Sobre la cosecha de agua con las Amunas. Andres Alencastre Calderon

Leyendo  “El manejo del agua en Huarochiri: las amunas  en San Andres  de Tupicocha”  de Juan Gomes de la Torre Barua en Ecos de Huarochiri, bello libro editado por Gonzalo Portocarrero en torno al Manuscrito de Huarochiri, nos enteramos que este sistema de cultivo del agua que se praticaba en tiempos del manuscrito y se sigue practicando ahora. Andres Alencastre  comparte su conocimiento de esta tecnologia de alta sostenibilidad social. Empezamos con una reciente entrevista a Andres en Agronoticias, y varios articulos, que son seguidos por un ilustrativo video.

Las Amunas recargan acuíferos, caso Huarochirí

Trabajo mancomunado, para sembrar, cultivar y cosechar agua como manatiales, ojos de agua y arroyos

24 de marzo del 2019

Los antiguos peruanos  desarrollaron un conjunto de conocimientos, tecnologías, mitos y ritos para sembrar, cultivar  y cosechar agua, manejando racionalmente el medio ambiente y el trabajo social mancomunado. A continuación un informe publicado en Agronoticias, gracias a la experiencia y conocimiento en el tema de Andrés Alencastre Calderón, economista de la Universidad Nacional Agraria-La Molina, que ha trabajado en las amunas de Tupicocha y Paccho, Huarochirí, Lima.

– ¿Se puede sembrar  agua en el Perú, co­mo quien siembra flores o maíz? ¿Se puede cosechar este recurso, como quien cosecha claveles o  cho­clos?

Sí, sembrar y cosechar agua es una  tecnología que las civilizaciones prehispá­nicas  desarrollaron con éxi­to hasta en sus más míni­mos detalles,  para irrigar tier­ras donde las lluvias son escasas o las fuen­tes de agua quedan muy dis­tantes.

En quechua, según Xa­vier Bellenguer, tal práctica se denomina  “amuna”, que en castellano se traduce como “lugar de retención de agua” y en lenguaje técnico se define como “recarga artificial de acuíferos”.

Las comunida­des de San Andrés de Tupico­cha, Santiago de Tuna y La Mer­ced de Chaute, ubicadas en las alturas de la provincia de  Hua­rochirí, Lima, entre las cuencas de los ríos Rímac y Chillón, así como otras ubica­das en Santa Eula­lia y Yau­yos, siguen prac­tican­do las amu­nas como miles de años antes lo hicieron sus antepa­sados.

El sistema busca  captar en las zonas altas agua  de ríos o de lluvias, almacenarla en lagunas, llevarla mediante  cana­les fuera de su cauce y luego extenderla en superficies per­meables, generalmente tierras improductivas o pedre­gosas; desde las cuales se filtra len­tamente hacia las partes bajas, para reaparecer me­ses des­pués como manan­tiales, “ojos de agua” y arroyos.

La clave de esta práctica es­tá en la cohesión de la comu­ni­dad como factor   fundamental para la organización del trabajo. Si la comunidad no fun­ciona como tal, no existirán los brazos necesarios para desviar el agua durante las épocas de abundancia. Y de hecho, en muchos lugares donde las co­munidades  han desaparecido —víctimas del acoso de las ins­tituciones “modernas”—, los sobrevivien­tes no tienen claro el concepto de para qué se re­car­gan los acuíferos, ni tienen in­te­rés en  servir a sus vecinos, de quie­nes se sienten desli­gados.

MEJOR CALIDAD HÍDRICA

Dos análisis fisoquímicos de las aguas de Huarochirí de­mostraron que existe enriquecimiento en los elementos mayoritarios  entre la amunera y el manantial.

  • La conductividad eléctrica pasa de 364  a 480 micromhos por centímetros.
  • El pH del agua en la amuna  es de 5.4 y se estabiliza al ingresar al subsuelo, llegando a valores cercanos al neutro.
  • Las aguas del río presentan valores más altos del ion calcio y se reducen en el acuífero profundo  de 70 a 32 mg/l.
  • El agua del manantial  presenta valores de 143 a 300 mg/l de sales minerales (CaCO3). Por lo tanto, se trata de aguas blandas, aptas para el consumo de la población y para la agricultura.

OBJETIVOS

¿Con qué objetivos practi­caron la retención e infiltración de agua los anti­guos perua­nos? Res­puesta:

  • Para densificar  la vegetación alrededor de los canales de conducción y reducir la ero­sión de las laderas, que —al hume­de­cerse— generan pequeños bosques y pastizales.
  • Para aumentar el caudal  y alargar la vida de los manan­tiales de las zonas bajas,  que abastecen a los pequeños sis­te­mas de riego de los asenta­mientos urbanos y rurales de las comunidades.
  • Para reducir los efectos des­tructivos del agua durante las avenidas,  distribuyendo los ex­cedentes hacia laderas y campos improductivos, y
  • Para mejorar los microcli­mas  y mantener la biodiversi­dad.

DINÁMICA DEL SISTEMA

La dinámica del sistema  se articula de la siguiente manera:

1.-El agua excedente de la temporada de lluvias se capta y/o retiene en la parte alta.

2.-Se la conduce hacia los  ca­nales y torrenteras.

3.-La acequia amunera   recibe las captaciones de todos los canales menores y las conduce hasta el lugar de infiltración.

4.-El agua se  “siembra” sobre  tierras rocosas y baldías.

5.-Una parte se conduce ex­ter­­­namente por canales secunda­rios y  llega a su destino entre 10 y 15 días de iniciada la recar­ga.

6.-La mayor parte se filtra  lentamente sobre laderas de roca volcánica fisurada y con gran capacidad de almacena­miento,  demorando —como en el caso de Huarochirí— de 5 a 6 meses en llegar a su destino. Se estima que la velo­cidad de circulación del agua en el interior de la roca  es de 10 a 14 metros por día.

7.-En la parte baja, el agua   fil­trada reaparece en la tempo­ra­da de estío, alimentando ma­nan­tia­les y arroyos, donde se pro­du­ce la “cosecha” para uso do­méstico, agropecuario y públi­co.

8.-En época de estiaje,  las co­mu­nidades planifican y ejecu­tan las obras colectivas  de mante­nimiento y operación de las ac­ciones de recarga.

9.-Los participantes  reciben el agua para sus cultivos, según  el trabajo aportado en las al­turas, y

10.-La celebración de ritos y fiestas alimenta a la identidad local y moviliza a los comu­neros.

Entrevista al investigador Andrés Calderón, economista de la UNA- La Molina, ha trabajado en las amunas de Tupicocha, Huarochirí, Lima.

  • Puedes leer el informe completo en Agronoticias N°328 págs (2008).

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Otras referencias: