EL QUECHUA Y LOS MANUALES DE ENSEÑANZA . Pablo Landeo Muñoz

Allinmi waykinchik Pablo kay qamutayta qespichin. Por lo mismo, sabiendo que son el tronco kay / central de la poesia  y las poeticas peruanas es urgente que la escritura quechua y en lenguas indigenas  abran el horizonte a practicas llaqtan llaqtan urbanas y experimentales.  Astispaqa atinalla, kikin Pablopas escritura conceptal nisqanta qesichisqan hina. Porque no es cierto que el quechua es solo una lengua concreta.  Esta resena es acerca de su ultimo libro del maestro Clodoaldo Soto publicado por una conocida industria cultural. La conversacion esta abierta. Pedimos a todos los que lean este artiulo en FB hacer  sus comentarios  kaypi mas no waqpi.

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EL QUECHUA Y LOS MANUALES DE ENSEÑANZA

 

Pablo Landeo Muñoz

 

A propósito de la invitación del Ministerio de Cultura, filial Cusco, para comentar el libro Quechua: Manual de Enseñanza (Lima, IEP, 2014) del profesor Clodoaldo Soto Ruiz, en la XX Feria Internacional de Libro, comparto algunas reflexiones con quienes se interesen sobre textos de esta naturaleza y los diversos problemas que implican su producción y divulgación.

En principio, los manuales para la enseñanza y difusión del runasimi, poseen características similares tanto en los objetivos didácticos que se proponen como en sus limitaciones, veamos algunas de estas últimas.

  1. Los Manuales de Enseñanza del Quechua y la tradición espacial Andes-runasimi. Una lectura inicial de todos los manuales y cuadernos de ejercicios, nos permiten establecer una característica que salta a la vista: estos libros son concebidos pensando básicamente en los académicos, cuyo objeto es aprender el idioma a fin de realizar trabajos de investigación, estudios o ejecución de proyectos sociales y ambientales en las poblaciones andinas del campo, espacios donde el descenso de quechua-hablantes es cada vez más evidente (aunque esta realidad puede variar de una región a otra)[1], y las manifestaciones culturales también experimentan una transformación acelerada respondiendo a las exigencias de un mercado cada vez más consumista y globalizante[2]. La forma tradicional y conservadora de asociar todavía el runasimi a los Andes (pensar los Andes como espacio exclusivo donde se habla el quechua) se evidencia porque los manuales y cuadernos de ejercicios se piensan y se conciben desde la ciudad, de allí que los ejemplos, ilustraciones y ejercicios de aplicación, se encuentran inspirados exclusivamente por el campo; es decir, todavía no se toma en cuenta la presencia de millones de migrantes quechua-hablantes que habitan en las periferias de Lima y otras zonas urbanas como portadores de la tradición andina y lectores potenciales de estos manuales. En tal sentido, además de pensar en el mercado y sus exigencias, debe también pensarse en la inserción urbana del runasimi, y de los manuales para que también los migrantes andinos quechua-hablantes y sus descendientes, puedan acceder al conocimiento y a la escritura de su lengua materna. Para el efecto, en la elaboración de los textos deben considerarse, necesariamente, dos realidades: las del andino del campo y las de los contextos urbanos. Esto implicaría:
  2. a) reconocer desde la lingüística, la presencia de andinos hispanohablantes, que tienen por lengua materna al quechua o aymara, en las grandes zonas marginales o Conos de Lima. Lo cual significa incorporar en los manuales de enseñanza del quechua, las experiencias cotidianas de andinos en distritos como San Juan de Lurigancho, Comas, Huaycán, Ate, Santa Anita, San Juan de Miraflores, Villa María del Triunfo, Villa El Salvador o Manchay, por ejemplo, y verlos interactuando en su lengua materna, en actividades deportivas, parrilladas, reuniones artísticas, reuniones comunales; en el ejercicio de oficios como constructores, mecánicos, peluqueros o comerciantes e inclusive profesionales de la salud, comunicadores sociales, docentes, abogados de ascendencia andina. En todos estos espacios y actividades, las lenguas aborígenes se hallan presentes, se evidencian, aunque de forma tímida y restringida, pero sus huellas están allí, aguardando el momento propicio, diríase la complicidad del otro y el acuerdo tácito[3] de abandonar el castellano para dar inicio a una conversación en runasimi. Incorporar desde la academia o desde las instituciones encargadas de elaborar los manuales, situaciones en contextos antes indicados, permitiría visibilizar al runasimi como lengua de transacción entre andinos urbanos; lo que a su vez, exigiría la elaboración de un nuevo mapa lingüístico para Lima Capital y su tácita preocupación por parte de las autoridades (Ministerio de Educación, de Cultura y las Municipalidades) a repensar la educación tradicionalmente monolingüe (solo en español) y apostar por una educación intercultural bilingüe para Lima.
  3. b) El otro aspecto de nuestro análisis tiene que ver con el desarrollo de las lenguas aborígenes en zonas urbanas como Lima. Para nadie es desconocido que una lengua se desarrolla en el ejercicio cotidiano de sus hablantes; esto es, una lengua X se desarrolla en la medida en que se la utiliza en los diversos campos de la actividad cotidiana y profesional (contexto familiar, medios de comunicación, política, economía, educación, etc.). Prestar atención al respecto, es también estudiar las transformaciones a la que está sometida una lengua; analizar los mecanismos de cambio, transformación, y construcción de expresiones para designar conceptos inexistentes en la lengua de origen; aspectos que la lingüística, al parecer está descuidando, para el caso de las zonas urbano-marginales de Lima. Lo expresado hasta aquí, podemos sintetizar de la siguiente manera: los manuales de enseñanza de lenguas aborígenes ya no pueden circunscribirse únicamente al campo. Insistir en lo mismo es continuar asumiendo actitudes colonizantes y negar una verdad visible para todos, a su vez, silenciada por nuestra inoperancia.
  4. Manual de Enseñanza del Quechua para interactuar con los quechua-hablantes de Lima. ¿Tiene sentido esta propuesta? Más de un autor de estos manuales y de los diccionarios habrá pensado:
  5. a) Las investigaciones en la ciudad (relativas a la cultura quechua y lo andino) pueden realizarse en castellano; por consiguiente (considerando el bilingüismo de los andinos en la ciudad), no se requiere del quechua; si así fuera, se lo requiere mínimamente.
  6. b) Los objetivos de la investigación (danzas, religión, educación, actividades extractivas de recursos naturales, turísticas, etc.) se encuentran o se realizan en el campo.

En ambos casos, el migrante andino letrado, que radica en la ciudad, no tiene posibilidades de acceder a un manual de enseñanza que pueda ayudarle a alfabetizarse en su propio idioma (desde su nueva realidad) y acceder al ejercicio de la lectura y la escritura en su lengua materna. Con los hijos de los migrantes ocurre otro tanto: comprenden algunas palabras o expresiones en la lengua materna de sus progenitores, los escucha pero no pueden participar de la conversación y aunque algunos quisieran aprender, sobreponiéndose a los prejuicios de ser herederos de una lengua marginal, no cuentan con los materiales que los pueda ayudar. En este orden de cosas, la ausencia de libros en lengua materna tiene un significado aún más cruel: la lengua materna (quechua, aymara, etc.) no existe porque sencillamente no hay evidencias; es decir, libros enteramente publicados en lengua aborigen. Así, la idea de que el runasimi o cualquier otro idioma es anacrónico, inoperante, manifestación de un pasado que impide el progreso, etc., visto desde la periferia letrada de Lima, resulta incuestionable.

Los problemas expuestos acaso podrían solucionarse si los autores de los Manuales de Enseñanza del Quechua toman en cuenta también como receptores de estos libros a los migrantes andinos establecidos en las periferias de Lima y otras urbes. Esto significa reorientar el contenido de los textos y los objetivos, mejor aún, pensar en los migrantes urbanos como nuevos lectores capaces de reconquistar su lengua materna a través de la escritura, para cuyo objetivo se requieren Manuales en los que el lector, como en su realidad cotidiana, se relacione en dos espacios culturales: el andino y el de la urbe limeña. Este descuido generalizado impide pensar, por el momento, que los manuales de enseñanza de las lenguas aborígenes puedan también ser útiles para las universidades donde se imparten programas de educación intercultural bilingüe e inclusive Instituciones Educativas urbano-marginales de Lima porque los aprendizajes se construyen desde la realidad de los estudiantes; es decir, la ciudad, su ciudad (para el caso de los descendientes de andinos migrantes).

  1. El quechua, una alternativa para construir nuevos conocimientos: superar la afirmaciones como ‘el quechua es un recurso lingüístico útil para la lírica, para la obtención de datos e informaciones mas no para el procesamiento de los mismos; mucho menos, para construir conocimientos que contribuyan al desarrollo de la ciencia y la tecnología’, es tarea primordial. Esta acción implica desterrar la asociación tradicional quechua-idioma propio de los Andes, idea a la que se suma la supuesta carencia de recursos para expresar ideas referentes al análisis y la abstracción, propias de una actividad científica. No hacerlo significa subrayar su condición de lengua subalterna, contribuir a que permanezca subordinada al castellano, negar su derecho a desarrollarse de acuerdo a las exigencias de la posmodernidad y la globalización. Algunos académicos y científicos sociales, así como las autoridades oficiales, a veces, anudamos nuestra palabra o callamos al respecto.
  2. Sobre el libro QUECHUA, manual de enseñanza de Clodoaldo Soto. En principio, para todo andino comprometido con su lengua materna, publicaciones de esta naturaleza mantienen vivas el entusiasmo por ella y nos otorga la fuerza, el aliento, para seguir haciendo de ella un recurso para la expresión verbal y escrita; en tal sentido, toda publicación sobre el quechua indica que esta lengua mantiene su vigencia, que existe interés por aprenderla y por contribuir a su afianzamiento como lengua vital para millones de peruanos.

El libro que reseñamos es un texto sumamente útil para profesionales y estudiantes universitarios, cuya lengua materna es el castellano y que por exigencias académicas, laborales o culturales, requieren del runasimi para interactuar en comunidades quechua-hablantes. Podemos incluir también, como lectores de este libro, a aquellos que desinteresadamente sienten la necesidad de conocer mejor el entorno socio lingüístico y cultural andinos. Algunos aspectos de nuestra exposición inicial también atañen a este libro; sin embargo, salvando estas observaciones QUECHUA, manual de enseñanza y el Cuaderno de ejercicios y evaluaciones cumplen con creces los objetivos previstos por el autor. Por otra parte, debo subrayar el magisterio encomiable de Clodoaldo Soto. Son escasos los estudiantes de quechua que no hayan acudido a sus libros para aprender o mejorar su competencia lingüística en runasmi, desde su memorable Diccionario Quechua Ayacucho-Chanka (1976) y su respectiva Gramática Quechua Ayacucho-Chanka (1976), cuya primera edición tuvo un tiraje de 5000 ejemplares, hasta la edición virtual trilingüe de Runasimi-kastillasimi-inlis llamkaymanaqqillqa / Diccionario funcional, quechua-castellano-inglés[4].

[1] «Hay zonas donde el monolingüismo quechua todavía es predominante en el campo, de manera abrumadora» . César Itier (comunicación personal).

[2] Como una muestra de nuestra afirmación léase el artículo “Mamacha Santanata yuyarispa, Ccoyo Santomaspi yanqalla takanakuy”, de Máximo Cama Ttito (Atuqpa Chupan, Wata 2, Yupa 2. Lima, 2012-2013, pp.28-34).

[3] Este acuerdo puede establecerse según el nivel de confianza que se tienen dos personas o grupos. Los elementos que contribuyen a establacer el acuerdo pueden ser, entre otros, aspecto físico y forma de vestimenta –el uno se refleja en el rostro del otro-, los apellidos, los espacios de procedencia, actividades laborales o intereses personales, productos que consumen con frecuencia y que remitan a los andes, práticas culturales comunes, etc.

[4] http://www.clacs.illinois.edu/quechua/documents/QuechuaDicc.pdf

10 Comentarios

  1. El uso que Pablo Landeo hace en su “análisis” de palabras como “aborigen”, “marginal”, “subalterna” para referirse al quechua provocan cierta desazón por que indican una posible falta de autoestima lingüística en su condición de quechua-hablante, sensación que se ve reforzada por su idea según la cual el runasimi puede producir conocimiento científico y tecnológico sólo en los marcos de la globalización y la posmodernidad.

    Los dos últimos párrafos del texto de Pablo Landeo pretenden otorgar un comentario favorable a las publicaciones del distinguido Clodoaldo Soto, sin embargo todo el “análisis” desplegado en los parágrafos anteriores a los mencionados ofrecen contradictoria e injustamente una crítica desfavorable: Pablo Landeo menciona puntos (concernientes al quechua en los espacios urbanos) a ser superados y no se da cuenta que ya habían sido agendados y tratados embrionariamente por el manual de Clodoaldo Soto. Dice también Pablo Landeo, por ejemplo, que el hijo del migrante andino “no tiene posibilidades de acceder a un manual de enseñanza que pueda ayudarle a alfabetizarse en su propio idioma”, cuando el manual de Clodoaldo Soto fue creado también para ello y reeditado varias veces y en grandes cantidades como también lo fue la gramática de Rodolfo Cerrón Palomino para los migrantes andinos quechua-hablantes.

    La “lectura inicial” que Pablo Landeo dice haber hecho de TODOS los manuales y cuadernos de ejercicios de quechua parece haberle servido de poco, pues no solamente Clodoaldo Soto comienza a consignar la experiencia urbana en su clásico manual (ver capítulo 21 “Llamkapakuy”) y cuaderno de ejercicios, sino también, por ejemplo, Edilberto Lara Irala con su “Manual de Quechua” que considera la experiencia urbana en Huamanga.

    En su “reseña” Pablo Landeo apela a la esfera gubernamental proponiendo la educación intercultural bilingüe para Lima. ¿Es que acaso este modelo intercultural bilingüe estatal por el que apuesta es el mismo que en los “Andes” desarrolla una absorción cultural y económica del quechua-hablante de acuerdo a valores acordes con “el mercado y sus exigencias”? Consideremos que para Pablo Landeo cumplir con “el mercado y sus exigencias” es una tarea que debe ir a la par a la de “la inserción urbana del runasimi” a través de la elaboración de manuales. Nuestras sospechas toman forma cuando nos enteramos ya al final de la lectura que para él “construir nuevos conocimientos” con el quechua implica “desterrar la asociación tradicional quechua-idioma propio de los Andes” según la cual el quechua no permite el análisis y la abstracción. ¿A qué se refiere él con “nuevos conocimientos”?, ¿es que acaso dicha desvinculación pasa por negar la existencia de tecnología y ciencia formalizadas por el quechua dándolas por obsoletas o, en todo caso, pasa por aceptar como una realidad inexorable la desaparición del quechua en los “Andes”? Al parecer éstas son las exigencias de la posmodernidad y la globalización de las que Pablo Landeo parece ser el portavoz. Para él no hay desarrollo económico y cultural, incluyendo el lingüistico, dentro de los límites de la autodeterminación de un pueblo.

    Pablo Landeo Muñoz pretende denunciar la actitud colonizadora pero la lógica que rige su análisis la reproduce inexorablemente. Esto se confirma cuando recordamos que al inicio de su análisis se queja del prioritario interés que se le da a los académicos a la hora de elaborar los manuales de quechua para luego formular la siguiente pregunta otorgándole vital importancia a los susodichos académicos: “Manual de Enseñanza del Quechua para interactuar con los quechua-hablantes de Lima. ¿Tiene sentido esta propuesta?” Y se nos larga con un rollo sobre importancia que tendría para los científicos dichos manuales de quechua urbano.

    Y es que Pablo Andrés Landeo Muñoz no puede articular el interés académico dentro de una visión más amplia acerca del futuro del quechua, una según la cual la vitalidad del quechua no se equipare a los parámetros de domesticación que imposibilitan que el runasimi sea una lengua “hegemónica” (utilizamos este término en contraposición al de “subalterno” que usa Pablo Landeo) y/o mayoritaria dentro del “Pirú”.

    Para cerrar una aclaración: Runasimi-kastillanu-inlis llamkaymanaq qillqa / Diccionario funcional, quechua-castellano-inglés fue editado por Lluvia Editores el año 2011, tres años antes que el manual reseñado por Pablo Landeo. Mencionar solamente la edición virtual desorienta al lector.

  2. El uso que Pablo Landeo hace en su texto” de palabras como “aborigen”, “marginal”, “subalterna” para referirse al quechua provocan cierta desazón por que indican una posible falta de autoestima lingüística en su condición de quechua-hablante, sensación que se ve reforzada por su idea según la cual el runasimi puede producir conocimiento científico y tecnológico sólo en los marcos de la globalización y la posmodernidad.

    Los dos últimos párrafos del texto de Pablo Landeo pretenden otorgar un comentario favorable a las publicaciones del distinguido Clodoaldo Soto, sin embargo todo el razonamiento desplegado en los parágrafos anteriores a los mencionados ofrecen contradictoria e injustamente una crítica desfavorable: Pablo Landeo menciona puntos (concernientes al quechua en los espacios urbanos) a ser superados y no se da cuenta que ya habían sido agendados y tratados embrionariamente por el manual de Clodoaldo Soto. Dice también Pablo Landeo, por ejemplo, que el hijo del migrante andino “no tiene posibilidades de acceder a un manual de enseñanza que pueda ayudarle a alfabetizarse en su propio idioma”, cuando el manual de Clodoaldo Soto fue creado también para ello y reeditado varias veces y en grandes cantidades como también lo fue la gramática de Rodolfo Cerrón Palomino para los migrantes andinos quechua-hablantes.

    La “lectura inicial” que Pablo Landeo dice haber hecho de TODOS los manuales y cuadernos de ejercicios de quechua parece haberle servido de poco, pues no solamente Clodoaldo Soto comienza a consignar la experiencia urbana en su clásico manual (ver capítulo 21 “Llamkapakuy”) y cuaderno de ejercicios, sino también, por ejemplo, Edilberto Lara Irala con su “Manual de Quechua” que considera la experiencia urbana en Huamanga.

    En su texto en cuestión Pablo Landeo apela a la esfera gubernamental proponiendo la educación intercultural bilingüe para Lima. ¿Es que acaso este modelo intercultural bilingüe estatal por el que apuesta es el mismo que en los “Andes” desarrolla una absorción cultural y económica del quechua-hablante de acuerdo a valores acordes con “el mercado y sus exigencias”? Consideremos que para Pablo Landeo cumplir con “el mercado y sus exigencias” es una tarea que debe ir a la par a la de “la inserción urbana del runasimi” a través de la elaboración de manuales. Nuestras sospechas toman forma cuando nos enteramos ya al final de la lectura que para él “construir nuevos conocimientos” con el quechua implica “desterrar la asociación tradicional quechua-idioma propio de los Andes” según la cual el quechua no permite el análisis y la abstracción. ¿A qué se refiere él con “nuevos conocimientos”?, ¿es que acaso dicha desvinculación pasa por negar la existencia de tecnología y ciencia formalizadas por el quechua dándolas por obsoletas o, en todo caso, pasa por aceptar como una realidad inexorable la desaparición del quechua en los “Andes”? Al parecer éstas son las exigencias de la posmodernidad y la globalización de las que Pablo Landeo parece ser el portavoz. Para él no hay desarrollo económico y cultural, incluyendo el lingüistico, dentro de los límites de la autodeterminación de un pueblo.

    Pablo Landeo Muñoz pretende denunciar la actitud colonizadora pero la lógica que rige su razonamiento la reproduce inexorablemente. Esto se confirma cuando recordamos que al inicio de su texto se queja del prioritario interés que se le da a los académicos a la hora de elaborar los manuales de quechua para luego formular la siguiente pregunta otorgándole vital importancia a los susodichos académicos: “Manual de Enseñanza del Quechua para interactuar con los quechua-hablantes de Lima. ¿Tiene sentido esta propuesta?” Y se nos larga con un rollo sobre importancia que tendría para los científicos dichos manuales de quechua urbano.

    Y es que Pablo Andrés Landeo Muñoz no puede articular el interés académico dentro de una visión más amplia acerca del futuro del quechua, una según la cual la vitalidad del quechua no se equipare a los parámetros de domesticación que imposibilitan que el runasimi sea una lengua “hegemónica” (utilizamos este término en contraposición al de “subalterno” que usa Pablo Landeo) y/o mayoritaria dentro del “Pirú”.

    Para cerrar una aclaración: Runasimi-kastillanu-inlis llamkaymanaq qillqa / Diccionario funcional, quechua-castellano-inglés fue editado por Lluvia Editores el año 2011, tres años antes que el manual comentado por Pablo Landeo. Mencionar solamente la edición virtual desorienta al lector.

    1. Dando por sentada mi posicion de que es necesario un desarrollo del quechua a nivel metalinguistico y expremimental no asociado a sus lugares originarios -lo cual no indica falga de vgencia y vitalidad en ellos- doy, como moderador de hawansuyo un paso al costado en el dialogo que debe almentar la dirimencia de ideas sin que ello signifique asuntos personales. Invitamos al amable lector a opinar sobre las ideas de Pablo Landeo, Hans Enciso, de Clodaldo Soto y el tema en general

  3. Interesante aserto el del moderador expuesto en la primera cláusula de la primera oración de su comentario. Si aquella necesidad no mide los susodichos desmedros y si se concibe separadamente de los “lugares originarios”, se estaría concibiendo un esfera en la cual el quechua podría desarrollarse en tanto lengua muerta entre ciertos académicos y, quizás, en ciertas comunidades. Esto me lleva a preguntar cuáles son los indicadores de la “falta de vigencia y vitalidad”. Pero tal vez dicha pregunta para la lógica que he recreado en mi razonamiento resulte nada más que retórica.

    1. Hans, en efecto tal vez no es conveniete usar terminos cartesianos tal como “originarios”. Es necesario mas bien trabajar con la dinamica hawan/ukun pero esa es una discucion que no es central al tema del momento. Lo qe si, con el permiso de Pablo y tuyo voy a abrir – junto con Coca Chavarria- la polemica e invitar otros participantes que publiquen sus opiniones en la pagina principal del blog. Chayna kaqtinqa aswan allinmi kanman.

      1. El tema general es el quechua hawan / ukun y el tema en discusión son los manuales de enseñanza, es decir a partir del artículo inicial de Pablo Landeo. Por disciplina hay que centrarse en ello.

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