“POESÍA QUECHUA EN EL PERÚ” DE JULIO NORIEGA BERNUY: UN LIBRO QUE REIVINDICA AL QUECHUA. Niel Agripino Palomino Gonzales

 

 

19944244_1533373130070673_6316335545539932052_o“POESÍA QUECHUA EN EL PERÚ”: DE JULIO NORIEGA BERNUY UN LIBRO QUE REIVINDICA AL QUECHUA

 

  1. EL AUTOR. El autor de este voluminoso libro que esta noche presentamos se llama Julio Noriega Bernuy. Él, sin lugar a dudas, es el más destacado especialista de la literatura quechua a nivel nacional e internacional. Su tesis de doctorado sobre poesía quechua y los dos voluminosos libros titulados Poesía Quechua en el Perú y Poesía Quechua en Bolivia son la prueba de lo que se afirma. Él es bachiller y Licenciado en Literaturas Hispánicas por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es también magíster y doctor en Literatura por la Universidad  de Pittsburgh – Estados Unidos. Ha sido profesor de Literatura en las universidades del país y también en las universidades Indiana, Notre Dame, Wisconsin, Denison y Knox College, donde actualmente sigue siendo docente. El año de 1994 su libro de ensayo Buscando una tradición poética quechua en el Perú obtuvo el galardón Letras de oro al mejor ensayo estadounidense escrito en lengua castellana. Al año siguiente ese ensayo ganador fue publicado por la Universidad de Miami. El Dr. Julio Noriega ha publicado además de los mencionados, los siguientes libros: Escritura quechua en el Perú (2011), Caminan los Apus, escritura andina en migración. Su última publicación es Cine andino (2015). Como verán, por lo mencionado se trata de un verdadero docto o sabio en literatura quechua. Ahora, ¿de dónde es él? De Acochaca = Puente de arena. Así se llama la comunidad de donde procede nuestro autor. Y, ¿dónde queda eso? Acochaca queda en Ancash – Perú. Esta procedencia campesina es, seguramente, la prueba palmaria de su amor por el quechua y por lo más sublime de esa lengua: su poesía, sus takis y sus harawis.

 

 

  1. EL LIBRO. En más de 614 páginas, este libro es la más completa muestra de la poesía quechua escrita en el Perú. Como el mismo autor lo advierte, no es exactamente una rigurosa selección bajo los cánones de la poética occidental; es más bien una recopilación, una exposición del runa que se detuvo un instante para escuchar los latidos de su corazón y trasladar cada palpitar a la hoja en blanco y de esa forma desafiar la inmortalidad. Aunque muchos de los que aparecen en esta antología no llegaron a publicar un poemario, su poesía escrita en quechua, en muchos casos andaba desperdigado por los oscuros recovecos de las bibliotecas y las hemerotecas, aborrecido por los bibliotecarios y condenados al olvido. Poetas quechua sí, pero marginados por los Dukturkuna, para decirlo con la voz de Arguedas, aquellos que desde su visión criolla, capitalina, por más que lo hubiesen visto, jamás se hubieran dado la molestia de leerlos. En este contexto, lo labor realizada por Julio Noriega es una gesta que cual inkarri grueso riachuelo alimenta el esperado inkarri. El libro pudo haberse llamado la palabra del mudo porque es la voz de los sin voz. Es la voz silenciosa y silenciada durante centurias. Lo que hizo Noriega estar juntar esas voces disímiles en un solo grito parecido al retumbar de nuestro dios Illapa. A guisa de introducción le precede un sesudo ensayo sobre la poesía peruana, en ella, Noriega Bernuy, dice sin ambages: “Se difunde que lo indígena está aceptado, reconocido; también se dice, en teoría, que sus valores son símbolos representativos y constitutivos de la verdadera identidad nacional peruana. Sin embargo, en el fondo de muchos sectores hay un desprecio latente, que a veces se agiganta, contra ellos y contra todo aquello que no sea de inspiración occidental. Si por contadas exigencias del proceso histórico alguna expresión cultural indígena se ha incorporado marginalmente al elitista repertorio nacional tuvo que ser, previamente, objeto de condicionamientos, deformaciones y reducciones occidentalizadoras: siempre se la ha idealizado y ubicado en el pasado remoto, en el folklore y lo artesanal, nunca en su real dimensión de actualidad, vitalidad y autenticidad.”

 

De la misma forma, Noriega nos advierte sobre la vertiente oral de la poesía quechua que cantan los quechuas, y de la vertiente escrita que redactan los mestizos; habla de cómo estos poetas se apropiaron de la escritura; habla del sujeto productor de poesía quechua y dice que este está ligado al quechua y al occidental y que usa pseudónimo en quechua; por ejemplo, Kilku Warak’a, Kusi Paucar, Chantay Achalmi. Más adelante, afirma Julio: “La poesía quechua escrita es una literatura cuya producción y recepción se realizan fuera del ámbito auténticamente indígena. Es producto urbano y tampoco llega al sector monolingüe quechua […] La falta de una infraestructura apropiada que permita su difusión, los pocos lectores bilingües (quechua – español) que prefieren leer en castellano y la imposibilidad de contar con el propio sector indígena, no alfabetizado, impiden un diálogo literario óptimo…”.

El presente libro Poesía quechua en el Perú, empieza con la huancavelicana Dida Aguirre y culmina con el cusqueño Luis Aureliano Zárate. Entre estos dos poetas están los más conocidos y clásicos poetas quechuas como el cusqueño Andrés Alencastre (Kilku Warak’a), los apurimeños José María Arguedas, Lily Flores Palomino y William Hurtado de Mendoza, los ayacuchanos César Guardia Mayorga y los hermanos Meneses y el huancaíno Eduardo Ninamango. Además de los dos autores anónimos, según la cantidad de poetas, el orden de producción poética es el siguiente: Cusco con 16 harawikus, le siguen 9 vates ayacuchanos, 4 puneños, 4 apurimeños, 2 huancavelicanos, 1 huancaíno, 1 ancashino y 1 chalaco. Como se ve, para beneplácito de los qosqorunas, los resultados arrojan al Cusco como la región con más producción poética en quechua, y de otro modo lo podía ser. En lo referente al género, son 34 varones y 6 mujeres poetas quechuas.

Estos resultados también tienen una interpretación lingüística: 1) las regiones mencionadas son justamente aquellas donde el quechua tuvo un fuerte arraigo y que aún persiste en la interacción cotidiana de sus hablantes. Y lo más triste, Cajamarca y Arequipa, regiones con quechua-hablantes, no tienen poetas representativos al parecer. 2) Asimismo, los poetas de cada región, a falta de una estandarización de la escritura quechua, han escrito según sus propias grafías como muestra de que no solo la cultura quechua sino el mismo runasimi está muy fragmentado. Así, algunos escriben el sonido fricativo dentilabial sordo con H y otros con J. Unos escriben con apóstrofo y otros sin ello. Esto, como nota el autor, es un impedimento para la fluida comunicación entre los lectores o receptores. Y, la única salida de este problema a nivel de la escritura es la estandarización de las grafías, solo así tendremos un quechua unificado y vigorizado.

En el prólogo de este libro, el mayor teórico de la crítica literaria peruana, el creador de la heterogeneidad para entender la literatura peruana, don Antonio Cornejo Polar dice: “Le tenemos que agradecer el haber echado luz suficiente sobre un lado oculto de la literatura peruana y el motivar, con toda conciencia, una reformulación de la imagen misma de nuestra literatura. Con los años este libro será referencia obligada para comprender la radical heterogeneidad – que es desgarramiento y plenitud- de la literatura del Perú”. Creemos que con esta segunda edición, lo vaticinado por Cornejo Polar se cumple y seguirá dándose en las aulas universitarias, pero, también en nosotros los quechua – hablantes, hermanos de Quillabamba. Seguro, ustedes al tener el libro en sus manos harán llegar a los labriegos quechua – hablantes monolingües de Vilcabamba, de Huayopata, de Chaupimayu, etc. donde el quechua sigue vivo. Entonces diremos que estos harawis han llegado a su ansiado y real receptor. Y esto, le alegrará a Julio Noriega Bernuy.

 

  1. LA SEGUNDA EDICIÓN DEL LIBRO

 

Conocí a Julio Noriega en Cuzco por intermedio de César Aguilar Peña, el gran Chillico. Desde entonces me honro con su amistad. Era el año 2015. Aquella vez, él nos confesó que la Dirección Desconcentrada de Cultura – Cusco, en la persona del laureado narrador cusqueño Luis Nieto Degregri, iba a reeditar de este valioso libro. Y así fue, la impresión se inició en la en el periodo de Nieto. Lo que ha hecho esta nueva gestión aquí con el poeta y antropólogo Gonzalo Valderrama a la cabeza, también presente aquí esta noche, es concluir con el mágico y encantador proceso de edición. Sí señores, la etapa final de la edición del libro es su presentación pública, ese ritual en que como pan caliente el autor o editor entrega al lector el libro impreso. (Recuerden que al final de la presentación se les va a obsequiar este libro).

 

Ahora, ¿por qué se debe editar libros como este? ¿Para qué poesía en tanta pobreza y exclusión? Como se interrogó hace mucho el alemán Horderling. Respondemos: 1)       Porque editar un libro que contenga poemas quechuas es reivindicar a nuestra cultura milenaria y a nuestra lengua; es contribuir poderosamente al fortalecimiento de la identidad cultural de nuestros niños y jóvenes; es contribuir con la resistencia de nuestra cultura; es tomar la vanguardia en la liberación, descolonización y refundación de nuestros pueblos. 2) Y se escribe poesía en la pobreza y en exclusión; porque la poesía es la única riqueza que tiene el pobre y desprecian los ricos; porque la poesía es grito de esa pobreza y denuncia de esa exclusión, sino pregunten a Vallejo, a Euguren, a Basho, a Cervantes, a Dostoievsky, etc.

 

Por todo lo dicho, agradezco al autor Julio Noriega que ahora está lejos, en EE. UU. exactamente, pero que su espíritu quechua, dicharachero y sabio nos acompaña, por haberme dado el privilegio de comentar este libro suyo. De igual manera, felicito a la Dirección Desconcentrada de Cultura – Cusco en la persona de Gonzalo Valderrama y Carmen Macedo por entregarles esta noche este mayt’u de takis y harawis para aliviar nuestras almas atribuladas o para sensibilizar esas almas petrificadas con emotivos y bien logrados poemas como estos que voy a leer en nuestra lengua ancestral…

 

Quillabamba, Ciudad del Eterno Verano, 06 de julio de 2017

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s