Análisis del poema Con esta boca, en este mundo de Olga Orozco.Camila Flores Fernández

 

Hace un buen tiempo, frente a una docena de vinos que tomamos  como cerveza, en casa de mi prima Nena Fernández, Camila y yo nos pusimos hablar de cine peruano. 1609755_10153348902146432_7611017737261114656_nNuestras visiones  diferían radicalmente sobre todo por cuestiones de generación. El asunto es que me dejó deliciosamente picón, celebrando  su profundidad. Ahora,  después de un buen tiempo  llega este brillante análisis que Camila Hace de un poema de la poeta argentina Olga Orozco. Subscribo la belleza del poema y del análisis. Aunque de puro contreras no subscribo a Lacan ni el psicoanálisis. El trabajo de Camila Flores Fernandez se puede leer aqui Analisis de Olga Orozco

 

 

orozco

En el primer verso, el poema revela que está dedicado a algo o alguien en específico: “no te pronunciaré jamás, verbo sagrado”. Se procede planteando, en cuatro versos, cuatro imágenes que emparejan partes del cuerpo con elementos fantásticos. En las tres primeras, resaltan partes de la boca (encías, lengua) y objetos mágicos (pepita de oro y caldero de estrellas).

“aunque me tiña las encías de color azul,
aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro, aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas
y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.”

La última pareja es “mi frente” y “una corriente secreta de los grandes ríos”, simbolizando la posibilidad de obtener conocimiento oculto de un elemento natural, un río; que pasaría por la cabeza del poeta, una fuente de saber esotérico otorgado por una conexión trascendental entre el universo y el sujeto, mediada por la razón de éste último. Se encuentra un tópico de la poesía de Orozco: la potencial unión entre la espiritualidad del sujeto y la divinidad. Este encuentro tendría lugar en la creación poética, explorar lo trascendental desde el uso racional de la palabra. El “verbo sagrado” sería entonces la poesía.

 

La influencia del surrealismo se hace presente en este poema. El encuentro se da en la afirmación de lo trascendental, el uso de elementos oníricos y esotéricos, la exploración del subconsciente y el planteamiento de reflexiones sobre la muerte, la magia y la poesía. Esta obra está cargada de dichos escenarios, sin embargo, la reflexión mantiene coherencia con la experiencia terrenal, armando puentes entre ésta y lo trascendental a través de la acción poética. En este sentido se aleja de la idea de surrealismo como “exclusión de todo control ejercido por la razón y al margen de cualquier preocupación estética o moral”1.

Los versos iniciales de la segunda estrofa “tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma / ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara” hacen alusión a cómo la poesía puede explorar los rincones más oscuros de la psique humana, a los que no es posible llegar utilizando la razón. Se utiliza la imagen de lámpara para simbolizar la razón, al ser un objeto que provee luz artificial y limitada, no logrando alumbrar más allá de lo evidente.

Se niega la existencia de algún conocimiento terrenal previo que dirija al humano hacia una verdad universal, “no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral, ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura nieve…”. El hombre está sólo ante lo desconocido, aquello que “…sólo se inscribe en el roce de la rama y el quejido del viento”, aludiendo a la idea de la

1 Breton, 1992:44.

2

existencia de una correspondencia entre elementos del universo en el sentido baudelaireano (la naturaleza como un “bosque de símbolos” que “observan atentos con familiar mirada”2), sentido que el hombre debe ir descubriendo pues no se le presenta explícitamente.

Se brindan imágenes de la naturaleza (la nieve, la rama, el viento) y se les otorga una personalidad, observándolas como entes capaces de establecer una suerte de comunicación con el hombre y revelar una realidad trascendente del hombre mismo. La reflexión de la voz poética sobre el encuentro con la correspondencia se alinea con la poética de la revelación del “otro” según Octavio Paz, las imágenes planteadas “sin dejar de ser ellas mismas, trascienden al lenguaje”3, para hablarle al poeta sobre su propia naturaleza.

“Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras”, la naturaleza no es inerte aquí, posee cierta sabiduría que no revela al poeta directamente, se mantiene “muda” y éste debe descubrirla a través de la poesía. En los siguientes versos de la tercera estrofa, la voz poética lleva a cabo una suerte de denuncia a la idolatría al silencio, afirmando que “hemos hablado demasiado” de éste, se le ha…

“condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final, como si en él yaciera el esplendor después de la caída, el triunfo del vocablo, con la lengua cortada”.

El humano insiste en negar arrogantemente su derrota, las propias limitaciones de su horizonte que es el lenguaje. Se ve como negación del lenguaje al silencio, “cómo si en él yaciera el esplendor después de la caída”, insistiendo en permanecer en la ignorancia, no aceptar la inexistencia de “el triunfo del vocablo”, que siempre habrá algo que va más allá del lenguaje.

“¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!”, el poderoso primer verso de la cuarta estrofa da inicio a un testamento pesimista sobre el final del camino de la creación poética: se ha dicho todo lo que se puede decir, se ha “dicho ya lo amado y lo perdido”. El sujeto se topa con el callejón sin salida inherente a la materialidad de su existencia, no queda más por describir sobre su experiencia en el mundo. De acuerdo con la teoría literaria de Jacques Lacan, propuesta por Jean-Michel Rabaté, estamos “sumergidos” en un mundo de efectos lingüísticos indispensables para nuestra subjetividad y a la vez “inexplicables en su totalidad”4, pues corresponden a planos inconscientes.

2 Baudelaire, Correspondencias, 1857. 3 Paz, 1956:7.
4 Rabaté, 2006:21.

3

En el tercer verso de la estrofa se utiliza el término “trabar” al referirse al uso de “cada sílaba”, fonema que constituye la palabra. “Trabé con cada sílaba los bienes y los males que más temí perder”: se ha logrado enclaustrar exitosamente el aspecto material, físico de la existencia, los “bienes y los males”, objetos no trascendentales, sobre los que se tiene control y que se pueden perder; de ahí el miedo pasado de la voz poética (“..que más temí perder”), miedo terrenal, previo al conocimiento de que hay algo más.

Pero, ¿qué más hay? ¿qué es eso que trasciende a la experiencia material humana? Para la voz poética, la respuesta a las cuestiones se encuentra lo suficientemente cerca como para percibirla, saber que existe, pero no para acceder a ella: “a lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía”. Se dice de estas respuestas que “retumban, se propagan como el trueno / unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad”, refiriéndose al acercamiento que podemos tener a ellas a través de experiencias que, siguiendo la lógica del poema, sería el mismo arte poético. Las “pocas monedas” son nuestra ganancia, los escasos acercamientos a esta verdad. La imagen de trueno alude a la brevedad de la luminosidad que provee la poesía, sirviendo como “visiones”, o arrebatos “a la oscuridad”, rápidas y efímeras oportunidades de develar lo oculto. En palabras de Paz: “el poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal.”5

En el ultimo verso se explicita a quién es dedicado el poema: a la poesía. La voz poética le habla directamente a su disciplina con la melancolía de dos veteranos reunidos, recordando una larga lucha que siempre lleva a la derrota: la de la poesía intentando contener la experiencia humana en su totalidad.

Se clausura el poema con una última pregunta “¿cómo nombrar con esta boca en este mundo?”, explicitando la incoherencia de intentar acceder, a través de nuestra corporalidad, nuestro uso del lenguaje, nuestro ser en el universo, a algo que va más allá. El “nombrar en este mundo con esta sola boca”, el querer nombrar y explicar lo que excede a nuestro limitado horizonte, alineándose nuevamente con la teoría lacaniana: la subjetividad humana está constituida en base al lenguaje, sin embargo, éste no puede capturar “lo real”, aquello cuya esencia escapa a la significación, lo relacionado a la experiencia humana que no podemos representar con palabras.

“Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía / Hemos ganado. Hemos perdido.” Hablar de un “combate a muerte con la muerte” es la necesidad de buscar algo que vaya más allá de lo que conocemos. Representa la incapacidad de separar mente y cuerpo en la

5 Paz, 1956:3.

4

búsqueda de un sentido trascendental y la impotencia que ocasiona el no poder acceder a éste. Haber “ganado” aquí es la posibilidad de realizar el acto creador de escribir poesía, a través del uso del lenguaje, el goce de ser un poeta. Haber “perdido” es la conciencia de que jamás será suficiente.

De inicio a fin, el poema está teñido de una visión pesimista, presentando a un sujeto abrumado; despojado, por la vida misma, de cierta rebeldía e inocencia que alguna vez le hizo creer que podría develar todo misterio de la naturaleza humana desde su propia subjetividad. La voz poética es consciente de una unidad en los elementos del universo, pero no puede aproximarse a ella, choca brutalmente con sus propios límites. Está atrapada entre la materia mortal y la posibilidad de trascendencia.

Sin embargo, la inspiración poética radica en la tensión entre ambos universos. La poesía es una “plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan”6. El goce y la agonía de ser poeta se encuentran en esta búsqueda eterna, en palabras de Orozco: “En este mundo jamás se logra abrir por completo la puerta de la sabiduría. A mi edad, sólo he conseguido medio abrirla y tener acceso a un poco de su resplandor. Pero al mismo tiempo, creo que si tuviera la revelación plena, plena, tal vez dejaría de escribir”7.

Bibliografía BAUDELAIRE, Charles

1857 Las flores del mal.

BRETON, André
1992 Manifiestos del surrealismo. Buenos Aires: Edición para todos los

países de habla castellana: Editorial Argonauta. PAZ, Octavio

1956 El arco y la lira. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

POSADAS, Claudia
1996 “Altas presencias en el alfabeto del mundo: Entrevista a Olga

Orozco”. Guadalajara. RABATE, Jean-Michel

2006 Lacan literario: la experiencia de la letra. Madrid: Siglo XXI.

6 Paz, 1956:10. 7 Orozco, 1996.

 

5

 

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Leer en PDF  Analisis Olga Orozco

 

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