Respecto a danzas que sufren variaciones estéticas a través del tiempo. Walter Ventosilla

De vuelta de Nueva York al Valle Sagrado, asistimos a una fiesta visual y poetica  en las fotocronicas del narrador,  dramaturgo y poeta de la luz Walter Ventosilla. Hay una distintiva explosion de color-explendor que marca su ultima produccion fotografica, que al igual que su creacion toda -mas la aguda observacion de la coyuntura- hacen de Walter uno de los  creadores mas versatiles del momento.  La presente nota, sacada de su facebook, responde a una pequena observacion que hice, reproduciendo una conversacion con mi wayki E. C. de Yucay, sobre que lo numeroso de la danza y el sonido del altiplano puede “aplastar” a las tradiciones locales del valle. Aqui su respuesta de Walter, vale.

 

Entiendo la preocupación de amigos respecto a danzas que sufren variaciones estéticas a través del tiempo, como es el caso de algunas altiplánicas, pero no todas. Aquí, en Urubamba, en estas fiestas patronales, las danzas venidas del altiplano cuentan apróximadamente con un 5 % de participación. El desfile de grupos y danzas del valle cusqueño dura desde las 10 am hasta las 4 pm, más o menos, danza tras danza, sin parar. Y de 4 a 6 pm, vienen las altiplánicas, dentro de ellas se encuentran danzas que 18920580_10212986291952954_6374634064215353973_nconservan su tradicionalidad, como las morenadas de voluminosas polleras hasta los tobillos y mantones que cubren casi medio cuerpo, junto a las sayas y el espectáculo de sus vestuarios bordados, botas altas con plataformas y aplicaciones de pedrería ahora, piernas expuestas y diminutas faldas. Las danzas cusqueñas mantienen sus formas mestizo andinas, esto es, aquellas que después del Taki Oncoy, la rebelión del espíritu, emergieron en simbiosis con las europeas para sobrevivir, que son prácticamente la mayoría que hoy conocemos en todo el país, salvo las amazónicas. Por el lado de más al sur, solo las sayas tienen esa característica de ir haciéndose en su ejecución cada vez más un espectáculo, por suerte aquí las jóvenes que bailan usan unas faldillas cortas debajo de las diminutas faldas que giran alrededor de las cinturas, no está permitido que se vean trusas o hilos dentales como en otros lugares. Existen alrededor de 40 danzas cusqueñas que salen en los días de fiesta, y ellos sí cuidan al detalle su tradicionalidad. He tomado fotos en sus reuniones de grupo, son una especie de cofradía o hermandad con sus propias reglas y disciplina hasta para los ensayos. Cada agrupación cuenta con cerca 60 integrantes, entre varones, mujeres y niños, muy bien organizada y con jerarquías entre ellos. He asistido al cambio de vestuario de danzas como el Capac Coya o el Capac Negro, he visto cómo entre ellos se ayudan con los ornamentos como si fuese un ritual imbuido de mucho respeto y sumisión al mundo mágico religioso. He visto cómo han castigado con un simbólico látigo de tres puntas, al final del desfile, a quienes llegaron tarde. He escuchado cómo se motivan y todo bajo el respeto al Santo Patrón donde la devoción marca la relación vertical entre la divinidad y los danzantes. Dudo que las danzas del altiplano logren más espacio por sobre las del valle, tiene solo el espacio necesario. Es más, aquí ya no se permite la entrada de más danzas. Grupos de Arequipa, de la amazonia, de la costa, o del norte andino o costeño, o diversas danzas afroperuanas han pedido su inclusión por tratarse de una fiesta grande de significación nacional, pero no se permite ya su inclusión porque las danzas propias son suficientes, solo están las danzas del altiplano y el huaylas como invitadas. 18952574_10212981672157462_6614085306332220536_n.jpgNi la marinera, que se baila en el país y más allá está presente. Solo son danzas que vienen de antaño y no bailes más contemporáneos. Respecto a las variantes en la forma, solo una danza cusqueña, llamada Tiralla o Cucasaru (ver la foto), y que es plenamente de característico humor, y donde se burlan de la gente, las autoridades, la situación social y política mantiene una peculiaridad variante cada año en su forma, pero manteniendo sus personajes y coreografía básica. Incluso, en esta oportunidad, uno de los personajes, por el micrófono, y ante cientos de personas que llenaban las tribunas, se refirió al actual alcalde de Urubamba mencionándolo como el alcalde violador (en programas como Cuarto Poder y Día D ya se hicieron reportes acerca de ese escándalo, pero el alcalde sigue en su lugar apoyado por jueces y fiscales). Igualmente, el personaje del Cucasaru, se refirió al actual congresista y ex alcalde de Urubamba, Benicio Ríos (investigado en el congreso por escandaloso peculado) pidiéndole públicamente que devuelva lo robado al pueblo durante su gestión. Y ambos corruptos estaban en el palco oficial con la cara dura que caracteriza a los políticos. Luego hicieron mención de Alberto Valcárcel, el candidato a quien le robaron la alcaldia en el concurso pasado con artimañas en el Jurado Nacional de Elecciones para poner al actual, mencionando que le darían una lampa para que continúe en campaña, en clara alusión al derecho que tiene para ser alcalde en las próximas elecciones. Los cucasarus son una especie de la voz popular que juzga ante la ineptitud de las autoridades. Incluso uno de los personajes de la danza, representando a una autoridad, traía esta vez una maleta supuestamente llena de dinero donde decía: “Odebrecht”. Es una danza que se actualiza, que oficia con espíritu crítico en medio del humor, una especie de saltimbanquis, de bufones que se toman su momento para denunciar a los parásitos políticos y sociales, lo hacen reviviendo formas de teatralidad con una gran dosis de ingenio e improvisación. Incluso cada cierto tiempo suman y cambian nuevos personajes, esta vez aparecieron el “terminator” y “la máscara”, alguna vez estuvieron Batman, el Hombre Araña o el Chavo. En general las normas de la fiesta en homenaje al Señor de Torrechayoc cuidan su folklore, y dudo que las danzas del altiplano las avasallen, las danzas del valle son fuertes aquí. Pronto se viene la fiesta del Corpus Christi, donde en medio de las procesiones de cruces, afloran otras danzas aún más tradicionales venidas de las alturas y en donde ya no se ven danzas altiplánicas. Lo mismo pasará en la peregrinación al Coyllur Riti, la montaña sagrada. Por lo demás, las sayas, caporales o diabladas, son un hermoso espectáculo, y cada una en su lugar dentro de todas nuestras sangres.

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