Apuntes para una lectura semiótica del cementerio Virgen de Lourdes o Nueva Esperanza de Villa María del Triunfo – Lima – Perú. Nila Vigil Oliveros

En este relevante analisis del cementerio popular mas grande del mundo, Nila Vigil ha tomado como modelo a los semiologos peruanos J Biondi y E. Zapata antes que el tambien popular modelo Bajtiniano.

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Apuntes para una lectura semiótica del cementerio Virgen de Lourdes o Nueva Esperanza de Villa María del Triunfo – Lima – Perú

 

Nila Vigil Oliveros

Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas

 

 

La presente ponencia busca dar una lectura semiótica del cementerio Nueva Esperanza o “Virgen de Lourdes”, situado en el distrito de Villa María del Triunfo, Lima Perú. Este cementerio, que cuenta con sesenta hectáreas, es el más grande del Perú y el segundo del mundo, después del “Wadi Al-Salam”, de Irak. Fue creado en 1961, cuando se formó el distrito de Villa María del Triunfo y se inició la gran migración hacia Lima. El 1 de noviembre, día de todos los santos, es visitado por cerca de dos millones de personas.

 

De qué hablamos cuando hablamos de lectura semiótica del cementerio

 

  1. Entendemos la semiótica como estudio de la semiosis, concebida esta como un proceso producción/comprensión de sentido. Siguiendo a Verón: “Por semiosis social entendemos la dimensión significante de los fenómenos sociales: el estudio de la semiosis es el estudio de los fenómenos sociales en tanto procesos de producción de sentido. Se asume que: “toda producción de sentido es necesariamente social y todo fenómeno social es, en una de sus dimensiones constitutivas, un proceso de producción de sentido.” (Verón 1993: 125)
  2. Entendemos por producción/comprensión de sentido a la forma en que un individuo, desde el sistema cultural al que está adscrito, es capaz de interactuar de manera eficaz y eficiente en su cultura. Es decir, es capaz de producir y consumir satisfactoriamente los discursos de su cultura. Entonces, conoce, según Verón, las gramáticas de producción (GP) y las gramáticas de reconocimiento (GR) que operan en la producción/recepción de discursos de su cultura.

 

Dadas estas dos premisas, lo que nos proponemos en este trabajo es dar cuenta de cómo se produce el sentido el cementerio Nueva Esperanza; para ello analizaremos algunos discursos que encontramos en dicho camposanto. Como sabemos, el discurso, es un recorte de la semiosis: un “pedazo” de significaciones que dan vueltas por la sociedad de forma material.[1]

 

Proponemos que GP y GR tienen una sintaxis cuyos componentes son los vectores de producción de sentido (VPS). La propuesta de los VPS ha sido diseñada por los semiólogos peruanos Biondi y Zapata[2]

 

Los vectores de producción de sentido se han formulado a partir de cómo se realiza el acto comunicativo pero, como bien lo señalan los autores, no se reducen a este sino que son “principios constructores de realidades e imaginarios” (Biondi, J. y Zapata, E. 2006 p.64).

 

Biondi y Zapata sostienen que el hecho de privilegiar ciertos vectores se relaciona con el sistema cultural al que está adscrito el productor/receptor del vector. Los autores distinguen tres sistemas culturales: sistema cultural de la oralidad, sistema cultural de la escribalidad y sistema cultural de la electronalidad.

 

Es importante tener claro que, así como cuando se han propuesto los vectores se parte del acto comunicativo hablado pero estos no se reducen a él, cuando hablamos de los sistemas culturales, no se está entendiendo oralidad con hablar, escribalidad con escribir y electronalidad con el uso de las TIC sino que es algo más profundo que tiene que ver con cómo se configuran las distintas sociedades, de acuerdo a la interacción de distintas sociósferas, tecnósferas e infósferas, postuladas por Toffler en la “tercera ola.”

 

Conviene recordar que según Toffler una “ola” engloba las consecuencias biológicas, psicológicas, sociales y económicas que se derivan de cada una de las civilizaciones. La “olas” se clasifican de acuerdo a las tecnologías de productividad usadas; es decir, de acuerdo a la tecnósfera. Esa tecnósfera da lugar a formas de organización social, es decir, a una determinada sociósfera. La sociósfera, por su parte, necesita de canales de comunicación, que representen los sistemas de valores que entrelazan la tecnosfera y la sociósfera, esto es, de una infósfera:

 

 

Cada una de estas esferas desempeñaba una función clave en el sistema y no habría podido existir sin las otras. La tecnósfera producía y asignaba riqueza; la sociósfera con sus miles de organizaciones interrelacionadas, asignaba determinados papeles a los individuos integrados en el sistema. Y la infósfera asignaba la información necesaria para el funcionamiento de todo el sistema. Juntas formaban la arquitectura básica de la sociedad” (Toffler, Alvin: La tercera Ola. p.53)

 

Así pues, en el sistema cultural de la oralidad, la infósfera o tecnología de la comunicación privilegiada para intercambiar información es la oral y los vectores que predominan en la producción del sentido son el perspectivismo del ello, la yuxtaposición y la metonimia. Infósferas, sociósferas y tecnósferas se implican en un sistema cultural, de modo que el cambio de uno de estos elementos implica, necesariamente el cambio de los otros dos.

 

Dicho esto, deben quedar claros estos dos supuestos:

 

  1. Para Biondi y Zapata existen tres sistemas culturales: el de la oralidad, el de la escribalidad y el de la electronalidad. Cada uno de estos sistemas tendrán sus propias maneras de producir sentido y sus propias formas de organización social.

 

  1. No se debe confundir, oralidad escribalidad y electronalidad con hablar, leer e inboxear. Al hablar de culturas orales, escribales y electronales, Biondi y Zapata hacen referencia a la primacía que le da una cultura, en un momento dado, a una de estas tecnologías comunicativas. Así pues, insistimos, escribalidad y escritura son dos cosas distintas. En una cultura de la oralidad se puede conocer la escritura o no. Pero no es la escritura la infósfera que caracteriza a esa sociedad.

[1] Recordemos que, para Veron, el sentido tiene materialidad. Todo aquello que nos rodea y que es posible de ser investido de sentido, se nos dará a conocer con el término de materia sensible. En este trabajo, la materia sensible serán las tumbas que se encuentran en el cementerio y las interacciones de los deudos con las criptas/difuntos

[2] Si bien Biondi y Zapata nos hablan de tres vectores de producción/reconocimiento de sentido, en este trabajo analizaremos con más profundidad dos de ellos, perspectivismo del ello y construcciones yuxtapuestas; el tercer vector, construcciones metonímicas, solo será expuesto en un caso.

seguir leyendo o bajar el documento apuntes_para_una_lectura_semiotica_del_c

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