T’Aniwi de Niel Agripino Palomino. Julio Noriega Bernuy

Hawansuyo celebra y la saluda la aparicion de T’aniwi, un manojo de poesia quechua experimental de Niel Agripino Palomino que explora junto a la tradicional versificacion, la prosa poetica y el caligrama. A los cuales les acompana el canto y la poesia erotica. La aparivion de T’aniwi indica que una de las areas de exploracion de la poesia quechua es acaso el retorno al taki y a las poeticas concretas y extratextuales. Publicamos el texto de la contratapa, escrito por Julio Noriega, autor de la reciente antologia Poesia Quechua en Bolivia. Allinmi Niel. Abrazo

Con Niel Palomino Gonzales y otros poetas contemporáneos, la experiencia poética en quechua transita de la canción a la poesía y de la poesía a la canción, en un viaje de ida y vuelta al estilo muyurina. Vale recordar que los hermanos Montoya presentaron su extenso libro con las canciones que habían recogido no como un cancionero, sino como una antología de la poesía quechua que se canta en el Perú, y que los mejores poemas quechuas que se conocen se han escrito en forma de haylli, harawi o taki. También hay que señalar que en poemas postmodernos quechuas como los de Fredy Roncalla, escritos bajo el influjo de estar escuchando huaynos en Nueva York, aparecen versos sueltos de canciones. Sin embargo, hasta la aparición de los poemas que se reúnen en T’aniwi, poemario experimental de Niel Palomino, no se conocía en el Perú ni un poema quechua que se hubiera cantado como canción en un auditorio*, al ritmo de un festivo carnaval y como bien lo sabe hacer Niel Palomino. Pero, T’aniwi no se agota en el hecho de haber iniciado, en el plano de la recepción, el retorno del poema a la canción primigenia, cantada a la usanza quechua. Este poemario, al tiempo que inaugura una poesía de contenido erótico, pícaro y lúdico en una vertiente poética poco explorada en la cultura quechua, realiza una incursión en las corrientes de los vanguardismos. De ellos adopta y adapta el caligrama y la poesía espacial, collage o visual a la joven tradición poética quechua en los centros urbanos, e incluso incorpora lo instantáneo del avance tecnológico en la ciberpoesía o poesía electrónica. Se puede concluir reiterando que T’aniwi es todo lo anteriormente dicho y mucho más: un tecnotexto andino en experimento. Es, ante todo, el soplo agorero en las hojas sagradas de la coca, el secreto oculto en las alas mensajeras de una libélula, la negra muerte bailando en las astas de un toro bravo, la huella milenaria de un sendero que se bifurca, el eco de una piedra que se parte, el torrente de las aguas de un río que se divide y, por qué no decirlo, el tatuaje indeleble del primer hortelano de amor en los labios verticales de la amada.

Julio Noriega Bernuy

Knox College, USA

*La cancion y el poema son tambien practicados por Irma Alvarez Ccoscco (nota del edit)

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