La crítica literaria en las revistas de la izquierda peruana (1975-1980) y la representación del sujeto indígena. Óscar Huamán Águila

Haciendo en recuento de la presencia del sujeto indígena en las revistas de izquierda, entre 1975 y 1980, Oscar Huaman Águila encuentra que  el tema es tratado en muy pocos artículos, lo cual en nuestra opinión refleja la mirada abstracta, paternalista e idoeologizada por la cual los partidos de izquierda miraban -y lo hacen aun- al sujeto indígena, incluso cuando este se invisibiliza en “campesino”. Este  valioso estudio  llama  a retomar la aparición de la Revista Pueblo Indio a inicios de  los ochenta, cuando por primera vez el sujeto  indígena habla en primera persona y es recibido con sorna por las intelectualidades oficiales de izquierda y derecha, justo cuando esta por nacer la “utopía  andina” y la guerra interna  arrasa con la población indígena.  El presente articulo ha sido publicado en la Revista critica exegesis social.  Oscar Huaman Águila, también tiene planeado escribir sobre el sujeto indígena en las revistas de derecha. Sera una lectura igualmente fascinante.

 

La crítica literaria en las revistas de la izquierda peruana (1975-1980) y la representación del sujeto indígena377728_381212265309606_848343411_n.jpg

 Óscar Huamán Águila

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

 

Si bien en la actualidad se tiene una idea general sobre la izquierda peruana, sin embargo, podemos afirmar que hay cierto desconocimiento en cuanto a sus propuestas estéticas literarias que desarrollaron hacia la mitad de la década del 70 en el siglo XX. En el presente trabajo de investigación me centraré en el análisis y la revisión de uno de los aspectos centrales que fue motivo de reflexión de dicha agrupación política: la crítica literaria en las revistas en torno la recepción de las obras que configuran en los discursos narrativos y líricos que al sujeto indígena.

Las revistas en las cuales los intelectuales practicaron la crítica literaria en esta época fueron Marka, Jornal y Zurda, en las que, a pesar de no ser un medio especializado para dicha práctica nunca faltó una sección cultural en la que se publicaron artículos, reseñas e inclusive algunos poemas. Además, son de la coyuntura social. La intención que animó a estas revistas fue de servir como un medio de transmisión de información hacia los lectores sin pretensiones académicas y partiendo de la idea de que la obra literaria refleja la realidad sociocultural del país. Es por ello que priorizaron la configuración del hombre andino en la literatura como un sujeto revolucionario vinculado al cambio de la sociedad peruana. Para ellos, la obra narrativa y la lírica mostraban esa tensión sociocultural y lucha de clases que existía en el mundo cambiante. Tanto para los intelectuales de filiación marxista y también para aquellos que no lo son, la obra literaria da cuenta la realidad social.

Las luchas no serían solo en el ámbito político e ideológico, o en lo nacional e internacional, sino también en lo cultural. Esto se percibe de manera explícita en la presentación de la revista Marka (N° 1). Para ellos hay una continuidad del pasado colonialismo, es decir: “[…] se mantienen vigentes una cultura heredada del colonialismo así como los valores consumistas de una sociedad dependiente […]” (5). Entonces estamos ante una búsqueda de otra alternativa a la cultura dominante, en otras palabras, construir una sociedad con un sentido distinto del mercado y del consumo. Entre en estas condiciones socioculturales que se concatenan en el espacio peruano, estas revistas de difusión política e informativa de la izquierda surgen. Pero estos medios tenían que tener una sección para las críticas del arte. Porque la obra literaria serviría como un medio de sensibilizadora para la toma de conciencia del individuo y de la sociedad.

En las revistas hay una diferencia cuantitativa en cuanto al número de publicaciones, que giran en torno a la valoración de las obras literarias que tienen un componente indígena o el autor que está relacionado con el universo andino. En las revistas hay pocas ediciones de artículos que están referidos al tema desarrollado en este trabajo. En primer lugar, mencionaré sobre la revista Jornal. En dicho medio solo existen dos textos que discursivizan las obras que tienen un referente andino como eje temático. Esto quizás se debe a número limitado de publicaciones que tuvo; apenas salieron 11 números en total. De los once números publicados, el N° 8, 10 y 11 se editaron en formato de periódico. El último número se publica en el mes de diciembre de 1979. En cambio la revista Zurda sí editó más números que la anterior. Sin embargo, es inferior en cuanto a la cantidad de escritos que analizan las obras literarias que configuran al sujeto indígena; apenas llegan a 3 artículos. A pesar de que salieron publicados en total 20 números.

 

 

 

 

Estas dos revistas de la izquierda peruana tuvieron una corta vida en el mundo informativo. Por diversos factores. En otro medio que sí mantuvo en un tiempo más prolongado y alcanzó más publicaciones, con respecto a las anteriores, es la revista Marka. En esta revista sí existe un mayor número de textos publicados con referente al tema desarrollado en este trabajo, es decir, en total hay 6 textos editados.

El crítico literario Miguel Ángel Huamán Villavicencio menciona que el medio de mayor influencia que llegó a tener en nuestro país, de la izquierda peruana, es la revista Marka. La primera publicación sale el 1 de mayo de 1975. Su edición no fue de manera continua, sino con rupturas temporales. Durante el gobierno de Juan Velasco se produjo la deportados de algunos miembros de la prensa escrita, es decir de las revistas. Este hecho causó un deceso en la salida de los siguientes números. Después de ese acontecimiento se retorna a publicar cuando asume la Presidencia de la República del Perú Morales Bermúdez. En 1979 se da otro acontecimiento que interrumpe el desarrollo de dicho medio. El Gobierno militar los vuelve a exiliar a los integrantes. A pesar de todo ello la revista Marka, por tercera vez retorna a circular en el mundo informativo. Esté surgimiento se produce en una coyuntura política, es decir en el momento de inscripción para las elecciones presidencias de 1980. La censura y la expulsión de los integrantes del medio se debían por su crítica al poder político imperante y por su filiación de izquierda.[1] Estos serían uno de los factores que le obstaculizó el desenvolvimiento continuo de la revista. Pero también a esto se suman las carencias económicas con que contaban los medios.

En estas condiciones hostiles para el desarrollo del pensamiento crítico y político, la izquierda peruana, sí practicó el análisis de las obras literarias que los consideraban pertinentes a su proyecto estético e ideológico. En las tres revistas mencionadas se publicaron sus concepciones sobre los textos narrativos y líricos de las obras que configuraban al mundo andino.

 

La prensa escrita, en ese sentido, se convierte en un medio de difusión, en este caso, en un intermediario entre la población virtual y el partido político. Su rol protagónico no se reduciría a solo ser difusor de las noticias nacionales e internacionales, sino también transmitir las propuestas estéticas literarias. Las obras literarias, para los intelectuales que publican en estos medios, permite conocer la realidad social.

En el N° 6, de la revista Jornal, aparece un artículo del crítico literario Marco Martos; en ese texto él menciona: “Salvo la Selva, el Perú entero se refleja en la obra de Arguedas, ese zorro de las alturas que en un momento que bajó a los llanos […] cada línea, cada página, cada artículo, cada cuento, cada novela, suyos, son parte de todo: el más grande testimonio del hombre del Perú en el siglo XX” (Marco, 1979: 15).

Para el poeta, la obra del narrador andahuaylino retracta nuestra realidad y es la síntesis del Perú heterogéneo. Además, las partes de una obra contienen al conjunto mayor, pues, no está aislado uno del otro, sino es un tejido. Ni los escritos de carácter científico del autor de Los ríos profundo están separados de la realidad social de nuestro país. Solo el hombre de la amazonía, con sus tradiciones y sus idiosincrasias no estaría incluido en las obras de José María Arguedas.

En esta misma línea de concepción, sobre las creaciones literarias, se encuentra el texto de Ángel Avendaño. En el N° 51, de Marka, él menciona que José María Arguedas: “Mostró la existencia de las comunidades asentadas en los roquedos andinos tal cual son, es decir, desde adentro y sin la fidelidad fotográfica del obtuso realismo staliniano. Su grandeza creadora estriba precisamente en haber rescatado la realidad para la creación artística” (Avendaño, 1977: 32). En el planteamiento del crítico hay un cambio, con al discurso anterior, en cuanto a la retórica de la totalidad. Más bien hay una consideración de la obra literaria como un reflejo parcial del Perú. En este caso se refiere a un sector de la cultura de nuestro país, Ángel Avendaño; es decir a lude a las culturas que habitan en la región andina.

 

 

Además se manifiesta un matiz distinto que el reflejo fotográfico de la realidad. Para Avendaño la creación literaria no es una copia mecánica de la realidad, sino es un proceso complejo de plasmación del mundo referente al mundo ficcional. Pero su concepción realista no está ausente con relación a la literatura como un medio de velación del mundo fáctico. Para él, la grandeza de Arguedas se encuentra en haber incorporado la realidad en sus obras ficcionales.

En el discurso de Ángel Avendaño aparece un tema muy controvertido en el seno de la crítica literaria marxista. Julio Rodríguez señala la existencia de dos vertientes del marxismo. En la crítica literaria hay: “Una vertiente del marxismo que considera a la obra artística, como un […] carácter cognoscitivo y reflexionista del arte, con variantes y matizaciones, y sin caer en el dogmatismo estrecho y mecanicista, que suele coincidir […] con la teoría y la práctica del llamado realismo socialista” (Rodríguez, 2014: 33). La otra vertiente lo niega el carácter cognoscitivo del arte. Para este último, el arte es creación, como una creación está cargado de subjetivismo, según el crítico literario Rodríguez. Sí es así, entonces el planteamiento de Avendaño no es una crítica de espejismo, sino más bien estaría en la vertiente que considera a la obra literaria como un modo particular de ver al mundo y concebirlo. Sin embargo, cuando ingresa al plano de los diálogos de los personajes de la obra de Arguedas, cae en la teoría del reflejo mecanicista. Él menciona:

Ningún escritor, incluido Ciro Alegría, logró esa fidelidad indígena en el diálogo novelístico. Las conversaciones en las novelas de Arguedas encajan veraz y perfectamente en la forma de ser y decir de los indios del Sur del Perú. En tanto los indigenistas ‘hacen’ hablar a los indios, Arguedas los deja hablar a su voluntad. No hay afeites ni retoques en las expresiones de los personajes indios de las novelas de Arguedas (Avendaño, 1977: 33).

 

 

 

El autor de El zorro de arriba y el zorro de abajo, para Avendaño, recoge las voces de los quechuas como tal, es decir, los personajes son carne y hueso e inclusive sus lenguajes no han tenido ninguna perturbación fonética, semántica y sintáctica. En otras palabras, el novelista no ha recreado las voces de los personajes quechuas. Pero esto no esta tan cierto como sabemos, por más que el escritor pretenda plasmar el habla de las personas, las recrea y las estiliza. Para el crítico literario marxista Julio Rodríguez, el arte y la literatura no copian la realidad sino deforma en lo que refleja y en lo que oculta.[2] A esto se puede añadir el planteamiento de Julio Fernández Carmona. Él menciona que:

El planteamiento teórico del reflejo sirve para explicar la literatura, en el sentido de mantener la relación que hay entre el poema y la realidad; para impedir que el poema sea escamoteado de la realidad, evitar que se lo convierta en un ente aislado, divinizado y esterilizado (Carmona, 2003: 67).

Dentro de esta concepción de teoría de reflejo se desenvuelve el crítico literario Ángel Avendaño, en una parte. Su planteamiento de manera explícita se encuentra en el rechazo del reflejo mecánico de la obra arte. No puede ser posible que la creación muestre tal como es la realidad. Pero esto no implica rechazar por todo el anclaje social que tiene la obra, es decir, la literatura no puede ser disociada de la realidad social como menciona en la cita el crítico literario Julio Carmona.

En la revista Marka, N° 117, hace una reseña al libro de William Rowe: Mito e Ideología en la obra de José María Arguedas, el crítico literario Antonio Gonzales Montes titulado: “Arguedas: Mito e Ideología.” En este texto menciona que Arguedas encarna el ideal de la integración de nuestras culturas y lenguas. Esa personificación de la unicidad de la cultura, el escritor, plasmó en sus escritos, es decir a: “[…] ese ideal Arguedas lo plasmó railgamente en el corazón mismo de su obra, al volcar el espíritu, las creaciones y cosmovisiones de la cultura andina, a través de formas, recursos y técnicas artísticas de una cultura como la occidental […]” (Gonzales Montes, 1979: 5).

En la cita se percibir el discurso del crítico peruano, Arguedas configuraría la realidad sociocultural heterogénea y compleja de nuestro país en su obra narrativa y también en su personalidad. Además es el centro de su pensamiento y de su escritura del novelista peruano el ideal de una sociedad integrada, sin mascaras de multiculturalidad. Para Gonzales Montes tanto el arte y el autor es un medio de para alcanzar una cultura más humana. La literatura, para él, no representa de manera fidedigna la realidad.

José María Arguedas por medio de formas, recursos y técnicas ha logrado configurar al mundo real en otras realidades, es decir, un mundo posible. Entonces, ese mundo posible que nos presenta el escritor ya no es un reflejo mecánico del mundo fáctico, sino más bien es una transformación de la realidad. Porque han intervenido varios mecanismos de creación, en este caso las técnicas narrativas como lo menciona el crítico literario Gonzales Montes. E inclusive la subjetividad del escritor y del poeta interviene en la configuración del discurso. Sin embargo no es suficiente la realidad y el narrador, sino también se requiere los instrumentos necesarios para crear otro mundo posible. Antonio Gonzales Montes menciona las interrogantes del investigador y crítico inglés, en torno a la representación de la realidad en la obra Los ríos profundos. Es decir, hasta qué punto el autor ha logrado retractar la realidad del mundo andino en la obra de ficción.

En este mismo horizonte de planteamiento se puede ubicar a dos reseñas de libros. En el N° 11, de la revista Zurda; se menciona que la obra de Enrique López Albujar: Cuentos andinos, constituye un derrotero de nuestras raíces profundas. Esos rizomas de nuestra sociedad actual estarían en las culturas andinas. La obra literaria sería un medio de acceso para encontrar el lugar de donde se alimenta nuestra cultura. No solo expone la realidad del presente sino en ella también el pasado se manifiesta, y por ende debemos buscar nuestros orígenes y abrirnos un horizonte por donde debemos transitar. Porque en la literatura se manifiesta tanto el pasado y el presente. En el N° 20, de Zurda, se señala de manera categórica que: “En la nueva producción de Florián […] se entronizan a las luchas actuales del pueblo peruano” (23). Entonces la poesía del autor del Urpi, configuran los acontecimientos de un determinado tiempo y espacio.

La crítica literaria de los medios, analizados, se han centrado en un tipo el sujeto indígena desposeído. Los mistes que pueblan los universos del mundo posible son invisibilizados por la crítica. En el discurso de los intelectuales que llegaron publicar en las revistas Marka, Zurda y Jornal, encontramos una clase de sujeto indígena –particular en cuanto a su condición económica-, sin bienes materiales para su desarrollo individual y colectivo y cultural. En el N° 5, de Marka, Ángel Avendaño menciona, que los personajes de José María Arguedas son indígenas, es decir: “Los indios que hablan en el obra de Arguedas, son aquellos de ternuras recónditas y ponchos descoloridos, lamperos de su desgracia y del Estado que los oprime, por lo que mismo, los únicos capaces de liberase a sí mismos” (Avendaño, 1977: 32). Aquí observamos el punto de vista del crítico sobre los sujetos actantes de la obra. Los hombres que pueblan los universos de la ficción están conformados por los indígenas desposeídos. Además, para Avendaño esos desposeídos serán los forjadores de su propio destino. Pero también es el germen de una cualidad humana, es decir de la ternura humana. En otras palabras, tiene una potencialidad para transformadora del caos cósmico y para un nuevo hombre.

En la revista Marka, N° 5, encontramos un texto anónimo: “Alejandro Peralta: adhesión humanista”. Allí, el autor del artículo, analiza de manera breve los poemarios del poeta puneño. Y menciona con una voz categoría que en la poesía de Peralta: “El indio peruano ya no es un elemento más dentro de la rica coloración paisajista, sino que destaca por la emoción frente a su tierra, por sus ansias, por su condición de desposeído del campo que trabaja” (29). En este discurso del crítico se evidencia, que el hombre del ande es un desposeído en lo material. En otras palabras se encuentra en la orfandad. Pero esta imagen del indígena se debe también por la comprensión del escritor de su entorno y por el compromiso social que tiene con ello.

 

 

 

 

El crítico literario y poeta, Marco Martos, en la revista Jornal, N° 2, anota que Efraín Miranda: “[…] nos muestra una poesía radicalmente distinta, escrita por alguien que vive en el campo y que piensa como un campesino […]” (Martos, 1979: 26). No solo basta tener una sensibilidad artística sino una vivencia ligada al espacio y al hombre que habita en ella. El poeta Efraín Miranda ha logrado amalgamar estos dos componentes, por ello, su poesía es singular.

El poeta tiene que conocer y comprender al mundo que lo va a configurar en su poesía. En esta caso al hombre del ande y su entorno sociocultural; por ello es que: “[…] encarna el ansia de liberación del campesinado quechua y es la voz siempre viva del venero inagotable que es el pueblo”.[3] Entonces el poeta o el haravico moderno en sus poemas transmiten los sueños y las esperanzas de los pueblos y de distintas culturas y lenguas. Su lírica ya no es ajeno al mundo que discursiviza. Y es por ello que el vate se convierte en portador de la voz de los silenciados.

Como podemos percibir, en los artículos citados en este texto, la crítica literaria de las revistas ha valorizado un tipo de sujeto indígena. La mayoría de los sujetos actantes que los intelectuales han elegido de las obras narrativas y de la poesía son los que se encuentran bajo el yugo de explotación. Ni las culturas de América Latina se salvan de ese avasallamiento del capitalismo. Rolando Breñas Pantoja toma el planteamiento de Petras para referirse a este acontecimiento:

“Dice Petras que hoy el trabajo se ha socializado de manera extraordinaria, de tal forma que estamos ante una cadena productiva mundial en la que ya no solo el proletariado alimenta la dinámica capitalista, sino que esta es nutrida por campesino, intelectuales, abogados, ingenieros, artistas, periodistas, militares, investigadores… todos forman el ejército del capital (Breñas, 2009: 9).

 

 

De todos los que alimenta al capitalismo, para izquierda peruana de la década de 70 el hombre andino sería el revolucionario para el cambio social. En otras palabras serían una pulsión social. Los sujetos de ponchos descoloridos que labran la tierra son una masa para cambio social.

Sin embargo, está consideración, es paradójico. Sí la obra refleja la realidad social y los indios son los protagonistas principales del cambio social que requiere el país. ¿Por qué dieron poco espacio al análisis, a los comentarios literarios y al debate, a este tipo obras literarias, en sus columnas culturales, de manera específica, a las obras que tienen componente indígena? Como podemos ver no son muchos los textos relacionados con este tema. Para el Magister Miguel Ángel Huamán, la izquierda peruana: “En el contexto de una prédica política a favor del socialismo, era claro que a las agrupaciones de izquierda que impulsaban los semanarios mencionados no les interesaba principalmente lo literario, salvo que sirviera para la propaganda y la toma de conciencia a favor de la revolución” (Huamán, 2014: 66). La cita despeja nuestras dudas e inquietudes sobre la poca atención de comentarios críticos a las obras literarias.

A esto se puede añadir sobre el silenció de la poesía de César Guardia Mayorga y de Andrés Alencastre y sobre otros poetas y novelistas que discursivisan al mundo andino. No se encuentra ni una reseña ni comentario en las tres revistas analizadas sobre estos autores que publican sus poemas en quechua.

En conclusión, para la izquierda peruana las obras literarias no están disociados de nuestra realidad social. Más bien dialoga con el mundo fáctico, porque su origen está allí. El arte cumple una función social en el país para encaminar al hombre a una sociedad justa. No es un simple goce-estético egocéntrico, sino va más allá de esta cualidad. La crítica literaria que valora las obras que tiene un componente indígena no es para los indios, sino para la población urbana. Además, los lectores ideales de las revistas son escolarizados y castellanizados. Las concepciones sobre las manifestaciones literarias no son homogéneas, sino hay dos vertientes. Para un sector la literatura refleja la realidad social y para otros no hay este reflejo mecánico.

 

Bibliografía

ALIAGA, Carlos. “Sybila Arredondo: Arguedas: espada del proletariado”. En revista Zurda. Lima, Año 1, N.| 9, Lima, 15 de agosto de 1979, p. 17.

ARAMAYO, Omar. “Compañero Carlo Oquendo de Amat: ¡Presente!”. En: revista Marka. Lima, Año 5, N.° 119, Lima, 29 de agosto de 1979, p. 3.

AVENDAÑO, Ángel. “Aproximaciones a José María Arguedas”. En: revista Marka, Lima, Año 3, N.° 51, 9 de diciembre de 1977, pp. 32- 33.

LÉVANO, César. “Se prohíbe estar triste”. En: revista Marka. Lima, Año 5, N.° 118, 23 de agosto de 1979, p.3.

MARKA. “Alejandro Peralta: adhesión y humanista”. Lima, Año 1, N° 5, 28 de julio de 1975, p. 29.

_________. “Arguedas: Mito e Ideología”. Lima, Año 5, N.° 117, 16 de agosto de 1979, p. 5.

_________. “Canto de gloria al SUTE”. Lima, Año 5, N.° 116, 9 de agosto de 1979, p.3.

MATOS, Marco. “Efraín Miranda y la poesía campesina”. En: revista Jornal. Lima, Año 1, N.° 2, abril de 1979, p. 26.

__________. “José María Arguedas”. En: revista Jornal. Lima, Año 1, N.° 6, agosto de 1979, p. 15.

 

Bibliografía secundaria

ADRIAZÉN MARINO, Alberto. Apogeo y crisis de la izquierda peruana: hablan sus protagonistas. Lima, Fondo Editorial de Universidad Ruíz de Montoya, 2011.

BREÑAS PANTOJA, Rolando. “Vigencia del socialismo”. El pensamiento socialista: Jornadas de pensamiento político peruano. Lima, Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral, 2009; pp.9-13.

FERNÁNDEZ CARMONA, Julio César. El mentiroso y el escribidor: Teoría y práctica literaria de Mario Vargas Llosa. Lima, Fondo Editorial Pedagógico San Marcos, 2007

GARCÍA-BEDOYA MAGUIÑA, Carlos. Indagaciones heterogéneas. Estudios sobre literatura y cultura. Lima, Pakarina, 2012.

GLAVE REMY, Marisa. “El socialismo en el Perú.”. El pensamiento socialista: Jornadas de pensamiento político peruano. Lima, Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral, 2009; pp. 22-26.

HUAMÁN VILLAVICIENCIO, Miguel Ángel. “La crítica literaria de la izquierda peruana”. La izquierda aquí y ahora. En la revista Reflexión Ciencia, Humanidades y Arte. Lima, Año 2, N.° 2, 2014; pp. 64-69.

__________________________. “Fundación de la actividad crítico-literaria. En la revista Contextos. Lima, Año 2, N.° 2, 2011; pp. 179-210.

OCHOA VALDEZ, Jonathan Piero. Genealogía de la izquierda peruana y su dificultad de hacer alianza. Tesis para optar el Título Profesional de Licenciado en Sociología, UNMSM, 2013.

RODRÍGUEZ PUERTOLA, Julio. “Realismo, realismos, realidad: entre espejos anda el juego”. Acta de las III Jornadas de Literatura y marxismo: Armando López Salinas y el realismo en España. En la revista Crítica literaria marxista. Madrid, N° 5, 2011; pp. 13-20. En: <http: //www.fim.org.es/media>. Consultada el 2 de agosto de 2014.

______________________. “La crítica literaria marxista”. Actas de las I Jornadas de Literatura y Marxismo: Homenaje a César Vallejo. En la revista Crítica literaria marxista. Madrid, N.° 1, 2008; pp. 26-64. En: http://www.fim.org.es/02_02.php?id_publicacion=233. Consultada el 08 de noviembre de 2014,

 

[1] Huamán Villavicencio, Miguel Ángel. “La crítica literaria de la izquierda peruana”. En la revista Reflexión, n° 2, año 2, 2014; p. 65.

[2] Rodríguez Puértola, Juio. “Realismo, realismos, realidad: entre espejos anda el juego”. Acta de las III Jornadas de Literatura y marxismo: Armando López Salinas y el realismo en España. En la revista Crítica literaria marxista, N° 5, http: //www.fim.org.es/media, 2011; p. 16.

 

[3] “Canto de gloria al SUTE”. En la revista Marka. Lima, Año 5, N°116, 1979; p. 3.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s