PENOSAS DINÁMICAS HUMORÍSTICAS. Andrea Cabel

En principio, Hawansuyo se disculpa ante la honorable corredora Gladiz Tejeda porque no hemos hecho lo suficiente como para remontar el racismo. En segundo lugar ya es momento de expresar solidaridad con la Sra Tejeda no comprando los productos que auspician esos programa de Mentirosa. Es lo minimo que se puede hacer. Este post ha sido tomado del muro de Andrea Cabel

PENOSAS DINÁMICAS HUMORÍSTICAS

Dos detalles curiosos respecto de esta parodia humillante.

El “cómico” Fernando Armas le ha pedido disculpas “a ella” por ofenderla pero, cito, “Si yo me tengo que disculpar ante Gladys, me disculpo, pero NO ante la sociedad doble moral que ni siquiera ve el programa e insulta y agrede (…)”

Lo más evidente sería notar la distorsión de los conceptos que usa: lo que él hace es una agresión e insulto. Por ello, responderle tiene cierta lógica. De otro lado, esta “doble moral” es justamente la que él aprovecha, la que él explota: celebramos el triunfo con humillaciones. Gladys Tejeda vestida con los colores patrios, “no nos representa”. Confirmamos que nuestro país se compone de grupos desesperadamente marginados y otros, histericamente marginadores -citando a Alex Huerta-.

De otro lado, el humor es parte de una economía simbólica, es decir, de un intercambio de acuerdos (o signos): por ende, la pregunta ¿qué es lo que ha hecho que esta imagen sea celebrada? es vital porque nos ayudaría a pensar qué es lo que causa “risa”. O mejor dicho, por qué en nuestro país nuestro humor va de la mano con la humillación. Y no hablo solo de Fernando Armas, sino de La paisana Jacinta, de Trampolín a la Fama, de Melcochita, de Risas y Salsa, de Tulio Loza (y de su personaje Nemesio Chupaca Porongo, recuerdan?) en fin. Los ejemplos son infinitos: en nuestro país tenemos esta penosa tradición que casi nos estructura y por supuesto, revela mucho de quienes le dan cabida en sus televisores.

Karen Bernedo ha propuesto un muy interesante ejercicio de perspectivas: a otra competidora, Natalia Cuglievan la cosifican y de esta forma, igualmente humillante, la “celebran”. A Gladys directamente la humillan. La pregunta que se plantearía el antropólogo Huerta es, al respecto, “qué se esperaría de una mujer asociada con la región andina para que su opuesto genere la risa”? Hacemos eco de esa pregunta. Creemos que es urgente repensarnos. No puede ser que hayan pasado 200 años y no podamos redefinir los actores centrales de nuestra sociedad.

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