Poemas de Virinhuaira. Ruben Urbizagastegui-Alvarado

Ruben Urbizagatesgui comparte una bella seleccion de la posible segunda edicion de Virunhuaira

RUBÉN URBIZAGÁSTEGUI-ALVARADO

Miembro del grupo Hora Zero.

Poemas para posible inclusión en la segunda edición del libro “Virunhuaira”

EL CIELO ES UNA MANTA AZUL

que se extiende cóncava sobre mi sombrero. Acobija a las montañas. El viento sopla y se doblan los trigales. Vuelan las hojas de los eucaliptos. De pie sobre la cresta del Wascay el cielo es denso azul celeste y las montañas verdes esmeralda. Desde aquí puedes ver los bueyes y las ovejas correteando sobre el pasto. Y allá abajo ese puntito oscuro es Jhonel Pacheco cruzando la plaza de Virunhuaira.

ENTRE EL POLVO Y EL VIENTO DE LOS CAMINOS

el tiempo fluye alborotado y retozón. Oigo los cascos de un caballo trotando en el camino. ¿Quién estará mirando ahora el extraño candor de la luna? El polvo y el viento forman pequeños remolinos. Danzan en el camino. Se levantan bajan vuelven a danzar. Los oquedales son ahora intransitables. El viento que llega del este sopla paz en los corazones. De bajada ya casi estoy llegando a Virunhuaira.

SENTADO EN MEDIO DEL SILENCIO

toco la guitarra y me pongo a cantar. Oscura es la noche en Virunhuaira. Desde la quebrada del Kutaj bajan el canto de los grillos y las ranas. Cantan las lechuzas. Los perros aúllan. Como tarda en llegar la luna nueva de agosto.

LOS RAYOS DEL SOL ABRIGAN LAS CABAÑAS

Las vacas y los borregos se amontonan en el camino retornando a sus corrales. En la puerta de una choza un abuelo espera el regreso de su nieto. Un comunero lampa al hombro fuma un cigarrillo y ríe con sus amigos. Los niños apartan los becerros. Las mujeres alborozadas cargan la leche fresca. Las vacas y los borregos uno a uno van saliendo a los pastizales. El sol perezoso se extiende en las montañas amarillas.

PADRECITO APU HUALCÁN

Como eres de azul en las tardes de primavera. Casi anocheciendo. Orgulloso con tu bufanda blanca colgándote del pecho. Los flecos resbalando hasta tu cintura. Tu deshielo deslizándose a gotitas para formar el rio de Virunhuaira. Bajando mansito bañando la quebrada. Pasas cantando al lado de los eucaliptos y las retamas. Lavando los pies de la hierba santa, del quebrollo, del chilco. Hasta caer vertiginoso en la catarata de Caihua. Juntándote con el rio viejo que viene de Gorgor. Apu Hualcán, padrecito, abuelito nuestro, vete pues a visitar el mar de Barranca.

LLUEVE EN LAS ALTURAS

y el rio baja bravo disparando truenos y relámpagos por los ojos. Echando espuma por la boca. Furioso devora los palos del puente de Virunhuaira. Allá se van cabalgando el barro los troncos de eucalipto. Quién sabe cuánto tiempo estaré sin visitar a Blanca Salazar en el poblado de Rajanya.

ya se va ya se va

la luna ya se va

me pregunto cuándo será

cuándo que te vuelva a ver

ELLA CANTA COMO LOS PÁJAROS

Digo yo, los pájaros cantan como ella. Mejor decir, que ella canta para los pájaros. Mejor dicho, es decir, los pájaros le cantan a ella: el pájaro choclero, el tartamudo periquito, el loro de curvo pico. Una mariposa vuela y se posa sobre sus ojos. Los pájaros siguen cantando. El tunqui, el guácharo, el periquito y el loro bullanguero. Una mariposa azul aletea sobre los campos. Una muchacha recoge malvas. Se acomoda el sombrero. Una manta verde: son los alfalfares: flores moradas, amarillas, violetas: retamas, caléndulas, azucenas, amapolas, adormideras, achiras. Y los pájaros siguen cantando, digo, es un decir, ella sigue cantando como los pájaros, con los pájaros, para los pájaros: el águila mora, el soterrey colillano.

Me he de ir

No he de volver

En la puerta de tu casa

Ya no me has de ver

Los pájaros siguen picoteando las malvas, la lengua de vaca, la congona. Riendo. Cantando. Carcajeando. Es la vida digo yo. Ella sigue cantando, digo, es un decir: buhos, lechuzas, vencejos, chotacabras, gallinetas, roscones, cantan. Para ella con ella. Ella canta para el quitrique guamero, el sabanero de cejas amarillas, el semillero pico de oro, el chirigüe, la candelita. Yo solo escucho. Pucha no cantar como los pájaros, digo yo, como ella canta, como los pájaros, para los pájaros.

LENTO Y SIN PRISA SUBES LAS MONTAÑAS

como no queriendo bajas las quebradas. Atraviesas cordilleras descansas en los abrevaderos. Mansamente vuelves a subir y a bajar quebradas y barrancos. La senda se hace larga y lejana. Distante. Ahora vamos bajando la punta del Pariacayán para subir las faldas del Huayrapurún. Descender la curva del Pumacancha. Bajar las laderas de Lascamayo es pesado. Más pesado es doblar la cresta del Ruiruscancha. Volver a bajar por sus vertientes hasta el puquio de Huramaza. Descansar la noche. Encender el fogón, caminar bajo las estrellas. Seguir avanzando. Subir y bajar, volver a subir, volver a bajar. Arriero, arrieritoooo, caminito de llamas, angosto sendero en la cresta de las montañas, por las montañas, bajando las quebradas. Subiendo los barrancos. Sin prisa sin pausa. Bajando las quebradas.

Caminito de llamas alegría del rio

Yo aquí me desespero y tú eliges una flor

ORGULLOSA FLOR DE CABEZA AMARILLA

¿Qué es eso de nombrarte Taraxacum officinale? ¿Quién te llama por tantos nombres? Achicoria amarga, achicoria amarilla, amargón, lechuguilla de viejo. ¿Quién te puso tantos apodos? Solo los que no saben quién eres ni para qué eres buena. En Virunhuaira simplemente te llamamos diente de león. Orgullosa flor de crespos cabellos amarillos. Te encontramos en los caminos, cerca del agua. En el verano vistes de blanco y los niños soplan tus vestidos. Allá van tus peludos trapos dispersándose por el aire. Una nube de polvillo blanco sopla que soplan los niños de Virunhuaira. En las tardes té de tus hojas y salir corriendo a mear detrás de los eucaliptos. Si los comuneros no tienen apetito agua de tiempo de tus hojas. Café de tus raíces. ¿Mal del hígado? allá van tus hojas al agua hirviendo. Llagas heridas o moretones, tus hojas machadas como emplasto. ¿Quién dice que no sirves para nada? Debe ser algún poblano de Lima o las europas. No saben cuidarte. No saben amarte. Flor orgullosa de cabeza amarilla.

EL AGUA TE LLORA EL DIA ENTERO

Y tu ni te enteras. Talvez te diviertes. A lo largo de las acequias. A la orilla del rio. Siempre mojado. Siempre riendote del agua. Larga cola de caballo. Plantita sin flores, plantita de dos tallos. Colgado a la sombra de las casas. En manojos, danzando bajo el alero. Sigues riendote. En la tasa de los comuneros, sigues divirtiendote. Riendo, danzando, curando.

UNA PALOMA SE ESPANTA

y vuela sobre el espacio azul. Las ramas del molle tiemblan, se mecen. Los frutos rojos almendrados se balanzan pero no se caen. Acomodo algunas pepitas en mis bolsillos. Me detengo a contemplar la subida de Juytuchacra. Me falta un largo camino por recorrer. Diviso unos mitos verdes todavía y una que otra mariposa amarilla cruza el camino. Las cigarras cantan. Debo seguir subiendo si quiero llegar al poblado de Ahuas antes del anochecer.

VISITO EL PUEBLO DE GORGOR

Aquí soy extranjero. Nadie me conoce. Truenos y relámpagos. Y todo es agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua agua

                              a    a    a    a   a    a

                              g    g    g    g   g    g

                              u    u    u    u    u    u

                              a    a    a     a   a   a

Perdí mis zapatos. Camino descalzo.

CON EL RESPLANDOR DE LA LUNA

amarillando sobre los cabellos blancos de las montañas, de las alturas los comuneros bajan cantando. Descargan sus arrobas. La plaza de Virunhuaira se llena de niños y alegría. Los caballos lucen cansados. Un búho vuela y se pierde entre en los eucaliptos.

LA LLUVIA CONOCE SU PROPIA TEMPORADA

y llega justo en el momento preciso. En la noche se desliza con la brisa. Silenciosa moja todo lo que encuentra a su paso. Las nubes se vuelven oscuras y los caminos resbalosos. El alba nos muestra Virunhuaira empapada y tiritando. Las aguas goteando de las calaminas. Inclinadas las ramas de los árboles.

CON LAS PRIMERAS LLUVIAS

retoñan las plantas y los pastos. Las perdices cantan alegres y retozan los gorriones. Las montañas se cubren de verde y las flores lucen aún más frescas todavía. Un pétalo vuela y el viento se lo lleva lejos lejos.

CUANDO LLUEVE

agradable es dormir bajo techo seguro. Música de lluvia en las calaminas de los techados. La lluvia golpea fuerte y danza sin acobardarse en los campos. Por todas partes se oye el canto de la lluvia. El viento y la lluvia susurran en nuestros oídos. Palpitan en nuestros corazones. Me pregunto cómo amanecerán los maizales y los alfalfares en Virunhuaira.

LOS SOLDADOS SUBIERON HASTA ESTAS MONTAÑAS

buscando guerrilleros de sendero luminoso. Solo encontraron nubes, frío y una lluvia finita intermitente. Los comuneros cosechaban papas y pastaban sus ovejas. Los soldados se llevaron las papas y las ovejas. También a los jóvenes y a las mujeres. Nunca supimos donde los enterraron.

A TI TE CONOZCO HAMBRE

(a la manera de Juan Ramírez Ruíz)

Te conozco. Tú rebuscabas por mí, hurgando en mis bolsillos huecos y desgajados. Y me encontrabas mirando el suelo, el cielo y los gallinazos. Siempre solo y absorto. Intentando adivinar mis errores con mis cien manos y mis cien dedos extendidos. A ti te conozco hambre, te conozco. Tú mecías mi mente con un zumbido permanente. Ese dolor de cabeza que no se apaga. Que no desaparece. Ese zumbido que ya es parte de mí, de mi cuerpo. Que ya es yo. Que yo es ya. A ti te conozco hambre, te conozco. Pero si oscuro y sucio corre el río rímac, lo que ocultas corre más sucio y oscuro todavía. A ti te conozco hambre. Te conozco. Tú ya no me puedes engañar. Te conozco.

Solo he salido solo de mi casa

Con el destino con sé para dónde

VENGO A BUSCARTE EN ESTOS CAMINOS

En estas rocas, en estas aguas, en estos pajonales. Tus ovejas desaparecieron. Tus vacas desaparecieron. El aire, el sol y las montañas permanecen. Las rocas permanecen. Inmutables. Vengo a recorrer tus pasos en estos caminos madre. Ushaaaaa oigo cantando a las tayas, a los pajonales. Ushaaaaa oigo tu voz llamando a tus vacas. La negra, la pinta, la colorada con su campanita colgada al pecho corren a tu encuentro. Lamen la sal de tus manos. Se regocijan. Tu perro salta, corre, ladra, mueve la cola. Se regocija. El viento sigue cantando. Ushaaaa ushaaaaaaa a las tayas, a los pajonales. Madre, Siscay tiene el rastro de tus pisadas. ¿Como no buscarte entonces? ¿Como no seguirte?

¿Pajonal pampa porque lloras?

¿Pajonal pampa porque sufres?

¿Acaso tu eres como yo?

Solitito en este mundo

JRR CRUZA EL PUENTE DE PALOS DE VIRUNHUAIRA

Tulio Mora mira los eucaliptos y las retamas. Frente a un espejo MMM sonríe mirando a JRR cruzar el puente y a Tulio absorto frente a los eucaliptos y las retamas. Yo tomo esta fotografía.

ESPERA A DÓNDE VAS APRESURADO?

Descansa tu caballo sudoroso mostrenco y pajarero. Vamos a tomarnos una cervecita (cervecita blanca caraceña). ¿Te vas para Lima? ¿Vas a dejar estas montañas? (Eso no se toma sin su dueño). Las nubes en estas montañas se mueven, caminan, nos envuelven, van alejándose (Si es que lo has tomado caro cuesta). Yo no me iré (Veinticinco libras la docena) no me iré. Salud compa. Papagayo choclero, tú que vuelas alto y ligero, llévate esta carta para mi amigo Juan Ramírez Ruíz. Dile que deje de vagar jodido en Lima, que se venga. Que sea feliz en estas montañas. No hay de otra, se va a morir. Lima lo va a matar. Juan vente, vente ya. Virunhuaira te espera poeta. Pucha Juan vente, corre, salta, brinca, vente ya. ¿No te dije? Ya te moriste.

YA NO ESTÁ LA TÍA LOLA

a la que enterraron después de ese gran huayco cruzando a huaro el río de Virunhuaira. Ya no está Pía Tena Verano. No está más la tía Valencia Verano. Mi madre también partió. Este poblado por primera vez me parece triste. Al subir la lomada de Macla los eucaliptos parecen doblarse. Los tumbos yacen dormidos. Los mitos tienen las orejas gachas.

He llegado o no he llegado

Linda palomitay

En la puerta de tu casa

Forasterito soy

Sin consuelo estoy

Las lágrimas riegan mis mejillas. Corren por la acequia. Llegan al rio de Aray. Se espuman en el mar de Barranca. Forasterito estoy. Sin consuelo soy. ¿He llegado o no he llegado, linda palomitay? Ya no es lo mismo llegar a Virunhuaira. Puta vida.

LOS POETAS BEBEN Y SE EMBORRACHAN

Cantan canciones de la guerra civil española. Juran que se irán a vivir a París y se morirán en Europa. No conocen a la Pastorita Huaracina ni saben las canciones de la Flor Pucarina. Algunos apenas tararean Adiós Pueblo de Ayacucho. Yo prefiero caminar y cantar las canciones de Pelayo Vallejo.

EL VERANO ENTRA POR MI VENTANA Y ME ASALTA POR LOS POROS

Ahhh me desperezo en la cama. Estiro los brazos y bostezo. Pero bien en seguida el grillo mañanero me llena con tu voz. Me acerca a tus ojos, a tu luz. Te siento entonces pegada a mí, en mí, galopando por mis venas. Y mi corazón saltitando canta

papel de plata tuviera

plumita de oro quisiera

Plumita de oro para escribirte que me gustas como eres. Que quisiera enredarme en tus cabellos. Descender por tus cuencas y vertientes hasta tus praderas. Explorar tus ríos, cañadas, hondonadas. Papel de plata para decirte las ganas que tengo de rodar en la cama contigo. Sumergirme en tus charcos y barrancos. Tu jardín de las delicias. Sentirte así calientita y mojadita. Escucharte gemir, pegada a mí, en mí, galopando por mis venas.

ayyyy palomitay

hasta cuando estaré yo sufriendo

Ahh el viento, el sol, la lluvia. Campo abierto y cielo azul en la mañana. Junto a ti. Pegadito a tu dulzura. ¿Ya ves cómo me tienes?

EL POETA HA DEJADO DE SER LA VOZ DE SU TRIBU

Dicen que dijo José Emilio Pacheco. ¿Estás seguro de lo que dices José Emilio? Preguntó la congona, agarrándose firme como una garrapata a la cresta de una roca. Arriba bien arriba, detrás de las nubes. La congona, congonita. Alta, esbelta, como un espantapájaros riéndose a carcajadas.

TE ESCONDES EN LAS PUNAS

entre rocas y laderas vives. Dicen que eres de la familia de las ranunculáceas, de las senecio tephrosioides. Qué nada, eres más andina que yo aunque te llamen huamanlipa, huaman hembra, huamanrripa verdadera. Qué importa que te describan como rizomatosa. Como rizoma cubierta de hojas basales arrosetadas pecioladas. Jajay me rio de esos trabalenguas. Yo solo te llamo huamanrripa. Dicen que eres pectoral y béquico. Los comuneros de Virunhuaira saben que eres remedio para la tos, bronquitis, bronconeumonía, asma, afecciones del pecho. Tus hojas frescas o secas para preparar la tisana. Los comuneros te cantan y yo también te canto. Siempre.

Huamanrripita hierbita del campo

Todos me dicen que eres tú remedio

Si eres remedio cura pues mis males

Si eres veneno quítame la vida

Hummm con miel de abeja o chancaca. Y nada mejor que en un calentao con manzanas verdes y naranjas. Hummm huamanrripita huamrripita hummmmm plantita milagrosa. Cura pues mis penas. Cura pues mis males. Cura pues esta nostalgia de mi pueblo. De su gente.

PARA DISFRUTAR UNA PAPA HUAYRO

Debes saber cómo sembrarla. No es comprarla en el mercado. No es solo empujarla a tu agua hirviendo. No es de comuneros. Para disfrutar una papa huayro, roja, media morada por dentro, casi al centro amarilla. Debes amar la tierra, observar el sol, la luna y las estrellas. Toda mata tiene su tiempo y lugar. Debes entender el lenguaje de las lluvias y las estaciones. Protegerla de las heladas y granizadas, del mucho viento y mucha agua. No es solo abrir la tierra con una reja o una taclla. Saber guiar la yunta, mover bien el arado o sacudir la champa. Es preciso rotar la tierra. Descansarla un tiempo. Hablar con ella despacito casi como cantando. Cuanto más arenosa la tierra más hermosas las hojas y las flores. Más dulce el sabor de los frutos. Debes saber colocar la semilla. Sin prisa sin pausa. Escuchar a los apus. Ofrecer hojas de coca y aguardiente es necesario, pero no suficiente. Debes entender el corazón de la tierra. Ser la tierra, el sol, el aire, el viento y las estaciones. Así en mayo tendrás un plato lleno en medio de tu mesa. Un pedazo de queso y ají de rocoto rojo picante. Un poco de sal, un puñado de huacatay bien molido en tu tunay y cebollita china: la más fina, la más delgada. Si estás con los tuyos, mejor. Tu mujer, tus hijos, tus hermanos. Eso es de comunkunas. Solo así se disfruta de una papa huayro. Nunca lo olvides.

ALTA MALEZA PERENNE Y ESPONTÁNEA

En Virunhuaira habitas las acequias, los bordes de los caminos. A veces entre los maizales, los campos de cultivo. En casa sobre el plato te conviertes en espinaca o acelga, ensalada de hojas tiernas. Mezcladas con hojas verdes: eres guiso, sopa, tortilla, torreja arrebosada. En infusiones de hojas secas eres jarabe para la tos, para afecciones de la boca, para las vías respiratorias. Llantén diurético y digestivo. Llantén para cicatrizar penas y heridas. Llantén para quemaduras de la piel. Aliviar picaduras de insectos. Extracto de llantén para reducir el azúcar en la sangre, la infertilidad masculina. Quien no te va a querer plantita de buena leche, plantita milagrosa, alta maleza perenne y espontánea?

ENTRE LA NIEBLA QUE ENVUELVE LA MONTAÑA

Un cactus altanero nos amenza con sus espinas y las hortigas nos fustigan los talones. Pero el anaranjado antahuay se nos hace agua en la boca aun si las espinas pinchan nuestras manos. Y nos llaman y nos provocan, nos llaman y nos provocan, escondidos entre los cactus, detrás de las hortigas, entre los murucchos de agujosos dedos, entre las tayas de crespa cabeza. A lo lejos se escucha ese huayno diciéndonos que nos vayamos, que ya es tiempo de heladas y deshielos. Pero respondemos con nuestro canto de mayo, de las papas negras, rosadas, amarillas:

Neblina blanca del mes de mayo

Neblina blanca del mes de mayo

Solo tu sabes mis esperanzas

Solo tu sabes mis ilusiones

Es mayo en Siscay. Las vizcachas nos divisan y se esconden haciéndonos muecas con sus dientes de sable. Nos divisan y se esconden debajo de esas piedras con cactus, hortigas y el antahuay que nos llama y nos provoca. Se nos hace agua en la boca. Mayo mayo. Aun hay niebla en el horizonte.

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