Lejanos recovecos de Humberto Eco. Fredy Amilcar Roncalla

wpid-cam00084.jpg (Comentando un post de Bernardo Rafael Álvarez en Uyabook del pasado 19 de Junio)

Fredy Roncalla

Hawansuyo

Un poco de anécdota no esta demás. Hace mucho tiempo llegó a la televisión peruana el Topo Gigio e hizo furor. Su creador era un italiano, Federico, que se casó por un rato con una de las cantantes de los Quipus y luego recaló en el Wony con la japonesa K., de la cual no se dice el nombre completo para no confundir a la gente, porque la del Wony era chingona de chingonas. Bella, cachacienta, con gran sentido de humor, y pasión por los norte, de los cuales Federico era ejemplo aparte de un Vandervilt, que K. lo mostró un par de veces. El Federico resulta había sido antropólogo africanista, pero también sabía mucho de la influencia europea en los andes. Cuya vestimenta tradicional actual decía ser directo de Europa. Federico también sostenía haber sido compañero de estudio de Humberto Eco, que según él era un bruto sin remedio. Como su comentario sobre el vestuario en los andes atentó directamente contra mi andecentrismo, dije este está hablando pura michi. Además, recuerdo haber leído con agrado la Estructura ausente y tenido en mente por mucho tiempo la Obra abierta, icha kaychawan sumaqta poesiyata waqtaruyman nispa.

De hecho, para estos últimos años de los setenta el Eco ya era una autor consumado, con varios libros de ensayos entre teoría del arte y semiótica, esa variante del estructuralismo que me tenia loco, pero de la cual nunca aprendí nada, o ya me olvide del todo, mamacha Concebida. Así que para cuando me fui al norte llevando por varias lugares mi ejemplar negro de Ideologia mesianica del mundo andino, y de algunas copias del Allpanchik puthurinqa en que varios antropólogos despistados le seguían dando al mismo tema, se me pasó por alto que Humberto Eco había publicado en 1980 su novela El nombre de la rosa. Pero pese a estar acribillado por flechas de amores y vivir como air plant cachuelenado kaypipas maypipas, podía ir de vez en cuando, con Blas y Paul a los predios de Cornell a escuchar a uno que otro chingón. El primero fue Michael Taussiq, que junto a los trabajos de Roger Rumrrill sobre Casement –léase La virgen del Samiria y sus libros de ensayos- es el que mejor ha trabajado la violencia de Julio Cesar Arana y de la época del caucho. Además Roger sostiene, que hay una conexión directa entre el mundo mágico amazónico y las estrategias cognitivas postmodernas. Luego Gayatri Spivack hablando asuntos descoloniales en la India, con jerga postmoderna poco entendible, pero atractiva porque buscaba lo mismo que nosotros noqayku. Y Noam Chomsky, disertando seguramente de política, por que si lo hubiese hecho del insufrible y cartesiano cordel enredado de la gramática generativa me hubiese ido al toque. Luego Humberto Eco. En un salón grande, lleno de gente. Tirándose un rollo creo sobre Sherlock Holmes. Con una amena ronda de preguntas, hasta que salió un chino, de esos que andaban con los genios locos, y le hizo una pregunta radical, como que todo eso no valía nada, que mejor seria derrumbar toda la institución universitaria o algo por el estilo. Mamallay mama, se armó un chongo de la gran puta. Y el James Boom, gracias a quien en 1976 leí con gusto Rabelais and his world de Bajtin, pensando que el ruso estaba hablando del mercado de Caquetá y no del medioevo de las provincias europeas, se olvidó de su rol de moderador, se puso puka y puka tomate rokoto uchu kuta y le dijo al chino que tenía que volver a leer todo el currículo del canon occidental para comprender que su pregunta estaba hasta las huevas. El Humberto tranquilo chino, se hizo el sueco, elemental quyakusqay Watson. Y el chino pura bamba había sido. Resultó abogado, y años después me tiró cabeza con unos puros de marca los cuales a su vez los afané de mi roommate.

Tiempo después, cuando Jossy Mirtenbaum, judío aymara number one llegó de Nueva York y agarramos una lora de puta madre, es que volví del Eco a su rosa. Resulta que el Jossy, como buen antropólogo pegado a los símbolos, era fanático del tal libro. Me dijo que eso era una maravilla de simbólica y hermenéutica. Creyéndole, unos años más tarde cuando ya Jossy se fue a Bolivia, y lo visitamos un par de veces tras los pasos de Waman Poma, es que me puse a leer de Huberto Eco el dicho libro. Me perdí al toque, viendo que en la abadía prácticamente cada acto de los curas cargaba un quintal de historia y simbolismo, y  desistí de seguir leyéndolo, en medio de una aburridera del carajo. Pero aunque ya el maestro José María Arguedas había hecho el camino ida y vuelta de la escritura analítica a la artística desde hace mucho, uno no puede dejar de darle crédito a Humberto Eco por haber hecho el salto cualitativo del campo de la semíotica a la ciudad de las artes. Esto fue celebrado por la critica y el lector por un buen tiempo. Hasta tuvo su película con Sean Connery.

He aquí que un poco mas tarde, mientras ardía el Perú en medio de una cruenta guerra civil donde la población andina fue la que pagó el pato con muertos, heridos, sospechosos, torturados, desaparecidos esterilizados, amedrentados y desplazados es que en 1986 Alberto Flores Galindo publica Buscando un Inca pensando que había en los andes algo que se puede llamar la utopía andina. Es el intento de un brillante intelectual en acercarse a la cuestión andina desde las canteras del marxismo. Tal vez la clave ya la había dado Murra en sus tratados sobre la economía de los Incas y el archipiélago andino a los que se dedicó luego de participar en contra de Franco en la guerra civil española. O incluso Juan Ossio, en su interesante antología sobre el mesianismo andino. Al margen de los procesos que le llevaron a plantear la existencia de la utopía andina creo que no existen ni utopía andina ni mesianismo ni nada por el estilo mas que como abstracciones. Es decir son conceptos-herramienta inventados que nunca debieron pasar a tener valor ontológico. Chaymantaq achkataman rimarquni.

Pero hay un ángulo que ha pasado por alto: mientras celebrábamos todo el bosque y las enredaderas simbólicas, heurísticas, iniciáticas, simbólicas y mitologizantes de Eco como si fueran actos de revelación y de cultismo, no aceptamos lo mismo ni en los sueños de Aguilar, ni en el maestro Arguedas, ni en ningún quehacer simbólico, ritual o creativo andino amazónico. Es decir que unos eran atávicos, y otros cultos, siempre y cuando mamaran de la teta arrecha de la simbología griega y judeo cristiana. No way José. Epistemología iskay uya kay kasqa. Si se celebra el simbolismo en Eco, Carpentier, Blake, los patitas del boon, y las referencias grecolatinas en poesía clásica, moderna y postmoderna, porque no se puede hacer lo mismo con una actividad igual en los pueblos originarios? Porque el Golem es aceptable y los Apus no? Y cuales son los mitos que alimentaban a los dukturchas de la mesa redonda. Las actividades místicas, poéticas, y religiosas de todos los pueblos del planeta requieren de la actividad simbólica y suelen remitir a un pasado fundacional, mejor si este es atemporal. Pero en el Perú toda referencia al pasado fue vista como regresión, atavismo, y adicción al imaginario lacaniano, como si este no hubiese salido de un infantil apego al mito de Edipo. De ello no tiene la culpa Flores Galindo al ser el suyo intento humanista y búsqueda de una conexión entre el pensamiento socialista y el andino. Pero lo que viene mas tarde es el estéril tránsito de la utopía andina a la utopía arcaica. Es decir el intento de anulación de una posibilidad liberadora, como ahora también lo están haciendo el emprendedurismo y el neoliberalismo. Sikita muchay la vida. Pero los zorros hanan/uray, hawan/ukun están cada vez mas presentes y son desde ya tronco central de las poéticas peruanas. Sino pregúntenle a Huambar. Y pregúntenle a los espacios simbólicos originarios en el ciberespacio. Y vean la brillante lectura que hace Julio León del Zorro de arriba y el zorro de abajo en su reciente El mundo al revés. Ademas de las Tres mitades de Ino Moxo de Cesar Calvo y las Cronicas del silencio de Nilo Tomaylla, para  empezar.

Humberto Eco creo escribió unos cuantos libros mas e hizo eco en The Da Vinci Code, un page turner bastante banal y ligero. También dijeron que el Eco se había tirado unos polvos indebidos en algunas partes y estaba metido en sendos escándalos. Y de ahí mas nada hasta que hace unos días sale en el Facebook que sostenía que la educación superior debería ser para una elite. Mi reacción inicial fue pensar que el Federico Topo Gigio tenia razón. Que en efecto Humberto Eco, a diferencia de Noam Chomsky que ha mantenido coherencia, era un bruto sin remedio. Pensé entonces en las varias universidades elitistas en el Perú, que llenan sus puertas de wachimanes mientras la entrada a la gran San Marcos es libre; pensé en como la universidad de Huamanga tenía una interesante escuela bajtiniana gracias a Huambar, al pensamiento de izquierda, y a la necesidad de curar las heridas de la guerra con la fiesta y el carnaval -por que el taki siempre ha sido curación-; pensé en la Universidad de Puno, en la Universidad de Arequipa, de Abancay, y las muchas que luchan contra viento y marea por una educación pública y digna de calidad, mientras  siguen los estragos de viejas instituciones de elite junto a las creadas por la ignorancia y la mercantilización de la educación. Pero antes de seguir la cuerda dije a ver le tiro una qawada al portal donde anuncian el asunto. Ahí se ve que Humberto Eco había hecho la declaración mientras una universidad española le estaba dando un doctorado honoris kawsachun, de esos que ya tenía a montones, y que casi siempre son puestas en escena de la mas cursi huachaferia y formalismo. No wonder. Tanto bombo y platillo suele aturdir a los viejitos literatos. Chayrayku chiki machuchaqa opayarun, aswan upallarunman kara.

 

Atlantic City, Junio 24, 1015

2 Comentarios

  1. Querido Fredy:
    Ya lei este articulo sobre Humberto Eco y no sabia q él escribio “El nombre de la Rosa”, del que debo decir solo vi la pelicula y que es la razon por la cual hasta ahora me defino como catolica pasiva: no voy a misa y no me cambio de religion para poder criticar a la iglesia desde sus filas hasta el dia que me excomulguen!!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s