Un poema de Sebastian Salazar Bondy y una novela olvidada. Fredy Roncalla

Un poema de Sebastián Salazar Bondy y una novela olvidada

Fredy Roncalla

De la poesía y escritura en general suelen quedar algunos poemas y páginas que vuelven de cuando en cuando a regar el desierto y la chacra eriaza en la que nos hemos convertido. Los Heraldos NegrosMasa,  Mundo al reuesCanto Coral a Túpac Amaru,Cinco razones puras para apoyar la huelga,Tupac Amaru Taytanchikman, e Irma Gutiérrez  son algunos poemas que en este breve recuento acompañan a “Todo esto es mi país” de Sebastián Salazar Bondy sobre quien es, parcialmente, esta nota.

Descubrí a Sebastián Salazar Bondy en la biblioteca Olin de Cornell, a la que tenía acceso por trabajar con Billie Jean Isbell, que en paz descanse. Ser su asistente me  daba el derecho a una hermosa oficinal en Mac Graw hall, y a los interiores de la increíble biblioteca de Cornell, donde encontrabas hasta publicaciones a mimeógrafo de poesía joven del Perú. Y te permitían sacar los libros por seis meses, para que te transmitieran las ideas aunque sea por osmosis. Fue así que accedí a “Lima la horrible” que leí de cabo a rabo deslumbrado y desolado por cómo lo “horrible” era, acertadamente, una metáfora cabal de una Lima, que pintaba de gris el capitulo más corto de Moby Dick. Pero el poema Todo esto es mi país, que reaparece periódicamente en las redes, fue  una  experiencia epifánica, irrepetible, que mostrando la hermosa y terrible dualidad del país, marcó algo en este lector. Días en que también leí  la poesía de  Margaret Atwood, la historia de de Jhon Lame Deer, Homenaje a los indios Americanos de Ernesto Cardenal, The Trikster de Paul Radin, Vidade E. E Cumnigs, a un loquito chupaco de Hollywood, y a Bajtin hablando del carnaval y Rabelais. Si bien me queda la duda de haber visto a estos dos últimos  tirándose unos rones rascabuches en una chingana de mala muerte en el mercado de Caquetá y Zarumilla,  tengo la certeza que  todos ellos tenían un manejo cabal del idioma, y que sus palabras fluían  musicales y  certeras como camino  de la poesía.

Pero también estaban  la Nueva Coronica y buen Gobierno deWamán Poma, y “Relacion de antigüedades de este reyno”de Pachacuti Yamqui Salcamayhua, padres de la literatura peruana. Los leí en edición facsimilar, de su puño y letra, palabra por palara. Y supe desde entonces que el lenguaje oficial, estándar, castellanituy peruano de la academia, es apenas una herramienta como cualquier otra. De lo mucho que se ha escrito para entender a estos autores seminales, se suele dejar de lado que para abordarlos uno tiene que dejar de lado todas sus preconcepciones del lenguaje y aprender de nuevo, de lo contrario solo trataremos de forzar sus textos a nuestras preconcepciones e ignorancia.  Sea como fuere, así “mal escritos” o en español andino o hibrido, esos dos textos son fundamentales en la cultura peruana. La historia y la poética de la cultura no existe sin ellos. Salvo el Manuscrito de Huarochirí y los Comentarios realeslos demás textos contemporáneos son viruta de curas y cronistas toledanos. La Nueva coronicacomo objeto artístico, de dibujo y diseño grafico, donde las palabras hibridas chillan como putas, es un poema integral inagotable. Y el croquis del universo de Pachacuti Yamqui, es acaso  el poema concreto y visual mas estudiado en los andes. Ambos muestran  territorios compartidos entre el mito, la oralidad, lo sagrado y la escritura lineal, como se ve en la sección dedicada al Amaru por Pachachuti Yanqui, cuya referencia a Tupac Marau I y II  presagia también el realismo mágico  y al  Misitu. 

Si bien me queda pendiente leer a Garcilaso, hay otro texto que encontré en la biblioteca. No recuerdo ni el titulo ni el nombre del escritor. Pero era una edición pulcra, bien cuidada y redactada, con un español finísimo, casi un tratado de moral, que  contaba de cómo la esposa del autor se había ido con otro. Y que al autor el acto le daban pena por ella, y su falta de solvencia moral. Es decir un texto increíble, una sublimación de un  dolor profundo en la máscara de la conmiseración. De los millones de libros y paginas que se escriben sobre los temas mas inverosímiles y que uno olvida al momento de haberlos visto,  este libro se me ha  queda gravado desde ese lejano 1976, cuando me sorprendió  que un tema tan personal, de un moralismo no acostumbrado, y en el fondo banal, fuera plasmado en un texto impecablemente escrito con todas las reglas habidas y por haber del castellano. Un texto escrito que no decía nada, al lado de  otras maravillas que pasaban por mis manos.

En esta época tan convulsa en el Perú, donde la batalla por el país e también una batalla por el lenguaje, y donde se ha reclamado una y otra vez el español “bien hablado”, sin saber de qué se trata, esa novela  me hace recordar que la pulcritud formal puede acusar un vacío de contenido, como es el caso de la prensa de derecha, cuya relación con la verdad ha dejado de existir. He recordado también que ha llegado el momento en que  los registros híbridos de un país tan diverso como el nuestro empiezan dar las pautas. Pero la ternura de esa incógnita  novela  ha sido borrada por la abyección y maldad con que la derecha suele esconder sus vacíos.

Llegado a este punto  mejor hubiera visto a los loquitos de la chingana del padre del Tiki, el  faite mas famosos del barrio y lejano precursor del tiki taka tomándose unos tragos con Marilyn Monroe,  Aledaida, dona Felipa, Pantragruel, Humareda, Grover Gambarini, y Pepe Rejas que ya empezaban a cantar Barrio Piñonate, Plaza dos de Mayo Te espero allá en el barpara armar un tono de antología.

Pero   mejor volver a leer, al cabo de varias décadas, este país clavado a martillazos:

TODO ESTO ES MI PAÍS

Mi país, ahora lo comprendo, es amargo y dulce;

mi país, es una intensa pasión, un triste piélago, un incansable manantial de razas y mitos que fermentan;

mi país, es un lecho de espinas, de caricias de fieras,

de muchedumbres quejumbrosas, y altas sombras heladas;

mi país es un corazón clavado a martillazos,

un bosque impenetrable donde la luz se precipita

desde las copas de los árboles y las montañas inertes;

mi país es una espuma, un aire, un torrente, un declive florido, un jardín metálico, longevo,

hirviente que vibra bajo soles eternos

que densos nubarrones atormentan;

mi país es una fiesta de ebrios, un fragor de batalla,

una guerra civil,

un silencioso páramo cuyos frutos son jugosos,

un banquete de hambres, un templo de ceremonias

crueles,

un plato vacío hacia la nada,

un parque con niños, con guitarras , con fuegos,

un crepúsculo infinito, una habitación abandonada,

un angustioso grito, un vado apacible en el cual se celebra la vida;

mi país, es un sepulcro en medio de la primavera,

una extraña silueta que abruma con su brillo de soledad,

un anciano que camina lentamente, un ácido que horada los ojos, un estrépito que apaga 

todas las músicas terrenales, un alud de placeres,

un relámpago destructor, un arrepentimiento sin culpa, un sueño de oro,

un despertar de cieno, una vigilia torva,

un día de pesar y otro de risa que la memoria confunde, 

un tejido de lujo, una desnudez impúdica, un áspero latido, un golpe de vida un soplo de muerte,

una impaciente eternidad;

mi país es un recuerdo y una premonición,

un pasado inexorable y un porvenir de olas,

resurrecciones, caídas y festines;

mi país es mi temor, tu ira, la voracidad de aquél,

la miseria de otro, la defección de muchos,

la saciedad de unos cuantos, 

las cadenas y la libertad, el horror y la esperanza,

el infortunio y la victoria,

la sangre que fluye por las calles hasta chocar con el horizonte y de ahí retorna como una resaca sin fin;

mi país es la mujer que amo y el amigo que abrazo 

tan solo por amigo, 

el extraño que te sorprende con su odio

y el que teda la mano porque quiere;

mi país es la ventana a través de la cual miro la tarde,

la tarde que cae con sus ramos de melancolía 

en mi pecho,

y el agua matinal con que limpio mis pupilas

de imágenes sucias,

el aire que respiro al salir de mi casa cada día,

y la gente que se precipita conmigo

a los quehaceres sin sentido, el trabajo, la fatiga,

la enfermedad, la locura, el pensamiento, la prisa.

la desconfianza, el ocio, el café, los libros,

las maldiciones;

mi país es la generosa mesa de mi casa

y los rostros familiares

donde contemplo la marea incansable de mi dicha,

el cigarrillo que consumo como una fe que se renueva y el perro cuya piel es cálida 

como su amistad;

la aventura de existir y el orden en que elijo 

mis sacrificios;

mi país es la cárcel, hospital, hotel y almacén,

hogar, arsenal;

mi país es hacienda, sembrío, cosecha;

mi país es escasez, sequía, inundación;

mi país es terremoto, lluvia, huracán;

mi país es vegetal, mineral, animal;

mi país es flexible, rígido, fluido;

mi país es líquido, sólido, inestable;

mi país es republicano, aristocrático, perpetuo;

mi país es cuna, tumba, lecho nupcial;

mi país es indio, blanco, mestizo;

mi país es dorado, opaco, luminoso;

mi país es negro, amarillo, cobrizo;

mi país amable, hosco, indiferente;

mi país es azúcar, tungsteno, algodón;

mi país es plata, nieve, arena;

mi país es rudo, y delicado, débil y vigoroso,

angelical y demoniaco;

mi país es torpe y perfecto;

mi país es enorme y pequeño;

mi país es claro y oscuro;

mi país es cierto e ilusorio;

mi país es agresivo y pacífico;

mi país es campana:

mi país es torre;

mi país es isla;

mi país es arca;

mi país es luto;

mi país es escándalo;

mi país es desesperación;

es crisis, escuela, redención, ímpetu, crimen,

y lumbre, choque, cataclismo

y llaga, renunciación, aurora,

gloria, fracaso, olvido;

mi país es tuyo,

es mío,

mi país es de todos,

mi país es de nadie, no nos pertenece, es nuestro, 

nos lo quitan,

tómalo, átalo, estréchalo contra tu pecho,

clávatelo como un puñal, que te devore,

hazlo sufrir, castígalo y bésalo en la frente,

como a un hijo, como a un padre,

como alguien cansado que acaba de nacer,

porque mi país es,

simple, pura e infinitamente es,

y el amor canta y llora, ahora lo comprendo,

cuando ha alcanzado lo imposible.

(De Conducta sentimental)

3 comentarios en “Un poema de Sebastian Salazar Bondy y una novela olvidada. Fredy Roncalla

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s