AL SEÑOR DE YAMPURA 2014 . Andrés Cáceres Heredia

 

 

 

 

Patron_de_corculla

 

Desde tierras de Waman Poma y el Hampeq taki onqoy Andrés Cáceres Heredia comparte  con nosotros una resena acerca del Sr. de Yampura y la geografia sagrada de Corculla. Este trabajo ha sido publicado previamente en la revista Corculla dirigida por Luberio Próspero Motta. Aprovechanos la oportunidad para saludar a la Jornada de literaturas andina paqarin  en Ancash, y para expresar nuestra profunda consternacion por el sufrimiento del pueblo palestino.

 

AL SEÑOR DE YAMPURA 2014

– SEMBLANZA DE UNA FE E IDENTIDAD –

Apu yaya Jesucristo

jespichijni Diosnillay (*) ricraiquita mastarispa

jamuy churiy nihuachcanqui. ®

En el mundo altoandino estos hermosos versos nos transmiten la asimilación de una creencia religiosa impuesta vía la violencia cuando perdió autonomía con la conquista; pero, en el fondo, se mantuvieron cultos y tradiciones milenarios que llegan hasta nues tros días; forjándose así una profesión de fe que, gracias a tesoneros esfuerzos, como el editar una prensa regionalista, configura esa lucha por transmitir de generación en genera

ción el mensaje de lo que fue ese pueblo, lo que es y la esperanza que sea a futuro. Por ello, un reconocimiento especial a esta Revista que cobija esta semblanza, cuyo autor lo entrega suscribiendo una perspectiva tal vez polémica, pero no menos sincera.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

San Pedro de Corculla es una villa que data su fundación desde las Encomiendas españolas, cuando gobernaba el Virrey Francisco de Toledo y Leiva, entre 1509 y 1581; cuya conformación demográfica proviene -según la monumental obra Monografía de la Provincia de Parinacochas- de la Cultura “Pokra”, aunque estudiosos contemporáneos nos señalan como ancestros a las Culturas “Pariwanaqochas” y/o “Soras”; pero lo cierto es que ya tenían una cosmovisión enriquecida con la influencia de otros pueblos (Chavín, Nazca- Paracas, Wari, Chankas e Incas sucesivamente) en el culto a deidades principales (imperiales), regionales y locales.

Así, en Corculla a los Apus ancestrales como “Cheqona”, “Qole”, “Kantería” y “Alqallaza” se anteponen después “Poicheqa”, “Chumpullo”, “Antunko”, “Qanta”, “Anchaqalla”, “Pukaqocha”, “Yuraqqocha” y “Yanawara-Kantería”; y, hoy, tenemos a otros Apus actuales: “Pesqo”, “Paraka” y “Yampura”. La veneración al “Sarasara” (Apu regional) trasciende hasta el “Yuraq-sara” de Pampachacra, fusionándose el culto con el utilitarismo alimentario, el mejor maíz ayacuchano comparable al cusqueño. Subsistieron también buen tiempo los “pagos” a la laguna “Anchaqalla” y a los “ojos” de donde brotan aguas, como los 3 agujeros de “Molka Grande” que surten a Corculla y Ushua; y hasta hoy el “Yarqa Aspiy”.

La cosmovisión autóctona se fijaba en una tríada: El “Hananpacha” como el mundo de los cielos, morada de los dioses; el “Kaypacha”, el mundo presente; y el “Ukupacha”, mundo de los muertos y de las fuerzas de la fertilidad. Esto supervive en las “tinkas” a los Apus, a los cielos, a la mamapacha y en recuerdo de nuestros fallecidos. Pero, también sirvió para sustituirlo con la Santísima Trinidad cristiana; y más aún, donde existía un Apu, una huaca, nuestros conocidos “gentilares”, se entronizaron las innumerables cruces que hay también en los caminos, en las entradas y salidas de cada pueblo, en los promontorios y cerros más visibles. Asimismo, las festividades religiosas ancestrales se trocaron por conmemoraciones cristianas en las mismas fechas.

La única resistencia religiosa que registra la historia es la del periodo del “Taky Onqoy” teniendo por centro a Parinacochas, entonces se dio una feroz respuesta colonial destruyendo todo vestigio material de los dioses ancestrales; es la época cuando se establecen los “Santos Patrones” en cada Parroquia en base a apariciones milagrosas como la de San Santiago que intercedió ante el Cacique Don Pedro Quispehuamán (cuya descendencia hay en Corculla) para que no destruya Pauza, o la llegada de las cuatro hermanas vírgenes y los cuatro hermanos Cristos de los que más adelante nos referiremos.

NUESTRO SINCRETISMO RELIGIOSO

El pueblo corcullino, como todos sus hermanos de Páucar del Sarasara y de Parinacochas, como se dijo al inicio, asimiló la nueva religión cristiana con todo su significado humanístico, de valores y de obras pías que han sido la parte positiva en el desarrollo sociocultural, a pesar de lo inhumano en su implantación, de las persecuciones con penas capitales, extirpamiento de idolatrías contra el Taky Onqoy, y hasta el gran poder logrado por los sacerdotes aliados con la nobleza colonial y después con los “mistis”. Este fue el proceso de evangelización. Sin embargo, la realidad nos muestra, hasta nuestros días en Corculla, que superviven ritos ancestrales como el “pago” a pachamama, a las qochas y pukiales, la “tinka” a los Apus, las mismas danzas como el “Sumile”, los “Llameritos”, las “Waylías” y los “Danzaq”, aparte de aún creer y recurrir a los “Laiqas” para que avizoren el futuro en la hoja de coca o trabajen para/contra “daños”, la “lectura” en las entrañas del cuy, y otras manifestaciones como el “vaca yerray” del 24 de junio (“señalakuy”) que es un rito por la fertilidad cuando algunas familias sacan sus “atados”, guardados todo el año, que contienen “illas” o ídolos de piedra huamanguina, marmolina de Uchubamba o piedra negra de Qole (figuras de llamas, toritos, ceramios y huacos prehispánicos, “gentilares”)

con los que se hace una mesada para el pago, y después se guarda hasta el próximo año.

No menos expresiva es la siempre telúrica presencia del “waqrafukuy” con sus cerca de 30 tonadas diferentes; o el mito de las sirenas que encantaban tocando timbaletes en la quebrada de “Tutayaq wayqo”, camino a Paraka que pasa por la puerta del cementerio; o también la leyenda que da cuenta del Amaru (serpiente) que moraba en “Pachatipisqa” como una reminiscencia de la deidad chanka.

Es decir, en resumen, podemos afirmar que coexisten ambas opciones de fe, una la oficial y la otra revestida de misticismo vernacular que es real por más que se quiera negar su presencia. El respeto entre ambas va de la mano con una dual creencia practicada.

EL SEÑOR DE YAMPURA, TRADICIÓN RELIGIOSA CORCULLINA

El origen de los pueblos autóctonos nos remonta a dos Leyendas: Manko Kapac y Mama Oqllo saliendo del Titiqaqa, y los cuatro hermanos Ayar del Cerro Tamputoqo. La versión análoga la encontramos fusionada en nuestra tradición regional al decirnos que de la laguna de Parinacochas emergieron cuatro hermanas y cuatro hermanos para poblar después los valles del Sangarara y del Wankawanka. La historia católica regional, por coincidencia de la evangelización antes reseñada, nos presenta que las deidades femeninas fueron más tarde las Patronas, como la “Virgen de las Nieves” de Coracora y de Casire, la “Virgen de Copacabana” de Cahuacho y la “Virgen Del Carmen” de Chumpi; mientras que los varones se aposentaron después como el “Señor de Lampa”, el “Señor de la Exaltación de Oyolo”, el “Señor de Yampura de Corculla” y el “Cristo Señor de Vilque”. En cada uno de estos ciudades andinas hay las correspondientes versiones de milagrosas apariciones. En lo que sigue, nos referiremos al de Corculla.

Yampura fue un importante asentamiento poblado formado por descendientes de los “Qollawas” provenientes de la Cultura Tiawanaku (como lo demuestran los vestigios pétreos “alaymosqas” que aún se conservan en Corculla), y tenía una gran influencia político-religiosa entre todos los habitantes desde el “Poicheqa” de Ushua hasta Charcana, Saina, Saila y Tauría (por entonces corcullinos) de la hoy Provincia de La Unión (Arequipa). Y, esta comarca, era probablemente gobernada por un poderosísimo Gran Señor.

Este lugar es donde, dice la tradición religiosa católica, una humilde mujer – mientras empezaba a juntar su rebaño de ovejas para retirarse- divisó entre la vegetación circundante un bulto con mantas de vivos colores y hermosos bordados que envolvían -para su sorpresa- un “crucificado”; entonces con su “chumpi” lo deja amarrado mientras va al pueblo a dar aviso del hallazgo. De retorno, comprueban todos, al desenterrarlo, que además del Cristo Crucificado habían tres campanas de fino acabado; Todo es trasladado con gran devoción a la Iglesia Matriz de San Pedro de Corculla. Así nace el “Señor de Yampura”, sustituyendo en la práctica a San Pedro, pues la lucha contra el Taky Onqoy necesitaba un Patrono de gran raigambre, plena llegada y que despierte un gran fervor.

Relatan nuestros mayores que, como escucharon a los padres de sus padres, el Crucificado no estaba a gusto y se regresaba a Yampura, hasta que devotos creyentes fueron “revelados en sus sueños” por Jesucristo que les decía no acostumbrarse en el templo y quería le construyan su casa en “Choka”. Así se hizo, y desde esa fecha ya no retornaba porque desde allí podía divisar su pueblo.

Como hechos milagrosos se relatan asimismo, que la cruz crecía permanentemente, hecho que cesó al ser enchapado con plata en Arequipa; y, que cada 17 de julio hay una procesión del crucificado en el mismo Yampura que es visto desde “Choka”, pero -aquí lo insólito- sólo por los niños.

La festividad patronal, en Corculla, se inicia dos meses antes con el “corte leña” en Asillo o en Wankaski, al son de la música y bebiendo chicha, luego el traslado recorre las calles con silbidos y “waqos” (gritos de triunfo y alegría) hasta la casa del “cargoyoq”. Una semana antes del 16 de Julio, las damas se esmeran preparando los clásicos maicillos, biscochuelos, kukulítantas y wawatantas; apareciendo las primeras “tinkas” (donaciones en dinero que se prenden en las cintas alrededor del cargoyoq o algunos obsequios que le servirán de insumos para la fiesta) al compás del arpa y violín que ejecutan la rítmica y hermosa “Tonada del Señor de Yampura”. Paralelamente, por esos días se prepara la “fata” (maíz de Pampachacra, cocinado y pelado con cenizas) que es utilizado para el famoso “fatachupe corcullino” que lleva mondongo, “aqallas”, charki y carne de res; y también los varones molían en el conocido “maray wasi” en batanes la “peqa” (qora) para la chicha, y el maíz escogido para la otra chicha

(“yuraq aqa”). Todo era acompañado con licor y música. El proceso consistía en cocinar la peqa o el maíz blanco con leña, luego de hervirlo y cuando está en su punto se cuela con el “suysuna” y se hace dormir (fermentar) en los “puyñus” (cántaros), y después de un tiempo determinado tenerlo listo para consumirlo.

La parte religiosa se inicia desde el 7 de julio con las Novenas a responsabilidad de los llamados “Novenantes” -que se “portan” de acuerdo a sus posibilidades- donde después de rezar el santo Rosario y entonar cánticos religiosos en quechua celebran danzando la tonada del Señor de Yampura. El Estandarte con su campanilla, lámina de plata en forma de bandera, es símbolo del Novenante que debe entregarlo en posta, hasta la víspera del 15 al 16 de Julio en que lo recibe otro de los cargoyoq.

El “kuetenakuy corcullino” es una acción típica, única en su género, que para los citadinos es una “salvajada”. Veamos. Hasta no hace mucho, había todo un ceremonial previo de varios días para la preparación de pólvora y los cartuchos atados a cañitas o ramas secas; hoy son comprados en Pauza o Cotahuasi en cantidades secretas para los cargoyoq: “Prioste”, “Adorno” y “Capitán Chamicero”. Los dos primeros van a desafiarse toda la noche y amanecida al 16 de Julio, con sus acompañantes cada uno, entonados con ponche de maní, once del majeñito “waqaycholito”, “té macho” y música, lanzándose los cohetes (avellanas le llaman en otros sitios) para definir quién desaloja y gana la plaza. Si hay heridos, “es buena seña” porque las cosechas y las “suñas” serán de lo mejor el año venidero, por eso se explica la alegría al “combatir a punta de cohetes” para hacer “supichir” al contrincante. Aquí es preciso adoptar una posición comprensiva de la simbología que el hecho en sí entraña, respetando, eso sí, los resquemores que producen en la susceptibilidad. En la historia universal abundan situaciones grotescas, chocantes, repulsivas y hasta cruentas que, no por sí mismas, deslucen ni menoscaban a las civilizaciones que las practicaron.

El día principal, 16 de Julio, el responsable de la fiesta es el “Prioste” que a mediodía encarga se oficie la Santa Misa. Todos asisten, con las bandas musicales contratadas, grupos musicales autóctonos con quenas y bombos; y, el infaltable waqrafukuy. La liturgia es seguida por los feligreses con canciones de veneración, empezando con la “Tonada del Señor de Yampura” para seguir con los conocidos “Apu Yaya Jesucristo”, “Hanaqpachac”, “Apu Jesucristo”, “Quyapayawayku”, “Apu Dios Yayayku”, “Almallaypa Kausachiqnin”, y otros más. Están presentes las autoridades del Perú oficial, están las comunidades y su organización ancestral. Las etnias y clases sociales se confunden en el

mismo rezo, en el mismo cántico y los mismos sacramentos. La fe es una sola por más diferenciación económica, en el vestir más elegante con terno y corbata, saya o mantón fino, codo a codo con el chumpi, la pollera, la bayeta y la ojota. El Yampurino a todos los une, al ilustrado y al iletrado, e incluso a algún faltoso ebrio junto a un devoto empedernido.

El 17 de Julio el “Adorno” hará los preparativos en el templo con cenefas tendidas de pared a pared, y también en las andas con velas en forma piramidal. En la tarde el Señor de Yampura es “bajado” del altar mayor por los “santos varones” que lo “aseguran” en su anda, iniciándose la procesión cargado por los devotos, seguido por otra anda de la Virgen Del Carmen que ha sido adornada exclusivamente por damas. El recorrido es acompañado con velas y las mismas plegarias y canciones al son de la banda típica.

El “Capitán Chamicero” ejecuta su entrada el mismo día, acompañado por familiares y amigos en lucidas y enjaezadas cabalgaduras, caballos de paso, destacando tres parejas de montados, primero el “patrón y su niña blanca”, el “cholo y su cholita” y el “negro con su negrilla” (los seis son varones disfrazados), que van haciendo piruetas, requiebros y bromas por doquier siguiendo al Capitán que porta el Pabellón Nacional a la vanguardia. Este grupo ingresa al pueblo seguido por una recua de mulas, asnos y a veces llamas – todos bien enjaezados- cargando chamizas y retamas que se dejan en la plaza; luego, en plena plaza, se baila la clásica marinera serrana con fuga de wayno. En la noche se quema la chamiza que revienta como cohetecillos naturales junto a retamas, expidiendo un olor único y característico.

El “despacho” lo hacen, indistintamente, los cargoyoq a sus familiares, a sus donantes de las tinkas y a los visitantes, con sendos banquetes y música, haciendo al mismo tiempo el relevo de los cargoyoq entrantes para el próximo año.

Mención especial merecen las bandas y grupos vernaculares que, ejecutando desde marchas hasta géneros diversos, acompañan a los cargoyoq en todas sus actividades, inclusive recogiendo casa por casa a los familiares, amigos y a los visitantes connotados. Ellos también tienen su desafío, muchas veces llega a tener un “kuetenakuy musical” con resultados a ser saldados en un próximo encuentro, en todo caso el próximo año.

¿Y en Lima?, como no podía ser de otra manera, los migrantes corcullinos y sus descendientes están organizados en Asociaciones y Clubs bajo una sola organización matriz, el Centro Fraternal Corculla, la decana del Perú fundada en 1903 y que el próximo 3 de Octubre cumplirá su CXIo Aniversario. Los devotos han formado la “Hermandad del Señor de Yampura”, integrada por hermanos y

hermanas cargadores no exclusivamente corcullinos, hay muchos familiares y amigos que veneran al Santo Patrón de Yampura. Se hacen las Novenas, la Víspera y el Día Central (sábado y domingo) con todos los cargoyoq a la usanza de la “santa tierra”. Para esta festividad anual se utilizan el local institucional en Breña y el Complejo Deportivo Cultural Corculla en Lurín, siendo una suerte de ocasión que conglomera a la colonia sarasarina, parinacochana y de otras regiones.

La Hermandad citada es la responsable de toda la parte religiosa de la festividad, coordinando la programación con la Junta Directiva de la entidad matriz y los cargoyoq. El resto del año, los hermanos realizan sus reuniones paralitúrgicas y participan en festividades patronales de los centros poblados menores (anexos) como son de Huayrana (Virgen Asunción) y Pampachacra (San Isidro Labrador), y de otras ciudades andinas hermanas con quienes se suele compartir casi las mismas tradiciones.

Asimismo, los Hermanos participan apoyando obras como fue la reconstrucción del Santuario del Señor de Yampura, y de las Capillas de la Virgen de Asunción y de San Isidro El Labrador. En el 2008 emprendieron esfuerzos para renovar el antiguo piso de la nave central del Santuario que tiene cerca de 400 m2. Los corcullinos se han hecho presentes en este rescate y puesta en valor cultural, tal como ha quedado evidenciado al culminarse la construcción de la Capilla en el Complejo de Lurín que alberga la réplica del Yampurino crucificado y que recibirá fraternalmente a todos en su Fiesta Patronal el 19 y 20 de julio.

EL SEÑOR DE YAMPURA, IDENTIDAD CORCULLINA

El aporte valioso del Señor de Yampura, además de su significación en el fervor religioso de los creyentes, es haberse constituido en el imán cultural y epicentro del aglutinamiento del ser corcullino. Representa la cultura local en su más alta expresión como símbolo de un pueblo que ha trascendido desde la región quechua (3,470 m.s.n.m.) hasta la faja costera yunga y chala, conquistando no solo la ciudad capital de Lima, sino de otras Regiones donde hay siempre un grupo de devotos, inclusive conocemos que se reproduce anualmente la fiesta en Yauca y Atico, por ejemplo, y hasta es replicado en California y Madrid con ayacuchanos y “peruchos” en general.

El Señor de Yampura es parte de la identidad corcullina que se ha extendido hasta los no nacidos en Corculla, hasta los amigos; y, por qué no decirlo, hasta para los que profesan otras creencias religiosas o aquellos agnósticos que sienten un especial respeto porque reconocen que esta devoción, como sentir de un pueblo, es parte de una identidad que precisa defenderla, nutrirla y difundirla para que las jóvenes generaciones presentes y futuras tomen conocimiento que un pueblo expresa en diferentes maneras su identidad, en este caso en torno al Señor de Yampura.

Estamos seguros, si este esquema se reproduce en tantos Corcullas que hay con otros nombres y diversos Santos Patrones y Patronas a lo largo de nuestro país, lograremos una sumatoria de identidades locales a regionales y a lo nacional. Hoy nos hace tanta falta que el reconocimiento a nuestras deidades ancestrales, a nuestros Apus, a nuestras Mamachas y Santos Patrones, confluya con nuestros ayllus antiguos, nuestros próceres, precursores y héroes

en la forja de esa tan anhelada identidad nacional que no se logra sólo en discursos para ceremonias, sino en hechos del día a día, en acciones individuales y grupales cumpliendo un rol específico. Este es el gran aporte del significado del Señor de Yampura y el gran reto que tenemos.

Lima04jul2014 andrescaceres51@gmail.com

La autoría de este intento de semblanza -que otros seguro serán más versados- debe ser grato con sus fuentes: La siempre inigualable “Monografía de la Provincia de Parinacochas”, obra de los docentes del año 1950; la “Colección Documental de la Historia del Perú” editada por la Comisión del Sesquicentenario de la Independencia del Perú en 1972; la Cátedra Universitaria “Introducción a las Ciencias Sociales” dictada por el Dr. Luis Guillermo Lumbreras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1970); “Historia de Parinacochas y Páucar del Sarasara” de Pina Canales Flores; Revista “Porvenir”, vocero de la Asociación Cultural Porvenir Corculla (Julio 1998 y 1999); Revista “Corculla Avanzando” del Centro Fraternal Corculla (Julio 2002); y, la tradición oral legada por quienes en vida fueron Don José Félix Cáceres San Miguel y su hijo José A. Cáceres Heredia, corcullino nato el primero, y el segundo, “Colta maqta”, de corazón yampurino.

 

7 Comentarios

  1. hermosa reseña de aquellas tierras ANDINA ,hermoso folclor de nuestros hnos LATINOS,me uno a la oración por nuestros hnos PALESTINOS, que llegue a ellos la PAZ y ESPERANZA de una vida DIGNA

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