I CONCURSO NARRATIVA EN QUECHUA.

Celebramos la emergencia editorial de la Universidad Nacional San Cristobal de Huamanga, que se va estableciendo en un foco de enunciacion creativa que aumenta la lieratura quechua, en espanol y chapu chapu al caudal artistico -lease musical y pictorico- de Huamanga y Ayacucho, ahora en la pluma de los participantes del concurso y de Junior Núñez Lefoncio, como comenta Pablo Landeo en el analisis estilistico de Upa Tankayllu.

I CONCURSO NARRATIVA EN QUECHUA


(Premio Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga [Karina Prado Huyhua, Junior Núñez Lefoncio, César Romero Yanqui, Matías Ananías Curitomay, Juan Oriel Taipe Palomino]. Editorial Amarti, Huamanga, 2018; 76pp.)


Celebro la aparición de la primera muestra de la narrativa quechua de Ayacucho, fruto de un concurso organizado por la UNSCH. Esta muestra de 5 narradores quechuas justifica la condición bilingüe de Ayacucho, de un profundo espíritu andino y quechua, características insoslayables de este territorio que nos quiebra el alma. Los ganadores de este concurso Karina Prado Huyhua (Primer puesto, con el cuento “Quri kiruyuq runamanta”), Junior Núñez Lefoncio (Segundo puesto, con “Upa Tankayllu”) y los demás finalistas son, pues, las voces emergentes de la narrativa ayacuchana; es cierto, voces de aprendizaje, voces jóvenes, pero voces de esperanza para restituir a Ayacucho aquella ausencia tan sentida de su literatura en runasimi. Cabe destacar que Junior Núñez Lefoncio participó luego, con el mismo cuento en el Primer Concurso de Narrativa Quechua Willakuy, organizada por la facultad de letras de San Marcos, certamen donde obtuvo el Primer puesto.
En líneas generales los cuentos publicados en este libro se sustentan en la riqueza de oralidad quechua. Poseen la misma sencillez de los “cuentos” o kuwintus, su agilidad y riqueza verbal, por momentos nos ubican en el contexto mismo de la performance y con los mismos objetivos: prevenir al lector-oyente para que este aprenda la cultura y preserve la armonía entre los runakuna, sus divinidades y su entorno natural.
Karina Prado Huyhua (“Quri kiruyuq runamanta”) es la única voz femenina de la muestra pero imaginamos como la representación de las otras voces femeninas que han de surgir posteriormente. Karina demuestra cualidades narrativas apreciables y un buen manejo del quechua particularmente en el contexto confrontacional entre el “apuruna”, hacendado de los valles interandinos y el “sallqaruna”. El lenguaje del hacendado, del que menosprecia y descalifica al hombre de la puna, se halla sólidamente construido y nos permite recordar categorías quechuas como sallqa, apu, misti, etc.; pero también el lenguaje de la ostentación como marca personal, individual, que sirve para menospreciar al otro. En el argumento, lamentamos nada más que no hayan sido precisamente las dentaduras de oro, objetos de la ostentación, las que hayan ocasionado la muerte, en la primera oportunidad, del apu runa. 
Junior Núñez Lefoncio (ganador del Concurso Narrativa Quechua –Willakuy 2018, con el cuento “Upa Tankayllu”) . Se revela como un narrador capaz de reivindicar desde la literatura su condición quechua-hablante ayacuchano. “Upa Tankayllu”, relato de estructura y trama sencillas, narra la fiesta de wayliya o “navidad” en Chakabamba, un pueblo en las proximidades del río Pampas; tiene como figura principal a un arpista célebre conocido como “Upa tankayllu”. Músico de aspecto y carácter silencioso, el narrador personaje lo describe apelando a sus recuerdos:
¿Upa Tankayllu? Yuyachkanim Upa tankayllutaqa, punchun hina uqiniraq arpachanta qipikuykuspan yaykuykamusqanta, rawkankunaman quri qullqimanta sillunta watakuykuspan tukaykusqanta.
La descripción fotográfica es trazada con brevedad. La memoria nos presenta asociado al poncho que viste, este a su vez al arpa: ambos de color ceniciento, plomizo; por extensión, toda la imagen adquiere un color sombrío que sin embargo se revertirá con la alegría de la música ejecutada por unas manos vivaces que posee uñas de oro y plata.
Upa Tankaylluqa wak Cocas llaqtamantam karqa. Hatun karay runa, rampu maki, chaprasapa, uqi luquchayuq, yana bayita warayuq. Chayaykamurqa uqi lliklla wachakayuq, kuka kintu piskachayuq kusi kusiyllaña.
El arpista ha sido descrito en toda su humanidad (estatura grande, manos gruesas, barbudo, lleva una gorra ploma y un pantalón de bayeta negra, también una manta color plomo; la preponderancia del color gris, que puede transmitir cierta tristeza, se revierte con la alegría del músico.
Upa Tankayllum wiksasapa arpachanta tiqupachaykuspam qayakuyta tukaykamurqa
Una descripción final alude con humor al vientre amplio del arpa, ventruda, barriguda. Esperamos de Junior Núñez Lefoncio mayores trabajos en cuanto a la construcción de argumentos, al aprendizaje y manejo de las técnicas narrativas, su capacidad descriptiva es admirable.
Sabemos que el cuento, por su brevedad, descuida aspectos relacionados con la descripción de personajes, de situaciones y espacios donde transcurre la historia. Para el caso de la narrativa quechua, Núñez Lefoncio inaugura con mucho acierto la caracterización de personajes (el caso de Upa Tankayllu es solo uno, de los varios que hallamos). Ante los personajes de Núñez reaccionamos con amor, con asombro, con admiración, etc.; lector y personaje logran fundirse; mejor, el lector termina identificándose con alguno de ellos. 
César Romero Yanqui (“Sumaq Nina”), Matías Ananías Curitomay (“Tiyupampa llaqtapa kawsaynin”), Juan Oriel Taipe Palomino (Sumaq sunquyuq viuda warmi), como los anteriores, son cuentos que se inspiran en los relatos orales conocidos, sin embargo los textos orales han sido enriquecidos por cada uno de los narradores tanto en la estructura como en los argumentos, cada narrador aporta de su propia cosecha, recrea, reinterpreta y moderniza los textos.
La aparición de I Concurso Narrativa en Quechua, es un primer hito en el contexto literario quechua de Ayacucho; es un acontecimiento feliz, un desafío editorial al mismo tiempo porque tanto la UNSCH, como los narradores y la Editorial Amarti han comprendido que una de las formas más acertadas de contribuir a la autonomía de una lengua menospreciada durante siglos es la publicación sin traducción. Reitero mi alegría por esta gesta narrativa, osada y descolonizante.
Pablo Landeo Muñoz

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