El petróleo y la pandemia. Pedro Favaron

Por si aun no sabemos que el petroleo, o el gas no significa ningun beneficio a ls comunidades nativas, como tampoco lo hacen las “romatizadas vacaciones etnograficas y sicotropicas” amen de la complacencia y complicidad de algunos dirigente, el presente articulo de Pedro Favaron es bastante esclarecedor.(N del E)

Según denuncian los comuneros de una comunidad nativa de Yarinacocha, una empresa del Estado (de cuyo nombre, por motivos legales, no quiero acordarme) le entregó en efectivo el monto de 700 soles al jefe de dicha comunidad. La escueta suma fue dada con el “altruista propósito” de paliar las necesidades de los comuneros durante la inmovilización social decretada por el gobierno. El jefe en cuestión, sin embargo, tras recibir el dinero, no convocó a la comunidad para anunciar la donación y repartirla de forma equitativa u organizar una olla común, sino que la dio a sus familiares. Lamentablemente, algunos dirigentes indígenas y autoridades comunales se han vuelto proclives a capturar la ayuda recibida (incluso en este agitado contexto) para distribuirla entre sus propias redes de parentesco y de afinidad. No voy a decir de qué comunidad se trata ni voy a dar el nombre del jefe, ya que esto se debe resolver de forma interna. Sin embargo, siento necesario poner en evidencia que los pueblos indígenas no siempre están a salvo de la corrupción transversal de la sociedad. Entiendo que estas palabras pueden no resultar agradables a todos, sobre todo a los que quieren ver a los pueblos indígenas como eternas víctimas de un sistema opresor. Quienes viven en la ciudad y vienen a las comunidades de vacaciones etnográficas o psicotrópicas, pueden continuar romantizando. Pero si vivimos acá permanentemente y creemos en la capacidad que tiene todo ser humano de tomar decisiones éticas, no tenemos espacio para tales ensueños.

El propio jefe en cuestión ha terminado confesando su acción, pero la justifica diciendo que entregó el dinero a sus familiares porque ellos no habían recibido el bono del gobierno. No podemos pensar que éste es un evento aislado. Tampoco, que la empresa realizó la donación de buena fe y que ellos no tienen responsabilidad de lo que sucedió después con el dinero. Es evidente que si una empresa del Estado gestiona plata para una comunidad particular, por más ínfima que sea la suma, lo hace para ganarse la confianza de la población y tratar de imponer su agenda (y son muchos los intereses que están en juego en este momento en las comunidades de Yarinacocha, que forman parte del Lote 200 de explotación de hidrocarburos). Por lo general, cuando los Estados modernos negocian posibles concesiones extractivas en territorios indígenas no se comportan como árbitros imparciales, sino que más parecen abogados (e incluso promotores) de las corporaciones. Esto, por supuesto, no es ni siquiera liberalismo, en un sentido clásico del término económico, sino mercantilismo. ¿Es correcto utilizar la plata de los impuestos para financiar negocios que favorecerán a empresas particulares? Cada quien ha de llegar a su propia conclusión; y lo hará, entiendo, según su ideología y conveniencia. Pero es inadmisible darle plata de manera privada al jefe de una comunidad. Una donación debe ser hecha en presencia de la asamblea comunal.

Una parte del problema en las relaciones entre el Estado y las comunidades indígenas viene de la mala comprensión de la figura del jefe comunal. El jefe de una comunidad es un vocero, que no puede negociar ni tomar ninguna decisión al margen de la asamblea comunal. Por ejemplo, en la Comunidad Nativa de Santa Clara, de la que soy comunero, el cargo de jefe dura solo dos años. Y muchas veces se escoge al jefe por descarte, ya sea porque ninguna otra persona se quiso postular o para evitar que un candidato, del que la población desconfía por acusaciones precedentes, ocupe la jefatura. Quienes postulan al cargo de jefe algunas veces lo hacen para beneficiarse en nombre de la comunidad y son muchas las denuncias internas por corrupción. El cargo de jefe no tiene ninguna remuneración, demanda tiempo y gasto del propio presupuesto para realizar los trámites; por eso no resulta atractivo para quienes quieren mantener a su familia honestamente. Y dado el paternalismo vigente y la pobreza en la que viven la mayoría de comuneros, las pequeñas tentaciones resultan luego muy grandes.

Es para evitar estos problemas que en el documento enviado al Estado dentro del marco del proceso de Consulta Previa por el Lote 200, los firmantes propusimos que las negociaciones deben darse, de principio a fin, en las propias comunidades nativas (no en hoteles de la ciudad de Pucallpa con unos cuantos representantes); y que todos los comuneros que así lo deseen deben participar, de forma pública y convocante. También se ha exigido que el proyecto de explotación de recursos cuente con el consentimiento previo de la comunidad. Cualquier Estado respetuoso lo haría así. Pero sabemos que la educación democrática en el Perú no es muy profunda, sobre todo cuando se trata de incluir a los menospreciados pueblos indígenas. Debemos aceptar que los únicos que pueden decidir si el Lote va o no va, son los propios comuneros, ya que son ellos los que sufrirán las consecuencias de un derrame o las molestias generadas por la explotación y la presencia de la empresa en sus territorios ancestrales. Las organizaciones indígenas tienen la responsabilidad de acompañar a las comunidades en el proceso, de brindar asesoría y de elevar los reclamos de las comunidades. Pero la decisión final es solo de las comunidades afectadas; no es una decisión de los dirigentes de las federaciones y de las organizaciones, ni de las ONG, ni de los aliados políticos de los pueblos indígenas. Los comuneros deben elegir de forma libre e informada; y su decisión debe ser respetada, se ajuste o no se ajuste a nuestra agenda política o a nuestros intereses económicos.

El caso de este jefe comunal me hace pensar sobre los modos en los que suelen llegar las ayudas económicas a los pueblos indígenas, especialmente ahora que la epidemia del Covid ha despertado tanto interés. Son muchos los que, durante esta epidemia y apelando a la vulnerabilidad, han recibido dinero nacional e internacional en nombre de las comunidades. No solo han recibido donaciones los dirigentes y las organizaciones, sino que muchos neo-chamanes indígenas, dedicados a proveer ayawaska a los turistas psicoactivos, han realizado sus propias campañas de recolección de fondos entre sus clientes apelando a las muertes en sus comunidades. Luego publican fotos en Facebook repartiendo alimentos como prueba para los donantes. Sin embargo, la transparencia demanda que las organizaciones y las personas que han recibido donaciones en nombre de las comunidades, hagan públicas sus cuentas, señalando cuánto dinero han recibido y de quién, presentando boletas de gasto, estados de cuenta y todo lo necesario, para que no quede duda. Algunos han hecho esto, pero son los menos. Y estas aclaraciones las deben hacer ante sus donantes, pero primeramente han de hacerlas en las propias asambleas comunitarias, al frente del pueblo. No se trata de acusar a las personas de corrupción sin prueba alguna, sobre todo cuando han existido muchos que han contribuido con generoso desinterés y sincera preocupación, sino de acostumbrarnos a la transparencia.

Entiendo claramente que los pueblos indígenas han sufrido una embestida terrible sobre sus territorios y un proceso histórico que los ha debilitado culturalmente y espiritualmente. Sin embargo, pensarlos como víctimas perpetuas no contribuye a fortalecer la autonomía y dignidad de los pueblos. Si queremos que nuestras familias, nuestras comunidades, que la salud de nuestros territorios y que la herencia que hemos recibido de los antiguos, persistan ante las múltiples amenazas que nos circundan, mi sugerencia, como comunero empadronado, es que en primer lugar nosotros debemos actuar con solvencia ética. Y sería muy bueno que todas las familias de las comunidades nativas y ligadas a los pueblos indígenas, dejemos de lado las malas prácticas políticas de la sociedad nacional, las mezquinas costumbres de los burócratas populistas y mentirosos, ese criollismo imperante y tan nocivo. Conviene actuar con honestidad, transparencia y justicia, para así fomentar la unidad entre las familias y ser un buen ejemplo para los demás. Y pienso necesario hacerlo con discreción. Nadie tiene por qué enterarse de lo bueno que hacemos por nuestros semejantes, del servicio que brindamos a otro ser humano (sea indígena o no, ya que la solidaridad debe ser universal). Aunque cierta actividad en las redes sociales y en los medios es necesaria para conseguir fondos, no es bueno sobre-promocionarnos en Facebook y personalizar mesiánicamente nuestra participación, siguiendo las lógicas alienadas del espectáculo y satisfaciendo nuestro propio narcicismo. El ayudar al prójimo brinda, en sí mismo, una insondable satisfacción; la vida se dignifica en el servicio a los demás. Pero si ayudamos con segundas intenciones, buscando un beneficio egoísta, la acción se desvirtúa. Pretender conseguir un rédito personal de la enfermedad, ya sea político, social, académico o económico, es una inmoralidad severa. Y creo que la ética es hoy un bien escaso. Como también lo es la capacidad de dialogar y de discernir de manera alturada con quienes piensan diferente a nosotros en algún punto.

Pedro Favaron,
San José de Yarinaocha, junio 2020

Cantar las montañas. Craig Santos Perez

Tomado de Siwarmayu.com poesia en defensa de las montanas hawaianas al momento que el antropoceno es puesto en jaque por el covid19. Solidaridad.

 

Cantar las montañas. Craig Santos Perez

Craig Santos Perez es un poeta indígena Chamoru de la isla de Guåhan (Guam) en el Pacífico. Es el autor de cinco libros de poesía, co-editor de cinco antologías, y profesor en la Universidad de Hawái, campus de Manoa.

@craigsperez


“Chanting the Mountains” © Craig Santos Perez

“Cantar las montañas” © Traducción de Sophie M. Lavoie

Declaración del poeta:

Escribí este poema para el Día internacional de la montaña para crear conciencia sobre el valor ecológico y cultural de las montañas en las islas y las culturas del Pacífico, sobre todo porque no se percibe la zona como una región montañosa. El poema también responde a las amenazas constantes e históricas hacia las montañas en el Pacífico, como la minería, la deforestación, la urbanización, el militarismo y el turismo. Para Hawái en particular, compuse este poema en solidaridad con los pueblos originarios de las islas, quienes están protegiendo su montaña sagrada, Mauna Kea, del desarrollo y de la profanación por la industria astronómica colonialista que quiere construir el telescopio más grande del mundo en la cumbre de Mauna Kea. Los Hawaianos establecieron un campamento en el camino que lleva a la montaña para detener la construcción y han creado una escuela gratis allá con clases diarias, eventos, bailes, cantos y otros rituales. Con mi esposa, que es hawaiana, y nuestra familia fuimos al pie de la montaña el verano pasado para dar un recital de poesía y manifestar nuestra solidaridad. Yo leí “Cantar las montañas” por primera vez en esta ocasión. Las fotos muestran nuestra experiencia.

Para el Día internacional de la montaña, 11 de diciembre

Cantar las montañas

Di: “Las montañas son sagradas”

porque las montañas nacieron de la contracción de las placas tectónicas­—

porque las montañas viven en una cuarta parte de la superficie del planeta—

porque las montañas modelan el clima local y global—

Di: “Las montañas son sagradas”

porque las montañas alimentan árboles, animales y los cultivos de comida—

porque las montañas albergan los pueblos originarios, las minorías y los refugiados—

porque las montañas crean corredores para las especies migratorias—

porque mi familia vive en una montaña sumergida—

Di: “Las montañas son sagradas”

porque las montañas capturan la humedad de la atmósfera—

porque las montañas filtran los acuíferos y los manantiales—

porque las montañas abastecen agua dulce para la mitad de la raza humana—

Di: “Las montañas son sagradas”

porque cómo más vas a llamar a los lugares siempre mancillados

por corporaciones, ejércitos y naciones—

que talan, estallan, perforan, minan, extraen y contaminan—

que violentamente amputan las montañas—

que violentamente amputan montañas completas

Di: “Las montañas son sagradas”

porque decimos ¡basta!

Este es el centro de nuestra creación — ¡basta!

es donde sepultamos y honramos nuestros difuntos — ¡basta!

es donde hacemos peregrinajes, rituales y ofrendas — ¡basta!

ustedes están dañando a nuestros ancianos de la montaña

Di: “Las montañas son sagradas”

porque una vez hubo aquí una montaña—

porque una vez esta llaga profunda fue un hogar—

Di: “Las montañas son sagradas”

porque cómo más vas a llamar a los lugares que siempre están en peligro de extinción:

derretimiento de los glaciares y del casquete nevado, erosión severa e inundaciones,

erupciones y terremotos, reducción del rendimiento de la cosecha, del flujo del agua y de la biodiversidad,

guerras de tierra quemada y conflictos en las fronteras

Di: “Las montañas son sagradas”

porque a mi hija le gusta jugar en el parque del valle Mānoa,

rodeado de las montañas Koʻolau—

porque un día ella nos preguntará “¿Cuál es la montaña más alta del mundo?”

le vamos a decir, “Mauna Kea se eleva 30.000 pies desde el fondo del océano,

hogar de Papa y Wakea, Madre Tierra y Padre Cielo,

el lugar de origen de tus ancestros hawaianos”

Di: “Las montañas son sagradas”

porque le vamos a tener que contar de la violenta construcción

de observatorios masivos en la cumbre de Mauna Kea—

tendremos que explicar porque los científicos anhelan ver

a mil millones de años luz de distancia en el espacio pero niegan ver

lo sagrado de este lugar

Di: “Las montañas son sagradas”

porque también le vamos a contar de los protectores aloha ʻāina—

quienes lograron impedir el establecimiento del Telescopio de Treinta Metros—

Quienes se pararon firmes en la carretera de acceso agarrados de la mano, y cantaron:

“ku kiaʻi mauna”––

Di: “Las montañas son sagradas”

porque

Somos Mauna Kea

somos Lamlam

somos Nakauvadra

somos Popomanaseu

somos Taranaki

somos Uluru

somos Lata

somos Silisili

somos Panié

somos Orohena

somos Nemangkawi

somos Terevaka

somos Tabwemasana

somos Kao

somos Enduwa Kombuglu

somos Ngga Pulu

somos Giluwe

somos Haleakala

Di: “Las montañas son sagradas”

porque les vamos a enseñar a nuestros niños:

cuando sientes una amenaza,

Levanta la palma de tus manos, junta

tus pulgares y tus dedos índice

para formar un triángulo,

         así—

y recuerda: cuando nos alzamos

para defender lo sagrado, somos

tan fuertes como las montañas—

recuerda: cuando nos alzamos

para defender lo sagrado,

nuestras voces ascienden

hasta la cumbre

del cielo—


Sobre la traductora

Sophie M. Lavoie es profesora asociada del Departamento de Cultura & Estudios mediáticos de la Universidad de Nuevo Brunswick en Fredericton, Canadá (en el territorio nunca rendido de los Wolastoqiyik o malecitas). Enseña clases de lengua, literatura, cine y cultura. Ha publicado artículos académicos sobre literatura de mujeres centroamericanas y latinocanadienses, entre otros temas, en francés, inglés y en español en varias revistas. Fue cotraductora con Hugh Hazelton de El laberinto vertical de la poeta argentina Nela Rio hacia el inglés, tradujo el libro de poesía Nous sommes les reveurs de la poeta mi’kmaq Rita Joe hacia el francés, y acaba de salir Un parcours bispirituel, la traducción al francés de la autobiografía de Ma-Nee Chacaby, una indígena biespiritual cree y ojibwe.

Más sobre Craig Santos-Perez

“Praise Song For Oceania,” poem by Craig Santos Perez,
film by Justyn Ah Chong 
YES! Media: “The Pacific Written Tradition,” poem by Craig Santos Perez

http://craigsantosperez.com/

https://www.poetryfoundation.org/poets/craig-santos-perez

Más sobre Mauna Kea y TMT (Telescopio de Treinta Metros)

“Protect Mauna Kea”, Damian Jr. Gong Marley

Multimedia: “Reclaiming History”

Artículo: “The Fight for Mauna Kea Is a Fight Against Colonial Science,” Keolu Fox and Chanda Prescod-Weinstein

LITERATURA ANDINA. Juan Alberto Osorio

Juan Alberto Osorio comparte unas reflexiones muy actuales sobre la literatura andina, que es necesario poner sobre el tapete al hablar tanto de literatura occidental como andina en el Peru. Su propuesta es que ambas son mestizas, con un mayor grado de inclusion de la cultura quechua y aymara en la andina y un rechazo de parte de los criollos, que se verian como “occidentales”. Pienso que haya literatura y cultura “occidental” pura es harto incierto. Pero acaso el colofon mas importante es la critica radical de Juan Alberto a la alteridad discriminatoria

Por qué pueblos indígenas, lenguas indígenas, día de la mujer indígena. Porqué esa etiqueta de indígena. Suena a discriminación, hacer un aparte, una reservación; señalar algo distinto, marcar una diferencia con los otros. Por qué no pueblos peruanos, lenguas peruanas, mujeres peruanas, Casi quinientos años después, se trata de poblaciones mestizas. El mestizaje es un proceso en el que existe un centro y dos externos. Uno, con predominio occidental y algunos componentes andinos; el otro, a la inversa, con predominio andino y algunos elementos occidentales. Los pueblos, las lenguas y las mujeres indígenas, serían en realidad mestizos peruanos. Los españoles antes de llegar a estas tierras, desde 1514 o 1515, los llamaron peruanos. Los cronistas en la colonia hablaban de Reino del Perú o Pirú. Perú fue el nombre popular aunque otro fuese el oficial, en todo el periodo colonial y así se mantuvo en la República. Por qué excluir de esa república peruana a esos habitantes, que son los auténticos peruanos, con casi mil años de peruanidad.

LITERATURA ANDINA

                                                                                  Juan Alberto Osorio

Desde la década del ochenta se produjeron algunas confrontaciones entre escritores llamados criollos y andinos. Muchos intervinieron en ese debate que duró hasta muy entrado el año 2000. El debate tiene dos etapas, primero es la confrontación, y luego algunos escritores, asumen la denominación de andinos, y buscan precisar los rasgos distintivos de esta literatura. Participé en ese propósito, con trabajos publicados en revistas, como Apumarca de Puno y Umbral de Chiclayo, y Sieteculebras de Cusco. También lo hicieron otros escritores e incluso propusieron nuevas periodizaciones y una nueva historia de la literatura peruana, desde la perspectiva andina, como Jorge Flórez Áybar. Han transcurrido más de treinta años de esa efervescencia y de ese encono.

Fueron los escritores limeños los que usaron la denominación de literatura andina, de modo profuso, desde la década del ochenta. Les servía para nombrar a toda la producción literaria de la sierra peruana, y la entendían como subalterna, periférica, y de escasa calidad e importancia. De este modo, se proponían ellos como centro, como literatura hegemónica,  representantes de lo nacional, e imponían su canon.

Entonces los llamados criollos, a fines del siglo xx, concebían la literatura peruana como expresión simbólica de dos grandes segmentos socioculturales o semiosferas: la occidental y la andina. Ellos producirían  una literatura occidental, y la imponían como nacional. La literatura andina sería la producida en la sierra, expresión de una cultura andina.

La cultura andina es la que encuentran los españoles cuando llegan, en 1532. Se produce, entonces, una confrontación, un genocidio cultural y étnico. La nueva cultura hegemónica se impuso con violencia, provocando un repliegue de la cultura andina. Pero antes, fijémonos como fue la cultura occidental que trajeron los españoles, y cómo fue la cultura andina que encontraron. Lo occidental y lo andino los  estamos usando en términos generales, porque ninguna es homogénea. La occidental fue una cultura heterogénea y diversa, y de la misma manera, la andina. No hay cultura homogénea.

La cultura que traen los españoles está impregnada de elementos culturales judíos y árabes. Los judíos estaban en España desde hace mil años, y los árabes, desde ochocientos años. Estas culturas llegan a España, cuando esta no existía como Estado, y ese territorio estaba integrado por varios reinos, con sus respectivas culturas y lenguas, como León, Galicia, Castilla, Asturias, Cataluña, los Vascos y otros. El denominador común fue la religión católica. Varios escritores españoles son judíos o de ancestro judío. Había judíos en las mismas Cortes de la aristocracia española.  El caso de los árabes es de mayor presencia cultural y racial, porque era una población masiva que ocupaba parte importante del territorio español. Aquí el mestizaje es mayor, y la literatura da cuenta de ello.

Los españoles que vienen a las Indias, lo hacen porque huyen de algo (de la pobreza, de la justicia, de su pasado judío o árabe). No tenían nada que perder. La Santa Inquisición los persigue, porque no pueden probar su limpieza de sangre. Se desplazan de una región a otra en la propia España.  Fuera de España, fingen ser cristianos antiguos, pertenecer a familias de cierta importancia cuando en realidad eran labriegos sin tierras, artesanos empobrecidos, vagabundos o delincuentes. Muchos españoles llegan al Perú con apellidos cambiados. Los adquirían en Ciudad de Dios. El escritor español Mateo Rosas de Oquendo, en Sátira a las cosas que pasan en el Perú (1598), se burla de ellos, de sus apellidos falsos, de sus fingimientos de alcurnia, de sus vestimentas y modales.  De muchos de los llegados al Perú, se sospechaba de tener orígenes judíos o árabes, y algunos de los cuales fueron descubiertos y enjuiciados. No olvidemos que a Diego de Almagro, padre, sus enemigos le apodaban el Moro. Rodrigo de Triana, el que da el anunciado de tierra, era judío. Pero también en España estaban los negros, aunque en escaso número, se supone que desde el siglo XVI. Junto a los españoles llegan a América algunos negros, son negros españoles, que hablan castellano. En El Lazarillo de Tormes (1554), primera novela picaresca, existe una muestra del mestizaje entre un negro y una española. También desde estos tiempos están en España los gitanos.

A propósito, como estudiantes antonianos, nos agradaba conversar con jóvenes extranjeros que llegaban al Cusco. En una ocasión, unas muchachas, no recuerdo bien si danesas o suecas, se sorprendieron porque nosotros nombramos a los blancos españoles. Una de ellas reaccionó, los españoles no son blancos, afirmó, mezclados como están con negros, judíos y árabes. Los blancos somos nosotros, los nórdicos, dijeron. Comprendimos que también entre europeos se discriminaban. Posteriormente, nos topamos con algunas novelas españolas y francesas, en las que se desatan algunas discusiones entre madres e hijas, cuando estas hacen las tareas domésticas con desgano. Las madres les dicen si se creían hijas de alemanes. En la novela La modificación de Michael Butor, una persona ingresa al vagón de un tren en el que viaja el narrador, quien al verlo, dice debe ser inglés.

Ese era el panorama de España en aquel momento. Es decir, los españoles eran los menos occidentales de los occidentales. Además, los españoles llegan al Perú, después de estar en Centroamérica cuarenta años. Al mestizaje de los españoles con las culturas judía y árabe, se añade entonces  la cultura centroamericana, además de un mestizaje étnico. Por ejemplo, en ese tiempo en Centroamérica, el maíz se había convertido en el alimento básico de los españoles, a menudo hay riñas entre ellos por este producto. En Centroamérica y en el Perú aparecen españoles que no conocen España, tenemos el caso de Diego de Almagro, hijo.

Por otro, se dice que la fase imperial del incanato era reciente, que al momento de llegada de los españoles, la nación inca estaba empezando su formación y fue obliterada. En su interior había varias culturas y lenguas. En los pueblos recientemente conquistados existía un resentimiento que se incrementa con la presencia de los españoles. Existían también descontentos y pugnas entre los diversos estratos de la nobleza incaica. La muerte de los Incas conmociona  las poblaciones, pero al mismo tiempo, alienta a los pueblos conquistados por los Incas, a recuperar su autonomía. Ven en los españoles sus salvadores y les ayudan a destruir el imperio de los Incas. Esos pueblos pensaban que los españoles se irían pronto. La cultura andina al momento de la llegada de los españoles fue una cultura también mestiza, en la que interactuaban varias culturas y lenguas, entre las cuales se establecía una relación de armonía y conflicto.

Entonces, en 1532, se produce el encuentro de dos culturas heterogéneas, híbridas, mestizas. El imperio de los incas era un espacio multicultural, donde la diversidad era evidente. De igual manera los españoles son portadores de una cultura occidental  atravesada por la diversidad, además de las diferencias, según las regiones de España. Esto va en contra de las posturas homogenizadoras en la cultura que traen los españoles, como en la cultura andina que encuentran aquí. La relación intercultural, incrementa la estructura heterogénea de ambas. El intercambio de elementos culturales genera una hibridez, que desemboca progresivamente en un mestizaje. Los españoles se van tornando mestizos, y de igual modo, los quechuas y aymaras; un mestizaje cultural y étnico se extendió con rapidez.

Al entrar en contacto y conflicto estas culturas, andina y occidental, fueron creando un espacio intersticial en la negociación de bienes culturales, que algunos llaman religación, en la que una cultura toma elementos de  otra, en un proceso de hibridación, pero luego cada cultura se repliega. Cuando la mezcla se incrementa con el tiempo y la intensidad de la relación, se produce un mestizaje generalizado. En esos momentos fundacionales, liminales, existen entonces dos grandes formaciones socioculturales o semiosferas enfrentadas, la occidental y la andina.

Cuando decimos cultura andina nos referimos a la presencia actual de las culturas quechua y aymara, y otras, una cultura andina mestiza, occidentalizada. Y paralelamente, cuando decimos cultura occidental nos referimos a la traída por los españoles, y que quedó atravesada por las culturas andinas. Ambas, andina y occidental, en estado de mestizaje.

Por aquella época, aparecen los llamados criollos, es decir, mestizos en su primera acepción, hijos de españoles nacidos en América, conocedores y participantes de su cultura. El mestizo cultural y étnico aparece por todos lados, en oposición de las concepciones esencialistas, que imaginaban la pureza de la cultura española en estas tierras. Se crea un espacio híbrido desde 1532. Estos dos mestizajes que en un primer momento se dan por separado, como expresión de dos segmentos socioculturales, de dos semiosferas, se van integrando, hasta constituir una, que es el existente en la actualidad. Los reductos han sido abandonados, se aproximan y mezclan, abandonando repliegues identitarios. Ambas se imaginaron homogéneas.

Pero después asoma otro componente cultural, el africano, con su secuela esclavista. No es el negro español, sino otro, posterior, producto de la comercialización de esclavos. El componente africano cobra importancia en la colonia y mucho más en la república. Si volvemos a una situación inicial, fundacional, tenemos dos culturas (española y andina), Semejan dos círculos, dos esferas, que se aproximan y colisionan, pero luego la interacción intercultural, agresiva de una parte, y pasiva, de otra, hace que estas esferas se atraviesen hasta crear un espacio común, pequeñísimo al comienzo. Es un intersticio entre ambas culturas, que con el tiempo, se va ampliando. Este espacio intersticial híbrido, que acoge elementos de ambas culturas, se va ampliando,  en un mestizaje creciente. Dos o tres años después de la llegada de los españoles, en muchos lugares del Perú, sobre todo en el Cusco, se veían muchos niños mestizos, vestidos a la usanza española. Y el primer conato de rebelión contra los españoles fue promovido por jóvenes mestizos, en 1567. Afirmaban que como mestizos los corresponde el gobierno.

Contrariamente, nosotros proponemos que en la actualidad, y desde hace varios siglos, en el Perú existen dos formaciones socioculturales, una que se imagina a sí misma como occidental pura y otra occidental mestiza, porque asimila elementos culturales andinos, y sus expresiones literarias se diferencian de las expresiones puramente occidentales porque puede admitir elementos culturales andinos.  No toda la literatura que se produce en la sierra debe denominarse andina, término discriminatorio e impropio. Esta literatura occidental  con elementos andinos, es la literatura que prevalece en el Perú de hoy, y no se considera periférica, y rechaza toda relación de subalternidad.

 Pero hay una literatura que se llamó andina. Había en ella una remisión al mundo rural, a  ciudades de la sierra, con  una profusión de deícticos que identificaban ese espacio, y con presencia de elementos culturales andinos. Se insertaban en esos discursos, narrativos o poéticos, relatos orales tradicionales de origen quechua o aymara, discursos míticos que remitan a situaciones utópicas. Es decir, hipotextos existentes en la tradición escrita u oral. Expresaban, además, formas de reflexión y sentimientos andinos, una epistemología propia distinta de la occidental. En diverso grado, hubo todo esto en la literatura que los “criollos” llamaron literatura andina, además del manejo de una lengua interferida en el habla de los personajes. La lectura extendía sobre ella una mirada arqueológica, como  productos de una literatura anclada en el pasado, y fundada en concepciones arcaicas.

La literatura que se hace hoy, y viene de fines del pasado siglo, es –dijimos– una literatura occidental, se diferencia de la occidental limeña por la posibilidad de admitir elementos de la cultura andina, reflexiones y sentimientos andinos, allí el carácter de su mestizaje. Como lugar de enunciación no están solo las ciudades de la sierra, pues la cultura andina se ha desterritorializado en buena parte, y se reterritorializa en otros espacios.

 Una obra debe ser considerada como andina cuando es una expresión simbólica de la cultura andina. Cuando se hablaba de literatura andina se volvía  a situaciones iniciales: cultura occidental frente a una cultura andina, pensada como estancos cerrados, como reservaciones. La situación de entonces ya era de un mestizaje generalizado, mestizaje que además empezó con la llegada misma de los españoles.

Desde estos puntos de vista no sé si sea pertinente hablar de una cultura o nación quechua, y de una cultura o nación aymara. La primera nos parece más difusa e imprecisa. La segunda parecería tener más concreción, con una población más compacta, con una territorialización bastante más precisa. Aceptar esta situación sería suscribir criterios coloniales, porque esas culturas son también  mestizas. Pero existe hoy  literatura de ficción que defiende la existencia  de una nación aymara, por ejemplo.

Hasta hace poco, ciertos sectores literarios, se llamaban a sí mismos criollos, no en el sentido de mestizos que tuvo inicialmente este término, sino de occidental, de descendiente de españoles o europeos. Presentaron la literatura como expresión de dos formaciones socioculturales, dos semiosferas enfrentadas. Según ellos por un lado, una  cultura criolla, calificada como occidental, y por otro, la cultura andina. La literatura que se produce en el Perú, sería expresión de estas dos formaciones culturales. Los llamados criollos se calificaron como escritores occidentales, sin asomo de elementos culturales andinos, cultura que rechazaban y rechazan. Los escritores que producen en el interior del país, en  ciudades de la sierra, consideran sus obras como expresiones simbólicas de una cultura occidental, que admite componentes culturales andinos. La diferencia está en que una rechaza la cultura andina, y la otra, la acepta, la reconoce también como suya.

En el pasado estuvo la intención de presentar a la llamada literatura criolla como regida por una nacionalidad científica, y la literatura andina, como dominada por una racionalidad mítica. Eso resultó un absurdo. Desde sus inicios, cuando se produce el encuentro de estas dos culturas, los españoles son portadores de una racionalidad científica y de una racionalidad mítica, y la cultura andina es también usuaria de ambas racionalidades, la científica y la mítica. Lo contrario es suscribir un pensamiento colonial y nada científico. En los últimos tiempos se está abandonando las denominaciones de criollos y andinos, pero el fundamento ideológico sigue vigente.

En oposición, se plantea la existencia, en el Perú de hoy, de dos formaciones socioculturales, dos semiosferas: la cultura occidental mestiza y la cultura occidental, supuestamente pura. La literatura que se produce en el Perú es expresión simbólica de estas dos culturas, de estas dos semiosferas, una grande, que compromete a más del ochenta por ciento de la población nacional, que es la cultura occidental mestiza, y la otra semiosfera, pequeña, que se califica a sí misma como occidental, que no admite componentes andinos. La literatura nacional es una literatura occidental con la presencia de elementos culturales andinos, en diverso grado, frente a otra, literatura occidental, que no admite componentes andinos. Esa es la diferencia. Nuestra cultura es occidental desde el hogar, la formación educativa y la presencia permanente de ella, en nuestras vidas. La cultura andina aparece junto a estas vivencias, como herencia social.

La literatura que proponemos es una literatura nacional, una literatura peruana, de elaboración occidental, pero con presencia de elementos culturales andinos. Una literatura propiamente andina existe y es aquella, también mestiza, pero con predominio de elementos de la cultura andina. Una literatura oral o escrita, en castellano, quechua y aymara, próxima a la calificación de etnoliteratura, con presencia de una reflexión mítica y abundancia descriptiva con elementos deícticos.

En el Perú de hoy existe una fuerte influencia de elementos culturales y étnicos de origen africano, como que tenemos negros campesinos y un mestizaje con miembros de comunidades de la sierra. Existe literatura que ficciona ese universo negro. Así podemos hablar de negros en diversos lugares del territorio nacional.  Posteriormente tendremos la presencia de chinos y japoneses que desarrollan otros mestizajes en la sociedad peruana, en todo el país. También están las culturas que traen los inmigrantes europeos del siglo XX: italianos, los de la antigua Yugoslavia, y de otros lugares. Por esa época también llegan al Perú, inmigrantes árabes, especialmente palestinos. Todos ellos se establecen en distintos lugares del interior del país. Últimamente es fuerte la influencia norteamericana, que modela drásticamente, sobre todo a la juventud de nuestro tiempo. Con la llamada globalización, la presencia de la cultura occidental es avasallante, aunque avivó sentimientos nacionalistas, provocando guerras interculturales, choques de civilizaciones, culturas occidentales frente a la cultura oriental. Occidente se considera propietario del mundo, en una etapa posterior al colonialismo occidental que concluyó a mediados del siglo XX. Esto recuerda en nosotros nuestras etapas colonial y postcolonial, y la subsistencia de situaciones coloniales en plena modernidad. Hemos pasado de un colonialismo español  a un colonialismo interno. Nuestra etapa postcolonial no fue de descolonización como correspondía. Y la estructura colonial del estado sigue presente, así como el pensamiento colonial. Esto se debe a que el Estado no fue fundado por los colonizados (indios, mestizos, negros, mulatos y criollos pobres) sino por una parte de los colonizadores, las llamadas élites criollas, y casi todo siguió igual.

Por qué pueblos indígenas, lenguas indígenas, día de la mujer indígena. Porqué esa etiqueta de indígena. Suena a discriminación, hacer un aparte, una reservación; señalar algo distinto, marcar una diferencia con los otros. Por qué no pueblos peruanos, lenguas peruanas, mujeres peruanas, Casi quinientos años después, se trata de poblaciones mestizas. El mestizaje es un proceso en el que existe un centro y dos externos. Uno, con predominio occidental y algunos componentes andinos; el otro, a la inversa, con predominio andino y algunos elementos occidentales. Los pueblos, las lenguas y las mujeres indígenas, serían en realidad mestizos peruanos. Los españoles antes de llegar a estas tierras, desde 1514 o 1515, los llamaron peruanos. Los cronistas en la colonia hablaban de Reino del Perú o Pirú. Perú fue el nombre popular aunque otro fuese el oficial, en todo el periodo colonial y así se mantuvo en la República. Por qué excluir de esa república peruana a esos habitantes, que son los auténticos peruanos, con casi mil años de peruanidad.

Desde esta perspectiva sería improcedente hablar de literaturas indígenas, estaríamos antes literaturas mestizas que se expresan en quechua, aymara o castellano. La escritura en quechua, sobre todo en poesía, es de antigua data, y hecha por élites criollas y mestizas, intelectuales, académicos. Los relatos son escasos, excepto los orales que recaen en el ámbito de una etnoliteratura. Esta literatura en la práctica carecía de lectores, como carece hoy. Si los hay, son unos cuantos intelectuales que se esfuerzan para estas lecturas, si las hacen. Aquí se produce un desfase. No sabemos si estos autores escriben en quechua directamente o lo hacen en castellano y lo traslucen después al quechua. Me inclino a creer que la segunda posibilidad sea la más socorrida, sobre todo tratándose de textos de mayor extensión. Los hablantes de estas lenguas, quechua y aymara, no leen esta literatura, porque no tienen la práctica escritural y menos la de lectura.

         En el momento, haciendo una abstracción dentro de la heterogeneidad, podemos proponer la existencia de tres literaturas peruanas. Una que es expresión simbólica de una cultura occidental mestiza, que se produce en todo el territorio nacional. Esta literatura admite la posibilidad de incorporar en los textos elemento culturales andinos, quechuas o aymaras, explícitos, implícitos o sustratales. La otra literatura es expresión simbólica, según declaraciones de sus propios autores, de una cultura estrictamente occidental, minoritaria, que no admite componente culturales andinos, y más bien los rechaza. Una tercera literatura sería la andina, expresión de esta cultura, también mestiza, donde el componente andino prevalece. Esta literatura, oral o escrita, en quechua o aymara, es próxima  a la etnoliteratura, y se caracteriza además por la escasa presencia de códigos y exigencias de la literatura occidental.

ERNESTO RÁEZ: LOS INCENDIOS FORESTALES NUNCA SON ESPONTÁNEOS, ESPECIALMENTE EN LOS BOSQUES AMAZÓNICOS. Entrevista de Omar Rosel

Tomado del copyleft de Noticias.Ser Es tiempo ya de revisar los “beneficios” de la agricultura de quema y cultivo, pero tambien de no olvidar los efectos de la mineria ilegal, la tala de bosques, la explotacion petrolera, y el monocultivo del aceite de palma, que supuesstamente es “organico”. Tiempo tambien de la mascarilla de la selva como territorio virgen. Solidariadad con los pueblos y con la fana y flora afectada por los incencios neoliberales!

El dantesco incendio forestal que se registra en la Amazonía de Bolivia y Brasil, viene generando preocupación mundial por la cantidad de hectáreas de bosques que vienen siendo afectadas, así como por la situación de las especies de la fauna. Para conocer más sobre la problemática, Noticias SER entrevistó a Ernesto Raez, ecólogo y docente de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya

¿Cuáles son las causas que explican el incendio forestal en la Amazonia que ya consumió miles de hectáreas de bosques en Brasil y Bolivia?

Estamos en la época donde hay un mínimo de lluvias y se empieza a secar todo, entonces, la gente aprovecha para hacer quemas agropecuarias. Hay pequeñas, medianas y grandes quemas. En el caso de Bolivia suelen ser muy grandes y están relacionadas con la apertura de tierra para la soya. Es usual que se salgan de control e invadan el bosque o la pradera, quemando las especies silvestres. Este año hay una sequedad particular que combinada con fuertes vientos han impulsado estos incendios mayúsculos. Lo mismo ocurre en Brasil con el añadido que tenemos al  gobierno de Bolsonaro adoptando acciones en contra de la protección de la Amazonía y del monitoreo de la prevención de incendios.

Entonces, ¿los incendios también están relacionados con un inadecuado manejo de la Amazonía?

Los incendios forestales nunca son espontáneos, especialmente en los bosques amazónicos, y en el caso del incendio que comentamos se mezcla un evento climáticamente propiciado, pero causado por el ser humano, y que empeora por las decisiones políticas del gobierno de Brasil. Ahora hay que decir que también en el Perú todo el mundo quema de manera irresponsable en momentos donde no se debería quemar y sin las precauciones necesarias. La gente hace lo contrario, elige los días más calientes, los días más secos e incluso no le importa si es un día de viento, y ello convierte estas quemas en un grave problema.

¿Las áreas de la selva peruana están amenazadas por el gran incendio se registra en Brasil y Bolivia?

En principio no, pero es posible que el humo de esos incendios, que viajan muy lejos, llegue a nuestra atmósfera, y esto significará un problema de salud en la Amazonía peruana, aumentando problemas respiratorios para niños y ancianos.

En los últimos años vemos que los incendios forestales son repetitivos y cada vez en dimensiones mayores ¿seguirá esta tendencia?

Si no se hace nada para atacar las raíces del problema, definitivamente sí. Además, en cada ocasión es un poco más grave, porque actúan y afectan un ecosistema que ya fue afectado el año anterior,  y el propio bosque y el ecosistema empieza a cambiar. La consecuencia es que sólo sobreviven las especies que son favorecidas por el fuego y esas especies hacen más combustible y más fácil de entrar en llamas. Los incendios forestales generan un círculo vicioso de degradación de los ecosistemas y pronunciada pérdida de la productividad natural. Además, cada año estamos emitiendo más carbono a la atmósfera, estableciendo un círculo vicioso a nivel global de mayor cantidad de carbono en la atmósfera y mayor calentamiento global, que las condiciones y más propicias para más incendios. Son varios círculos viciosos que están uno encima del otro.

¿Qué impactos directos va a provocar el incendio forestal de Brasil y Bolivia en el planeta?

Por un lado estamos movilizando carbono en forma de árboles animales y otras plantas en el bosque, fuera de la atmósfera, contribuyendo al calentamiento global. De otro lado, estamos matando justamente los seres vivos que extraen carbono de la atmósfera, estamos matando la gallina de los huevos de oro y ya no vamos a poder recuperar la máquina irreemplazable que extraía el carbono de la atmósfera, porque hemos matado los bosques.

A nivel del Perú se tiene marcos regulatorios y preventivos para evitar estos incendios, pero ¿Por qué no se aplican?

La ley forestal, desde el 2011 precisa con claridad que debe existir un plan de prevención de incendios, que se han demorado años en aprobarlo, y ni siquiera se está cumpliendo a pesar de ser su primer año de implementación, si se hubiera hecho algo tendríamos acciones preventivas, advertencias antes del inicio de la temporada de incendios, para que la gente no quemé, y no tenemos nada.

¿Qué es lo que debería hacer el gobierno de forma inmediata y rápida para contrarrestar esta situación?

Ya tenemos monitoreo en tiempo real, con información accesible y gratuita. Senamhi hace una evaluación de riesgo de incendios evaluando días calientes, secos o ventosas. Eso permite calcular un riesgo de incendio. Lo segundo es generar recomendaciones muy detalladas por distrito. Se puede informar que si viene un ventarrón no se hagan quemas, y si al monitorear se constata que alguien lo ha hecho, pues lo metes a la cárcel. Tenemos todas las herramientas técnicas, científicas y  legales para poder controlar esto, pero el Estado se tiene que hacer cargo, y lo que vemos, antes que voluntad política, es una enorme negligencia

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Luego de la entrevista, hemos recibido este mensaje de Ernesto Ráez:

“En Brasil, se está quemando lo que fue anteriormente deforestado (bosque tumbado). Son fuegos completamente provocados, resultantes de las decisiones de Bolsonaro. En Bolivia, Evo aprobó “quemas controladas” el mes pasado, y ahora tenemos una conflagración. Entonces, antes que una estación seca especial, lo que estamos viendo es el efecto de las políticas extractivistas sobre la Amazonía.”