SAQSA AYAPINTUNAYUQ ALMACHAMANTA Y LAS PRESEAS OBTENIDAS POR UGO CARRILLO PARA LA LITERATURA APURIMEÑA. Niel Agripino Palomino

El tayta Ugo Carrillo, el antropólogo, el cantante, el político andino, apurimeño para más precisión ha coronado a la literatura apurimeña este año y en dos oportunidades. En los momentos más críticos de esta pandemia como para amainar el dolor y el miedo, los jóvenes del Consejo Regional de la Juventud de Apurímac, iniciaron los encuentros virtuales de la literatura apurimeña, hecho sin precedentes que me tocó conducir. En esos domingos en que mostrábamos lo mejor de la literatura apurimeña, como para ratificar que la literatura apurimeña está en su mejor época, el maestro Ugo Carillo era anunciado como ganador ya del Premio Internacional de Cuento Qosqo T’ikarinampaq, 2020 y del prestigioso premio Cuento de las Mil Palabras 2019, de la revista Caretas en su versión quechua. Con estos dos premios para la literatura apurimeña y con el Premio Nacional de Literatura en lenguas originarias otorgado al poeta Washington Córdova por su poemario Entre la lluvia y el viento, se puede afirmar que este fue el año 2020 de la literatura apurimeña.En efecto, Ugo Carillo ha recibido dos premios uno internacional y otro nacional por dos de sus cuentos. El primero por Cuando las almas se fueron dejando solo el olvido, un cuento largo o una novela corta de tres capítulos subtitulados como olvidos, que acaba ser editado por Inkari Editores de Cusco y fue con la que justamente ganó el premio internacional y el segundo por Saqsa ayapintunayuq almachaaaanta. Me referiré, por esta vez y con mayor detalle, a este último. Se trata de un cuento quechua moderno, no solo porque deja de lado las manidas historias, que en realidad son meras recreaciones de los ancestrales relatos orales quechuas, sino porque está ambientado en Lima de estos tiempos; porque la narración no está hecha en tercera persona como es habitual en los cuentos quechuas, sino por un narrador homodiegético o protagonista; porque maneja con acierto la técnica del Inmedia res e Icerberg, bien pontificados por los maestros de la narrativa y; porque, en el cuento hay mudas cronotópicas y juega con los planos de la realidad. Esto es lo que he venido reclamando a los escritores quechuas, modernizar, hacer un chhapchiy o sacudida de nuestra literatura en cuanto a temática y técnica.Hay que dejar de “escribir”, relatos de cóndores, zorros, apus, ratones, toro illas que salen de las lagunas, los condenados, etc. Y con total conchudez considerarse autor de dichos relatos cuando en realidad se es, apenas, un compilador. Hay que dejar las punas y las historias archiconocidas y escribir en quechua el drama del hombre de este siglo. Hay que escribir en quechua historias ambientadas en las grandes urbes, escribir ciencia ficción en quechua, hacer tecnotextos, modernizar como Rubén Darío hizo con la poesía en lengua castellana incorporando el verso libro y la prosa poética o como hicieron los vanguardistas con los collages y caligramas. “Las obras de arte son provocaciones” dice Arnold Hauser. Si no escribimos en quechua como hombres de este siglo, sino somos capaces de modernizar a la literatura en runasimi, ¿de qué sirve ser escritor quechua de estos tiempos?, ¿qué sentido tiene escribir un relato o un poema más, si eso estará condenado al olvido por más premios que tenga? Si Arguedas y Kilku nos heredaron una poética quechua, ¿qué heredaremos nosotros a los que vienen atrás? ¿Los mismos versos o relatos de nuestros abuelos? Parece que Ugo Carillo se hizo las mismas preguntas y ha decido renovar la cuentística quecha con técnicas modernas y esa es su mayor cosecha y su mayor herencia a los cuentistas quechuas del futuro. Pero, la renovación de Carrillo está también a nivel del lenguaje, él no va a los purismos ni busca equivalencias de vocablos extranjeros en frases quechuas que no entran a la cognición de un quechua-hablante, Carrillo, como cualquier runa quechua inteligente, quechuiza los extranjerismos. Eso también es modernizar la narrativa quechua. Verbigracia: “almachas” del castellano alma, “chiplapayan” del castellano chiflido. Con esto, cuento sobre cuento, Ugo Carrillo ha consolidado su propio estilo, no hay influencia de ningún otro escritor apurimeño anterior. Eso es un gran logro una liberación de la luz umbría del tayta Arguedas que opaca a los escritores apurimeños que lo imitan en estilo. Pensé que podía haber una influencia de J. J. Flores en autor andahuaylino. Por lo menos en este cuento, no la hay. Ugo es Ugo, señores. Ya ningún crítico podría “elogiarlo” que escribe como tal o como cual narrador y eso es, perfilar un estilo, confirma su condición de creador nato.Volviendo al cuento Saqsa ayapintunayuq almachaaaanta. Se trata de un buen y moderno cuento quechua como ya dije y el premio Las Mil palabras es merecido. El relato de es una preciosidad, una joya de la mejor tradición de Lo Real Maravilloso. ¡Veamos! En un relleno sanitario de Huachipa, un cadáver acaba de ser despertado por un huayco. Inmediatamente pide auxilio. Esta alma en pena estuvo olvidada mucho tiempo en ese basural, pero el recordado y davastador aluvión de febrero del año 2017, lo vuelve a su condición de humano sentipensante de un runa quechua. Él fue enterrado hace tiempo sin las necesarias acciones de un funeral: sin cajón, apenas envuelto en un costal de yute. Un hombre cojo que se dedica al reciclaje, es interpelado por el alma, pero no le escucha. Más bien, quien si logra escuchar es un perro. Este adorado animal, como el perro Wayra de Rosa Cuchillo de Colchado, se encargará de guiarlo por las calles de Lima Cercado y La Victoria. Mientras la historia se desenvuelve, para darle tensión, Carrillo, mediante un flash back hace que el alma cuente la historia de la violencia política y su vínculo personal del actante con este hecho. Se incorpora también la hazaña de Evangelina Chamorro, la mujer aquella que supo vencer al huayco y toda enlodada salió para alegría nuestra. El alma es la memoria viva, el testigo vivencial de todas las atrocidades que cometieron contra los campesinos los de SL y el mismo Estado. Como testigo, cuestiona a la CVR. Ningún humano es capaz de reconocerlo al protagonista alma en las calles de Lima, solo los perros que en cuanto los perciben, echan ladridos. Pero, dotado de esa invisibilidad, como Garabombo de Scorza, él los mira, los reconoce y sabe sus vidas, pues la mayoría son sus paisanos.En una narración bien hecha, pasado y presente; los Andes y Lima; narrador y personaje; reciclador, alma y perro; vida y muerte, nos conducen a un final inesperado.El cuento quechua de Carrillo conmueve y entretiene, sacude y subvierte el alma del lector. Eso es lo que el genio Borges pide para el cuento en su Informe de Brodie. Con todo, Ugo Carrillo es un narrador con talento y talante, uno de los mejores que tiene Apurímac en la actualidad. ¡Chayllam!

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