Instrucciones Para Sentir Dolor. Virginia Benavides

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“en camino del sol inicio la sumersion” Virginia Benavides

Instrucciones Para Sentir Dolor*

“Esta noche deseo morir/ hundiré mi dolor en el  mar/ calmaré el escozor de existir /y huiré de esta tierra que no sabe amar”

Corcobado

Si usted quiere provocarse una dosis intensa de dolor siga las siguientes instrucciones:

Primero, debe pensar que haber llegado a buscar el dolor no es un síntoma de masoquismo ni de perturbación mental: hay quienes buscan el amor, tener poder financiero o sólo una media pérdida y la sociedad no los señala ni encierra. Cada búsqueda es una realización del ser. Piense que está cercano al nirvana espiritual. Recuerde a los místicos y su búsqueda de divinidad dándose de latigazos. Así que déjese de retrasos  y  Recuerde que debe demostrar angustia y desesperación para buscar tal sensación, de otra manera no tendría sentido encontrarlo. Tiene que estar al borde de los bordes, cual abstinente vicioso, a punto de matar o de morir o de vender su alma al mejor postor. Recuerde que el motor que lo ha llevado a esa desesperación es su ansia de sensaciones diferentes donde la del dolor destella por la intensidad tanática que convoca.

Segundo: pregúntese  antes de dormir  y exclusivamente yendo y viniendo por su habitación hasta el amanecer como si estuviera perdido en el desierto, cómo quiere sentir su dolor. Si debe ser como una explosión que lo arrasa a usted y al mundo y lo deja devastado o una enfermedad terminal sin anestesia. Reflexione cuidadosamente y decida en frío, cual cirujano de nervios, pues depende de su elección el disfrute doloroso que le será inoculado.

Tercero: Elija el dolor que más le convenga. Hay dolores y Dolores. Tenemos diversos tipos e intensidades de dolor. El dolor de la perdida que es como hielo licuándose en el corazón y te deja en un grado de desesperación tal que matarse es la mejor calma. El dolor del abandono que es como un perro que aúlla, hambriento y sarnoso, que recuerda su vida casera lamiendo su desconsuelo. El dolor de ser que sólo lo cura la muerte. El dolor físico que es como agujas en los ojos o un tajo en la boca por tu madre. Tenga en cuenta que mientras se mezclen dolores la sensación de dolor será más profunda y permanente.

Una vez elegido su mejor dolor, proceda a realizar lo siguiente:

Desnúdese. El traje y todo accesorio son superfluos si quiere experimentar su dolor de manera intensa y permanente. Debe pensar que ningún abalorio debe interceder con provocar el dolor que necesita. Asuma la pureza de su dolor. Mientras más desnudo y humano esté, sin artilugios engañosos ni abalorios de mantequilla, más vívido y calador será su encuentro con él.

No soporte su dolor: abandónese a él.  No hay nada más placentero que entregarse a la desesperación y a la herida perpetua y sentirse en el éxtasis infernal poseído por el infinito tormento de lo irremediable. Abandónese y verá sumergirse en los estertores del disfrute y masoquismo más temible y el placer de lo dañino. Si lo soporta por no parecer raro o apenar a los demás, no se preocupe: Los demás también están en las mismas. Quiero decir que si lo soporta no hay disfrute de dolor y no tendría sentido buscar algo y no disfrutarlo, ¿no cree?

No grite. El grito solo perturba su sensación dolorosa y, además, es contaminante. A no ser que tenga un afán exhibicionista y necesite gritar, llorar y lamentarse como un antiguo poeta trágico. Pero mejor no grite: escuche su dolor.  No hay nada como el dolor silencioso y contenido que se derrama y profundiza dentro, sin necesidad de expansiones ni catarsis griteril. Recuerde que es más doloroso si nadie lo sabe y solo usted lo sufre.

Sin embargo, si tiene necesidad de público y si tiene el pecho contraído por el llanto y necesita gritar pero algo atenaza las cuerdas trágicas, podemos ayudarlo en sus expansiones dramáticas y desgarros. Tenemos a su disposición a verdaderos maestros de la tortura que en un tris por tras le harán cantar su dolor como un tenor castrado o una anciana desvirgada. Ellos se le acercarán y sólo con una mirada y una orden telepática tocarán las cuerdas ahogadas en el llanto interno para que vomite dolor, contamine sonoramente el aire con los aullidos y trastorne al mundo con su dolor exhibido. Grite hasta el desgaste y el rasgueo desentonado, hasta el desquicio y el pánico y la desesperación del incendiado.

El mejor dolor es que duela y dé placer

El peor dolor es no sentir dolor.

Abandónese a su dolor y verá cómo se libera de todo sentimiento que lo ata a este mundo ingrato.

                                                                                                                            

Agencia Central del Suicidio

(Soundtrack: Caballitos de Anís. Corcobado.

http://www.youtube.com/watch?v=sru0XUwsBPM  )

(Selva de Jaén, diciembre el mes más cruel. 2012)

Anestesia de esquirlas, algodón de erizos, enfermería de cal. “Enfermarse es para pasártelo en casa porque te enfermas más si vienes al hospital” comenta la anciana en la sala de espera. El síntoma se agrava en los pasillos fríos y el dolor y tos de los que, como yo, esperan una respuesta o algún calmante, es una protesta ante la atención amnésica y negligente de la enfermera que no encuentra mi historia y me deja al final de los pacientes. Los hospitales de mi país son pequeños infiernos que atraviesan los que no pueden pagarse una clínica, un infierno más exclusivo. Si todo fuera más claro, los médicos nos suplantarían en las camas y correríamos a los jardines, donde anida el sol, la sonrisa de madre, y nada está perdido ¿Qué significa perdido? Si todo fuera como no es, pero es otra pesadilla que te extraña, afrontas desde el pecho y cual guerrera en pandemia de ser, tragar saliva y avanzar a donde te lleve este río blanco Si todo fuera como no es cuando enfermas. No encuentran mi historia. Y es como atravesar otro circulo del traspapeleo y hacer cola para enfermar. El absurdo y el surrealismo confluyen en los pasillos como una película gore donde el médico llama a los pacientes por sus nombres y los introduce en las puertas como bocas hambrientas. Los pasillos como congeladoras conversan con los cuerpos que agonizan en sus bocas a media luz. “Espérame, ya vengo por ti para que me calientes”, susurran.  Veo que todos salen más aliviados y con su dosis de medicamentos que, calmarán sí, pero no es más que un retardo, ya lo sabemos. Felizmente aun la fiebre no es tan alta y puedo incursionar en todas las maneras de mirar mientras espero. Disimulo para no enmudecer ante tan desolado desfile de terror: camas que crujen y te aprisionan como tumbas tapiadas, ventanas enrejadas con alas de pájaro resecas y un canto de lamento en sus goznes cuando abres. El catéter es una serpiente azul que succiona mis colores y me vuelve camaleón con las sábanas. Los olores antisépticos son la preparación para el gran olor que se avecina, ese que no te podrán quitar ni como cuando eres niña y te lavaban con jabón por decir malas palabras o los trazos indelebles de las culpas que te echaron los padres por desobedecer y esconderte en andar volada. También puedo mirar una esperanza detrás de esos mandiles de carnicero. Si se vistieran de colores no sospecharía tanto, si hubiera sonrisas no sé, algo que disfrace el paisaje de estar como en un purgatorio o pre morgue o una antesala del sumidero incurable.  No digo que sea una fiesta, claro. Qué gracioso delirio. Pero todo alimenta lo tétrico sentada en los bancos fríos y viéndonos la cara o  con la pantalla telenoveleando un embrutecimiento. Hundida en este ruido me enfermaré más si no huyo de aquí. Caja de música rayada, desorbite de ventanas se filtra en el tilo bebido. Vivir para todos los sueños imposibles. Si todo fuera como un despertar ¿Qué es un despertar?  Nada, me voy. Aquí ya he estado muerta mucho rato.

(De: Hospital del Niño. Libro de reclamaciones. Inédito)

CANTO PRIMERO

El párpado como un antiguo telar en ilación abrigadora de la pupila y del sonambulismo  del que mora con un ojo abierto en el diluvio

Ribera surcada por venas nutrientes del nervio, exilio cosiéndose entre telones

El párpado como un raído telar flotando en desbordados ríos…

*

Con un ojo abierto en el diluvio

He visto peces trasplantando córneas al pescador y ojos carcomidos por pico agorero

imágenes tramadas por lluvia versada que incidían y excedían la retina

He visto el miedo planeando en la guarida de la aleta

antes del cataclismo pintado de aluvión, estremecimiento de vuelo quebrado,

previo al descenso, estrategia de izamiento,

he visto el miedo del miedo en el pliegue bronquial y memorioso

escamas refractando la luz desde el deslizamiento iridiscente de mi ojo.

He visto flujos orgásmicos rebalsando la grieta marina y ahogar

al impasible pescador que se enredaba las manos, deseando escribir sobre telúrica piel

la palabra de salvación, el hundimiento que flota, mientras el gran vientre, orillado,

se espasmeaba en gemidos de eternidad…en el quirófano

He oído el gemido de mis venas ante la precisión diamantina que la acechaba.

He oído el gemido vaciando el espesor agridulce de palabras en charcos luminosos.

He oído el gemido, denso, denso y no he podido sino copiarlo:

**

Como una herida que se agranda, gangrena gris, el viaje de las nubes

ahuecadas en la piel celeste

Cielo oblicuo:

se despierta recostado entre la hierba

Una mañana sorda y una anciana fresca. Una sola visión del mundo: la de una mosca

Murmullo húmedo en el revés de la piel: ojos de sal

ya nada duerme

***

Suena y sueña la creación, oh caracola, mi amiga. Dique a tu mar mudo, oh mi ensimismada razón. Nada de traversas temblorosas en la voz. Nada de atoros, aterida. Suena y sueña, mi sí misma caracola

Eaeaeae Eaeaeae Eaeaeae Eaeaeae Eaeaeae Eaeaeae Eaeaeae

Ouuuuuuuuuuuuuuuuuuuu Ouuuuuuuuuuuuuuuuuuuu Ouuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

ssssssssssssssssssssssssssssssssss

****

Lluvia inyectada de insomnio para tanto dormido aullido.

En el fango fiesta risas despintándose.

Vientre troca en matriz de barro: ahogadas para renacuajos

Agua celesta. Murmullo de nube

L  L  U  V  I  A

L  L  U  V  I  A

L  L  U  V  I  A

L  L  U  V  I  A

*****

Viento de reja en la hoja seca.

Nómada infinita

Presa en su fluir y

Permanecer

Viento reja en la calma pupila

Irrita en su intrabismo

Lluvia de sal

C   D   M

E   E     I

L          R

D   L    A

A   A   D

A

CANTO TERCERO

(imágenes del desterrado)

I

En cuanto los mares se desbordaron en la garganta del Ser

Y la nave mecida por el sueño salvador se destemplaba en gemidos

Todo fue recuerdo quedo, catarata ocular…

Las plateadas pieles de la ondulación placidas por el mundo

Que se explora en sus agallas

Los picos y su hambre atrasada

Oh, los despavoridos vivos habitando su isla

Añoranza, piedra tropezando el gran gesto

Catarata ocular en las cloacas del espíritu

Añoranza, noche desalmada, mudez albada

II

Mientras contemplas la muerte componiéndose en el desterrado

Harto de rastrear su imagen en los mares del tiempo

¿Naces de una quietud que semeja estertores, sombras sedientas de vida?

¿Naces de una ciénaga croando o licuado, sorbido por humano?

Tal vez el transitar del solitario en las riberas, su hurgarse a lo real,

Bastará para ahogar las preguntas.

III

He caminado en una inutilidad. Escenas repetidas en la orilla del mundo. Olores rancios en la infancia. Cuerpos como castillos de arena. Y en este andar den ardentía, el viento aviva dolores antiguos, desentierra mis fósiles emociones [Me sé anacrónico]

IV

Verdades salpicándome en una ola que sueña. Extensiones de cadáveres, solaz de aves, danzando en la tumba marina. Capitán de mi propio pecho, soy el muervi siendo en el no ser. Soy videncia.

V

Ninguna

Voz

Ahora

Todo

Tan callado

Siendo

Siendo

En

El

Hundimiento

Mi

Fondo

Es

La nada

El dolor

Es

Infinito

Silencio

En

mi

pupila

quiñada

Silencio

En

Mi

Sequía

Voy

Cayendo

………………..

agote mis renacimientos

CANTO CUARTO

(imágenes de la enterrada)

Y más he de huir de mi razón

De mi verdad bien servida

De mis brazos abrasivos

Y más he de encontrarme

La cruel. La que ama los rincones orinados. La víctima de sí misma.

Cicatrices como lombrices vivas arrastran su fosforescencia en la memoria

Dolor de la parturienta. Neuronas supurando detrás de la sutura

Nacimiento de una idea abortada la víspera. La condenada y su recuerdo

Muda vacía jirones de incendiadas palabras

Toda la soledad de ser perseguida por un rostro de trizada ave.

Toda la sensación de triturada lengua. Odas interiores que no salvan nada.

Destellos de incendio. Veladas imágenes que poseo

Monstruosidades mías que no dan miedo.

Aletazos en la desesperación

Entrañas donde el corcel se pierde, bosque encantado. Tan roja y cristal tus ramas, tus descensos. Todo enredado el pez boquea. Toda redada el pescador fosea. Anzuelos que tiendo mientras espero. Corcel hundiéndose en un mar de lágrimas que salpican tus hojas. Entrañas para los perros.

Corazones disolviéndose en la cal de la fosa común

Todo es lo mismo. Oquedad de nuncas y siempres todo extremo en el centro es un despecho. La garza o el equilibrista ciego a orillas del estanque o al filo de la cuerda. Todo es lo mismo. Salvación del vacío. El deseo es siempre hambriento.

Ángeles caídos en la fuente de los deseos

Han llegado. Cometa o pájaro sus transfiguraciones. Rumor húmedo en el sexo, sus mutaciones. Han llegado. Tuvieron sed. Sus manos escarbaron las arenas. Latidos de agua entre las dunas ¿han llegado? Alas envejeciendo en la fuente riente hablan del tiempo. Las tardanzas.

El sonido: saltado de tímpano para la muerte

Come sordera. Oído al tañido sobre la mesa. Yanta sordera. Que liberen los golpes secos. El desliz de un cuchillo al cortar la lengua. El rayo que incendia mi cuerpo de madera. Que respiren afonía todas las palabras. Mudanza de voces Llanto yanta sordera

Marioneta catatónica besando el aire

Mi titiritero envejece. Se le enredan los hilos, se duerme en cualquier cielo, olvida cuidarme. Muchas mañanas amanezco inerte, desesperada, mirando el cielo raso fijamente. Cuando se trata de las palabras siempre los nudos son difíciles de desatar: SE demora el poema.

Selección de Miguel Ildefonso

*tomado de

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