“MÁS ME PEGAS… MÁS TE QUIERO…”. nota de prensa y presentación

Desde al Cusco el grupo Uku Pacha anuncia una exposición sobre la violencia en las relaciones amorosas. Acompañamos la ilustrativa nota de prensa con una apreciación de Alfredo Villar sobre la muestra. Ambos esfuerzos validos para desmitificar la imagen idílica de los andes con imagenes que expones  realidades fluidas y descarnadas. La nota de Alfredo Villar está al pie de la entrega

NOTA DE PRENSA

“MÁS ME PEGAS… MÁS TE QUIERO…”

SALA MARIANO FUENTES LIRA. ESCUELA DE BELLAS ARTES DEL CUSCO

DEL 01 AL 15 OCTUBRE DEL 2015.

COORDINADOR: MARCIAL OMAR AYALA DUEÑAS.

DESCRIPCIÓN:

La expresión “Más me pegas, más te quiero” describe lo que coloquialmente se conoce como “amor serrano” .Frase que se volvió muy popular desde las épocas de la migración provinciana a la ciudad de Lima.

La violencia familiar y el machismo son situaciones muy comunes dentro de nuestra sociedad. Abarcan espacios que van mucho más allá del mero plano geográfico o económico ya que es un problema latente en todos los niveles sociales sin distinción de raza, región, condición económica y religión. Llegando así a ser la causa de muchos actos de violencia psíquica y física dentro del campo familiar y social.

La víctima y el victimario crean una simbiosis en medio de la convivencia originando así una co dependencia enfermiza entre ambos. Lo cual ha sido motivo de estudio e investigación por parte del psicoanálisis y el derecho penal a lo largo de la historia. Según la tradición es la mujer la que ha sufrido mucho más esta situación de violencia y maltrato a lo largo del tiempo; sin embargo, en nuestra contemporaneidad han comenzado a aparecer casos de maltrato inverso. Es decir que es la mujer quien juega el papel de victimaria frente a su víctima que en este caso es el ente masculino lo cual podría ser producto de la revolución sexual femenina y también a causa de la sumisión y dependencia amatoria que el varón ejerce hacia su conyugue demostrando así una transformación en las percepciones tradicionales dentro de la convivencia y las prácticas amatorias del ser humano.

El colectivo “Uku Pacha” propone una exposición cuyo eje se centre en la interpretación del amor planteado desde temas como la obsesión, el erotismo, la reconciliación, el martirio, la sumisión y la violencia. Hemos querido mostrar este concepto partiendo de un punto de vista diferente al de la idea tradicional del “amor ideal” donde ambos conyugues “viven felices para siempre”, se quieren, se comprenden y conviven en armonía como nos muestran las telenovelas y películas las cuales indirectamente han creado estereotipos mentirosos acerca de las relaciones humanas.

El amor siendo una fuerza tan inspiradora y devastadora nos puede llevar a los cielos y también a los infiernos y cualquier persona sin ninguna distinción puede caer presa de sus oscuras y luminosas redes.

Presentación de los artistas

El colectivo “Uku Pacha” está conformado por artistas cusqueños egresados de la Escuela de bellas Artes “Diego Quispe Titto” de Cusco, la Escuela de Artes de la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa así también como es el caso de los artistas Víctor Quillas y Carlo Calanche que son de formación autodidacta. La escultura, pintura e ilustración son las disciplinas escogidas para la realización de nuestra actividad artística. Confabulan diferentes técnicas y estilos propios de las experiencias personales vividas de acuerdo a nuestra formación. Se percibe la influencia de nuestro arte tradicional así como las nuevas propuestas contemporáneas ya sean en el plano técnico y conceptual. La influencia del arte gótico y el surrealismo pop en artistas como Lissette Vera y Víctor Quillas quienes trabajan esculturas y pinturas representando personajes distorsionados, peculiares y variados en actitudes ambiguas manejadas bajo un lenguaje que va desde el mundo infantil, la metáfora poética y el tenebrismo gótico. Siempre bajo la técnica de la escultura, el bordado y la costura proponiendo una obra rica en detalles, técnica y concepto.

El erotismo y la sensualidad en la escultura de Edit Sánchez también egresada de la Escuela de Bellas Artes de Cusco muestran un gran dominio de la figura humana y la sensualidad tanto en sus trabajos realistas como surrealistas.

El Arte pop y el sincretismo andino de Marcial Ayala donde muestra claramente la influencia del arte religioso y las expresiones populares del Sur del Perú. El arte colonial propio de su ciudad natal así como la influencia de las danzas del altiplano y el consumismo económico propio de ciudades como Cusco, Arequipa y Puno.

Élica Pusaclla egresada en la especialidad de Dibujo y Pintura de la Escuela de Bellas Artes de Cusco propone en su trabajo una fusión del lenguaje antiguo y contemporáneo , implementando con detenimiento las técnicas clásicas, la iconografía y la iconología relacionadas con la belleza y el martirio.

Carlo Calanche artista autodidacta que representa su pasión por la psicología elaborando obras de gran expresión plástica mostrando escenas que van desde tiernos sueños oníricos hasta crudas pesadillas y delirios sexuales

La influencia del arte popular cusqueño juega un papel preponderante en la elaboración y descripción de este proyecto. El Cusco es una ciudad donde manifestaciones artísticas como el bordado, el tallado, la escultura, la imaginería, etc. Se han desarrollado profundamente y también han tenido y tienen una gran influencia en el arte contemporáneo. Sin embargo así como el Cusco es una ciudad con una rica historia ancestral también posee un gran dinamismo cultural fruto del turismo. Los cusqueños convivimos en una vorágine de arte colonial, religión, monumentos incaicos, turistas, mochileros, música electrónica, discotecas y tradiciones ancestrales por lo que nuestro arte contemporáneo no necesariamente tendría que ser un reflejo de nuestra tradición sino más bien de nuestra vario pinta realidad.

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‘MASTURBACIONES DE LA SANGRE’

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 “EVA”

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MÁS ME PEGAS…, MÁS TE QUIERO…

Alfredo Villar

Pero amar es violentar un mundo
y obligarlo a creer lo que uno cree
Tal vez no exista más que este acto apasionado
de engañar a los seres para hacerlos felices
E. Barquero

La violencia es la partera de la historia…. y del “amor serrano”. Y es que también podemos entender el amor serrano como una extensión de nuestro pasado colonial y religioso sobreviviendo en el presente y yuxtapuesto a nuestras pasiones más íntimas. Las imágenes coloniales y su imaginería católica están llenas de un gozoso y retorcido culto al sufrimiento y a la idea del amor como un sacrificio. Si no sangras, si no te desgarras, si no te duele, no estás amando.

¿Pero es posible que sigamos persiguiendo fantasmas coloniales, que las imágenes religiosas nos persigan en nuestros sueños y fantasías amorosas y eróticas?. Los nuevos medios y la posmodernidad hacen que todo sea posible: si los cultos (y los looks) góticos y medievales regresan ¿por qué no va a hacer lo mismo los coloniales? La era que vivimos es neobarroca y todas las épocas y modas coexisten abigarradas; para las nuevas tribus urbanas el dolor es “cool” y simpático: los tatuajes y los piercings reemplazan a los látigos y a los cilicios, la música y las danzas extáticas a la misa, la ultraviolencia visual de la televisión y los videojuegos a los altares.

Punkies, emos, neogóticos, metaleros y todas las tribus juveniles contemporáneas convierten sus formas de vida en globales y el surrealismo pop también puede nacer en los andes y ser todo esto y a la vez inka, colonial, barroco mestizo,cholo. Es así que un grupo de jóvenes artistas cuzqueños, hijos e hijas de estas nuevas era de promiscuidad y confusión histórica, nos muestran su singular visión del amor y el arte en los andes. Sus imágenes desconciertan y seducen, pretenden hacernos ver que no hay distancia entre el pasado y el presente, lo cosmopolita y lo local, la modernidad y la artesanía. El arte nuevo siempre buscará el futuro en los orígenes.

Lissete Vera, Edit Sánchez, Marcial Ayala, Víctor Quillas, Élica Pusaclla y Carlo Calanche nos invitan a un viaje a través de la belleza y el martirio, a una celebración del placer y el dolor, del éxtasis y la agonía; y si nos acercamos y vemos atentamente en sus obras quizás encontremos un poco de nuestros sentimientos reflejados: como si el arte fuera un espejo negro, una luz roja muy parecida a la sangre, un estremecimiento muy parecido al amor.

Alfredo Villar.
Historiador y Crítico de Arte.

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