Los caminos de la Poesía Quechua . Julio Noriega

Hace poco, en UyaBook tuvimos, a partir de una publicación de Atuqpa Chupan de unos poemas iniciáticos, una interesante conversación  acerca de si es conveniente promover a poetas quechuas que  recién empiezan el camino y aun no logran una voz  que vaya mas allá de  dividir motivos recorridos en versos yanqa yanqa. Esto lleva a pensar que si bien  el del quechua y las lenguas indígenas es uno de los territorios poéticos potencialmente mas fértiles del momento, hace falta  una reflexión critico  creativa, que  nos lleve a un florecimiento que rompa con las amarras de la subordinación. Tarea feliz para la cual ya contamos con reflexiones valiosas como la de Julio Noriega que comparte unos apuntes  sobre el tema  dados en una charla en Sn Marcos el pasado 17 de octubre. Nótese la importante reflexión en  torno a la autoría y  las trampas del ego  y el y colectivo. Chaytaqa allintan hamutananchik.

 

Los caminos de la Poesía Quechua

Julio Noriega

Knox College, USA.

 

  • Esta presentación se realiza gracias a la ayuda de tres trabajadores constantes en la investigación y difusión de literaturas indígenas en el Perú: Manuel Larrú, Gonzalo Espino y Dante González. Gonzalo y Manuel en el ámbito universitario, Dante en el de los libros. Manuel y Gonzalo como maestros de generaciones en aulas universitarias y en congresos académicos, Dante como editor de Pakarina y participante en ferias de libros y otros eventos. Pues, aprovecho esta oportunidad para felicitarlos por este honroso trabajo en beneficio de las lenguas y culturas indígenas.

 

  • Además, para mí, Gonzalo y Dante son consejeros de trabajo. Con ellos me es posible hablar de proyectos, discutir ventajas y desventajas de ciertas aventuras de investigación, en fin, gracias a estos dos amigos en el Perú y, a Fredy Roncalla fuera del Perú, me es posible también solucionar dudas y dilemas que nunca faltan. Así es que ahora estoy de nuevo en San Marcos, con vosotros, para hacer un alto y reflexionar sobre la poesía quechua y también para agradecerles, de manera muy especial, a todos por su asistencia y, a Manuel, Gonzalo y Dante, por ser los gestores y realizadores de este evento.

 

  • Los caminos de la Poesía Quechua intenta dar una idea del trayecto que ha seguido la poesía quechua del siglo XX y el de los primeros años del XXI; en este sentido, busca también resaltar algunos hitos, comentar aspectos que considero importantes y, sobre todo, contrastar cambios relevantes.

 

  • Empecemos con el ámbito de la poesía quechua. La poesía quechua en mi opinión ha conseguido instalarse en el ámbito de la escritura sin abandonar su ámbito oral. Cuando en 1993 publiqué mi antología de poesía quechua me sentí forzado a ponerle como título poesía quechua escrita, algo que ahora suena redundante porque creo que la poesía se ha establecido como tradición escrita y su referencia no se confunde ni se mezcla como antes con el canto. Ahora podemos decir que en quechua el canto es canto y poesía, poesía sin mediación alguna. Ya no es asunto en el que todavía la verdadera poesía quechua remitía al espacio poético del canto.

 

  • Es evidente que hasta hace poco, y tal vez para conseguir su reconocimiento en el campo de la escritura, la poesía quechua, por lo menos en el Perú, buscó realizarse, en cuanto a su difusión y desarrollo temático, completamente alejado del canto. Los compositores como Ranulfo Fuentes y Carlos Falconí se han difundido enteramente en el mundo del canto y nunca han formado parte de la poesía. Además, la poesía se ha mantenido totalmente alejado de los temas de la violencia política. Recién ahora, con Fredy Roncalla, que escribe poesía mientras escucha canciones en quechua y que hasta copia fragmentos de canciones en su poesía, y con el poeta quechua y compositor Carlos Huamán, la poesía y el canto quechuas van acortando distancias en cuanto a su creación, pero que conste, este acercamiento no es en cuanto a su difusión ni en cuanto al desarrollo del tema de la violencia política.

 

  • Otro aspecto interesante es notar que hasta el siglo XX la poesía quechua contaba con autores míticos y legendarios como los interesantes y aún misteriosos casos de Juan Wallparrimachi e Isidro Condori. Una especie de autor mágico el primero, un autor que a lo largo de casi dos siglos pasa, poco a poco, de tener un par de poemas a contar con casi dos docenas de poemas bajo su autoría. Y el segundo habría sido un amigo de Ángel Avendaño en la prisión del Cusco, un qorilazo, un wakachuta y monolingüe quechua que no sabía leer ni escribir, un nombre bajo el cual alguien como Avendaño u otro cualquiera habría escrito los poemas que se difundieron con su autoría. Ahora en cambio, desde finales del siglo anterior y principios de éste, los autores de poesía quechua son tan reales, tan de carne y hueso, cuya biografía suena algo menos misteriosa en comparación con la de los legendarios. Ya ni siquiera hay curas como Felipe Beltrán, casado con una india, y me imagino que creía en los indios más que en Dios.

 

  • También existe una forma de producción individual de poesía quechua que es polémica y tal vez algo sensible. El siglo XX está plagado de poetas con seudónimo. Como Andrés Alencastre, cuyo nombre real representaba, para mí, su identidad de hacendado blanco y Kilko Waraka, su seudónimo y su alter ego, que más bien remitía al papel de cuentero un quechua exquisito. Los poetas más actuales en cambio ya no necesitan de ningún seudónimo, prefieren su nombre propio y parecen estar muy cómodos y libres de contradicciones entre su identidad cultural quechua e hispana. Pero, yo sigo viendo que ese desdoblamiento de antes sigue presente, aunque de otra forma menos obvia y mucho más sutil y elaborada en algunos poetas quechuas. Me refiero a la presencia de una especie del yo quechua y el ego hispano o español. El yo se identifica con todo lo subversivo que significa escribir en quechua y el ego es, por el contrario, la obsesión por el renombre, la búsqueda de prestigio y reconocimiento, algo así como el deseo de ser la única estrella que brilla en el mundo académico y poético. Voy a pedir a la audiencia el favor de eximirme de citar ejemplos. Y de ser necesario puedo dar ejemplos de casos inversos. Gonzalo que es el único poeta modesto y humilde que conozco y Dante que tiene poemas en quechua y que rehúsa ser reconocido como poeta, tal vez porque sabe que el mundo quechua es más importante hacer cualquier otra cosa que oficiar de poeta.

 

  • Es inevitable en la poesía quechua hablar del monolingüismo, bilingüismo o inter-lingüismo diglósico. Sabemos que no hay poeta ni lector monolingüe quechua. En ambos casos se trata de estrategias de escritura y de lectura que de manera autodidacta ejercen hablantes bilingües del quechua y del español. En otras palabras, la poesía actual quechua excluye a los monolingües quechuas por no saber ni leer ni escribir, pero sí es escrita y leída, con limitaciones por cierto, por los bilingües, académicos en español pero analfabetos en quechua. Aclaro que no digo ágrafos sino analfabetos y, en este sentido, el quechua mismo es una lengua oral por excelencia. La solución vendría, por supuesto, con la escolarización del quechua, pero mientras tanto esta diglosia literaria es, a diferencia de la diglosia lingüística, rica, productiva y, sobre todo, creadora.

 

  • Finalmente, y creo que para bien, hay una continuidad en el aumento de publicaciones de antologías de poesía quechua que de haber circulado antes en versión monolingüe español, como recopilaciones de poesías quechuas traducidas al español y mayormente no contemporánea sino pasadista, ahora circulan en su gran mayoría en versión original quechua, acompañada de su traducción al español, es decir en versión bilingüe. Además, ahora tenemos antologías departamentales como la del Cusco y la mejor y última que acaba de aparecer, la de Huancavelica, preparada prolija y seriamente por el poeta quechua Isaac Huamán. Sin embargo, aún falta una antología comprensiva de la producción poética quechua en Ecuador y en la parte norte de Chile y Argentina. Por cierto, también hace falta una antología de poetas sanmarquinos, que hay tantos y tan buenos poetas y que puede superar a muchas otras de su género.

 

Lima, 17 de octubre de 2019.

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