Tres poemas de Alvaro Cortez Montufar

 

 

Mariano Melgar Quispecahuana

 

Mi nombre es Mariano Melgar Quispecahuana

Y también soy arequipeño

Porto el documento de identidad número 44156601

Y plancho alegremente mi camisa de poliéster y lustro mis zapatos

En el 505 de la calle Leoncio Prado Alto Misti

Frente a la iglesia Adventista 7mo día

Lugar en el que vivo con mis padres

Que llegaron de Marcahuasi

Montando una gigantesca llama con la cabeza dorada

Y el cuerpo envuelto en fuego azul y vivo

Trabajo con las manos de gasfitero

También con estas mismas manos marrones

Que ahora intentan acariciar tu corazòn

He construido Macchupicchu, Saccayhuaman, Choquequirao

De día corto el viento con un grito que dice: “Compro catres viejos fierros botellas”

Y de noche me reparto en pedacitos resplandecientes y soy la vía láctea

Mi nombre es Mariano Melgar Quispecahuana

Soy más grande que el Huascarán

Cuando corro sobre la tierra, la hago girar

Con la punta de mi dedo puedo escribir versos en el cielo o pintarle un arcoíris

De día cargo bultos en el mercado de Río Seco

Y de noche con mi huaraca lanzo piedras al cielo y las piedras se convierten en hermosas estrellas fugaces

Zapateo un huayno y creo terremotos

Cuando cierro los ojos, detengo el tiempo

Cuando despierto y abro los ojos, nace un nuevo planeta

El sol gira alrededor mío

En mi pecho se levanta de nuevo el imperio del Tahuantinsuyo

Soy el que fecunda todos los campos dorados de trigo

Yo soplo al cielo a las seis de la tarde y apago el sol y cae la noche

Cuando lanzo a bailar un trompo creo huracanes

Yo perdono los pecados del mundo y los llevo a la vida eterna

 

¿Ya sabes cuál mi nombre?

¡Exacto!

Mariano Melgar Quispecahuana

Y también soy arequipeño.

 

Carta encontrada de Waldo, el guachiman de la

Residencial Santa Fe, para Flavia, la residente del 106

 

Señorita Flavia:

Va disculpar el atrevimiento, por favor,

No le diga a su viejito que me despida,

Pero estas ganas de escribirle me rebasan,

Se escapan de mi pecho pelado

Como una erupción luminosa del Misti,

Un rayo de vida sobre el cerro Huajsapata,

Señorita Flavia

Cuando la veo caminar por la urbanización

Me siento como un adolescente,

Y mi corazón rapidito palpita, al toque señorita,

Como las alitas de un colibrí enamorado

Y quiero hablarle, pero siento como apasancas,

Tarántulas peleando en mi garganta

Y no puedo, nunca puedo,

Señorita Flavia

Usted no sabe, pero el joven Beto la engaña,

Él no la quiere, no se preocupa por usted,

En cambio yo…

Yo por usted señorita

Volaría al cielo como un cóndor,

Alrededor del sol abriría grandazas mis alas

Y le traería fuego-luces de colores,

Para adornar sus cabellos y pintarle el corazón,

Señorita Flavia

Quisiera llevarla a mi barrio algún día,

Invitarle un ceviche, prepararle un bistecito,

Tomar su mano, mirarla,

Y en sus ojos azules

Perderme,

Como una trucha

En el río grande de Chalhuanca.

 

Kairós

Yo coloqué tu nombre en negrita y subrayado y

en letra cursiva

arial tamaño 20, para que sobresalga a todo

junto a unos versos que ya no podían callar

como este grito vigoroso que estalla desde aquí

que estalla desde las entrañas de la poesía vital

y se reproduce más rápido que el ctrl + c / ctrl + v

como aquel playlist de The Doors que colocamos

cuando hacemos el amor o después de hacer el amor

y desenterramos un carmín luego de la lluvia

que llega para mojarnos la pena y refrescarnos

las costras

y borrar todo y regar raíces que buscaremos donde echar

pero no en esta sociedad que se va a villa, regresa

y no pierde su silla

pero se la roban y se roban tu vida y todo.

Pero conservamos la sed de nuestros cuerpos

y la energía de vivir y poblar de manzanos tu sexo

y poblar de poesía la tierra y con la poesía

una nueva realidad.

Porque aquí comienza la vida: sentados en medio

de la Plaza

rodeados por la masa: un cúmulo de sueños listos para

fermentar más sueños

y colocar peldaños y levantar escaleras y escombros.

Yo traje esa costumbre de encendernos con aguardiente

y hacer danzar mi lengua de fuego sobre

tu vientre blanco y luminoso

y reírnos de la muerte a cada día y festejar la vida:

el ser dos notas musicales en una partitura de Chopín

el ser dos jugosos ciruelos bañándonos de sol.

Grito tu nombre como loco y me aprieto a tu pecho

como loco

a tu pecho y a tus ganas de vivir y ser un nuevo

paradigma en el kairós

y muerdo tus labios y duraznos y el deshielo del

Coropuna moja la A de tu nombre a la que

me aferro como loco.

Y vamos Lady Cristobal atravesando por pantanos

jubilosos y exaltados como en medio de un cuadro

de Eugène

con nosotros y con ellos y con ustedes y con el etecé

que acompaña

vamos untando de mermelada esta situación para digerirla

esta calle 28 de julio tan San Juan de Dios

tan parque Duhamel

y el mundo ha destrozado a pedazos la teoría poblacional

de Malthus

porque sí hay torta para todos, pero no todos están

invitados a la fiesta.

Y subimos al bus y nos acompaña un techno furioso y tropical

y el ritmo con el que se construye una casa sincera

con el que se construye un país, una marcha popular

zapateando excitada por el arenal, por el monte.

We want the word and we want it now. Como Morrison

pero sin él. Pero sí con Segundo y Catalina y Jesús y

el Alvarucha y el Adolfucha

existiendo en una lliclla a espaldas de su abuela y de la muerte.

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