rolena Adorno sobre el cronista. Por mi parte, me metí en el sueño de imaginar a Waman poma en una película, andando y escribiendo en los andes mientras se metía en un atipanakuy cósmico con Juan Choqne.

 Aparte de nosotros, en la clase habían varios estudiantes cercanos a las artes y la antropología, y Robert Ascher – que ya había publicado su seminal estudio sobre los quipus y tenía un proyecto de películas animadas- presentó el texto de Waman Poma a todos llamando al texto poesía concreta, y al escritor: poeta. Y lo hizo sin dudas ni murmuraciones. Recuerdo claramente que ante la seriedad del profesor, uno de los estudiantes sostuvo la nueva coronica en sus manos sin saber que decir, pero dando muestras que con la aseveración de Robert Ascher todas su preconcepciones acerca del arte y la poesía estaban siendo cuestionadas de raíz. Estamos hablando de 1975 o 1976.

 Si bien a mi la aseveración no me extrañó del todo, no se puede negar que quinientas y pico watas de concebir el arte, y la poesía bajo los waq lado chimpa cánones eurocéntricos, me impidieron percibir su magnitud. Pero pasado el tiempo y luego de saber un poco mas sobre las poéticas espaciales, del tejido, del cuerpo, de los quipus y la palabra multilineal, no me queda ninguna duda que tanto  el lenguaje –pensado desde su forma oral- y los dibujos de Waman Poma son formas de poesía y el origen de la vanguardia global. Tanto por su español mejorado, nawin quechua y multilineal, -que en la tradición de occidente tuvo que esperar hasta las tardías vanguardias europeas para romper con la cárcel del clasicismo,- como en su caligrafia, diseno grafico, dibujo y pintura. Donde la mano de Wamán Poma antecede al comic, delinea claramente los parámetros de la poética espacial y cósmico andina, y –como se ve en las ilustraciones que hiciera para el cura Murua- tiene un sentido de color anterior y al mismo nivel de expresión que Munch y los mejores ilustradores japoneses del siglo XIX, sin los cuales el impresionismo no hubiese existido.

Claro, todo esto es mas asequible si se toma en cuenta que lo que hemos acostumbrado a pensar como poesía y texto poético se va ampliando hasta retornar a márgenes mas ukun. Muestra de ello es el trabajo –desde la vanguardia- de Jorge Eduardo Eielson con los quipus, que mas tarde Cecilia Vicuña trasforma en quipoemas; en la inclusión que hace ella de Wamán Poma en la antología de poesía latinoamericana; en los estudios de ethnopoetica en San Marcos y la Villareal, en los estudios de Rebecca Carte sobre el espacio sagrado de Huarochirí como textualidad de resistencia ante la  persecución religiosa de las religiones originarias del cura Avila; en la mirada sobre la geografia acustica de Huarochiri por Diego Fernandez Stoll; en los estudios  sobre el Khapaq Nan de Javier Lajo; en el recorrido poetico por cerros sagrados en el Winay Wayna de Hugo Carrillo; y en la introducción de los andigramas mas la distribucion espacial -cuyo antecedente es la nueva coronica- en las Armas molidas de Juan Ramírez Ruiz.

Cuando de forma visionaria y desgarrada Wamán Poma sostenía que el mundo estaba al revez, no habría pensado que ello también indica que estamos en el umbral de replantear los estudios de Wamán Poma y de las poeticas originarias de una forma mas centrada, ukun, siguiendo las huellas de hanan, como se nota en los esfuerzo recientes del III Encuentro intercultural de literaturas amerindias, y el coloquio sobre poéticas no canónicas de semanas pasadas. Tiempo de estudiar Waman Poma como mismidad y no alteridad. Y tiempo de hacer dialogar los trabajos de Wamán Poma con la poética espacial, las poeticas rituales y del vestido, las poéticas del taki y la fiesta, las poéticas del espacio, las textualidades hibridas, de español mejorado caso Huambar poetastro acacau tinaja y Chimichurri de los andes y, siguiendo las huellas de las Armas molidas, su relación con las tradicionales escrituras grafocéntricas de vanguardia. Los varios y complejos niveles de elaboración y concatenación poética de Wamán Poma son acaso la primera plasmación de la poesía integral.

Grandes los ecos de las breves palabras de Robert Ascher acerca de Wamán Poma como poeta. El innovador profesor de Cornell falleció el pasado febrero. Esta breve nota fue inspirada por  el Robert Ascher Obituary del Ithaca Journal.Que descanse en Paz.

Para el profesor Ascher vaya una lectura de “Camina el autor” como poesía, y el web de Sondondo, ahí donde ningún sueño de opio pone al cura Blas Valera regresando del mundo.

 

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