NELLY MUNGUIA . Andres Caceres Heredia

Andres Caceres Heredia, que hace poco  hablo  del Sr de Yampura y de la geografia sagrada de Corculla -texto de varios  niveles de lectura y fertil para el dialogo con la academia-  comparte con nosotros una semblanza de Nelly  Munguia,  paradigma de la cancion ayacuchana,  cuya humanidad se  vio claro en su visita a la internas del  Penal de Yanamilla, donde le hace la segunda voz a una de las internas.  Video yapa al articulo de Andres Caceres. 

El amable lector que quiera  leer el articulo, las imagenes y el poema alusivo a Nelly escrito por Andres Caceres  puede recurrir al siguiente enlace.

ALMA DEL SARASARA

Aqui la version word de la misma semblanza

 

NELLY JOSEFINA MUNGUIA SAN MIGUEL

“ALMA DEL SARASARA”

Nuestra Nelly no nos ha dejado, permanece en el imaginario de quienes nos deleitamos con su magistral canto y, en especial, cuando ella se perfiló como mujer ayacuchana con sueños para esta patria de todas las sangres. Nació en un hermoso paraje, Orqoawa, que entonces se adscribía a la jurisdicción del distrito San Pedro de Corculla, y que después formó parte de San José de Ushua (Páucar del Sarasara, Ayacucho). Así transcurrió su vivencia inicial entre San Juan de Pampachacra, Ushua y Corculla, asimilando el amor a la naturaleza que después en su etapa adulta convergió en actividades de la asociación ecologista “Canto Vivo” que preconizaba el respeto a la mamapacha.

Ya adolescente en Lima, residió temporalmente con sus padres y hermanos en el local del Centro Fraternal Corculla (Breña), donde participaba de los eventos que congregaba a los migrantes del sur andino; ya se había iniciado en el canto coral en la Parroquia Desamparados de Breña y luego en lo vernacular con un timbre de voz que sorprendía a muchos, de manera que con la experiencia de los años en recorrer palmo a palmo escenarios de todo el Perú, hizo muchas giras a Europa y

Estados Unidos de América llevando el mensaje telúrico en su canto andino que abarcó todos los géneros y estilos nacionales e internacionales.

Alma del Sarasara nos regaló memorables conciertos y recitales, presentaciones y grabaciones de calidad inmejorable con la Orquesta Sinfónica Nacional y la Tuna Universitaria de Huamanga, con valiosos músicos como Víctor Angulo, Javier Echecopar, Manuelcha Prado, Julio Humala Lema, Oscar Figueroa y tantos otros más desde los años de la década del 70. Después trabajó la musicalización de hermosos poemas de Gabriela Mistral y de otros vates nacionales. Nunca ninguneó a sus hermanos del arte, siempre se mostró solidaria con todos.

Incursionó con gran sensibilidad social en temas casi intocables, como la defensa de los derechos humanos, campañas contra la violencia que afecta a las mujeres, actividades de difusión ambientalista para el cuidado y respeto a la naturaleza, participación activa con niños y jóvenes estudiantes, así como que llevaba su voz y palabra de aliento a sectores marginados, como los internos de los presidios en Lima y provincias. Nunca arrió banderas en este campo de su carismática personalidad, lo que quizá le procuró marginaciones diversas y hasta situaciones de riesgo personal, pero supo hacerles frente con entereza y sagacidad de un trabajo transparente, vigoroso y valiente cuando decirse ayacuchano, en épocas de triste recordación, era sinónimo a peor que delincuente.

Fijó su residencia en California, pero siempre hacía un periplo hasta su Orqoawa para respirar ese aire quechua y beber aguas cristalinas del Uchubamba mayu, Pariwanaqocha, Waqme mayu, quebradas y manantiales, a la vez que participaba en los pagos rituales a los Apus y águilas wamanchas, como el nevado Sarasara, guardián tutelar del sur ayacuchano.

Fervorosa creyente y devota del Señor de Yampura de Corculla y del Niño Jesús de Ushua, no faltaba a sus festividades tradicionales compartiendo momentos de alegría con familiares, coterráneos y amistades en general.

Cuando fallece Nelly en California, nos embargó sentimientos encontrados de saberla tan lejos de la patria que tanto amó, nos reconciliamos cuando llegó su catafalco que fue velado en el Museo de la Nación, donde la acompañaron su familia, amigos y sus hermanos del arte hasta el camposanto, mientras que en Ushua se izó el pabellón nacional a media asta en señal de duelo.

Cuando una ayacuchana muere… ¡¡ nunca muere !!, Nelly está viva en el corazón de todos nosotros, siendo que año tras año se le rememora con actos públicos, como el dedicado por la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga con ocasión del “Día de la canción ayacuchana” (noviembre del 2013), evento en el cual el suscrito participó haciendo una alocución sobre nuestra “Alma del Sarasara” para terminar recitando una composición glosada al final de esta semblanza.

El legado que ella nos ha dejado está escrito en su vida dedicada a la música, en sus afanes por cristalizar anhelos de justicia social, de solidaridad con los sectores vulnerables y una entrega sincera y abierta a su actividad ecologística para defender el ecosistema de la tierra, la mamapacha.

Hemos de recordarla siempre desbordando alegría, entonando con fervor sus mejores interpretaciones, danzando sus waynos, mullizas y carnavales. Y, asimismo, recogiendo sus huellas para difundir su pensamiento entre las generaciones presentes y venideras. Que nuestras tristezas y lágrimas truequen en una sonrisa contagiante avizorando un futuro mejor para nuestra patria de todas las sangres.

APITO 04jul2014

 

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