MUSA NORTEÑA. JOSÉ DIEZ

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MUSA NORTEÑA

JOSÉ DIEZ

05.10.2016

 

                                                                                                  Un recuerdo a Nicolás Guerrero,

a “Fuco” Alfonso Tello Marchena, 

a Alfredo José Delgado Bravo, 

a Orfelina Coronel, Carlos Ramírez, 

Max Dextre, Mario Camino y Juan Reynoso.

 

Las esquinas de Chiclayo

tienen historias del sesenta.

El paso del tiempo cuenta

si no sufrimos desmayo.

La fiesta del trueno y rayo

era común en sus calles,

los gustos y detalles

los piqueos y la chicha;

guardó el corazón la dicha

con belleza de sus valles.




En el parque Principal

con sus flores Siempre Viva

aparecían cual diva

coquetona y señorial.

Cubierta con luz astral

pasean siempre ardorosas

esas muchachas hermosas

que es elogio a la belleza,

y ya tendrás la certeza

que son dulces, amorosas.




Es tierra del huerequeque,

del chiroque, el gallinazo.

Cayó como un plumazo

el famoso jequeteque.

Ebrio es mi Lamabayeque

de cebiche y alfajores,

siempre reinó de amores

de fragancias veleidosas,

de jaranas, resbalosas,

de ensueños y colores.




Algarrobo poderoso

que pueblas hermosos valles

en el desfile de calles

tu comercio es pretencioso.

El anticucho sabroso

con el frito del mercado.

Por la parada he pasado

en mi tiempo jaranero,

los Monsalve, los Guerrero,

cuánto sabor han dejado.




Vílchez, Ortiz, Lucho Arce,

eméritos profesores.

Juan, Jorge, Nico, los tenores

en la noche que se esparce,

serenatas que se engarce

en amor y poesía.

Tiempos de la alegría

Ramirez y Espinoza,

Bancayán, la buena prosa,

la fecunda algarabía.




Delgado, Rivas Martino,

Alfonso, Dextre, Allaín

el círculo era sinfín

con Fernández y Camino.

A Pimentel el destino

por la fiesta religiosa.

Dormimos en Santa Rosa,

en la playa amanecimos.

Son recuerdos que tuvimos

de esa era luminosa.




Luego vino la juventud

Arturo y otros muchachos

a trabajar los despachos

ya con cierta exactitud.

Hoy nos muestra la virtud

los frutos de la profesión

esmero y dedicación

en el quehacer literario,

los libros, el poemario,

tenacidad y vocación.




Eres luz en mi camino

para alumbrar orgullosa.

Es tu alma generosa

y marchas en mi destino.

Con unos sorbos de vino

solo quiero agradecerte.

Cumpliré teniendo suerte

el amor a mi terruño.

Lo llevo escrito en el puño

¡Chiclayo, hasta la muerte!

 

 

 

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