El contradiscurso asháninka como herramienta de disidencia y afirmación cultural frente al Estado y la sociedad mestiza del Perú. Nila Vigil Oliveros

Un valioso articulo que analisa el contradiscurso como herramienta cultural de afirmación  escrito por Nila Vigil Oliveros -que dirige el Insituto liguistico de invierno-. Este articulo ha sido publidado en academia edu. Gracias Nila.

El contradiscurso asháninka como herramienta de disidencia y afirmación cultural frente al Estado y la sociedad mestiza del Perú[1]

En el análisis crítico del discurso (ACD), se analizan los discursos. Aquí voy ESCOLARES-ASHANINKAS-a analizar el contradiscurso que lo entiendo como aquel que se opone al discurso hegemónico y busca dar las razones para desnaturalizar aquello que las élites han legitimado. Así, el contradiscurso es un discurso de oposición y resistencia. Loïc Wacquant (2003) señala que es muy importante la creación de contradiscursos

 “[R]igurosos para restaurar el sentido de que la historia es algo que (con alguna libertad) nosotros hacemos. Hay diferentes caminos históricos abiertos, existen diferentes decisiones políticas que hoy se están tomando, se están tomando en un terreno político, y si nosotros vamos a llevarlas a cabo, que dejen hacerlo en un terreno político, que dejen hacerlo sabiendo cuáles son los costos sociales y las consecuencias sociales de los discursos y políticas, dónde está el beneficio y quien va a sustentar el costo de esas políticas, antes de presentarlas como la única cosa que se puede hacer” (204)

Utilizaré el método del ACD en la Agenda indígena de la Central Asháninka del Río Ene y en una entrevista que le realicé a la Líder Ruth Buendía Metsoquiari y lo que me propongo es evidenciar cómo desde la agencia indígena honesta se ha tomado conciencia de que si bien el Estado ha presentado un único concepto de desarrollo y un único proyecto político antiindígena, existe un contradiscurso donde los actores sociales son conscientes de que las acciones que presenta el Estado no son la única alternativa. Se verá también que las acciones que propone el Estado están marcadas por un fuerte sesgo racista y se dará a conocer cómo es posible, desde la agencia indígena, luchar contra ese racismo para afirmarse cultural y políticamente.

He dividido la ponencia en dos partes. En la primera, analizaré algunos puntos centrales de la agenda política de la Central Asháninka del Rio Ene (CARE) organización indígena del pueblo asháninka en lo que se refiere a su autoafirmación cultural; en la segunda, voy a presentar un bosquejo del análisis del discurso de la lideresa Ruth Buendía Metsoquiari, quien trabaja desde hace años para que el Estado y la sociedad civil respeten al pueblo asháninka.

 1.- La agenda política de Central Asháninka del Río Ene

En la Amazonía peruana existen dos grandes organizaciones que agrupan a las distintas federaciones indígenas. La Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Central (AIDESEP) y la Confederación Nacional de Organizaciones Amazónicas del Perú   (CONAP). Cada una de estas organizaciones tiene preocupaciones por el reconocimiento de su territorio pero hay discrepancias entre ambas e incluso AIDESEP ha llegado a acusar a CONAP de que hace negocios “bajo la mesa” con el Estado y con Pluspetrol. No es este el lugar para dar cuenta de las disputas e insultos que hay entre las organizaciones. Mi trabajo es con la agenda Política de la Central Asháninka del Río Ene pues es la organización que tuvo la voluntad de hacerme llegar lo que les pedí y porque además tiene un reconocido trabajo en la defensa de su territorio y su autoafirmación cultural.[2]

Las comunidades constituidas en la Central Asháninka del Río Ene (CARE) habitan las riberas de los ríos Bajo Perené, Ipoki, Satipo, Mazamari (margen izquierdo), y en ambos márgenes de los ríos Pangoa, Tambo, Ene y Bajo Mantaro, que se encuentran en la jurisdicción del Distrito de Río Tambo, provincia de Satipo del departamento de Junín. (Mamani 2012: 231)

La Central Asháninka del Río Ene fue creada el año 1993 con la “finalidad de apoyar a las comunidades asháninkas del Ene que estaban repoblando y retornando a su territorio luego del conflicto armado” (CARE, 2011: 10).

CARE consigna como su objetivo más importante: “establecer y fortalecer el ejercicio del autogobierno indígena, sustentado en la base del desarrollo sostenible”

Como se puede apreciar, este es un principio fundamental. Estamos en la base del contradiscurso. Frente al discurso hegemónico donde se naturaliza la idea de que son “los otros” quienes deben gobernar, se propone que en las comunidades asháninkas se establezca un autogobierno indígena. Esto, presupone además un derecho al territorio y así está consignado:

“Los Asháninka del Ene señalan que el territorio es para vivir, alimentarse, curarse, hacer sus casas y dentro de ellas llevar una vida tranquila y sin sufrimiento. Por ello mencionan que para vivir bien es necesario luchar por los derechos sobre los territorios  y no dejar ingresar a personas extrañas, ni a compañías que atenten su vida como Ashaninkasanori. Este lineamiento se direcciona con la Agenda del Buen Vivir de CARE:

                       Vivir como Ashaninkasanori

                Vivir seguros y tranquilos en nuestro territorio de siempre                                                    Vivir en paz sin sufrimiento por el terrorismo” (mío el subrayado)

 

Aquí hay varios puntos que merecen ser comentados. En primer lugar, la mención explícita a que el derecho al territorio no es algo que se tiene sino que es algo por lo que se debe luchar. Es decir, hay aquí un contradiscurso; Frente al Estado que no reconoce este derecho, CARE consigna claramente que se debe conseguir el derecho sobre el territorio. Se manifiesta que hay un afán desde el Estado o de invasores por explotar los territorios y depredarlos[3] y que esto vulnera los derechos de los asháninkas y que desde la agencia indígena esto no se va a permitir. Se menciona también la agenda del “Buen Vivir” de CARE. El Buen Vivir es más que una frase. Es un concepto que empezó en los discursos indígenas de los quechuahablantes “Sumaq Kawsay” y que ha trascendido ahora a toda la agenda política de los pueblos indígenas de América del Sur. El Buen Vivir tiene que ver con una episteme indígena muy profunda que no es la que se ha trivializado en los discursos políticos de las constituciones mal llamadas socialistas del siglo XXI y que son, en verdad, neoextractivistas.

Seguir leyendo y bajar contradiscurso indigena via academia edu 

o via hawansuyo El_contradiscurso_indigena_como_herrami

 

[1] Agradezco de manera especial a Lucy Gutiérrez por proporcionarme el contacto con Ruth Buendía y poder entrevistarla el cuatro de octubre de 2015.

 

[2] Es importante mencionar que Fabián Arias (2006) contabiliza diez organizaciones similares a CARE. Las comunidades afiliadas a CARE son 17 comunidades nativas y 32 anexos ubicados en las riberas de los ríos Tambo, Perené y Ene. La población de la esta zona cuenta con más de 9 670 habitantes de la etnia Asháninka.

[3] Por ejemplo el 2007 el Ministerio de Energía y Minas concesionó a la empresa Plus Petrol, el lote 108 para la extracción de hidrocarburos; este lote se sobrepone en el territorio de las comunidades de la cuenca del Rio Ene.Hay empresas forestales que están operando de manera irresponsable e ilegal, el gobierno firmó concesiones para hidroeléctricas que ahogarían comunidades.

 

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