CUANDO UN ZAPATERO SE METE CON OTRO ZAPATO. Niel Agripino Palomino Gonzales

Poeta, linguista, y narrador, Niel Agripino va emergiendo como una refrescante voz de la linguistica y sociolinguistica  surandina. En ese interesante articulo, y el contraposicion  a la opinion de la llamada  academia quechua, sostiene que muchos toponimos  atribuidos al quechua en realidad vienen del aymara, e incluso del puquina. Su lectura rinde justo homenaje al reciente trabajo de Rubén Aucahuasi sobre los toponimos de Apurimac, y se puede leer en cruzado con el trabajo sobre las primeras mitas de Aymaraes a Castrovirreyna  de Angel Maldonado Pimentel y Venancio Estacio Tamayo, donde se da cuenta clara que las naciones quechua y aymara habitaban las dos vertientes del Pachachaca. Pero vale resaltar que la lectura quechuacentrica de los toponimos  tiene  mucho de la tecnica  Huambar de traduccion/reduccion literal. Caso  Haquira :Aqui era (Toponimo) :: Acobamba: Mojado Bamba Huambar). O  Pamputa:Gran Puta ( Toponimo):: siquiatria: estudios del ano, porque en quechua siqui significa ano (Huambar). Lo cual quiere decir que la narrativa de Juan Jose Flores bebe de los recursos linguisticos del enotrno. Pero mejor dejar que Niel le de una siqwada a los opas.

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CUANDO UN ZAPATERO SE METE CON OTRO ZAPATO

En estos días se ha desatado tremenda polémica entre los puneños. Todo esto a raíz de una interpretación toponímica de la palabra Huancané. Según el autor de la cuestionada interpretación (al parecer un aficionado), HUANCANÉ provendría del quechua WAKANI. Y según los cuestionadores (prestigiosos lingüistas puneños), es falsa esa interpretación.

Acá en Cusco también conozco algunos casos, viene de personas sin ética que por el solo hecho de hablar quechua creen que son la autoridad para interpretar los topónimos y ciertos andrónimos. Y solo hacen desde el quechua. Según ellos, Teteqaqa, T’oqokachi, (lugares sacros cerca a Saqsaywaman), Puquín, Ayar Kachi, Ayar Uchu, Quillabamba, Sicuani, Choquequirao, provienen del quechua y tienen este siginificado:

– Teteqaqa = Roca de plomo. Creemos que se vincula con el Titiqaqa altiplánico y para nada es palabra quechua. (Fuimos en busca del plomo con José Antonio Latorre y no encontramos plomo ni nada parecido). En el lugar solo hallamos una roca al parecer muy sacrosanta.
– T’oqokachi = Hueco de sal. Si fuera quechua sería pues Kachit’oqo, como Kachi mayu. Fuimos en busca de ese hueco de sal y no hallamos ni hueco ni sal, ni indicios de roca salinera; sino, la imagen de Cristo.
– Puquín = Rojo intenso.
– Ayar Kachi = Sal que pica como ají.
– Ayar uchu = Ají muy picante.
– Quillabamba = Pampa de la luna. (Hasta hay un parque y una estatua a la luna en Quillabamba).
– Sicuani = Sijwani (azotar al burro, porque la mayoría en Sicuani tiene su burro y para que este camine le sijwan al burro). Pero, el burro fue traído por los españoles y antes de ellos Sicuani ya existía.
– Choquek’iraw = Cuna de oro. Cuando oro en quechua es qori y en aimara choque. Es palabra aimara y no quechua.

Está a punto de publicarse este libro de topónimos del Cusco, según sus autores Cáceres y tres “quechuistas más” es fruto de 30 años de Investigación. Pienso que así como está sera una tremenda estafa.

Otro caso es de un ingeniero agrónomo de Qoylluqui – Cotabambas. Él en su libro sobre el distrito de Qoyllurqui, sin ningún criterio lingüístico (tomando en cuenta los niveles fonológico, sintáctico, morfológico, semántico y léxico), lanza tremendas burradas sobre Cotabambas, Haquira, Pamputa y, hasta de Chapimarca.

– Cotabambas = Pampa donde se muele oro.
– Haquira = De AQUÍ ERA. Según el susodicho, los españoles vieron una llamarada en la noche, pensaron que era oro al día siguiente fueron al lugar y dijeron AQUÍ ERA.
– Pamputa = Gramputa. Según la abuela del autor, que fue muy amiga de Simón Bolívar, El libertador pasó por el lugar en mención y se cayó del caballo. Al caerse gritó Gramputa y de ahí pasó a Pamputa.
– Chapimarca = Marca de casa donde había muchas chapas. Porque era la casa de un comerciante. Nada más falso, porque, las cuatro palabras son aimaras. Y sus significados están en el Vocabulario aimara de Ludovico.

Esos señores por decencia intelectual debería consultar, como dicen los lingüistas puneños, a prestigiosos lingüistas. Ellos a la luz de la ciencia podrán entender y explicarnos mejor. O en su defecto, consultar varios diccionarios. Como lo han hecho el físico matemático Rubén Aucahuasi autor del libro Topónimos de Apurímac (quien tuvo que consultar a Cerrón – Palomino y diccionarios no solo del quechua, sino, del aimara y puquina). Asimismo, el profesor y serio investigador chumbivilcano Edmundo Montes Ataucuri, quien demuestra que muchos topónimos de Chumbivilcas son aimaras y hasta hace una lista de apellidos aimaras en esa tierra brava. Y ahora está a punto de provocar un cataclismo entre sus paisanos al plantear que la lexía QORI LAZO nada tiene que ver con LAZO español. Y no significa LAZO DE ORO.

Los historiadores y arqueólogos cusqueños, deben recibir urgente clases de aimara. Solo el quechua les hará retroceder hasta la época de los cronistas españoles, que todo lo juzgaron a partir del quechua.
¡Sobre los aficionados y charlatanes, la ciencia y la lógica!

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