Contra la participacion como espectaculo. Javier Vera

Yaqa watanam kayta tarirqani, pero ahora que se hace mas urgente remontar la informalidad de las ciudades y la vida a todos los niveles, es necesario  releer este articulo de Javier  Vera Aparecido qayana wata en Arkinka. “Pero la tradicional banalidad de nuestro medio amenaza con quitarles todo sentido positivo a estas invocaciones: La participación se convierte en espectáculo y caridad, lo social en etiqueta acrítica y nuevo heroísmo, y los colectivos en marcas registradas con mayor protagonismo que los proyectos”. Tablero-124

ontra la participación como espectáculo
Por Javier Vera

“Todo lo que antes se vivía directamente se aleja ahora en una representación” 1

Educados para trabajar en la ciudad formal, en la que los procesos de planificación, diseño y construcción anteceden al habitar, los arquitectos peruanos hemos desaparecido frente a una “ciudad al revés” que primero es habitada (invasiones) y luego construida (barriadas), que se vive primero en el imaginario y después se hace tangible gracias a la autogestión de los barrios organizados al margen del poder político institucional.

Problemas físicos y sociales conviven con potencialidades derivadas de este modo de habitar. Frente el abandono del Estado, la pobreza y la falta de infraestructura y servicios, emergen solidaridad y creatividad, pero también desconfianza y fragmentación.

Por aquí, arquitecturas sin ciudad, el edificio-objeto como paradigma. Por allá, ciudad sin arquitectos, la vida de la calle. Urge construir puentes.

 

Imagen 1: Casa en playa Las Arenas – Javier Artadi. Fotografía: Alexander Kornhuber.
Imagen 2: Villa El Salvador desde Lomo de Corvina. Fotografía: Javier Vera.

 

Como alternativas ante dicha urgencia han aparecido en el Perú, con un poco de retraso, conceptos muy de moda en el mundo arquitectónico actual: “proyectos participativos”, “arquitectura social”, y “colectivos de (jóvenes) arquitectos”.

Después del colapso del modelo “starchitects”, ahora hasta la Bienal de Venecia (con Aravena como curador) hace un llamado a “que los arquitectos abandonen su zona de confort para sumarse a la batalla por la equidad y la sustentabilidad en las ciudades”.

Pero la tradicional banalidad de nuestro medio amenaza con quitarles todo sentido positivo a estas invocaciones: La participación se convierte en espectáculo y caridad, lo social en etiqueta acrítica y nuevo heroísmo, y los colectivos en marcas registradas con mayor protagonismo que los proyectos (realizados a medias, alegre y gratuitamente).
Y es que cuando la arquitectura es despojada de su contenido crítico y ya no significa nada, se espera mucho, pues, de los rótulos. ¿Es posible escapar de ellos? ¿O solo habremos de mudarnos a una nueva zona de confort?

“Al problema de la pasividad ante el espectáculo se le añade hoy una nueva problemática: la participación ciudadana como espectáculo. En tal situación, el ciudadano, más allá de su posición de mero observador, será permanentemente invitado, interpelado o convocado (…) a “participar” a través de mecanismos que no hacen sino encausar las posibilidades de intervención ciudadana hacia ejercicios de acompañamiento y aval (…), blindando de este modo el ámbito de la toma efectiva de decisiones”.2

Seguir leyendo en Arkinka

 
Y es que cuando la arquitectura es despojada de su contenido crítico y

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