Aproximaciones a la novela Los Túpac Amaru de Omar Aramayo. Feliciano Padilla

Antes de abordar el análisis propio de esta obra es importante tomar en cuenta el abordaje de la revolución tupacamarina por diferentes autores, desde distintas perspectivas. Tenemos El Canto Coral a Túpac Amaru, poesía de Alejandro Romualdo; Túpac Amaru Kámaq Taytanchikman, de José María Arguedas; el Cantar de Túpac Amaru o La Balada de la guerra de los pobres de Manuel Scorza, cuya edición final de 30 cantos fue editada con un prólogo sustancioso de Omar Aramayo; Túpac Amaru: Los días del tiempo profético, que es una biografía novelada de Túpac Amaru de Ángel Avendaño; Tupakamaristas puneños de Juan José Vega. Estos antecedentes y la larga bibliografía citada en el libro LOS TÚPAC AMARU nos hace deducir que Aramayo construyó este texto impactado por tales obras y en un proceso prolongado. 
Esta obra epopéyica de 1200 páginas, tal como consta en el borrador, concentra la genialidad y el talento innegables del escritor Omar Aramayo, quien de seguro ha vertido al escribirla su pasión por lo nuestro, sus lágrimas y su propia vida. No encuentro otra explicación para entender la grandeza de esta novela. Me parece; es mi punto de vista: Nunca más, nunca se escribirá en el país una novela como esta, basada en la revolución de los Túpac Amaru.
La novela “Los Túpac Amaru” contiene diferentes discursos: Discurso literario, político, sociocultural e histórico. Yo, por cuestión de tiempo, solo me dedicaré a explorar los discursos: literario y político- histórico.
1. EL DISCURSO LITERARIO 
Es la esencia singular de la obra construida con un lenguaje expresivo grandioso, pleno de simbologías y, es extraordinario, desde la perspectiva estilística. El lenguaje es como un río gigante, torrentoso en las quebradas y discreto en las llanuras, pero ambos concluyen sin detenerse en la construcción lingüística de una obra total o totalizadora escrita con la incorporación inteligente de un castellano andino singular y rico en representaciones. En este discurrir épico el uso del lenguaje tropológico desborda sus lindes, hay bellas imágenes y broncas metáforas utilizadas según las necesidades de la novela. Se dijera que es un canto épico y Omar Aramayo, un juglar que nos va contando la historia al son de la vihuela. El discurso es denso como el Amazonas, pero no cansa, precisamente, por la cadencia y la melodía de la vihuela que pulsa la los expertos dedos del cantor.
El discurso literario está organizado en 77 capítulos, cuya estructura no es lineal porque Omar utiliza la muda de tiempo y vasos comunicantes que ligan historias que están dispersas por lo mismo que se refiere a fracciones de la historia en general. Sucede, por ejemplo lo que utilizó Willams Faulkner en “El sonido de la Furia”: La dispersión de historias y fechas que aparentemente la harían caótica, no es así, porque el cerebro del lector se ocupa de ordenarlas. Esa es la técnica estructural que de por sí es bastante dificultosa de utilizarse. Omar ha escrito esta obra a lo Tolstoi o lo James Joyce. El lenguaje metafórico se ajusta a las necesidades de la obra y reproduce lo que ya habíamos advertido en su obra Los Dioses.
A este respecto hay que saber diferenciar el lenguaje literario del no literario. Y el lenguaje de LOS TÚPAC AMARU es netamente literario erigido con la sapiencia que solo da la edad y la madurez. Es diegético porque narra hechos ficticios verosímiles aunque el texto contenga nombres de personajes y lugares reales. Todas las narraciones novelas o cuentos proceden de la realidad, pero el autor al fabular sobre ella la convierte en producto literario. En este sentido la novela no dice la realidad sino lo que debía o podía ser. Por eso es ficción. La función de un literato es defender el carácter literario de la novela que se eleva sobre lo histórico, político o los aspectos socioculturales imperantes de la época. 
En cuanto a los personajes debo decir que están adecuadamente diseñados. Hay una descripción del paisaje interior, es decir del mundo subjetivo que complementa los aspectos físicos de los actantes. En estas páginas están retratados para siempre Manco Inca, Túpac Amaru I, descendiente directo de los incas, Josè Gabriel Condorcanqui o Túpac Amaru II, Blas el abuelo directo de José Gabriel, Miguel Bastidas, Micaela Bastidas, Tomás Katari, Bartolina Sisa, Julián Túpac Katari, Felipe Velasco Túpac Inca, Pedro el Tuerto Obaya, Juan Bautista, Diego Cristóbal, el corregidor Areche, Huamán Tapara, Vilca Apaza. En realidad la obra tiene más de trescientos personajes. Sería interesante hacer una investigación para develar los roles actanciales de cada actante y otra tesis con el título El rol de la mujer en la guerra revolucionaria tupacamarina. Como se darán cuenta los personajes citados son mayormente del Alto Perú. Es cierto la revolución en iniciò en el Cuso y duró algunos meses; pero en Puno, La Paz, Oruro, Potosí, etcétera, duró más de cuatro años, con todas las consecuencias de crueldad, sangre y muerte. Con esta información me parece que tenemos completado el focus narration de la novela
Literariamente nos preocupa cerrar este pequeño comentario explicando el punto de vista del narrador. Este aspecto esencial de la obra es lo que le da categoría de novela total. Está la voz del narrador omnisciente o narrador testigo que ocupa más o menos el 25% de la novela. En lo demás, el autor, utilizando técnicas adecuadas hace hablar a sus propios personajes con una individualidad diferente y un lenguaje también particular y tan rico en matices. Omar Aramayo ha leído mucho y ha superado significativamente cuanto relato y novela corta que nos presentara anteriormente. Digo esto solo para magnificar LOS TÚPAC AMARU en la medida que efectivamente lo merece, y a sabiendas que toda comparación es odiosa por sí misma. 
2. DISCURSO HISTÓRICO- POLÍTICO: 
La obra es una magnífica fabulación de la revolución de los TÚPAC AMARU. El período alcanza desde la llegada de los españoles en el siglo XVI hasta la primera década del siglo XIX, con toda la crueldad y muerte que significó la conquista. La toma militar del Cusco es en esta etapa la más cruenta, se asesinaron miles de peruanos que se opusieron a la conquista del Cusco. Así tomaron por asalto la ciudad sagrada de los Incas. Después de los sucesos, la ciudad olía a cadáveres descompuestos con peligro de brote de alguna atroz epidemia, pero, fueron retirados por los propios indios por orden del Virrey. Seguía habiendo revueltas y los españoles tomaron preso a Manco Inca, descendiente directo de Huayna Cápac y lo declararon el Nuevo Inca. Este no aceptó bautizarse y desobedeció al virrey en varias oportunidades, hasta que finalmente se fue a Vilcabamba y estableció su cuartel general y poder en ese reino. Pero fue apresado y ejecutado por el ejército español en alianza con indios traidores. A pesar de que las escaramuzas seguían ocurriendo en casi todo el territorio del Cusco el ejército de Vilcabamba no se rendía, ahora bajo el mando de TÚPAC AMARU I, descendiente directo de Manco Inca. Este inca resistió muchísimo, sin embargo, al final, cayó preso, también gracias a la traición de los propios indios y fue condenado a morir en la horca en la plaza mayor del Cusco,
Hasta el siglo XVIII la explotación de los indios se volvió más cruenta. No solo tenían que pagar tributo por ser indios y explotados de modo inhumano en las encomiendas, sino en los socavones de las minas de Laykakota, Oruro, Potosí, donde dejaron su sangre y su vida más de quinientas mil personas. La riqueza de las arcas de España estaba forjada con nuestra sangre y con nuestra vida. Los naturales morían literalmente de hambre pero las comunidades estaban obligadas a pagar impuestos con castigos severos para aquellas que no cumplieran.
Contra esta expoliación se reveló José Gabriel Condorcanqui, reconocido también cono el Inca Túpac Amaru II, por ser descendiente de los últimos Incas de Vilcabamba. Se inicia con la captura del Corregidor de Canas y Canchis don Antonio de Arriaga, el 4 de noviembre de 1780, tomando como pretexto las reformas borbonas y el antecedente de Tomás Túpac Katari que en el Alto Perú había iniciado una guerra anticolonial con una serie de movilizaciones multitudinarias, No se debe confundir a Tomás Katari quien fue ejecutado por las autoridades del Virreinato de Río de la Plata con Julián Apaza que aparece en 1781 con el nombre de Tùpac Katari, quien cercó militarmente dos veces la ciudad de La Paz, con la misma crueldad con que procedían los españoles. 
El corregidor Antonio de Arriaga permaneció preso hasta el 10 de noviembre de 1780, fecha en que fue ejecutado en Tungasuca por orden del Inca Túpac Amaru II. Luego, este, ganó la batalla de Sangarará y otras escaramuzas. Desgraciadamente, los ejércitos virreinales lo derrotaron y fue trasladado al Cuaco el 5 de abril de 1781. El 18 de mayo lo sentenciaron a morir descuartizado, luego de ser testigo de la muerte de su esposa Micaela Bastidas y de toda su familia. Al no poder descuartizarlo por medio 4 caballos lo decapitaron y cercenaron su cuerpo, cuyas partes fueron colgados de postes especiales en los lugares más subversivos como escarmiento para los indígenas. 
Entonces la revolución pasó a otro escenario, al altiplano puneño teniendo como dirigente al hermano de José Gabriel, llamado Diego Cristòbal Túpac Amaru y a sus lugartenientes Vilca Apaza y Huamán Tapara. Cuyo ejército de más de 100,000 soldados indios vencieron varias batallas, rodearon la ciudad de Puno y se dirigieron a La Paz, Oruro, Potosí y casi todo el territorio de la actual Bolivia.
La revolución de Túpac Amaru fue el más grande movimiento armado para destruir la feudalidad y el colonialismo de España, organizado desde Río de la Plata, Chile, Ecuador y, especialmente Cusco-Puno altiplánico. No fue una rebelión como a veces se trata en los libros de Historia oficial. Fue una revolución, la más importante de América. La guerra emancipadora de los criollos que forjaron la República se orientó solamente a la independencia policía, sin tocar para nada la feudalidad ni el colonialismo. La novela alcanza niveles intensos cuando relata la muerte de Túpac Amaru II y la de Túpac Katari, lo mismo que de Bartolina Sisa y Gregoria Apaza. 
Comenzando el siglo XIX Pepe Botellas o José Bonaparte, hermano de Napoleón Bonaparte es proclamado como Rey de España y de las Indias, echando del Palacio Real a los borbones Carlos IV y Fernando VII. Esta situación obligó a la desobediencia de parte de los virreyes y autoridades reales. Esta situación fue aprovechada por los hijos de los españoles que mostraron su rebeldía contra Pepe Botellas. Fue entonces que los criollos, se organizaron y decidieron recuperar poder del Perú, centro de todos los virreinatos de América. Fue así cómo San Martín y, luego, Simón Bolívar condujeron la guerra emancipadora para fundar la República que actualmente vivimos. 
De la lectura de la novela se deduce que hubo dos proyectos libertarios totalmente diferentes: un proyecto criollo y otro proyecto indio. Triunfó el primero que recuperó la independencia de la metrópoli y dejó intactos el colonialismo y la feudalidad y; fue derrotado el segundo. Por esta razón el acta de la independencia está firmada solo por condes, vizcondes, duques, obispos y criollos notables. El acta de la independencia no la firmó ningún peruano. La novela revela documentos, fechas y nombres que no es necesario verificar, a pesar de que en todos los casos son reales. Y no lo hacemos, porque no corresponde, dado que no es un libro de Historia, ni una obra científico-social, sino, literaria.

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