Carlos Araníbar (1928-2016) y los textos coloniales andinos. Nicanor Domínguez Faura

Tomado del siempre interesante portal Noticias Ser, cuyo ultimo numero esta dedicado al agua y la  abismal coyuntura  electoral peruana. Que bien que el Sr. Aranibar haya publicado su monumental obra sobre Waman Poma antes de su partida a hanaq pacha, donde acaso se encuentre con el cronista de  Sondondo y otros mas. Apreciable la resena  de Nicanor Dominguez  que nos explica que la razon de la normalizacion del espanol  de  Waman Poma y otros cronistas es hacer accesible los textos al lector llaqta contempraneo. Lo cual no indica de parte del Sr. Aranibar una falta de comprension de la complejidad diglosica de los textos de Waman Poma y Pachacuti Yamqui.

 

Carlos Araníbar (1928-2016) y los textos coloniales andinos

Nicanor Domínguez Faura

nicanor

Ayer lunes en la noche el portal de noticias del diario limeño La República anunciaba para desconcierto de todos el fallecimiento de Carlos Araníbar.  Fue don Carlos Enrique Araníbal Zerpa un erudito historiador sanmarquino especializado en el estudio y edición de las llamadas “crónicas de Indias”, aquellos fascinantes relatos escritos en los siglos XVI y XVII por conquistadores y colonizadores europeos sobre las sociedades indígenas del Nuevo Mundo.  Apenas el año pasado, el 15 de diciembre, Araníbar había presentado en la Biblioteca Nacional del Perú una nueva y monumental edición en cuatro tomos de la ‘Nueva Crónica y Buen Gobierno’ (1615) de Huaman Poma de Ayala.  Y, a inicios de este mismo mes de marzo del 2016, había recibido una condecoración, la Medalla al Mérito Ciudadano, de manos del Primer Ministro Cateriano, junto con el poeta Carlos Germán Belli.  Si uno se hubiese guiado solo por la lúcida y magistral charla que dio la noche de la presentación de la ‘Nueva Crónica’(afortunadamente publicada en el más reciente número de la revista ‘Artes & Letras’ de la Biblioteca Nacional), no habría habido cómo imaginar que su partida estaba tan cercana.

Nacido en Lima en 1928, Araníbar estudió Historia en la Universidad de San Marcos, donde fue alumno del historiador y diplomático Raúl Porras Barrenechea (n.1897-m.1960).  A inicios de la década de 1960 obtuvo su doctorado con la tesis “Los sacrificios humanos entre los Incas, a través de las crónicas de los siglos XVI-XVII” (1961)  y posteriormente publicó dos artículos que lo perfilaron como el continuador de su maestro Porras en el ámbito específico de los estudios sobre los Incas.  Primero, una discusión metodológica sobre la confiabilidad de las “crónicas” españolas para el estudio de la sociedad andina prehispánica, titulada “Algunos problemas heurísticos en las crónicas de los siglos XVI-XVII”, en la revista sanmarquina ‘Nueua Corónica’(no. 1, 1963).  Y luego un estudio específico sobre las prácticas ceremoniales que se efectuaban tras la muerte de los gobernantes incaicos, con el título de “Notas sobre la necropompa entre los Incas”, publicado en la ‘Revista del Museo Nacional’ (tomo XXXVI, 1969-1970).

Sin embargo, sus labores como funcionario público (en el Museo de Historia de Pueblo Libre en los años 60, y en el Ministerio de Educación a inicios de los 70) y como profesor sanmarquino (hasta inicios de los 90), hicieron que su producción intelectual fuese cada vez más espaciada en el tiempo.  Sin embargo, cada vez que Araníbar publicaba algo, todos nos admirábamos de la calidad y de la profundidad de sus conocimientos.  Así, cuando en 1979 la editorial Mosca Azul reunió a un conjunto de investigadores para que produjeran una obra introductoria y actualizada con el título de ‘Nueva historia general del Perú’, Araníbar contribuyó con el segundo capítulo, “El principio de la dominación (1531-1580)”.  Para muchos estudiantes y lectores de los 80, esta sería la forma obligada de conocer los orígenes del período colonial en la historia de nuestro país.

Pero el principal legado de Carlos Araníbar fue su casi legendaria dedicación a la edición y publicación de esas “crónicas” que había aprendido a valorar como alumno de Raúl Porras en los años 50.  Sin embargo, y a diferencia de otros editores peruanos y extranjeros, Araníbar siempre tuvo como objetivo el hacer accesibles a los lectores de la segunda mitad del siglo XX, y del siglo XXI inclusive, esos textos escritos cuatro o cinco siglos antes.  Sus criterios editoriales consistieron en modernizar los textos de las “crónicas”, siguiendo las reglas ortográficas y gramaticales actuales (que se estandarizan solo a partir del siglo XIX), para que las lectoras y lectores no especializados de hoy pudiesen acceder a estos fascinantes textos coloniales.

Así, Araníbar publicó la segunda parte de la ‘Crónica del Perú’ (1550) de Pedro Cieza de León, con el título de ‘El señorío de los Incas’ (Lima: IEP, 1967), reeditada posteriormente (Lima: Ed. Universo, 1977).  Preparó una breve antología de textos modernizados de la ‘Nueva Crónica’ de Huaman Poma (Lima: IAA, Rikchay Perú, 1990).  Vino después una impresionante edición en dos tomos de los ‘Comentarios Reales’ (1609) del Inca Garcilaso de la Vega (Lima: FCE, 1991).  Luego su versión de la ‘Relación de antigüedades de este reino del Perú’ (ca.1625-1630), del autor indio Juan de Santa Cruz Pachacuti (Lima: FCE, 1995).  Y, finalmente, la edición completa en cuatro tomos de la “Nueva Crónica y Buen Gobierno”(1615) de Huaman Poma de Ayala (Lima: BNP, 2015).  En estas tres últimas obras, a una breve introducción general y a la transcripción modernizada de los textos, siguen los “glosarios” de términos, tanto en lengua indígena (aimara, quechua y otras) como en castellano antiguo.  Estos “glosarios” constituyen en realidad una “enciclopedia condensada” de información erudita sobre los siglos XVI y XVII en los Andes.  ¡Un verdadero tesoro para cualquier “ratón de biblioteca” que se precie de tal!

Lo que hay que resaltar en esta labor es la empatía y respeto que demuestra Araníbar por los autores indígenas, especialmente Huaman Poma y “el yamqui” Pachacuti, que habían sido duramente criticados por estudiosos poco conscientes de los procesos lingüísticos que afectaban a éstos autores.   Es famosa la frase lapidaria de Porras sobre la compleja forma de escribir de Huaman Poma, calificada por el maestro de Araníbar como caótica y fruto de la “behetría mental” del indio lucaneño.

Araníbar rechazó tales calificaciones, fruto del prejuicio y de la ignorancia sobre los problemas del bilingüismo quechua-castellano, y aplicó criterios lingüísticos e históricos más adecuados.  Así, para el caso de Santa Cruz Pachacuti, explicaba: “Su vocabulario es uno estándar de la época, variado, con eventuales cultismos […].  Es rico en nombres, adjetivos y formas de conjugación verbal […].  Visto que es el lenguaje de un escritor indio no es desdeñable su léxico, mucho más rico que el de ciertos “cronistas soldados” [españoles].  Sin embargo en lo que respecta a concordancia y sintaxis, típicas de un hombre de los Andes que piensa en quechua y redacta en castellano, poco difiere de millones de peruanos que hoy día nacen a su idioma nativo y acceden más tarde a su segunda lengua.  La prosa […] revela, bajo la “incorrección” de sus formas españolas, estructuras gramaticales correctas en su lengua materna” (1995, p. xv).

Erudito en su conocimiento de las lenguas europeas e indígenas de los siglos XVI y XVII, don Carlos Araníbar buscó siempre poner al alcance de sus conciudadanos este saber acumulado en más de medio siglo de lecturas especializadas y de enseñanza universitaria de primer nivel.  Hombre sabio y generoso, cuyo legado intelectual no puede ser menos que admirado y aplaudido.

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