Verónika Mendoza y la oportunidad de la segunda vuelta. Juan Carlos Ubilluz

Tomado de la la revista Ideele, con la salvedad que las elecciones  son en el Peru y no en Venezuela. Y esperando el dia que  el pais se libre de la dictadura mediatica de la prensa yanaqocha. Nadie ha elegido a esa pobre, ignorante y malvada gente de la prensa,  que no sabe lo que es democracia. Vamos a la segunda vuelta.

 

Con Julio Guzmán fuera de la campaña, Verónika Mendoza está a 5 o 6 puntos porcentuales de Pedro Pablo Kuczynsky. Eso no es nada. Además, hay todavía cropped-10479174_1176882848997403_5741111445334352294_n3.jpgun alto porcentaje de votantes que no la conoce (a diferencia de Kuczynski), y ya que ahora está empatada en el tercer lugar, definitivamente la conocerán y por tanto no solo es posible sino probable escalar posiciones. De manera que un par de frases bien dichas que apelen al sentido común, alguna alianza provechosa y un golpe de suerte podrían fácilmente llevarla a la segunda vuelta y, quién sabe, a ganar las elecciones.

Se abre una puerta, una oportunidad… pero no hay que apresurarse a entrar. Al inicio de esta elección, algunos viejos izquierdistas con los ojos en las encuestas pidieron entre gritos y lágrimas la unificación de la izquierda. Sin embargo, el Frente Amplio resistió la tentación de hacer alianzas que si bien sumaban votos, podían minar la credibilidad de un proyecto político que ha acompañado coherentemente a las luchas sociales del país. Gracias a decisiones como esta y a un giro inesperado de la fortuna, ahora Verónika Mendoza está donde está, y por eso mismo este es el momento de no apurarse y de seguir demostrando constancia y consistencia. Recuérdese que llegar al estado no asegura que uno pueda cambiar las estructuras de poder. Y recuérdese qué pasó con esos viejos políticos de izquierda que en el 2011 apoyaron a Humala queriendo evitar los purismos ideológicos a fin de llegar al estado bajo la consigna de hacer algo en vez de nada. Fueron expectorados en los primeros meses del gobierno “nacionalista” y tuvieron que ver por televisión cómo su candidato iba incumpliendo una por una sus promesas moderadas.

El error principal de la lógica electorera es creer que un proyecto político debe estar supeditado a las elecciones, las cuales son poco más que un concurso de agradar a la masa mediante imágenes y sound bites. Cuando uno entra en esta lógica, los errores abundan. Hay errores que se advierten de inmediato, como cuando una ex alcaldesa se alía con un ex ministro del interior. Hay otros que se hacen evidentes luego de 5 años: Toledo, García y Humala hicieron las alianzas necesarias para llegar al poder, pero nunca pudieron o quisieron ejercerlo y tanto ellos como sus partidos son hoy historia antigua. No obstante, si uno piensa que las elecciones son solo un momento dentro de un largo proceso, entonces se puede analizar la situación con la misma calma que se advierte en la voz de Verónika Mendoza.

Comencemos diciendo que las cosas no van mal para la campaña del Frente Amplio. Se han conseguido suficientes votos para evitar la pérdida de la inscripción y seguramente se ocuparán escaños en el próximo congreso. Esto ayudará a que las ideas del partido sigan teniendo cierta exposición mediática y se vaya haciendo visible una nueva posición de izquierda. Las cosas no van mal, pero tampoco van demasiado bien. El Frente Amplio ha crecido en la clase media urbana pero no ha hecho lo mismo en el ámbito rural ni en los sectores socioeconómicos más bajos. Verónika Mendoza se encuentra así en la engorrosa posición de ser una candidata de izquierda que no cuenta con el apoyo mayoritario de los más pobres.

Para algunos, esto se debe a que los medios de comunicación le juegan en contra. No les falta razón, pero a Ollanta Humala los medios también le eran adversos. Para otros, se debe a las debilidades de la candidata: algunos de sus simpatizantes creen que Verónika Mendoza debería ser más firme, más canchera, más conchuda para enfrentarse a los medios de comunicación. Rosa María Palacios (que no es para nada una simpatizante) recoge algo de este fastidio con la candidata cuando sostiene que esta “habla como ‘paper’ de ciencias sociales”. Tampoco aquí falta algo de razón, pero creo que los problemas de Verónika Mendoza son más profundos y que son los mismos de la izquierda peruana.

En lo que sigue, haré un análisis de las limitaciones del discurso político de Verónika Mendoza para finalmente abordar de otro modo el tema de su (falta de) carisma. A diferencia de lo que se cree, no es que por un lado está lo carismático y por el otro la argumentación de ideas. En buena medida lo carismático (incluso lo que se llama ser canchero o conchudo) es el efecto de una buena construcción política.

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