PACO YUNQUE Y LA ESCUELA DEL MIEDO. Hernán Hurtado Trujillo

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PACO YUNQUE Y LA ESCUELA DEL MIEDO

             Hernán Hurtado Trujillo (UNAMBA)

En la actualidad los niños aún en las zonas rurales, siguen con Paco Yunque desplazándose distancias de 2 a 3 horas de caminata para llegar a la escuela y otros tantos para volver a casa, o en su defecto, tienen que migrar al pueblo o la ciudad más próxima donde hay un centro educativo. La educación es un camino difícil que devora las ojotas y los pies descalzos de los niños cotidianamente. En Apurímac y probablemente en el pueblo de Vallejo los niños como Paco Yunque siguen este camino tortuoso para alcanzar el derecho de ser educados.

Los niños van a la escuela con sus saberes previos: con su cultura, su lengua, sus costumbres, formas de vida que les ayudan a resolver los diversos problemas cotidianos de la vida, pero, pasando el umbral de la escuela, este mundo se transgrede, se descubre que está llena de cosas más extrañas y vacía de lo que el niño tiene, organizado para domesticarlo a través de la socialización y así alienarlo.

Cuando el primer día Paco Yunque va a la escuela, la primera actitud que asume es el MIEDO:

“Paco, paso a paso, fue adelantándose al centro del patio, con su libro de primero, su cuaderno y su lápiz. Paco estaba con miedo, porque era la primera vez que venía a un colegio; porque nunca había visto a tantos niños juntos”[1]

Paco Yunque no estaba socializado en ese contexto de niños urbanos que juegan en grupo con soltura y naturalidad:

“Paco estaba también atolondrado porque en el campo no oyó nunca sonar tantas voces de personas a la vez. En el campo hablaba primero uno, después otro, después otro y después otro, a veces oyó hablar hasta a cuatro o cinco personas juntas”[2].

El hecho que tenga miedo al bullicio de los niños, no significa que eso sea malo para Paco, sino; no es la forma de comunicarse en su pueblo, no está acostumbrado al alboroto, a la gritería que lo ensordece; él lleva una vida más tranquila, no bulliciosa y violenta como ocurre en la urbe. Este mismo hecho ante la presencia del maestro en el aula, cuando cambia violentamente en un silencio funeral, también le causará miedo a Paco, acostumbrado a oír el trino de las aves, el murmullo y el canto de la naturaleza.

“¿Por qué tenía tanto miedo?. Miraba a hurtadillas al profesor, al pupitre, al muro que había detrás del profesor, y al techo, también miró de reojo a través de la ventana, al patio que estaba ahora abandonada y en silencio. El sol brillaba afuera. De cuando en cuando, llegaban voces de otros salones o ruidos de carretas que pasaban por la calle[3]”.

En fin Paco tenía miedo a la bulla, al silencio, miedo al compañero, miedo a la ciudad, la escuela era la casa del miedo y la otra casa macabra más grande: la ciudad. La obra refleja la compleja contradicción que existe entre la cultura del mundo andino con las formas y modos de vida de la ciudad, situación conflictiva y vigente en nuestro país, sin olvidar que la cultura occidental va introduciéndo en las poblaciones campesinas sus formas de vida a través de las migraciones y la influencia de los diversos medios de comunicación.

El otro aspecto fundamental que la obra de Vallejo refleja, es el carácter de clase de la educación, que en la actualidad es evidente y se agudiza de diversas formas; si la sociedad no es homogénea, tampoco la escuela podrá serlo, si todos asisten a la misma escuela, son abismalmente notorias las diferencias: Humberto Grieve pertenece a una familia rica, su padre es el señor Dorian Grieve gerente de los ferrocarriles de la The Peruvian Corporation y alcalde del pueblo; en el polo opuesto, está la familia de Paco : su padre Don José el Cayo Anselmo y su madre Tomaza y él que era parte de la servidumbre; por otro lado estaban sus compañeros que pertenecían a la clase media, igualmente el profesor que se encontraba por debajo de las condiciones económicas y políticas de la familia Grieve. Este hecho de desigualdad social genera conductas de dominación y marginación en el niño Humberto Grieve; e incluso se reproducen dichos patrones culturales en la actitud de su maestro, tal es el caso extremo de reducirle a   Paco a un objeto de su propiedad por ser su empleado; quiere tenerlo sentado en su carpeta a su lado, a pesar de la opinión contraria de su maestro y de su compañero Paco Fariña que lo reclama:

“Humberto Grieve tenía bajo los ojos y sujetaba fuertemente por el brazo a Paco Yunque, el cual estaba aturdido y se dejaba jalar como un trapo por Fariña y por Grieve. Paco Yunque tenía ahora más miedo a Humberto Grieve que al profesor, que a todos lo demás niños y que al colegio entero”.[4]

¿Por qué Paco tenía tanto miedo y era victima de agresiones físicas y psicológicas por parte de Humberto Grieve? ¿Por qué Grieve quería disponer y atentar contra su ser y su libertad ?. El mismo Humberto Grieve contestó las preguntas que nos formulamos:

“… porque Paco es mi muchacho, por eso”.

Frente a esta actitud equivocada e injusta el profesor no tenía la autoridad suficiente para hacer respetar la dignidad de los niños, al contrario pasaba por tonto y admitía conductas erróneas y hasta irracionales: Cuando el profesor dijo que los peces no pueden vivir fuera del agua, Humberto Grieve respondió:

“Mi papá puede darles aire – a los peces – en mi casa (pueden vivir sin agua en mi sala) porque tiene bastante dinero para comprar todo” [5]

Vallejo utiliza como estrategia narrativa esta metáfora, para demostrar lo absurdo e irracionalidad de los grupos de poder, que justifican sus intereses recurriendo a la argucia y la mentira, como en el caso de Platón, Berkeley que llegaron a negar la realidad objetiva arguyendo que las cosas eran sólo sombra del espíritu o sensaciones de los hombres.

El análisis del cuento nos puede servir como laboratorio para reflexionar sobre los diversos vicios sociales, culturales y problemas educativos como: la dominación, la discriminación racial, económica, social y cultural; la actitud injusta del maestro, la evaluación y los méritos que se otorgan al estudiante, etc. Cabe señalar que Vallejo termina el cuento cuando Paco Yunque seguía llorando angustiado con el miedo y el dolor de un niño inocente que se resiste reclamar su trabajo que Humberto Grieve presentó como suyo para tener el mérito de ser inscrito en el cuaderno de honor del colegio como el mejor alumno del primer año… lo que podemos concluir con José Carlos Mariategui que la escuela en el Perú se ha instituido para opacar a los inteligentes y premiar a los mediocres.

[1] VALLEJO, CÉSAR Paco Yunque p. 6 – 123

[2] Ob. Cit. P. 123

[3] Ibid.. P. 125.

[4] Ibid. P.127-128.

[5] Ibid. P. 131.

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