Huancavelica: 4 poetas de altura: Pablo Landeo Munoz

Pablo Landeo presenta a Carlos Zúñiga Segura (1942), Nola Romero (1954), Leopoldo Pacheco (1961) y Olivia Reginaldo (1983).

HUANCAVELICA: 4  POETAS DE ALTURA[1]

Pablo Landeo Muñoz

 

El presente corpus de Poesía de Huancavelica es, en su brevedad, el producto de una actividad lírica constante y heroica. Poesía escasamente difundida, por consiguiente, poco atractiva para las ediciones mayores, para las antologías y la crítica literaria oficial; es decir, poesía marginal, no canónica, escrita -una parte- en lengua originaria. Por las características indicadas, coincido con Edmundo Bendezú, en llamarla poesía de “la otra literatura peruana”.[2] Huancavelica, como sus poetas, es también marginal; emporio del azogue en la colonia, también de obrajes y mitas en oscuros socavones, donde cientos de miles de indígenas dejaron sus huesos al arrullo del viento, del hambre y las enfermedades. Algo de esta adversidad histórica, creo, tenemos los poetas de Huancavelica pero, ahora, adversidad transformada en poiesis. En esta colección, cada poeta tiene su propia altura, su estilo y manera de escribir; cada uno manifiesta su experiencia que, a su vez, trasciende en ñuqanchik (nosotros) andino y vital como la pachamama.

La muestra que presentamos, considero, es representativa. La secuencia atiende a un orden cronológico: desde la primera tradición poética, encarnada por Carlos Zúñiga Segura hasta la actual, las más reciente, representada por Olivia Reginaldo; desde un poeta que asume el castellano andino como lengua discursiva hasta una joven poeta que hace del runasimi -su lengua materna-, lengua de enunciación; y entre los extremos, Nola Romero y su poesía en runasimi-castellano y Leopoldo Pacheco, en castellano. Establecidas las generalidades haré una breve aproximación a los textos aquí publicados:

Carlos Zúñiga Segura (1942). En principio destaca por ser uno de los representantes mayores de la tradición poética viva de Huancavelica. Sus poemas acusan las marcas de un romanticismo particular, andino, mestizo, matizados con imágenes surrealizantes.  La naturaleza paradisíaca, el lar patrio, el desamor, la ausencia, son invocados desde la nostalgia. En “Sombras cortantes”, el yo poético describe (1era, 3ra, 4ta estrofas), una naturaleza consumada por el dolor de una partida, un viaje imposible que acaso conduzca a ninguna parte. Naturaleza y ser humano, en tal sentido, se fraternizan ante el dolor, “áspera soledad de jilgueros…”, generado por la ausencia de la amada. En la 2da estrofa la presencia de “los trenes” y “los maquinistas” (estos últimos “ebrios y delirantes”), sugieren la modernidad andina, generan una ruptura espacial y nos conducen hacia un territorio que linda con lo onírico. “Nostalgia del viejo aliso”, el título destaca una de las características de la poesía andina: la humanización de la naturaleza (personificación). La intensidad lírica es similar a la del poema anterior. El dolor, el sufrimiento de la naturaleza por solidarizarse con el hombre, son tópicos recurrentes en las primeras estrofas, las que al finalizar el poema se superan porque “Es hora de inventar otra ventana… ”. En tal sentido, el desasosiego que se describe, el espacio territorial donde “El aire / encoleriza a los Apus” puede finalmente revertirse porque “el Sol nos brindará su espíritu visible”. El “Sol”, la otra divinidad andina, al parecer es el único que puede sostener al yo poético y redimirlo de ese espacio caótico y desolador. En este poema, algunos términos quechuas (Apus, puquial, ñustas) dejan trascender las referencias andinas del autor. La poesía de Zúñiga destaca por su lirismo y musicalidad (aunque los poemas todavía puedan estar sujetos a un decantamiento); además, es rica por su referencia a la naturaleza puesto que esta es indispensable en la poética de todo andino.

Nola Romero (1954). Poesía con la que un lector quechua-hablante puede emocionarse y celebrar su ascendencia andina, su condición runa, sin acudir a las traducciones. “Hatarimuy runasimi”, está destinado a constituirse en poema representativo de la literatura peruana, escrita en quechua; revela, por otra parte, que Nola Romero se encuentra en condiciones de escribir poesía de buena factura. En “Hatarimuy runasimi”, se aprecia una retórica de los estados afectivos asociada a la cualidad estética del runasimi: “Sumaq runasimilláy” (1er verso, 1era estrofa); a la cualidad estética del quechua sucede una categoría afectiva: “kuyasqay runasimilláy” (1er verso, 2da estrofa); la situación anterior se repite pero con una gradación de intensidad; es decir, un afecto más intenso, dulce: “wayllusqay runasimilláy” (1er verso, 3era estrofa). Así tenemos las categorías: sumaq / kuyasqay / wayllusqay; en síntesis: el quechua, una lengua bella y apreciada de particular manera. En “Hatarimuy runasimi”, es la tullpa o fogón de las chozas humildes el espacio desde donde se inicia el discurso poético. Personificado en runa de carne y hueso, el quechua surge realizando actividades propias de la cocina (1era estrofa); luego se desarrolla un discurso de la migración de la lengua, no exenta de dificultades (2da estrofa); la asociación de tiempos y hombres “ñawpa runa” / “ñawpa llaqta» reactualiza tiempo y espacio ancestrales al ser evocados, con nostalgia, la ética y la moral de ñawpa pacha, los tiempos antiguos. El poema concluye con un imperativo “Hatarimuy runasimi!” (3era estrofa), alternativa única para revertir un sistema social donde todo (o casi todo) está quebrado y corrupto. El poema “Chirapa”, propone la interacción simbólica de la naturaleza en los tres espacios del concepto pacha (sol, lluvias: hanaqpacha; pachamama: kaypacha; uniendo ambas pachas, arco iris que emerge de ukupacha). El sol, la pachamama, la  chirapa,  se aprecian personificados en una escena agradable y familiar. En los poemas de Nola Romero se percibe un espíritu renovador, un aire que sugiere la escritura de temas tradicionales asumiendo una perspectiva distinta.  Poeta de altura y azogue, poeta quechua, traductora de sí misma, sus versiones en castellano ameritan analizarse confrontándolas con los textos quechuas.

Leopoldo Pacheco (1961). Poesía intimista, amena, con un lenguaje sencillo y de particular coloquialismo. El primer poema (más allá del título y verso final consabidos “Amanecer Andino” / “arrastra recuerdos que no volverán”), es un himno pleno de ternura y contento. El yo poético -como en el caso de Nola Romero, para el poema “Hatarimuy runasimi”- también se instala en el espacio más íntimo de la casa, la cocina, y describe a través de semánticas asociadas a la comida, la preparación del yantar cotidiano, la expectativa en torno a ella. Presenta a la madre como agente que posibilita esta celebración en un espacio de marcada sensualidad (“El fogón canta albas” / “himnos de fuego azul” / “hace mucho frío en el alma” / “aroma de rocoto verde”, etc.). El entusiasmo desbordante del yo poético fluye, verso a verso, y nos instala en los espacios externos para presentarnos los elementos que rodean y complementan la vivienda. La palabra, despojada de artificios retóricos, posibilita que la lectura de “Amanecer andino” impacte desde el primer verso e invite a lecturas sucesivas. El poema expresa la afirmación de la vida, la interrelación entre los elementos: aves, árboles, ríos (una vez más, el vínculo runa-pachamama y naturaleza se hace evidente). En “Aroma de eucalipto” (con algunos versos, que acaso resulten prosaicos “El viento grita tu nombre” / “aquí con mi alma mojada de recuerdos”), es la naturaleza ya referida, la que hace suya el sufrimiento, el desamor del yo poético; superado el animismo, el poema, por momentos nos remite a “Acuérdate de mí”, de Carlos Augusto Salaverry. El poeta evoca los instantes felices con la amada; ausente ella, manifiesta su dolor pero un dolor mesurado, sin representar situaciones lacrimosas. Por otra parte, el yo poético parece hallarse encarnado por el eucalipto y el viento, quienes  ‘gritan’ el nombre de la amada. La poesía de Leopoldo Pacheco, es andina por la humanización permanente de la naturaleza, por la presencia de elementos y sabores propios de la culinaria quechua y la particularidad con que utiliza los diminutivos (“ponle una leñita más” / “ramitas de huacatay” / “pedacitos de caricias”, etc.), que otorgan a los versos emotividad, dulzura y simbologías propias del quechua.

Olivia Reginaldo (1983). La más joven de las poetas, la que más riesgos asume al escribir en su lengua materna, el runasimi. Si el primer poema de Olivia Reginaldo “Lasta”, se inspira en temáticas y espacio andinos el poema “Qichqa” propugna la desterritorialización de la lengua y la incorporación de temáticas distantes de lo andino. Este último, en ella, no es una marca atormentadora ni el quechua, una lengua marginal que remite a un pasado “caduco”; por el contrario, son oportunidades que permiten transgredir la norma, cuestionar el canon literario peruano. En “Lasta” la voz poética manifiesta respeto por la Madre Nieve; sin embargo, el asombro, la emoción ante ella, son mesurados. Observa, describe, interroga y construye un discurso poético distinto de lo convencional. Así, el esfuerzo por reflexionar, por construir imágenes abstractas desde lo quechua, tiene su recompensa: “Lasta, Mama Lasta, / llapa yuyayniy / qampi chinkasqa kaspaqa / ichayá chulluspa / Mama Pachanchikwan tinkunman”. El poema “Qichqa” anuncia, desde una cita de Borges (traducida del español al quechua por la misma poeta), la inscripción del runasimi en el desarrollo de una labor poética donde la reflexión /hamutay/ se realiza sobre situaciones puramente imaginarias; por ello, en el contexto de las literaturas andinas, “Qiqcha” es apertura y diálogo con otras culturas y, al mismo tiempo, desafío para quienes desconocen esta lengua. Las ideas abstractas, en apariencia, difíciles de expresarse en ruansimi -porque esta lengua no estaba sometida a exigencias de esta índole-, se materializa en un poema bien logrado: “Chaypim tupan llapa ima riqsisqanchik / ima musiasqanchikpas. / Sutinmi qichqa” (4to, 5to, 6to, versos; 1era estrofa). Reitero, la poesía de Olivia Reginaldo puede significar la apertura del quechua para dialogar con otros espacios y culturas, reales o imaginarias, que redundarán en el desarrollo del runasimi como lengua poética de prestigio más allá de los espacios consabidos.

Tukunapaq: dos comentarios adicionales

Huk: me parece pertinente una alusión al género para indicar que: en la actual producción lírica de Huancavelica (con la inclusión de Dida Aguirre, poeta bilingüe), son las poetas las que están ideológica, política y culturalmente mejor posesionadas. Esto se evidencia porque Nola Romero y Olivia Reginaldo, utilizan la lengua materna -runasimi- como elemento de enunciación. En tal sentido, ellas asumen desde la poesía, una actitud que cuestiona las políticas educativas y culturales inoperantes respecto a la preservación y difusión de las lenguas originarias (la actitud de Reginaldo es aún más radical: no traduce sus textos). La limitación de los poetas, para utilizar el quechua como lengua de enunciación, puede estar asociada a las viejas estructuras de poder y la ocupación de espacios ecológicos en Huancavelica, desde la colonia; pero, quizás, también a cierto desdén que se tiene por las manifestaciones propiamente indígenas, en ciertos pueblos de Huancavelica.

Iskay: después de los intentos iniciales de Arguedas en Tupac Amaru kamaq taytanchisman  (“Lima hatuchachaq llaqta, kita weraqochakunapa uma llaptapin  [llaqtapim] kasiani; Comas aqo pampani [pampapi] weqeywan, kallpaywan, yawarniywan, takispa, wasicha ruwakusqaypi”)[3], la poesía quechua no se ha instalado plenamente en urbes como Lima. Las duras jornadas de trabajo durante las primeras migraciones por conquistar Lima, y otros espacios similares, no es todavía temática de la poesía quechua; limitación que permite registrar el desfase entre este fenómeno social y la poesía. Los andes, con algunas comunidades cada vez más despobladas y en constante proceso de modernización, continúa siendo todavía el espacio habitual de enunciación para la poesía quechua. Otro aspecto a señalar, es la visión adversa que se tiene de Lima en esta poesía (mejor dicho, en las pocas veces que ella es aludida); con todo, Lima es cada vez más andina, provinciana y multicultural, con el runasimi como lengua subalterna más visible. En este orden de cosas, es necesario construir una poética andina de la urbe,  empezar la aventura de buscar nuevos lectores y, exigir a la crítica literaria abandone su actitud pasiva, que deje de pensar que las literaturas escritas en quechua, aymara, ashaninka, etc., pueden ser de interés únicamente para quienes conocemos las lenguas originarias.

 

CARLOS ZÚÑIGA SEGURA

 

Sombras cortantes

 

Tienes que saberlo tú.

Han  abdicado los pájaros del almendro

devastada por tantas despedidas

la estación está pintada en abandono.

 

Te digo que no es posible seguir,

no partirán los trenes.

Ebrios y delirantes los maquinistas

persiguen al aire por el aire

y en el vientre de la noche

se derrumban.

 

Árboles    piedras     ríos

viven un dolor tan grande como el nuestro,

y en la vastedad de la espera

nuestros nombres nada significan.

 

Sólo es ausencia inaugurada

o áspera soledad de jilgueros ciegos.

 

Nostalgia del viejo aliso

 

Afiebrados  fantasmas

clavan  espadas  en el santuario. El aire

encoleriza a los Apus.

El puquial ilumina

jardines de barro y  piedra.

La cabellera de ñustas mojadas en la lluvia

parecen mi otro corazón.

 

Nítido el Ser, he sentido hoy. Enigmas y miedos

no saber  si alguien llora mientras cristalizan

alas de mariposa.

Ya nada pertenece

al argumento de la vida presente.

 

Esta verdad es página iluminada

en el mar de arriba.

 

No  puede detenerse

la fuga de  la resaca que retorna a la tierra.

 

Es hora de  inventar otra ventana

donde se perfilen sueños,

el Sol nos brindará su espíritu visible.

 

Caminemos hablando

de la constelación a la celosía

si a todo pavor orgiástico sucede

la nostalgia del sueño y la vida.

 

LEOPOLDO PACHECO

 

Amanecer Andino

 

El fogón canta albas

en himnos de fuego azul

ponle una leñita más

hace mucho frío en el alma

que caliente la alegría

en esa sopita de cariños

en olla de barro tiznado

con ramitas de huacatay

y pedacitos de caricias.

 

Mamá abrigada en años

dulce palabra de batán

aroma de rocoto verde

consuelo de queso ahumado

maicito tostado en sueños

regazo de pullo caliente

sollozo de choclo ancestral

espérame en el zaguán

en el umbral de esta vida.

 

La tranquera suspira rebaños

los gallos descubren auroras

está viniendo el sol a beberse

toda la sombra del alisal

esparciendo el aroma del cedrón

incendiando colores en flores

recogiendo canastas de niebla

segando ternuras de trigo.

 

¡El huerto está de fiesta! qué gran fiesta

pajarillos embriagados de luz

en caudalosos gorjeos de trinos

arrastran ramas de eucaliptos

hasta el lienzo vacío del cielo.

 

Un  corazón grita desde el maizal

las alegrías saltan las paredes

para encaramarse en los guindos

y el río escondido en el matorral

arrastra recuerdos que no volverán

 

Aroma de eucalipto

 

El viento grita tu nombre

en las ramas altas de los eucaliptos

los recuerdos gimen dolorosos

cuando los troncos se estremecen.

 

Así te veo en la memoria de los caminos

así se viste de ti este campo silente

aquí donde te amaba caminando

bajo la sombra fría de mi silencio.

 

Aquí sentado en esta misma orilla

tomado de tu mano como ahora

del aroma de esta flor silvestre

palpaba tus cristalinos labios.

 

Aquí donde se mezclan los trinos

con el rocío que adornan las corolas

con el amor que florece los campos

en el cauce de la melancolía del río.

 

aquí con mi alma mojada de recuerdos

de lluvias y distancias sangrantes

te busco en el fulgor del horizonte

y los eucaliptos siguen gritando tu nombre.

 

NOLA ROMERO

 

Hatarimuy runasimi

 

Sumaq runasimilláy.

¿Maypitaq kunan kawsachkanki?

Chukllawasi pirqankunapi uyarayastin

yana tullpapa uchpanwan pukllakustin,

allpa mankapi pusa-pusa lawata qaychirispa

kullu wisllawan qarakuykustin.

 

kuyasqay runasimilláy

¿Maypitaq kunan yachachkanki?

Purunkunapa wayrampi

urqukunapa qapariyninpi

mayukunawan rimapakustin

kuka kintuchata  akuykustin

 

wayllukusqay runasimichalláy

¿May ñannintataq kunan puririnki?

¿Maytaq ñawpa runa qispichimusqayki?

¿Maytaq ñawpa llaqta paqarichisqayki?

¿Maypitaq kachkan

tinkiq sunqukuna

kunanyá qawariykuwayku  runasimichalláy

kaynata kunan ñakarichkaptiyku llakipayakuq quri sunquyki

musuqmanta  kamachikamuchun

Ama qilla,

ama llulla,

ama suwa

kanaykupaq!

Hatarimuy runasimi!

 

Levántate runasimi  

 

Mi lindo Quechua

¿Dónde vives ahora?

escuchando atento, en las paredes  de cada choza

jugando con la ceniza  del fogón negro,

removiendo en la olla de barro tu pobre sopa de cebada,

y  sirviéndote con cucharón de palo.

 

Mi querido Quechua

¿Por  dónde te encuentras?

En el aire de las punas

en el grito de los cerros

conversando con el agua de los ríos

chakchando coquita-quinto

 

Adorado Quechuita mío

¿Por cuál camino empiezas ahora?

¿Dónde está la gente antigua que hiciste crecer?

¿Dónde están los pueblos que erigiste?

¿Dónde están los corazones solidarios?

 

Míranos pues ahora Quechua amado

como estamos sufriendo

y despierte tu compasivo corazón de oro

para ordenar de nuevo

que no seamos

¡ociosos,

mentirosos,

ni ladrones!

¡Levántate runasimi!

 

Chirapa

 

Yana puyu llakirikuptin

qullqi wiqin wichiykamun

pacha mama rupaq sunqunkama

sumaq puñuysiki chirapata

rikcharichinampaq

 

Hanaqpacha tayta inti qayllanpi

hakapakuspa  tapsirikuspa

chirapa rikcharimun

sumaq llimpi samayninta panchirichistin

kusisqallaña llipipistin

 

Tayta intiñataq

quri sapranwan

wayllukuspa qaquykun

qanchis llimpi

chirapapa uyachanta.

 

Arco iris

 

Cuando la nube negra entristece

desliza su llanto de plata

hasta el corazón ardiente de la tierra madre

para despertar al hermoso

durmiente, arco iris

 

Ante la presencia del poderoso

padre sol

bostezando y sacudiéndose

se despabila el Arco Iris

expandiendo su hermoso aliento de colores

brillando muy intensamente, muy contento

 

En tanto  el padre sol,

con su barba de oro

acaricia cariñoso

los siete colores

de la carita del Arco Iris

 

OLIVIA REGINALDO

 

Lasta

 

Ñawsayachiq yuraq lasta,

maypim kadinachayta

pakaykurunki.

Maskasqay lastrullaypas

chinkarqunñam kawsayniykipi.

 

Imatapas

panpaytam yachanki.

Yuraq tutatam

kamachikunki.

 

Ñutu ñutu kaspaykipas

hatun urqukunatam

pachachinki,

chulluspa upyachinki.

 

Imaynanpitaq quñi kanki

chiri yakumanta hamuchkaspa.

Upallallam allimanta

nuyuchiwaq imatapas.

 

Lasta, Mama Lasta,

ama ñawiyta nanachiychu.

 

Tiyarinim, hatarispam puririni,

miskiykachispaykim mikukuyki.

 

Lasta, Mama Lasta,

llapa yuyayniy

qampi chinkasqa kaspaqa

ichayá chulluspa

Mama Pachanchikwan tinkunman.

 

Qichqa

 

Upallallam uraykurqani,

harkasqa pata-patapi urmaykurqani, wichiykurqani.

Ñawiyta kicharitpiy, Aliphta qawarqani.

(Jorge Luis Borges)[4]

 

 

Kanmi huk pata

chaymantam kawsay qawachikun.

Manam chayqa kuchupichu, altupim.

Chaypim tupan llapa ima riqsisqanchik

ima musiasqanchikpas.

Sutinmi qichqa.

 

Chaypim yachaqkuna

yuyay maskaqkunapas

sayanku.

Chaypim chiqaq tarikun.

 

Chaymantam quchapas qucha

chaymantam urqupas urqu

chaypipunim pachapas pacha.

 

[1] La presente recopilación se publicó en Ínsula Barataria, Revista de Literatura y cultura. Lima, Año 14, N° 18. Junio de 2016, pp. 171- 190. (Aquí restituyo el título original de la recopilación, “Huancavelica: 4 poetas de altura”).

[2]En el contexto de las literaturas andinas, un reducido número de poetas experimenta un proceso de rescate y canonización como son los casos de Efraín Miranda y  Dida Aguirre.

 

[3] http://fiorellaterrazasespinoza.blogspot.fr/2013/09/poema-de-jose-maria-arguedas-tupac.html

Miércoles,  17 de febrero, 2016. 00 hs 43

[4]Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada, caí. Al abrir los ojos, vi el Aleph.

(Jorge Luis Borges, en « El Aleph »)

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