SOBRE “MATAR EL NEGRO” DE MARIO GUEVARA. Fredy Roncalla

Una vieja nota sobre el autor de Cazador de gringas, editor de la gran revista Siete Culebras y creador del mas reciente genero literario e imaginativo kaypipas maypipas: el bricherismo

SOBRE “MATAR EL NEGRO” DE MARIO GUEVARA

Envidio a los narradores. Les basta solo unos párrafos para contar sus historias y meter al

lector en su mundo. Suelen ejercer al máximo la economía del lenguaje. Pero en el último libro de Mario Guevara “Matar al Negro” la brevedad es el signo distintivo. Un caso limite es el cuento “Destino, donde, cerca de la poesía, el texto entero dice “no era nadie, pero había sido”. Se trata de un relato en el que le toca a la imaginación del lector calibrar las resonancias existenciales de esa profunda caja de sonidos. Con la misma rapidez y humor discurren los restantes relatos del libro en mención, segunda entrega del autor de “Cazador de gringas y otros relatos”, que ahora nos muestra al brichero llevándose solo quinientos dólares porque quiere a su gringa.

Aparte de placentera, la primera lectura de estos relatos trae a la mente el humor y la picardía cuzqueñas, que ya era hora que pasaran del acervo oral a contribuir a cambiar la imagen de la literatura andina como grave y ceremoniosa. Pero la escritura de Mario Guevara filtra el habla popular en un estilo suyo en donde destacan la brevedad, el final sorprendente y, lo absurdo y humorístico de la condición humana tanto en el ande como en lugares manidos de la literatura universal, como cuando a Odiseo no lo renoce nadie al volver a Itaca, y Lázaro revive no vaya ser que sus hermanas se banqueteen a Jesús.

Pero estos cuentos invitan a regresar a sus interiores para ver qué detalle se nos ha escapado. Me han llamado mucho a atención “ La Otra Mujer” en donde la caída de un maniquí muestra la desolación de una vieja costurera; “Zona de Emergencia” en donde una bala pone fin al machismo del capitán Sotomayor; “Subversivo”, en donde se muestra la banalidad del poder y la muerte. Pero, su retato de la condición humana rebasa la alusión directa a los años de la violencia.

Son muchos los personajes que transitan su libro: un faquir indigesto con acero inoxidable, una falsa mapuche que tira como si lo fuera, un sudaca que llega a conocer a la puta madre, un par de enemigos que al encontrarse olvidan el motivo de su rencilla. Los reconocemos sin dificultad. Pero a la vez son completamente nuevos. Hay un aire de recuerdo el futuro al leerlos. Y ello es signo de una buena literatura. Aquella que llega hondo, que nos habla desde la propia sombra que no logramos vencer. Es un valioso aporte a la nueva y copiosa literatura de provincias que se presenta con un lenguaje seguro y proponiendo universos narrativos propios. Una tradición personal de Mario Guevara desde su introducción del bricherismo en la escena literaria.

Buena wayki.

Fredy Roncalla.

Sep 17 3003

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