DEL INDIGENISMO AL FUNDAMENTALISMO AYMARA. Omar Aramayo

Omar Aramayo ha tenido la amabilidad de juntar varias entradas en FB en un solo articulo en torno al fundamentalismo aymara. La discusion  que se abrio en FB fue interesante. Pero algunas opiniones  terminaban  hablando de los incas, que no tienen nada que ver en el asunto, dado que el fundamentalismo no es unico de las culturas originarias. En el Peru actual habria uno que pensar en el fundamentalismo neoliberal, el del perro del hortelano, el de la inmpunidad de los madereros, amen de varias  agruaciones politicas filo facistas.  Por eso el  articulo de Omar Aramayo cuida de dar un panorama mas amplio de la valiosa cultura aymara actual. El fundamentalismo en los andes y en la amazonia es  la exepcion y no la regla, que es la tolerancia. El deslinde es crucial. Invitamos al amable lector a participar en el debate, con la unica condicion de que no se puede hablar ni favor ni en contra de los incas.

DEL INDIGENISMO AL FUNDAMENTALISMO AYMARA

Omar Aramayo

1.

FUERON LAS MINAS, CUANDO VINO EL AYMARAZO

Un conflicto de gran envergadura se ha desatado en la región Puno, motivado por la codicia del mineral y por los zapatos grandes de quienes hacen las leyes sin mirar por donde caminan. Esta vez los afectados han sido los campesinos de los distritos de Yunguyo, Copani, Desaguadero, Pomata, Huacullani y hasta Juli.

Es muy grande la ignorancia de los políticos y periodistas cuando intentan ubicar el lugar del conflicto, no es el cerro Capilla, como aparece en algunas informaciones, sino Kapía, voz aymara que significa sencillamente aquel hueco: la glotizada silaba ka, significa aquel, y el sustantivo común, también glotizado, pía, que significa hueco. Se trata de la cresta de un viejo volcán de agua. Algunos estudiosos, creyeron durante una larga época que este era el origen del Titikaka, los estudios contemporáneos dicen que no, parece que un mar se quedó encerrado entre las montañas hace milenios.

El Kapía no se encuentra al norte del gran lago, como anunció el reportero Gunter Rave, sino al sur. Son las sensaciones del que recién llega. Exactamente entre el llamado lago Chucuito y el lago Wiñaymarca. A sus pies se extiende el istmo de Yunguyo, que separa a las fuentes de agua señaladas; en el istmo crece la vieja ciudad de Yunguyo, una reminiscencia Tiwuanacu, velada por la indiferencia de la república y luego por el tufo chicha de nuestros días.

El Kapía es un nevado que ha perdido sus nieves debido al efecto invernadero, la última vez que lo vi mostraba algo de su blanca vestidura en su faz que mira hacia el sur. Es un mirador natural extraordinario desde donde se divisa la inmensidad del lago y del altiplano. De su cresta fluye el agua de la que se proveen las comunidades aledañas, y alberga a la hermosa laguna de Warawarani, una visión sublime de la naturaleza. Hace años, a sus orilla crecía un arbusto de coca, no sé si haya pervivido al embate del turismo y de los afanes organizadores de sus alcaldes despistados, lo cierto que la coca para desarrollarse como planta necesita un clima tropical, un verdadero milagro a esas alturas, más de cuatro mil metros s.n.m.

Las entrañas del Kapía ofrecen maravillas a los exploradores del futuro, ríos subterráneos, fauna y flora exótica, no estudiada. En sus faldas, hacia el Wiñaymarca se produce una especie de papas de cáscara negra, las chiar imillas, de las más exquisitas en el Perú, muy caras, son papas de mesa, y de exportación. Un lujo. Un resabio, una ofrenda, de las viejas culturas que florecieron en la antigüedad prehispánica bajo su sombra y bajo su luz.

El cerro Kapía ha sido objeto de ofrendas humanas, desde la antigüedad y lo es todavía. Tema policial, y de gran especulación, motivo de estudio de arqueólogos, antropólogos, y periodistas extranjeros. En sus faldas y en su cumbre se hallan ruinas de las cuales no existen estudios serios. Por eso el Ministro Juan Osio, en su momento, hizo bien en declarar ese territorio patrimonio cultural, debiera ser de la humanidad.

Del Kapía se puede hablar desde muchos aspectos, de los inmensos bolsones áureos que alberga, del agua purísima que baja por sus faldas; don Ricardo Arroyo, vecino de Yunguyo, prometía como prometen los vientos, hacer una pequeña represa para esas aguas dulces que bajan de diciembre a marzo; pero el factor imprescindible es el hombre, el homo, ¿y el hombre, dónde estuvo el hombre? Se preguntaba Neruda en su canto a Machupicchu.

Esa zona abandonada históricamente por los gobiernos del Perú, no obstante la feracidad de la tierra y la variedad de productos ha sido pródiga la naturaleza, quinua, cañahua, oca, hizaño, maíz pequeño, grandes y exquisitas variedades de papa, y al sur una expansión de camélidos, que muchos van de contrabando a Chile.

Ante la escasez de medios de subsistencia, gran parte de la población se dedica al contrabando hormiga, en el pasado inmediato gran valla para Sendero Luminoso, de haber ingresado apagar esa flama habría sido casi un imposible. El estado ha invertido, desde siempre, casi nada en hospitales, escuelas, bañaderos de animales, centros de producción artesanal o industrial, promoción de productos nativos, transferencia tecnológica de las ONGs que medran por décadas en la zona. Cuando, no obstante el aymara es absolutamente industrioso y de reconocido talento comercial. Ahí están los emporios de Unicachi y Tinicachi que han conquistado comercialmente la ciudad de Lima.

Solamente la ignorancia aviesa ha podido hacer pensar que esta zona iba a someterse fácilmente a los dictados de la filosofía del perro del hortelano: extraer materia prima, mineral; pasar sobre cualquiera que se interponga, a sangre y fuego, a bala limpia. un general del ejército, inteligente ¿extraño, no? se negó a que los soldados, aymaras, bajo sus órdenes, disparasen sobre su hermanos, (para abrir paso a las mineras) Gran favor que le hizo al Estado, en este momento lamentaríamos otro baguazo, otra herida, solo que de mayor profundidad, de magnitud extrema y de duración permanente.

Esa arremetida del Estado, de querer explotar los minerales del Kapía, propiedad de los aymaras, sin consulta previa, hizo que se organizaran en todo el sur del Titicaca, casi militarmente, según los comentarios locales, con la intervención de los Ponchos Rojos de Evo Morales, que también son aymaras (bolivianos) y que es una fuerza para militar. Esa arremetida salvaje que revive cada cierto tiempo en las empresas mineras, a ver si encuentran dormidas a las comunidades aymaras, hizo que de la noche a la mañana emergiera un proyecto político, capturar el gobierno regional tanto como los municipios.

Aparecieron líderes mayores y menores, agitadores, organizadores, y sobre todo la sensación que podían hacer y deshacer con lo que tuvieran cerca. Tomaron la ciudad de Puno y amedrentaron a su población de indios, cholos y mestizos, durante más de una semana, incendiaron las dependencias públicas, sobre todo aduanas, azotaron a los turistas, y luego la abandonaron dejándola francamente asquerosa. Los agentes de turismo, los más perjudicados dieron el grito al cielo, pues ahuyentaron por meses al turismo.

Repudiable, pero mucho más repudiable, mucho más, la conducta del gobierno, que en su afán de complacer a las empresas extractoras, de inclinarse hasta donde sea necesario para satisfacer sus ansiedades y a las de los gremios de industriales y comerciantes, modificaron un artículo de la Constitución que indica que las empresas extranjeras no pueden tener dominio en la misma frontera. Violación flagrante de la soberanía nacional.

De esa forma el Apu Kapía aparece imponente y humillado en la política actual.

2.

LA SOCIEDAD ANDINA DESDE SUS RAICES ES MUTICLASISTA Y MULTIETNICA

Gamaliel Churata y los indigenistas pensaron en el indio no solo como un motivo literario. El indigenismo inicialmente es un movimiento jurídico y político de defensa, en los años 30, por influjo de ellos y obviamente el de Mariátegui, que incluso ya finito continuó, el partido comunista lanza a la presidencia de la república a Eduardo Quispe. En ese ntonces algo increíble, inconcebible, pensar a un indio presidente de la república.

Churata, los indigenistas, y Mariátegui, pensaron en una sociedad socialista, comunitaria, no capitalista ni presa del capitalismo, entrevieron la voracidad del sistema avasallador. Si vivieran a la fecha, posiblemente precisarían, un “socialismo andino amazónico”

Obviamente, aunque algunos no lo quieran ver, la revaloración de las identidades es un proceso histórico. Los grandes movimientos étnicos amazónicos y aymaras no son recibidos en el mundo contemporáneo con tanto beneplácito porque sí.

Si los indigenistas pensaron en una sociedad socialista, hoy no es raro ver cómo se gita un fuerte movimiento fundamentalista. Los voceros aymaras, por ejemplo hablan de refundar la cultura a partir de la cultura aymara, ” donde no quedará nada del mundo de los blancos”.

En el siglo XVIII el plan político de Túpac Amaru, contemplaba un proyecto nacional multiclasista, pensaba en el Perú “como un solo cuerpo” integrado por indios, cholos, mestizos, negros, zambos, y españoles de buena voluntad. A diferencia de Katary, que decía “un país donde solos los indios deben reinar” Sin lugar a dudas nos encontramos con un neo katarysmo, fundamentalista. Es decir, que en relación a Túpac Amaru, el gran redentor americano, y de los indigenistas, no hemos avanzado ni siquiera un paso.

3.

EL FUNDAMENTALISMO AYMARA

El espíritu de la sociedad andina está ligado al rito, a la comunión permanente con la naturaleza, a la Pacha. El ser humano se sintoniza a cada instante con su otro yo, a través de una pregunta ¿y qué dice la Pacha? ¿Qué dice el cosmos? El medio ambiente. En la mayoría de las veces a través de la hoja lenitiva. Hace unos días estuve con gente entendida en Ayaviri, en aquella oportunidad, me hablaron de aproximadamente cincuenta actos litúrgicos propiciatorios. A diferencia del hombre occidental que no consulta sus actos con nadie, transgrede y el medio ambiente es lo último en lo que piensa.

Los indigenistas lo sabían y lo preconizaron, por eso el Pez de Oro, es la Biblia del Indigenismo. Los fundamentalistas aymaras también lo saben y tienen esos principios, sin embargo la armonía con el universo, el universo social, en este caso, les interesa un comino, azotan en la vía pública al francesito o la francesita por el color de su piel, y porque creen en la supremacía de los aymaras sobre cualquier otro pueblo, a eso le llaman identidad, defensa de los pueblos originarios. Los fundamentalistas (en este caso, los nuestros) consideran que el universo, el principio de universalidad, se reduce a lo que ellos piensan o sienten. Esa es su razón de ser. Ese es su fundamento.

Y por ese motivo el lenguaje se les acaba en las fronteras mismas de su hábitat. No tienen universalidad. Ahora que el “líder de la nación aymara” necesita de los votos de los quechuas, al norte del lago, parar erigirse como presidente de la región, qué discurso podrá articular para conquistar su voto? Si los aymaras son la “raza superior” qué les ofrecerán a los quechuas? el segundo lugar?

Y sobre eso más novedades, he oído decir que el indigenismo no se escribió en el campo si no en la ciudad, y que eso invalida su naturaleza andina, como si esas ciudades -Arequipa, Cusco, Abancay o Puno- estuvieran en Marte o Júpiter, claro que sí son ciudades andinas, y claro que el indigenismo es propio de la ciudad letrada, que ingenuo pensar que se escribiera en el campo de un país semi analfabeto, y claro que los intelectuales mistis (o mestizos) tienen madres o abuelas indias. Por favor, quién busca la puridad de raza, dónde. ¿Los niños de la Católica Lima?

Y aquí aparece otra gran diferencia entre los indigenistas y los fundamentalistas, los primeros fueron escritos y leídos, y los segundos víctimas de todos los aparatos de la educación y de la cultura del Estado. O sea que el problema sigue siendo el mismo de ayer, ni más ni menos, solo que tiene más sal y pimienta, el mundo está complicado, a la ineficacia del Estado se mezcla la voracidad de las mineras.

5.

EL AYMARA MÁS INTELIGENTE DE LA DERECHA NEOLIBERAL

El ingeniero Rómulo Mucho Mamani, el aymara más inteligente de la derecha neoliberal, acreedor de varias maestrías y doctorados, autoproclamado como dotado por la naturaleza con el coeficiente humano más alto, habla varios idiomas, exitoso empresario, viceministro de minas en el gobierno de Toledo, sostiene que los aymaras no tienen nada de especial, que son andinos como cualquiera. Eso les ha refregado a sus paisanos en reuniones públicas y privadas, y claro, como buen neoliberal, el éxito para él es un asunto absolutamente personal, producto del esfuerzo.

¿Tienen los aymaras, o son algo especial? Sí lo son, definida y definitivamente lo son. El pueblo aymara es uno de lo que más desplazamiento ha tenido a lo largo de los siglos por el territorio americano, la impronta de su lengua y su cultura se deja ver en la fundación de varios imperios.

En la actualidad, un ejemplo de ello es la fundación del emporio comercial Gamarra, y del emporio de los Unicachi en el Cono Norte y en el centro de Lima. A lo largo del país, las empresas mineras prefieren contratar a un aymara. Toquepala y Cuajone son un ejemplo de ello, pero igualmente, están en todas las minas del país; muchas veces, sin escrúpulo, escamotean la agenda reivindicatoria de los trabajadores, en beneficio propio.

Los aymaras han ocupado, lo han hecho milenariamente, las regiones de de Arequipa, Moquegua, Tacna, Cusco. Se han expandido por Chimbote, Chincha Huancayo. Alguna vez tuve la oportunidad de conocer en el avión a Iquitos, a un señor que trabajaba en el mercado de esa ciudad, me invitó para el domingo a una fiesta de puneños, fui, y allí en el corazón de la Amazonía estuve bailando morenadas y diabladas puneñas.

El aymara, por lo común, en las nuevas ciudades, ha de resultar el cabecilla de las invasiones, el dirigente barrial o sindical, y por lo general llevará a su nueva comunidad sus fiestas patronales, sus ritos, su costumbre. Hay que recordar que raras veces migra solo, lleva a sus familiares y a los familiares de los suyos. Eso los hace una etnia singular.

Rómulo Mucho Mamani, el aymara más inteligente de la derecha neoliberal, nativo de las pampas de Molino, Juli, no considera importantes estos hechos de carácter histórico, tal vez para él es algo común, aparte de que tiene su propia concepción del hombre y la sociedad. Conceptos y prejuicios. Eso mismo lo convierte en un renegado del mundo aymara y de mundo andino.

De modo que Walter Aduviri el líder anti minero, el gran invasor de Puno, el azotador de francesitas y francesitos en las calles de la ciudad, y Rómulo Mucho Mamani, el empresario minero, son las antípodas en un mundo conflictuado y expectante, un mundo abandonado por el Estado, aplastado desde el siglo XVIII, cuando el alto peruano Julián Túpac Katary, que tanta ascendencia tuvo en Puno, proclamaba que “sólo los aymaras deben gobernar”, por lo cual, él y toda su dirigencia fueron descuartizados y degollados, una herida viva en el tiempo.

5.

Y NO OBSTANTE LA CULTURA PREVALECE EN EL MUNDO ANDINO

El tema de los trajes y vestidos regionales está en boga, acaba de realizarse en el Lima un congreso inter regional, con mucho éxito. Yo tuve la suerte de asistir a una exposición sobre el tema en la ciudad de Ayaviri, a cargo del maestro Rolando Colquehuanca, una suerte para mí y para quienes se encontraban allí. El maestro Colquehuanca, sin duda un sabio de los tejidos, la artesanía, los trajes, usos y costumbres del altiplano, es dueño de una colección prolija y prodigiosa, producto de una vida. Solo así se justifica, la acumulación del conocimiento. Y la vestimenta y los trajes del altiplano son múltiples, cada comunidad, ayllu, distrito, provincia, tiene lo suyo propio. Los grupos humanos se distinguen unos de otros por su manera de vestir, la misma que a su vez identifican a su medio ambiente, a su hábitat.

Muchos creemos que es herencia prehispánica, talvezsí talvezno. Lo cierto es que el visitador Areche en el mismo documento donde dictara la sentencia de muerte a José Gabriel Túpac Amaru, en el Cusco, en mayo de 1781, prohíbe usos y costumbres, instrumentos, el uso de los idiomas nativos, y también los trajes propios. A partir de esa fecha hay un quiebre brusco total en la indumentaria nativa. Hay mucho traje español arcaizado y adaptado a lo autóctono. El traje de la isla de Taquile, por ejemplo, excepto las plumas de flamenco que ornan los tocados indios, tiene origen español. Pero pasan por autóctonos americanos.

También tuve el privilegio de escuchar a doce narradores orales quechuas, extraordinarios, nada que envidiar a los teatristas o cuentacuentos de la capital. Pero nada. Me vislumbró sobre todo una niña de siete años, Katia, extraordinaria criatura, de memoria envidiable, fonética efervescente, capacidad inmensa para transmitir, y ante todo de una naturalidad impresionante, como si estuviera pelando papas cocidas un domingo al mediodía en su humilde choza, sin saber que plasmaba una obra de arte inmensa. Pequeños niños, había una de solo cinco años, y un adolescente que hizo vivir y revivir al público, vienen del campo, y el quechua todavía es de uso doméstico cotidiano. Con esta extraordinaria convocatoria, supongamos que habrá, cuando menos una tendencia para que el Quechua vuelva a ser lengua principal.

Mientras los mestizos del pueblo de Ayaviri cultivan la música de estudiantina, esta ciudad es la Capital de la Pandilla Puneña, y en febrero se congregan 32 multitudinarios grupos. En esta oportunidad estuvo la estudiantina dirigida por el maestro Carlos Frisancho.

La actividad, llamada Quintu 2014, estuvo organizada por el Instituto Americano de Arte de Ayaviri, que preside la Panae (hermana mayor) Yolanda Cornejo, y apoyada por María Teresa Barreda, Hugo Mamani, o Juan Rosa. Lo interesante es que la noche inaugural, íntima, del Instituto, se realizó con una liturgia andina, y casi toda la ceremonia se realizó en Quechua. Me recordó a una oportunidad en la que asistí al teatro nacional de Asunción, Paraguay, a una actividad artística, y toda ella fue en Guaraní, entonces tuve más que intuir que entender lo que decían el maestro de ceremonias, tanto como los artistas, en Paraguay el Guaraní es lengua oficial.

 

1 comentario

  1. los aymaras hablantes en el sur del perú, hou residen en la Ciudad Lima con todas sus costumbres autoctonas, para nosostros es un deber y derecho de continuar fortaaleciendo en todos sus ambitos.somos orgullosos de haber nacido en nuestra Ciudad d Puno.

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