Poemas de Gravitaciones. Ethel Barja Cuyutupa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

gociterra[1]

 

 

                   a Roberta Vásquez

 

madre

ayer a solas

bajo la media luz de esa lámpara

alumbré un llamado

palabras de esas que cortan el aire

o disparan para obligarte a vivir

los invitados comenzaron a llegar

con sus rostros ensayados hace mucho

cada uno probaba una mueca tras de ti y se despedía

 

no supe a quién llamaba

cuando hablaba de la ceniza esparcida en la tierra

del óxido y el aceite consumido de esa lámpara

de la sensación de un soplo aterrador tras la ventana

sin sobresalto definía mis movimientos recogiendo los tuyos

con cuchillo en mano

(iba afilándolo en el aire)

«no, hoy no veremos ni un solo granizo»

también rezaba y era yo doble

esperaba y dentro otra esperaba lo mismo y otra cosa

entonces la brisa parecía pronunciarme

dirigía la mirada hacia el café humeante

agua estancada

olor a nombre masticado a medias

memoria que arrastra sus pies al camino sin llegar a la médula de ese café

porque todas las mañanas habría una taza de café sobre una mesa

esperando detonar el nombre

y yo solo miraba la leche y hundía mis manos en ella

era materia presentida hecha manjar entre mis dedos

y parecían las ansias colmadas sin bocado alguno

pero la ventana

sin poder contener más el viento

volvía abrirse

me recostaba sobre el pasto entonces

escuchaba el zumbido de las abejas

y no reconocía mis manos tan menudas para la hoz

tan ásperas para la caricia

en medio del recuerdo imposible cayó un árbol

y se recogieron tus pasos

 

 

 

 

 

1 de noviembre

 

aguardiente y tierra negra

abren la garganta

mutiladas las manos

¿cómo prepararemos el pan?

las pieles serán masa

y vendrá su mal sueño

su saliva

Gea en cada brazo dará forma desde la leña hasta el humo

llegará el olor a grito de su sombra

y renacerá en la boca que come saciada

en la basura del día rodeada de moscas

en el pico que hurga la rancia costilla

en el animal vivo aprisionado en la lengua

y a la altura de tu esófago comenzará su canto

 

 

 

s/cegar

 

alumbramos el filo un día de niebla

la espiga contra la frente

el corte fino es un ave

que sueña con la fibra escindida

y observa con sorpresa

gramo a gramo cargarse sus alas

derribará el trigo con velocidad y firmeza

mientras dormimos a cielo abierto

o atizamos las fogatas a pleno día

mientras crece el deseo del vuelo invertido

y la pluma pesada nace en la vértebra

 

 

 pasaje

 

la trayectoria de esa flecha

prolongación de mis brazos

ha cercado la lumbre

donde recojo mis huesos

prendas perdidas en otro cuerpo

 

la sombra insepulta me guarece

su pulso aguijonea mis sentidos

con ella crezco en esta cuchara

me hago alimento del alba

perpendicular desciendo hacia el estómago

hacia mi techo natural

simulación de ausencia

el tránsito es un misterio nutritivo y rojo

a él me aferro como al primer bocado

y salgo a la calle con la piel roída

con olor a duelo cubierta de ceniza

para atravesar el centro de tu pecho

para hacerlo madurar

hacerlo arco

 

 

 

vértigo

 

paso en falso

se ausculta el desnivel

torcemos la lana

la soga es firme

desde la grieta

su respiración nos aturde

primer salto

caes en la línea cortada

el hielo bordea tus labios

inicia cuando el cordel esté suspendido

peligro de cuellos atrapados

 

(esta palma entraña el puño

donde la piedra se hace polvo

donde desaparecen uno a uno los mojones)

 

sus manos son a nuestro cabello

lo que las nuestras a su lana

(analogía sospechosa

allá uno a uno cae el pelo

aquí una a una las hebras se trenzan)

 

crece el temor al filo de cada giro

impúlsate más alto

a cuatro pies contra el abismo

 

[1] Gravitaciones (Paracaídas 2013, 2017)

Ethel Barja Cuyutupa – Huanchar (Junín), Perú, 1988

Es autora de los libros de poesía Trofeo imaginado entre dientes recogido en Antología del Premio Nacional Juvenil de Poesía (SENAJU, 2011), Insomnio vocal (Alastor, 2016), y Gravitaciones (Paracaídas Editores 2013, 2017), recientemente traducido al inglés. Su poesía ha sido incluida en Voces al norte de la cordillera: Antología de voces andinas en los Estados Unidos (Sonicer J, 2016), en Revista Lucerna (Perú), Somos (EE.UU.), Los Bárbaros (EE.UU.) e Inti (EE. UU.). Estudió Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú y obtuvo una maestría en Literatura Hispánica en University of Illinois at Chicago. Actualmente sigue estudios de doctorado en Brown University y dirige Gociterra, portal de crítica y creación (https://gociterra.wordpress.com/).

 

 

 

 

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