GLOTÓNIMOS DEL QUECHUA: QQICHWA, RUNA SIMI, QHAPAQ SIMI Y WAWA SIMI. Niel Palomino Gonzales

Despejando algunas incognitas sobre el origen del termino Quechua. Porque la reflexion y el aporte a la cultura no debe parar pese al la vilesa de gobernates y parlamentarios.

GLOTÓNIMOS DEL QUECHUA: QQICHWA, RUNA SIMI, QHAPAQ SIMI Y WAWA SIMI

 

Por Niel Palomino Gonzales

Se denomina glotónimo al vocablo que sirve de nombre a una lengua. Según ello, ¿son los hablantes de una lengua los que ponen nombre a la lengua que hablan? ¿Son los quechua-hablantes quienes llamaron quechua al quechua? ¿O cuál fue la prístina denominación de la lengua que hoy llamamos quechua? ¿Quién y cuándo bautizó al quechua con el sustantivo quechua? ¿Quechua es una palabra quechua? Rodolfo Marcial  Cerrón – Palomino, el más destacado lingüista del mundo andino,  en su monumental e incomparable Lingüística quechua, con suma sapiencia dice que quienes designan a una lengua no son sus propios hablantes, sino los otros, los extranjeros. Desde la visión europea, para esta designación se toma en cuenta el lugar o la nacionalidad donde moran los hablantes de una lengua. Cerrón (2003; 31), refiere: “tales grupos étnicos, a menudo autárquicos, no parecen sentir la necesidad de acuñar glotónimos para su propia lengua, pues para ellos la suya es simplemente la lengua, como  algo sobreentendido y obvio”.

 

A partir de lo dicho por Cerrón – Palomino, podemos inferir que los mismos hablantes o los primeros hablantes no suelen poner nombre a su lengua. Lo mismo ocurre con otros elementos culturales como la danza o las canciones. Las denominaciones son genéricas, tusuy, qhaswa, taki.  Son los estudiosos de estas expresiones culturales, quienes  nombran con la única finalidad de marcar la diferencia entre una sociedad y otra, entre una danza y otra, entre una lengua y otra. No es razonable pensar por ejemplo que hasta en España, los primeros grupos asentados en la Península Ibérica, hayan dicho a los extranjeros que llegaron: “Somos españoles y hablamos el español”. Recuérdese la denominación España, proviene de Hispania, palabra fenicia que significa tierra de conejos  y fue puesta justamente por los fenicios que ejercieron poder en la península entre los siglos XII – VIII a. C y no por los pobladores.

En general, según el enfoque europeo, la denominación de una lengua, empieza primero por la denominación del lugar, luego pasa a la denominación del grupo que habita ese lugar y finalmente llega la denominación de la lengua. El mismo, que se hace tomando en cuenta el lugar o el grupo de hablantes. Muchas veces, la denominación de una lengua coincide con el gentilicio. Verbigracia: francés (gentilicio de Francia y lengua de los nativos de Francia), inglés (gentilicio de Inglaterra y lengua que al inicio solo hablaron los ingleses); el hebreo (lengua que de los hebreos).  Como se dijo antes, no es posible que los hablantes pongan nombre específico  a la lengua que usan, porque el nombre de su lengua no es tan necesario para ellos, no les brinda ningún beneficio. Lo más probable es que solo la denominen en forma genérica.

En efecto, en todos los primeros textos escritos por los españoles sobre las lenguas habladas en el Tawantinsuyo, no aparece la palabra quechua tampoco runasimi para designar a lo que hoy llamamos quechua o runasimi. Las denominaciones son “lengua general”, “lengua del inca”, “lengua general de los indios”, “el incano” e incluso “lengua del Chinchaysuyo”.

Desde el punto de vista escritural, 1551 y 1560 son los años clave para la palabra quechua. En 1551 en Valladolid se publica la primera gramática del quechua, bajo el título de Gramatica o Arte de la lengua general de los indios de los reynos del Perú. Su autor, el dominico Fray Domingo de Santo Tomás, citado por Cerrón – Palomino, inicia el encabezamiento de su gramática con las siguientes palabras: “Comienza el arte de la lengua del Perú,  llamada, quichua”. Nueve años después (1560), se publica el diccionario del quechua del mismo autor español. En la tapa o portada se consigna Vocabulario de la lengua general de los Indios  del Perú, llamada, Quichua. Es el título del primer diccionario del quechua.  Al respecto, el connotado historiador Raúl Porras Barrenechea, en el prólogo del Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua qquichua o del inca de González Holguín, asevera: “Fray Domingo no solo dio el primer Arte o Gramática de la lengua hablada por los Incas e incomprendida por los conquistadores, sino la primera lista de palabras con sus equivalentes castellanos y bautizó el Runa Simi incaico con el nombre de quichua…”. (1953; Foja VI). Entonces, el autor de la denominación quechua para el quechua es Fray Domingo de Santo Tomás y el año, 1551.

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Asimismo, el jesuita Diego González Holguín también emplea esa palabra  en el título de su Gramática y Arte nueva de la lengua general de todo el Perú llamada lengua qquichua o lengua del Inca. (Nótese que en ambos casos es quichua y no quechua). Después de Santo Tomás y González Holguín, todos los demás adoptan esta denominación.  Es posible deducir entonces que desde esta fecha se ha generalizado la denominación quechua para la lengua quechua. Pero, aun así, los quechuistas del siglo XVI nunca  emplearon la denominación Runasimi para el quechua. Entonces, al igual que el quechua, runasimi no es una denominación propia de los mismos hablantes, sino es un nombre puesto por los españoles. Al respecto, Alfredo Torero en Cuestiones de lingüística e historia andinas dice:

“La situación es exactamente la misma en quechua, donde runa – simi nunca se usó antiguamente para nombrar a ese idioma, sino, desde el establecimiento del poder español, para calificar a cualquier ‘lengua de los indios’ frente a la Castilla simi ‘lengua de Castilla’”. (Torero; 2011; 63).

 

Con esta premisa, le damos razón a Cerrón – Palomino, en el sentido  que los dos nombres quechua o runa simi no son nombres puestos por sus mismos hablantes nativos. Pues, runa simi es más bien una denominación despectiva para referirse al hablar de la gente común y corriente, del vulgo, de los colonizados y esclavizados; en cambio, Castilla simi es lengua del señor español, del patrón. Es como latín culto (castilla simi) y latín vulgar (runa simi). Este prejuicio lingüístico, con el tiempo se ha pasado al  runa simi (quechua del pueblo, de los campesinos pongos o esclavos) y qhapaq simi (quechua del gamonal, del patrón). En la actualidad, el qhapaq simi es el quechua hablado por los integrantes de la Academia Mayor de la Lengua Quechua y el runa simi, es del campesino. Es decir, la mencionada institución conserva esa actitud discriminadora al quechua que habla el campesino. No por gusto la mayoría de sus fundadores fueron hacendados que tras perder la hacienda y al pongo quechua – hablante, se apropiaron de su lengua y sintiéndose herederos de los jefes del Tawantinsuyo se autonombraban y se hacían llamar incas.  Para comprobarlo, basta leer Por los linderos de la lengua, ideologías lingüísticas en los Andes de Rosaleen Howard. Allí un fundador de la AMLQ, en su ancianidad declara:

“El runa simi es un habla vulgar popular hoy mismo, en alguna forma se manifiestan los que saben el runa simi, es habla popular del pueblo, habla que no está sujeto a las reglas gramaticales (…) Y, ¿qué cosa es el quichwa simi? Es la lengua debidamente conformada por los lingüistas de aquel entonces[1]. En la época de Manko Qhapaq, cuando recién se iniciaba la formación, la creación del Tawantinsuyo, al mismo tiempo, los eruditas, los poetas, los contadores, los linguistas crearon el qichwa simi (…) Ese es pues el qhapaq simi, ¿por qué? Porque el Inka era el Qhapaq Apu, apu tayta. Para el uso del Inka y de sus panakas, así como de la familia real creado pues el qhapaq simi, o sea, el idioma del Qosqo, el idioma para el habla del Inka y de su séquito real”. (Howard; 2007; 312).

 

Como puede notarse, la ideología lingüística del fundador de la AMLQ está repleta de discrimen. Él precisa que el qichwa simi y qhapaq simi son lo mismo y es “el idioma del Qosqo, el idioma para el habla del Inka y de su séquito real”. En cambio, el runa simi “es un habla vulgar popular”.  En el razonamiento y discurso del hablante, identificado como Federico Noboa en libro mencionado de Howard, aparece otra lexía: wawa simi. Él la usa para denominar al quechua ayacuchano llamado también Chanka. Sobre esta variedad, dice:

“Tres vocales lo usan en Ayacucho, porque dice, es el habla wawa simi, es el habla de las criaturas, infantes de mucha tristeza, no hay soltura, no hay expresión de hombre claro (…) porque sería seguramente han sufrido una decadencia, una pobreza completa y el idioma se ha deprimido. Un idioma cobarde, completamente pospuesto a la realidad de la vivencia humana”. (Howard; 2007; 324).

 

El testimonio dado por un joven integrante de la AMLQ Willian Vega a Rosalen Howard, grafica de cuerpo entero la postura de los integrantes de la Academia Cusqueña sobre ellos (académicos) y el campesino quechua-hablante:

“Obviamente, estas personalidades [los fundadores de la AMLQQ] se creen mistis, se creen personas pues que no están al nivel del campesino (…) Porque hay hasta manifestaciones dentro de nuestra Academia que, ellos pues son los que hablan el rico idioma quechua y el campesino habla el pobre idioma quechua”. (Howard; 2007; 316).

 

Esto demuestra que, desde la visión de los integrantes de la AMLQ, el pobre idioma quechua es el runa simi y el rico idioma quechua es el qhapaq simi.

Como se manifestó líneas arriba, todos los que conocieron a los fundadores, y en especial al susodicho Federico Noboa, testifican que él y los demás se hacían llamar no solo hamawt’as, sino Inkas. Especialmente Federico Noboa a quien se le nombró y los académicos aún nombran como Inka. Leamos un testimonio de otro académico denominado Julián Prado:

“[..] Don [Federico Noboa] ha sido el que ha actuado como el primer inca, y ha actuado durante 14 años, ha sido el que ha escrito el primer guion sobre el Inti Raymi. (…) entonces, desde que ha sido el primer inca, y que tiene mucha trascendencia porque ha escrito varios libros, etcétera, y es un gran conocedor del idioma, entonces lo llaman El Inca… ”. (Howard; 2007; 218).

 

Según el testimonio de otros integrantes, él mismo que actuó de inca en el estreno del Inti Raymi, moderno, se creía y se hacía llamar con reverencia, Qhapaq Inca.

 

Volviendo al vocablo quechua, ¿qué significa, es o no es palabra quechua? Al margen de la escritura o pronunciación castellanizada, qhiswa sí es una palabra quechua. González Holguín en su diccionario Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua qquichua o del Inca de 1616, reeditado en 1952 consigna para quechua la siguiente acepción: “la tierra templada o de temple caliente”. También consiga la lexía qquichua runa: “el habitante de tierra templada”. Esta palabra con la pronunciación  [qhiswa], continúa vigente y sigue refiriéndose también a la ecorregión de zona templada, en oposición y complementariedad a puna (zona frígida cerca al nevado) y yunka (región selvática).

Cerrón – Palomino, cuyas ideas sobre el tema hemos repetido para este asunto, enuncia:

“En la medida en que, por razones históricas, las noticias sobre tales lenguas, y por consiguiente el estudio de las mismas, surgen a partir del contacto con los miembros de la civilización occidental, los nombres de los distintos idiomas, así como de los grupos étnicos que los manejan, son el resultado casi siempre arbitrario de designaciones fortuitas hechas por viajeros, misioneros y exploradores, quienes a menudo se basan, para ello, bien en descripciones físicas de los grupo étnicos, en ciertos indicios geográficos que constituyen el hábitat de los mismos, e incluso en sus propios prejuicios que se nutren de un marcado europocentrismo”. (Cerrón; 2003; 31).

 

Entonces, la palabra  qhiswa ya existía antes del dominico Fray Domingo de Santo Tomás. Él,  que únicamente  anduvo por Lima, Ica y la sierra de Lima para elaborar la primera gramática y el primer lexicón del quechua, tomó en cuenta que  los hablantes del quechua habitaban la zona qhiswa y con esa palabra  bautizó a la lengua. Así, la primera lengua nativa con mayor cantidad de hablantes hasta el día de hoy, obtuvo un nombre bajo los criterios europeos.

 

[1] Se refiere a los lingüistas en el tiempo incaico.

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