DEVOLVER EL PAÍS A SUS VERDADEROS DUEÑOS. Omar Aramayo

Desde la poesía, y una observación atenta  las corrientes internas de lo que sucede mas allá de la propaganda oficial, Omar Aramayo es una de las voces mas actuales en torno al Covid en el Perú. Reproducimos un reciente post  en torno a la inmigración de retorno, solo con la atingencia de que si nos estamos  hablando de peruanos en el Perú, es necesario dejar de hablar en tercera persona. Somos. Inicialmente pensamos reproducir  los comentarios a la semilla que sembró Omar en el FB, pero este también es un terreno para que se filtren opiniones racistas, poco infirmadas, que piensan que los andes  y la amazonia vivimos en el pasado. Las violentas brechas sociales también dan luz sobre formas persistentes de alienación. Ripuy ripuy, pasay pasay.

DEVOLVER EL PAÍS A SUS VERDADEROS DUEÑOS

Los provincianos vuelven a sus lugares de origen voluntariamente, es un decir, digo; más bien, espoleados por el hambre, el virus, la falta de trabajo. Si se lo contaran a Matos Mar, a Arguedas a Churata, seguramente no lo creerían. Si le hubiesen pedido una consultoría a Hernando de Soto, cien mil dólares en el banco, para luego archivar el proyecto, y el hombre quede contento y en silencio, lo habrían celebrado con bombo y platillo. Si se hubiese implementado el proyecto para el retorno, para sacarlos del hacinamiento, del desequilibrio social, de la real falta de oportunidades, de la basura invasiva, de su pérdida de identidad y dignidad, tal vez habría fracasado como fracasan todos los grandes proyectos en el Perú. Olmos fue tragada por la corrupción y por la pérdida de su objetivo que era favorecer a los campesinos y terminó en manos de las grandes empresas. Ni siquiera pueden sacar a los ambulantes de sus puestos para fumigar el lugar.

“El Provinciano”, de Laureano Martínez, aunque el buen Abanto eventualmente aprovechase de los gajes de compositor, dice: las locas ilusiones me sacaron de mi pueblo, y abandoné mi casa para ver la capital. Todo eso se ha venido abajo, la gente quiere volver a su pueblo, porque la capital ya no es la ciudad de mis dorados sueños, y ya no es posible realizar en ella ninguna ambición. El Estado ni las municipalidades ofrecen a población ni salud ni educación ni seguridad, menos trabajo. Covi 19 lo ha demostrado mejor que un científico social, mejor que cualquier investigador de ONG, con mayor eficacia que el ministerio de la mujer y poblaciones vulnerables. Entre la ciudad de mis dorados sueños y mi tierra natal, la opción es marcar mi tierra natal.

Pero Lima, desde la colonia, hace cinco siglos, sigue siendo el centro del mundo para los peruanos y los gentiles, como Delfos en la Grecia antigua, Pekín en Oriente, o Cusco en época de los Incas, solo que no tiene esa magia, el esplendor, solo es la residencia de atroces burócratas, de políticos ladrones, de jerarcas podridos, de intelectuales postergados, de profesores universitarios tratados como gualdrapas, donde el anhelo de ese cuerpo maravilloso y fecundo que es el Perú interior naufraga cada día, de la noche a la mañana. Y donde los migrantes que vienen en busca de sus dorados sueños, realmente no tienen ninguna posibilidad. No hay trabajo y los servicios son cada vez más exiguos. Vaya usted a visitar Ticlio Chico, de pánico.

Las crisis deben ser aprovechadas como oportunidad, repiten los políticos; si es verdad, esta oportunidad debe aprovecharse para reducir y/o regular la migración desmesurada que día a día destruye la estructura nacional, y aprovechar para descentralizar la ciudad de mis dorados sueños. Eso requiere un proyecto de gran envergadura, propio de un equipo de estadistas que entiendan al Perú como un todo nacional. Un solo cuerpo, decía José Gabriel Túpac Amaru. Un cuerpo atendido equitativamente en sus servicios: justicia, seguridad, educación, salud, salubridad, educación, y sobre todo cultura. Una revolución cultural. Y dentro de ello, devolver a los peruanos su territorio, devolverles sus lagos, sus ríos, sus agua hoy contaminadas por la minería, con el engaña muchachos que “la minería es el motor de la economía”. El Perú es el sexto productor de oro a nivel mundial, y cuarto de estaño; la pregunta de rigor: ¿en qué favorece a los peruanos? Digo, a los peruanos, no a los lobistas, no a los medios, ni a los funcionarios del ministerio y minas, ni a los presidentes de la república apátridas, que esos andan forrados hasta la décima generación, como los Prado, los Diez Canseco, y otras hierbas del campo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s