¿Por qué reconocer el valor de las lenguas indígenas?. Américo Mendoza-Mori

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¿Por qué reconocer el valor de las lenguas indígenas?
[texto adaptado de mi presentación en las Sede de las Naciones Unidas (ONU), 13 de setiembre 2016, con motivo del 9no. Aniversario de la Declaración de las ONU sobre los derechos de los Pueblos Indígenas]

Américo Mendoza-Mori (Profesor e investigador)

Es un privilegio estar a cargo del programa de Quechua en la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia. Quechua es la lengua indígena más habladas de las Américas. Tiene entre 6 a 8 millones de hablantes en los Andes. Es hablada en Perú, Bolivia y Ecuador, además de algunas zonas de Colombia, Chile y Argentina. Pocas universidades en el mundo ofrecen esta lengua, en comparación a otros idiomas globales con similar número de hablantes.

Esta es, por tanto, un gran oportunidad para que desde la universidad se trabaje en una plataforma de revalorización cultural. Creemos que los idiomas no son sólo herramientas para la comunicación. Las lenguas ofrecen cultura y conocimiento, y al resaltar estos aspectos, estamos reconociendo a la vez a sus hablantes: es decir, el ver los pueblos indígenas como ciudadanos. Las universidades han tenido una larga tradición en querer asimilar (léase ‘occidentalizar’) a los indígenas, por ello, a la luz de los años reflexionamos sobre cómo en estos contextos poscoloniales todavía se tiene que justificar el valor de las lenguas indígenas, señalar a sus saberes conocimientos como tales, no únicamente viéndolos como mitos o historias.

Ahora que se habla con preocupación del calentamiento global en foros internacionales, vale el recordar el respeto de los pueblos indígenas hacia la Madre Tierra o ‘Pachamama’. Este es un ejemplo de que temas así han sido y son parte clave del conocimiento de los pueblos indígenas.

En 2015, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una moción hecha por Bolivia que adoptaba tres proverbios de la filosofía andina, en Quechua: “Ama sua, Ama llulla, Ama qella”, que significa “no robar, no mentir, no ser holgazán”. Acciones como éstas suman en la tarea de representar el conocimiento indígena como válido y digno de prestigio, luego de siglos de discriminación. El caso de los saberes en Quechua es uno entre tantos. Con respecto a Perú, nosotros tenemos 47 lenguas, y cada una es valiosa.

En la Universidad de Pensilvania, tenemos la oportunidad no sólo de enseñar la lengua, pero también organizar congresos y foros en Estados Unidos y en Perú, congregar estudiantes y referirnos a temas indígenas también en el contexto de la migración. Por ello la herencia cultural de los indígenas migrantes la podemos hallar también en los espacios académicos urbanos, mediante estudiantes que son descendientes de indígenas y que desean verse reconocidos en el sistema universitario.

Es importante traer estas preguntas al debate. Los pueblos originarios por mucho tiempo han sido retratados como seres atemporales o peor aún, como cosa del pasado. Por supuesto, su conocimiento ancestral es importante, pero ¿qué pasa con aquellos que no viven en el campo sino en Lima, París o Bogotá? En megalópolis como Nueva York, un estudio señala que aproximadamente 10 mil quechua hablantes viven ahí. La ciudad con más quechua hablantes del mundo es la capital peruana, Lima, con casi medio millón. Si no realizamos las investigaciones, si no hablamos sobre esto, será fácil descartar el aporte de los pueblos indígenas en todos los contextos.

La Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU funciona como una referencia inicial para entender qué cosas demandan los pueblos indígenas. Nueve años después de su aprobación sigue muy vigente: en Perú y en el resto de la zona andina se están realizando reformas en pos de un sistema educativo más intercultural, evitar la estigmatización de sus costumbre y lenguas, por tanto, de la gente. Así, alcanzar la meta de otorgar ciudadanía plena a los pueblos indígenas.

El Ministerio de Cultura peruano ha empezado a capacitar intérpretes oficiales para asuntos legales en lenguas indígenas. Poco a poco, se espera ofrecer este servicio en la mayoría de las 47 lenguas del territorio nacional. En Bolivia se ha hecho obligatorio que los funcionarios públicos sepan siquiera una de las lenguas originarias del país. Y es también Bolivia el país que ha incorporado a la Pachamama en el documento de su Constitución. Desafortunadamente, a la vez que se dan estos pasos, también tenemos conflictos con las tierras de los pueblos indígenas. Por ello, no sólo debemos quedarnos en el plano discursivo. Reconocer las lenguas indígenas, significar también reconocer la validez de sus conocimientos y de sus derechos ciudadanos.

 

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