El mito del Centauro. Reyna Esther Aguilar Quispe

 

January 20 ·  ——-El Mito del Centauro——-
(La República, 20 de agosto de 1989)
ojo: encontré este relato en un corte de periódico muy desgastado y lo transcribí. 

Foto: Reyna Esther Aguilar


Desde fines del año pasado un mito surge intermitentemente entre los habitantes de Huamanga y Huanta. Se habla de un caballo con rostro Humano que puede hablar y que se alimenta de carne humana. Una especie de centauro, siempre hambriento que es custodiado por efectivos militares al pie de un reservorio colindante con una base militar en la localidad que Quicapata. 
Se trata de un rumor que desde octubre del año pasado circula cada cierto tiempo. Existen versiones que aseguran haber visto al “caballo que habla” detrás de la cárcel en el fuerte los Cabitos o la Prefactura. Algunos atribuyen a este imaginario animal a las continuas desapariciones de civiles perpetrados por las fuerzas del orden. “La bestia se comería a todos los desaparecidos”, afirman los huamanguinos.
Al principio la curiosidad llevó a muchos a visitar la zona de Quicapata, donde se decía estaba el animal. Los militares y policías acantonados en el lugar los engañaron asegurándoles que allí estaba el caballo que comía gente, pero para verlo tenían que pagar primero mil intis. No fueron pocos los que lo hicieron; sin embargo, a cambio, los obligaron hacer ejercicios y los conminaron a no volver al lugar porque de lo contrario serian arrojados a la fosa donde se retenía a la temida bestia, que tanto deseaban conocer. 
Este mito según Abilio Vergara, antropólogo y profesor de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, podría estar ligado –en la percepción del hombre andino- a uno de los castigos o estigmas que se aplicaban a quienes infringían normas éticas o morales del grupo social. Se refiere a la animalización del hombre una especie de sanción moral para quienes, por ejemplo, protagonizaban incestos o buscaban la muerte de sus congéneres.
“figurativamente –dice Abilio Vergara- parece que la población concibe a los colaboradores del Ejercito como seres antiéticos, no porque se identificaba políticamente con Sendero, sino porque para el andino alguien perteneciendo a una comunidad no puede buscar la muerte de uno de los suyos, está considerado una tradición social y cultural de su pueblo”. 
Pero el mito del caballo que habla no sólo estaría referido a los delantores, sino también a los desertores de SL, a los cuales se atribuye deformaciones y practicas antropofágicas. 
Según Vergara, la población reconoce en el aparato represivo una máquina para matar, les parece una máquina irracional e insaciable que provoca la muerte de muchos ayacuchanos, sindicados por alguien –cuya maldad sólo puede compararse con la de una bestia- como subversiones. 
(La República, 20/08/89)
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* Después del terrorismo, Ayacucho, así como en todas las zonas azotadas durante este periodo, se han convertido en cunas de intrigantes historias que según a la crueldad del ataque o al inexplicable acontecimiento hieren el alma y se hacen populares, son historias, mitos, cuentos, waynos, harawis, etc. La violencia dio origen a nuevas formas de creación o recreación de la literatura de estos pueblos. Sin embargo, este mito en particular al parecer surge del inventario de las fuerzas del orden militar para justificar sus acciones. ¿ha funcionado mitologizar el terror y orror que dejo el conflicto armado interno para generar una memoria colectiva del runa? Y ¿para que una memoria colectiva desde el Estado?
El relato que se origina desde las paredes de los sinchis pasa a formar parte de la memoria colectiva para no dejar en el olvido la historia que pasó. Quedan en las narraciones grabadas el sufrimiento de los pueblos y que a cada paso se va metaforizando, entonces el centauro podría ser una representación y si lo fuera ¿qué representaría? Una vez más una respuesta a las tantas que puede haber con respecto a esta pregunta que el papá Gonzalo Espino se hizo en uno de sus textos; ¿cómo logran los pueblos indígenas conocerse y darse a conocer sin que esto implique una mediación lingüística o ideológica? Justamente bajo las tensiones sociales surgen grandes obras para denunciar las injusticias, pero en este caso para ver como la misma tradición narrativa puede ser usada para apaciguar al pueblo. 
Del mismo modo, así como el Pishtaco, nakaq o qarqacha el caballo come carne deambula por las periferias de la cuidad, nuevamente se ven dos espacios configurados como seguro y peligroso. Qicapata por muchos años ha sido lugar de asesinatos y violaciones, pero todo ha calmado desde la instalación de la base militar del mismo nombre, así mismo como la creación del barrio los Licenciados. Esto al Huamanguino le demuestra que son ellos los que aseguraran la tranquilidad y seguridad en la cuidad tras los años de terror en los que se vivió. Además, no solo está sembrando la tranquilidad sino los cuidan de seres mitológicos que ponen en desequilibrio la vida del runa.

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