La tradición oral a través de poetas en Lenguas Originarias. Ugo Carrillo

A través de Hawansuyo, la revista virtual de los pueblos de este lado de la luna, quiero compartir mis reflexiones sobre la poética y la qillqa en general en lenguas originarias.

Este es un documento que preparé para ser compartido en la 39° Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile, sin embargo, no fue leído como consecuencia del desfase de tiempos con los organizadores. Adicionalmente, el Premio Nobel don Mario Vargas Llosa acaba de pedir auxilio porque estaría en marcha una ley que modifica el carácter “vehicular” del español que señala específicamente la Constitución Española.

Dice Vargas Llosa, y cito: “Esta es la razón por la que el castellano o la lengua española ha pasado a ser, según esta ley, una lengua oculta o clandestina. Quien lee dicha ley, llamada “la ley Celaá” por la ministra de Educación que la ha concebido, se queda sorprendido de que en un proyecto que establece las formas de la educación en todo el país, el español o castellano aparezca de solo pasada. El español, la lengua que nació en Castilla, cuando el país estaba semiocupado por los árabes y que se ha convertido en una lengua universal, ¿dónde está? Se trata de una lengua disminuida, silenciada, preterida ante lenguas locales que son habladas por minorías (…) La ley señala que las clases en español o castellano constituyen un derecho de todas las personas nacidas en España. ¿En cuántas comunidades autónomas bilingües se cumple esta disposición? Me temo que sólo en una minoría. Pues, aunque parezca imposible, la campaña contra el español en la tierra donde nació Cervantes sigue en marcha. Sería algo así como un verdadero suicidio que esta idiotez prosperara, no para el español o la lengua castellana, que tiene más que asegurado su futuro en el resto del mundo. Más bien, para España, a quien arrancarle la lengua sería arrancarle el alma. Es simplemente impensable que el país donde nacieron la lengua castellana, Quevedo y Góngora, además de cientos de escritores que le han dado prestigio y dimensión universal al español, éste sea objeto de una victoriosa campaña de discriminación. Ella no puede ni debe prosperar. Los hispanohablantes, que formamos una gigantesca mayoría en el país, debemos impedir este absurdo intento de minusvalorar y postergar el castellano frente a las lenguas periféricas. Firmemos los manifiestos que haga falta y salgamos a las calles cuantas veces sea necesario: el español es la lengua de España y nadie la va a enterrar”. Fin de cita. Los subrayados son míos.

Hay, dice el Premio Nobel: un absurdo intento para minusvalorar y postergar el castellano frente a las lenguas periféricas. ¿Hay un intento canalla para disminuir y silenciar la lengua castellana ante lenguas locales que son habladas por minorías? ¿¡Y los rumas asesinados, y las mujeres cuyas almas y lenguas fueron arrancadas, solo por sentir y pensar en quechua o maya o mapudungun o aymara o ashaninka, que junto al catalán o el vasco, Vargas Llosa dice periféricas, deberán seguir sin alma hasta nunca según la llamada de auxilio!? ¿De dónde copió la frase: “arrancar la lengua sería arrancar el alma”?

Algunas de las utopías arcaicas parecen estar afectando al gran escritor. ¡Ay qué dolor, qué dolor!

Y hablando de los dolores del Premio Nobel, cuántas veces sus émulos nos preguntaron: “Para qué escribes si la gente no lee en castellano, menos leerá en quechua o en aimara o en mapugundun o náhuatl o maya”. No sé si eso es cierto, pero supongo que nadie escribe ansioso por saber quién lo leerá, sino porque quiere comunicar, siente la urgencia de comunicarse y si es con su propia “lengua” mejor, y desde su alma, claro está.

Hace quinientos años que los runas (los hombres de aquí) queremos comunicarnos con otros runas, y nos hemos encontrado con una infinita sordera; vivimos el drama o el trauma de Atahuallpa, que cuando el cura Valverde le dijo que en aquel librito estaba la palabra de Dios, se la llevó al oído y no oyó a Dios. Tal vez por esa razón los harawikus y poetas originarios escriben al margen de su voluntad o por orden de otros dioses. O diré mejor, escriben por la senda de José María Arguedas y Adolfo Vienrich: “Nada hay más importante y liberador que la educación. Y una educación que no margine ni mezquine la sabiduría de nuestra cultura y de su gente”, dice este último; es decir de nosotros los runas herederos del Tahuantinsuyo y los otros pueblos de este otro lado de la Luna.

¿Y esta literatura es, acaso, ingenua? Pregunto.

¿Para qué escribimos en mapudungun, en quechua, en aymara o en guaraní si el mundo está definido por leyes, códigos e ideas de occidente?

Como dice el maestro Edmundo Murrugarra “Lo que tenemos son estados fallidos, estados herederos de la colonia, estados sin raíces ni autonomía. Hemos heredado todas las instituciones de la colonia: juzgados y juzgadores; recaudadores, mitas y miteros; las derechas y las izquierdas; y hasta el socialismo del que hablan es calco y copia del socialismo venido del judeocristianismo de Marx”. Tenemos estados inservibles, con una educación que es una estafa para los jóvenes, pese a que somos una de las cunas de la civilización humana. Este modelo colonial ha olvidado los idiomas que florecieron en el Tahuantinsuyo y antes de él, y por supuesto se ha olvidado del lenguaje de las aves y los gusanos, y de los ríos y las plantas que circulan –challwallaña– como peces en el quechua y en los conocimientos quechuas, por ejemplo. Esta situación, esta historia se inauguró en la colonia y se mantiene hasta el día de hoy. Los runas no existimos para los estados post coloniales. Nos han silenciado. Para la escena cultural oficial heredera de la colonia, los runas somos gentes invisibles o fantasmas sin alma ni pensamiento. Como dijo Eduardo Galeano: “Somos los nadie, jodidos; re-jodidos. No hablamos idiomas sino dialectos. No hacemos arte sino artesanía. No practicamos cultura sino folclor”. Como dice Vargas Llosa somos periféricos. No tenemos religión sino creencias panteístas. No somos seres humanos, somos tan solo recursos humanos. No tenemos cara, solo somos brazos. En fin, no tenemos nombre, solo somos un número; un número “reducido” cada día, además, dizque porque ya somos mestizos herederos de ese regalo principal que ha sido el castellano o español que reemplazó a las mil quinientas lenguas, dialectos y vocabularios que hablaban en América del Sur las tribus, pueblos e imperios.

Y como desoyen nuestros idiomas, nos han obligado a hablar con otras voces, con las voces del castellano y el portugués, en América Latina.

En este lado de La Luna, nos imponen el castellano, el orden social y la cultura oficial heredera de la colonia.

¿No será hora ya de independizarse de la sujeción y el “corsé”?

Dice el estudioso y novelista quechua Pablo Landeo, (Premio Nacional de Literatura en Lenguas Originarías del Perú), y cito: “El quechua estuvo amarrado al castellano, hablaba con la voz y la lengua del castellano. Odiada por los blancos, no querida por los españoles, quinientos años ha respirado con el auxilio del español. Por esa razón, el objetivo de escribir sin traducción es romper con esa dependencia; dejar de percibir el quechua como lengua marginal. La escritura sin traducción conduce a la liberación del quechua”, fin de cita.

La escritura sin traducción busca descontextualizar el uso de nuestras lenguas en otros espacios. Qué quiero decir, siempre se ha asociado los idiomas originarios: el quechua, el aimara, el guaraní, etc., a los andes, a la ganadería, a la agricultura, al folclor; pero esa es una falacia como aquella de que la música de los indígenas es siempre triste. ¡Ay!, si supieran de las qachuas (los cantos del trabajo), del pukllay (los cantos de la fertilidad y la reproducción; tal vez entonces se enteren de que aquellos takipoemas florecen ahora como los mil colores de la quinua, en la América toda. Como dice el estudioso Julio Noriega Bernuy, “Desde hace más de dos décadas vivimos en el Abya Yala un momento nuevo donde la poesía indígena se plasma como un proyecto común desde las lenguas originarias. Ahí están, como muestra, los proyectos de las mujeres sabias o Yachaq Mamakuna de las poetas quichuas ecuatorianas, también podemos ver en internet la hermosa producción colectiva dirigida por Irma Álvarez Ccoscco: Amaru Taytakunapak- podcast kichwa/quechua. O el gran trabajo de Ateri Miyawatl (Náhuatl). Ella dirige un hermoso proyecto denominado “ORIGINARIA” una gira de mujeres poetas mexicanas en lenguas indígenas y la publicación de 68 títulos en el mismo número de idiomas originarios de México.

¡Kachkanchikraqmi, todavía somos, estamos aún, vivitos y coleando!, como dijo el amawta José María Arguedas.              

¿Cuáles son los temas que aborda la poesía indígena? La temática es diversa, pero me aproximaré a los que considero son los más visibles, y trataré de ejemplificarlos con versos o fragmentos de versos de algunos poetas de Abya Yala.

  • Celebración y el agradecimiento a la naturaleza y a la Pachamama.
  • Celebración de la sabiduría de los pueblos –“desde una educación que no margine ni mezquine la sabiduría de nuestra cultura y de su gente”– como dijo Adolfo Vienrich.
  • Meditaciones filosóficas –o pachasofía–. Aquí un ejemplo:

 

YUYAYNIYPI RAWRAQ NINA

 

Qayllaykiypim qaparini Tayta Condorkunka:

waylluq sapiyuq chanka ichapas wari runam kani,

pumapa ñuñuchisqan, kunturpa oqllasqan.

Sinchim kani, mana usyaq nina.

Kichwa, Mapuche, Aymara, Maya, Guaraní,

Arawak, Ashaninka, Navajom kani:

¡Manam wañuychu aysawanqa! ¡Manam wañusaqchu!

Ñawpa apucha-awilaypa uqllunmanmi chimpasaq pichqa punchawllapi.

Pichqa punchawllamantam qatarimusaq

pillpintupa raprachanpi, chachaspa chikllimuyninpi;

ichachus llamaqurapi, chiqu rumipa sunqunpipas;

warwaryaspay, siw saw, sumbayllupipas tususaq.

 

FUEGO EN LA MEMORIA

 

Grito frente a ti Tayta Condorkunka:

soy wari runa, de raíz amante, y también soy

un hombre chanka: tetado y destetado por los pumas,

   criado en el regazo de los cóndores.

Soy un hombre legítimo, hecho de fuego eterno.

Soy Kichwa, Mapuche, Aymara, Maya, Guaraní,

Arawak, Ashaninka; soy Navajo:

¡No moriré!

Apenas en cinco días surcaré al regazo de mi abuela,

me erguiré en las alas de las mariposas,

en el retoñar del kiswar; tal vez en un breñal cualquiera,

o en el corazón de la piedra de Huamanga.

Tan solo en cinco días, quizá cantando: war war,

siw saw bailaré en el sumbayllu del niño Ernesto.

 

  • Libertad:

PIRUMARKAJAN JALLUW PURINTI

José Luis Ayala de la Nación Aymara

 

Pirumarkajan Jalluw Purinti

Pirü markajan jallusinki, chuymajan juq’iw juq’iski.

Jaya markajan nayparus jallxataraki

llink’i tarkupxaru purxataki

                    ch’akanakajaru jachayañkam illapranti.

 

Amirika markajar jallxataraki

      wawa kankañajan qhiri nakhtayataru

               thayaw phusi janchinakapsa t’urthapiñ muni.

Ayllunakxarusa jallxataraki

         jachampi kuska ch’amaka salturu jalantäna.

Jalluxa pacha mamarux jan t’akatasawa purinti.

 Uka wiñaya jalluxa

janipuniwa wilachata Pirün ajanupa chhaqaykaspati.

 

Llueve en el Perú

Llueve en el Perú y mi corazón humea.

        Llueve en los ojos de país ausente

                 sobre sus hombros de arcilla

                       y mis huesos crujen de nostalgia.

Llueve en América

          en mi infancia y en fogones de niños

                  que el viento quisiera descarnarlos.

Llueve en lejanas comunidades

        donde mi llanto rodó a los precipicios.

Llueve y no cesa de llover en la pacha mama.

Pero esa lluvia infinita

jamás borrará el rostro ensangrentado del Perú.

 

  • Autodeterminación:

NDAKUA’A

Celerina Patricia Sánchez (Mixteca)

Naa ndakua’a tu’un Yu’kúyata
ndusu ñaá tsiká ñaá tsi savi
raa kunu ñáâ tu’ín takua naa tsinúu
nixi tsio natsanu yata

Naa ndakua’a ‘ín tsaní ñaá nduyaxii
ñàá nchikava’á naá mancha saanso
tatu kumunia
tono ‘ín toó ini naá ñaa koo va’á naá
takua naa kuna naá nduchinuú nchaí naá

Naa ndakua’a ñu’ún
nda’a kue yutu kuii tsi ñàá ndayaá
kue yucha nuú kueé ñaa nduú
nuú núú viko tsi savi yuchilu
rii ndakachí nuú ñaa stutsi iniyu
nchaa taa tuvi u’un xiko kuia
raa kuèè ndíí ndusava’í

Naa ndakua’a savi ñaa ndakacha nuú stutsi naá
sa’á kue nivi nuú nixi koo nivi aan kuika /ndavii / yakua / vii
nikiví ñàá mancha nuú níí / sama tsintuuni naá
mitu’ún Koosavi anchee aa kuú sa’í
takua naá tsini naá ñaa kumi sto’o
nuú tsintuuni naá mancha taa nikitsi kueé toó

 

REGALO

 

Te obsequio las palabras antiguas de Yu’kúyata
su eco viaja en la lluvia
tejedora de historias para que tú sepas
el pasado de la madre antigua

Te regalo el sueño desgastado
guardado desde siempre
cuando se necesite
como una gota de esperanza
que despierta con ojos negros

Te ofrezco mi tierra
las hojas frescas /secas
los ríos en amaneceres
nublados con llovizna lenta
que lava mis heridas
desde hace 500 años
y que no termina de limpiarse

Ofrezco lluvia que lave las heridas
provocadas en la era de castas
hasta las células /antagonismos mentales
solo Koosavi (tornado) quizá pueda liberar
esa incapacidad de sentir la esclavitud
por una estructura mental crónica

 

  • La independencia fue de los españoles americanos con respecto a los españoles peninsulares. Y los pueblos pagaron los gastos de los dos ejércitos. Los indígenas no son reconocidos por estos nuevos estados, no existen. 10 millones de quechuahablantes votan desde 1969 en los procesos electorales y nadie les informa de los planes de gobierno en quechua y por supuesto jamás en otros idiomas originarios; los candidatos se visten de peruanos y hasta comen chicharrones solo en campaña electoral. Pumacahua, Túpac Amaru, Túpac Catari no existen para los estados post coloniales.
  • La fuerza de los pueblos es otro tema que recorre la poesía indígena. (Recomiendo ver en internet la producción colectiva dirigida por Irma Álvarez Ccoscco: Amaru Taytakunapak- podcast kichwa/quechua. Mientras tanto aquí un ejemplo:

PUQUQ LLAKI

 

Mamay Chinchay…

Ñawpa rabyaykim yapamanta watiqmanta kutirimun.

Mamay Micaela Bastidas,

Justinachawanchu aqha wasipi tasnuchisaq rabyaykiyta

icha Sangararapi guerramanchu qayachimuwanki supayta tuqyachinaypaq.

 

Awqa maqasusqaykiymanta pacham,

yana chirapa, uqhi phuyu apu urqukunatapas muyuykachachkan

yuyayniykita saqmaruyta munapayaspan.

Yawarchunqa, llampu waylla ischu, matiku qurachakunatapas

unquq wayram layqachkan.

 

Kay Perú suyupim, qapaq kiswar sachapas k´atataspa wañunayachkan

manaña pichiwsapas takipusqan rayku.

Chaykamataq

ni illariypipas ni yayan tutapipas manaraq kutimunkichu;

apu, rimaq yuyaynillaykiytam velachkanikupas.

Mamay… ñutquykupim qupitachkan millay qutqu,

¡ñawiykupitaq wiqipas rawrachkan qaykaqkamaraq!;

llakim, maqma sunquykupi wiñapullaña puquchkan,

icha, parakapas aywanqupas chiri sukawan waqanankama,

ichachu, yana allqupas mama killata chiqnikuspa anyapayanankama.

 

CÓLERA HIRVIENTE

 

Madre Chinchay…

tus añosas cóleras vienen y vuelven a venir a esta tierra.

Madre Micaela Bastidas:

¿sofocaré acaso tus rabias en la chichería, junto a la justina?,

¿o tal vez me harás llamar a la guerra de sangarará

para ayudarte a reventar a los demonios?

 

Desde que te pegaron las aves del mal, negros arcoíris

y rojas nubes revolotean en las montañas sagradas,

codiciando destruir tu memoria.

Mórbidos vientos

abofetean a las delicadas breñas y a las hojas de la coca.

 

  • El amor de pareja o Yanantin. Voy a versar un solo ejemplo: dice el poeta y maestro Ranulfo Fuentes Rojas:

 

Tú creerás que te sigo

como la sombra a su dueño

Tú creerás que te sigo

como el perrito a su dueño

Ñuqallayqa pasakusaq (yo me iré) cuando cierres, ay, tu puerta

ñuqallayqa ripukusaq puyu intita tapaykuptin

(yo me iré cuando oscurezcan a la nube y a al sol)

puyu killata tapaykuptin

(cuando oscurezcan a la nube y a la luna)

 

  • Warmip kallpanmanta (la fuerza de las mujeres). Aparecen con más claridad en los escritos de las poetas quichuas Ana Lucia Tasiguano y Yana Lucila Lema desde el Ecuador.

 

TAMYAWAN SHAMUKUPANI / CON LA LLUVIA ESTOY VIVIENDO

Yana Lucila Lema

 

2
ñawpa mamakunapa makikunapi

katik wawakunapa makikunapi

uchilla ninakunashinami

puka mullukunapash

cuentakunapash punchalla rikurinakun

inti llukshinkakaman

inti washakunkakaman tushunka

shunku kushikuchun

kutinpash pukuchiyta ushankapak

2
en las manos de las mujeres antiguas

en las manos de las mujeres jóvenes

como pequeños soles brillan los mullos rojos

y las cuentas de plata

hasta que el sol salga

hasta que el sol se oculte danzarán

para alegrar los corazones

para hacer florecer otra vez

 

  • Otros poemas indígenas se refieren a la propia voz (sin la intermediación del castellano).

 

Pese a los miedos iniciales, y ahora que INTERNET lo facilita, (hasta hace muy poco, publicar era un imposible y la crítica literaria era inexistente –la excepción viene del Sur con la maestra Claudia Rodríguez y Hugo e Iván Carrasco-). La literatura en lenguas originarias florece junto con la quinua y las 10 mil variedades de la papa y la crítica literaria es continuada con amor por Allison Krugel, profesora de la Universidad de Denver, la poeta chilena Cecilia Vicuña, Gonzalo Espino (poeta y profesor en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos: Literatura oral-Literatura de tradición oral (2015), y Narrativa quechua contemporánea (2019); Mauro Mamani (profesor de literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Harawikuna/ Jarawinaka quechua aymara: Antología de la poesía quechua y aimara (2019), y Julio Noriega Bernuy, entre los que he leído. Especialmente Julio Noriega, el investigador peruano de Knox College, USA, ha publicado varios estudios sobre la poesía indígena, entre ellos, las antologías de la poesía quechua en el Perú. Una Antología denominada Poesía quechua en Bolivia y prepara la antología correspondiente del Ecuador). Así pues, la literatura de los pueblos originarios recorre el mundo y se re-contextualiza en otros espacios. Ahora proponemos su uso en la academia y en la investigación científica.

 

Un regalo final.

 

TÚ PENSARÁS

Wayno. Autor: Ranulfo Fuentes Rojas

 

Tú pensarás que he venido

por el camino más ancho

Tú pensaras que he llegado

por el camino más corto

Ñuqallayqa qamurqani purisqayki urayllantam

llantuy-hina kumuykuspa,

sacha sachata muyuykuspa

chapra-chaprapa chawpillanta

 

Tú creerás que te sigo

como la sombra a su dueño

Tú creerás que te sigo

como el perrito a su dueño

Ñuqallayqa pasakusaq cuando cierres ay, tu puerta

ñuqallayqa ripukusaq puyu intita tapaykuptin

puyu killata tapaykuptin

 

Si oyes cantar a un jilguero en el huerto de tu casa

si oyes cantar a un jilguero en el molle de tu chacra

ama rumiwan chamqaychu, kikillanmi pawakunqa

no le tires con la piedra, como has hecho tú conmigo

como has hecho tú conmigo

 

Tú que pensabas herirme con la pedrada de muerte

eso no pienses cholita, ni con revolver de oro

ni con revolver de plata

Tú que pensabas herirme con la pedrada de muerte

eso no pienses cholita, ni con revolver de oro

ni con revolver de plata

 

 

Barrosa Barroca. Fredy Roncalla

Hoy que es cumpleaños de Rodolfo Lolo Fernández, hermano de mi mamá, es momento de publicar la Barroca Barrosa, que ya ha estado anunciándose incluso en unas roncadoras ancashinas y san juanitos ecuatorianos. En honor a la memoria de  Rodolfo Lolo Fernández, mamá Rosa Teresa Fernández, Ramiro Espinoza, mamá  Julia Fernández Pacheco y mamá Felicitas Pacheco Dongo, que descansan en Huachipa. Y de Epifanio Roncalla Sierra que descansa en una puna lejana. La imagen es de Huaracco con la mamá Felicitas cuidando a sus bisnietos, y mamá Julia mirando la distancia al otro lado del rio Chalhuanca. Desde ese patio partimos y partió la Barrosa a Lima, pero no en el camioncito de madera.

Barrosa Barroca[1]

 

Fredy Roncalla

 

 

Chaysi tiyuy Lolo Fernandez

taytayta

‘Yaw Epifanio

qello wakayta

Barrosa nisqanta

Vendiykimanchu’ nisqa

Precimomantaña rimachkaptinkus

mamitay taytayta kamachisqa

‘chay wakaqa tulluy tulluyllaña

ama nisyutachu paganki’

nispa

 

Chaymanta mayqin punakupiraq

taytay qepakusqan qipataña

 

Wachipapiña kaptiyku

 

Mayqenpi machakusqanpim

Tiyuyqa mamitayta

Kamipayaq karqa:

‘millaymi kanki,

manan wakay valesqanta pagawarankichu’

nispa.

 

Mamitaytaq mana imatapas

kutichinchu.

 

Unay unaymantaraq

 

Manaña pani tura

awqanakunankupaq

 

Barrosachaqa

Waraqupi qaqaparusqa

 

Hinaptinmi awlitay mama Felico

Condorchallay Aymaraeswan

llapan ismukuchkaq aychata

uruchayuqtaña

apachimuwarqaku

 

Urunta picharispaya

charkita ruwarqaniku

 

Hinaspan mamitay

sara lawachata

Ollukito con charkitapas

saksanankama

obispo wiqsayoq kanankama

tiyuyta mikuchin

 

 

‘Amaña imatapas

Barrosamantaqa rimayñachu’

nintaq

 

 

Kunanñataq

 

Sapanka barroco poesiamanta

Rimaykuptinku

 

 

Ancha anchata puramente awir

Barrosachaymanta yuyarini

 

 

Manachiki

Kay Nuyorkunapiqa ni charkipas

Ni cochayuyupas kanchu:

 

La waka es poesia wakatakillata

facebukipi mayqinpi rikurini

 

 

Tiyuyqa poeta y torero karqa

Chay Barrosa wakachaytaq literata chiki

 

 

 

 

 

 

 

Barrosa Barroca

 

 

Dicen que mi tío Lolo Fernández

A mi papá

Le había dicho:

‘Oye Epifanio,

te vendo esa mi vaca amarrilla,

a la que llaman Barrosa’

 

 

Cuando ya estaban hablando del precio

Mi mamita le había dicho a mi padre:

‘la vaca está hueso y pellejo

no pagues mucho’

 

Tiempo después mi papá se quedó

En alguna puna incógnita

 

Y ya en Huachipa

Cuando tomaba a veces

 

mi tío empezaba a pelear con mi mamita

diciéndole:

‘eres mala

no me pagaste el precio de mi vaca’

 

Mi mamita con contestaba nada

 

Mucho tiempo después

Para que no se peleen entre hermanos

 

La Barrosita se desbarrancó en Huaracco

 

Entonces mi bisabuela mama Felico

En Condorchallay de Aymaraes

 

Nos mandó toda la carne

medio olorosita

Y con sus gusanitos

 

Limpiamos los gusanos

E hicimos charqui

 

Y mi mamita

Preparó una sopita de maíz

Y un olluquito con charqui

 

Y le hizo comer a mi tío

Hasta que se llene

Y se le hinche la panza como obispo

 

Y dijo que nunca mas

Le volviera a hablar de la Barrosa

 

 

Pasado el tiempo

 

Cada vez que hablan de la poesía barroca

-Bastantísimo de todas maneras fíjate-

Me acuerdo de mi Barrosita

 

Será porque en los nuyures no hay charqui

Ni cochayuyo

Y en el feis sólo escucho el waka taki

la Huaca es poesía.

 

Mi tío torero poeta era

Y mi vaquita Barrosa tal vez literata

 

 

 

 

 

 

[1] Agradezco la corrección de estilo en quechua de Alejandrina Misme, Hugo Carrillo, y Hernán Hurtado.

Saqsa ayapintunayuq almachamanta / El Cadaver envuelto en Harapos. Hugo Carrillo

Felicitaciones a Hugo Carrillo por ser ganador de Cuento de las Mil Palabras en Lenguas Originarias de la revista Caretas. Felicitaciones tambien a los puestos de honor y  las menciones honrosas. Va avanzando el campo fertil de esta literatura, cercana como el Huayco Loro, y con un bagaje que pone los motivos miticos del ande en espacios urbanos. Hugo Carrillo ha tenido la amabilidad de compartir  Saqsa ayapintunayuq almachamanta y su version en espanol como El cadaver envuelto en harapos

 

 

Saqsa ayapintunayuq almachamanta

Huk saqsallaña ayapintunayuq almachas, mana ayatakillapas chaskiriq, unay-unay watantin wischurayapusqa mayupata qupapi; sakillupi wataykusqallas, allquchanwan kuska kukurayallasqa almachaqa.

Hinaptinsi Limapi millay qunchuyasqa sinchi-para kachakayakamuptin, lluqlla wayku chay Wayquluru mayupi panranyaspa punpukullutawan kuskasá, ¡ways!, quruntachatahina, qarapachatahina almachataqa tukuypanpapi quchpaparachisqa.

Chikip aysamusqan wayku-lluqllawan almacha quchpapachikuchkaptinsi, tawnachayuq wistu runachañataq, ¡challán-challán!, nispa; qamaynintapas qurquryaspa qispiykaramusqa mayupatapi qupata taqwiykachaspan.

Chay runachapas ¿aya-almachu imaynaya karqa?

¡Achachallaw! Ñawsayasqa ñawillaychu kichakurun, nispas qawarayan chay chullanchaki runacha qupapi akllasqan puyusqa pachawan pachapakuptin. Hinatas, yuyaymanakuspa almachaqa qayaykachakuyta qallarisqapuni taytay: ¡Yaw cristiano masillay!, yawlla qarisu; kay ismuq yana sakillupim watasqa kachkani, paskaykullaway, icharaq kawsarimullayman. ¡Fffuiff-ffuiff!, wawqicha uyariykullaway; nispas chiflapayan. Psst-ffuiff… yaw puka chukuchayuq tiyullay; qamtam rimapayachkayki. ¡Kaylawninta qari! Manam ayapaq takipuqnin yana chuspichu warwaryamusuchkanki, ñuqallaymi chaychikan kirisqa rimarichkani wawqichay. ¡¡Kayninta!!… kinraychanta qawarimuway cristianulla… nispas qayaykachakusqa.

¡¡Arí chutaykullaway!! ¡Kay sakillupim sutkurayachkani! Kay yana costalpim kunkay tiqusqa watarayachkani; nispasá mañakullasqa chay challanyaq runachataqa.

Wistu runachaqa manapunis uyarinchu. Almataqa allquchakunallas musyan-uyarin ima, runaqa manas uyarinmanchu almataqa. Hikityaptinpas allqullas uyarin waqaq almachataqa.

Almaqa yapamanta, watiqmantas qayaykachakullan: ¡Uyariykullaway tayta! ¡Uyariykuway papallay! ¿Qayka watañach? Ichapas yaqaña tawa chunka watantinmi apuyayatapas, mamacha Cocharcastapas mañakurqani kawsarichiwananpaq, makillaypas utiwanankamam cruzchakurqani manaña qarqariahina qupakunapi muyuykachanaypaq; nispas almachaqa hikikyallan.

Manaña piypas uyariptinsi almachaqa piñakuruspan tawnatapas wikupirusqa, ¡yanapallawayyá, cristiano!, nisqa chukchachantapas achapakuspan.

Tawnachayuq runachaqa manas uyarikunchu; hina kaqllas.

Allinniraq pachata qawarispañas asuykullan sakillupi watasqa almachaman, chaypis almachaqa kaynata nisqa: ¿Qayka watañachus mañakurqanipas piypas-maypas allin runa almallay marqaykunanpaq? ¡Taytallay, Jesúsllay uyariykullawanki!, ¡Apu urqukuna, mañakusqayta uyariykunkiychik! ¡Gracias wawqichalla!, haqarway awqa-terruku wañuchiwasqanmantapacham qupapi wischuykuwarqa; kunanqa kuskañachiki puririkusun wawqillay. ¡Papallay, kunanmi ichaqa ñakariyniypas tukunqaña! ¡Pay salvadorniy,  gracias wawqillay!, nispas runachapa makichanta muchapayaspa kaynata willakusqa:

Maymantaña hamuspaykiypas, ¿icha yachanki paisano? Llapallan Perú suyuta pampachaspam riki chay lluqlla-waykupas judiruwanchik; chaymi hatun llaki, nispas nin qupa-mituwan hiqipasparaq almachaqa. Ichaqa chaypas manayá waqanallapaqchu; wakinninchik rakillantaqa condenación ninkuchu ñakariymantañam kawsarichichkan, ¿icha manachu? Ñuqamanta qallarispam lluqllapas panraranyaspa, qaparkachaspa kay pachaman kutirichimuwanchik; nispas chacharayan almachaqa.

Qampas awir yuyarikuy-amutay cristiano. Kay kikin Wachipapim riki qayna watallapas astapakuspa llamkaytapas tarikurqanki. ¿Manachu? Panichanchik Evangelina Chamorro paytapas lluqllam qatarichimun riki carajo; pero ichaqa warmisu chay mamachaqa, suma-sumaq mamachasu. ¿Yuyarichkankiychu chay mituwan, rumiwanpas kuska Lurinpi lluqsimusqanta? Televisiónpipas qawarirankiychá; nispas yuyarichisqa Lurínpi mayu lluqllamusqanmanta.

Hinaspas watiq-musuqmanta runachataqa tapukusqa kaynata: Yaw qarisu, wawqicha, imawantaq makichaykitari wituyusuranki, Ayawankumantachu qamuranki; chaychaypis ¡yana uma! nispan runapa entero brazuchanta witurapun hachawan, machitiwan, ichunawanpas chiki hakachuqa aw; nispa llakipaq willakuchkaptinpas, machulaqa manas almataqa ni musyallanpaschu.

Chaykamataq, almachaqa rimaykachachkanyá:

¡Ichaqa-ichaqa, manam lluqlla-waykullachu ñuqataqa rikchachiwan. Qamñam riki wawqiy musquyllaypihina kay pachaman kawsarichimuwanki!; nispas nin qupa maskachakuq runachataqa.

Chay wañuchiwasqan punchawmantaraqmi asnaq mitupi, qupakunapipas tapachakurqani wawqichay. Chaypas chayllachu, periódicom yapapaykuwan llakiyta carajo; 20 muertos niq letrachanmi ñawillaypi warkurayasqa, chimpallaypiytaq atentado niq letrerochapas waylinyachkan manaña usyaq. Chay pachamantam almallaypas panteón-punkukupi,  juzgadokunapipas yanqaña llakinta chuyanaspa muyuykachallarqa; nispas waqaykuspa willakun almachaqa.

Maykamaraq intipas, yayantutapas wañunankama, kichkallaña ñannintapuni chullan chakichalla purikacharqani, ¿imaynanpi?, chay wañuchiwasqan pachaqa machetewanmi atakallaytapas chiqtawaran, hinaspa wituwaran papay. ¡Ahn!, pero carajo, alma kasqaypi hinayá kutipakullani; wayra hinachallam chay base navalpi juiciomanpas chinpaykurqani qaparinaypaq. Chay juiciopimá chiflamuni: ¡ffiuff, señor fiscal, tayta juez testigo kaytam munani!, nispayá; ¡mana uyariwanpaschu!, testigopas suwa masillantaq kasqa. Haqarwaykuna mana munanchu wañuchiwasqanta certificanaypaq. ¿Imata ruwarqani? Upa tukuykuspay suchumpallayá chay jefen-umalliqnin Gonzalochu-Animaelpa celdankama yaykuruspay silluypi wañusqa allpawan rachkiparuni, millaytayá umakun, wasankunapi chiptini qaquni-ima. Chaynayá, nispas chacharayaspa willakun almachaqa.

Wañuy achalayuq añas; manaña atinankama qampita qampikunapaq huñun, wakinta utqayllaña millpurqun, wakinwantaq arpa makichanwan mullkipaqan yanqaña isunpas yanayanankama. Ñuqataq carajo hinkiykachispa panteónpi unquq allpawan rachkipayachkaniqa, nispas yapapaykun almachaqa.

**

Allinraq chustikusqayki pachachaqa, kay libruchapas sumaqpuni… Qawaykuy riwistaykiyta wawqicha. Chaymantaqa paskaykuwayña ama hina kaychu; nispas haywapayan riwistachata.

¿Imayna, manachu liykayta yachanki? nispas tapurikun runacha yanqaña-yanqaña tickrampata libruchatapas muyuykachachiptin.

Mawka pachakunata, latapachata, chaki tantachata huñukuspas runachaqa imatapas uyarinchu. Chayta qawarispas almachaqa tapukun kaynata: ¿Imatañam qupatapas astachkanki, hinatachu llankapakunki qarisu? Nispaqa kay muyuriqniypi saqsa pachataya huñuysisqayki; waqtallaypiytaq cartónpas, botellapas, plásticapas munturayachkan… Ichaqa… ¡¡Suyaykuy, suyaykuy qari!!… ¡Amaraq pachallaytaqa!, chullalla pachachaytaqa amayá rantirqukuychu wawqichallay; pinqaypaqmi qala sikilla qiparuyman; ninsi almaqa runacha wara-pantaluta tikra-tikraykuspa qawapayaptin.

¡Hurra! kunanmi ichaqa. Chaynaqa allinpunim kasunchik qarisu; nispas nin, chay pachachawan tawnachayuq machula pantalukuykuptin. Allintapuni qipasusqanki chay pantalunniyqa. Zapatullaytam carajo haqarway terruku qichurquwan, ¡apoyo a la guerra popular!, nispa yawlla. Kunanmantaqa kwirpuykipim purikusun wawqicha; kunallanpas La Paradakamayá apasqayki, chaypim allin negocioqa; nispas, ichikuykusqa tawnachayuq machulachapa wasanman.

Allqullamantam manchakunanchik yanay qari, nispas nin.

¿Ñachu parejay niykimanña wawqicha?… Chay supayqara chinki allqullamantam ayqikunanchikpas, almata qawarispaqa anyapayan pacha;  wakin San Bernardo ninkuchu yakuyasqa ñawiyuq allqullaqa almatapas musyanchu; huknin chinki allqukunam: chihuahua, chay pichi allqu, caniche, pekinés; chay tampasikichakunam supayllaña. Maypipas tuntuykachaq almachamanqa pawaykunpuni, awqallaña kiruntapas qawarichispa carajo; ¿paskaruyta munaspachu imaynaya?  ¡¿Chuskuchá?!, chaymi ichaqa kuyakuq allqucha, maymanña ripuptikiypas ratakuykusunkim. Almayki condenakuptinpas chay kuyay allquchaqa qatirikusunkim.

¿Ima ninkim?… ¿qampas guerramanta, terrukumantachu ayqikamurqanki chuskuchaykipiywan? ¡Achachallaw! ¿Allquchanchikpa sutichanri, imaynataq?… ¿Abogaducha? Isht-Isht Abogaducha, isht-Isht… nispanmi almachaqa ñuqamanpas tulluchata muskiykachiwan.

Chaymantaqa tapukusqataq kaynata: ¿Tijeras tusuytari qatikunkiychu Parejito? Caray, wawallaraq kaspaymi tusuqtaqa qawakurqani Aucará plazapi; hinata qawarikusunchik Ayacuchowan Huancavelicapiwan tijeras atipanakuyta, pero ichaqa decentementella sombray-parejito, manayá chay supayqara almakuna hinachu. Almapiwanmi rabyarquspa danzantepa tusukuyninman chimpaykun, hukinñataq vigulin kuchuytaña qallarin-pacha. Ariya Parejito; ninsi almaqa wistu machulacha kumuykachaspa qawaykachakuptin. Chaynata qawarini qayna tutallapas carajo, waqaykachaq almatapas llakipaq wayno uyarikuqta; nispas yuyarisqanta willakun yachaysapa almachaqa.

Chaynata willakuchkaptinsi qaparkachaspa ichuna marqaykusqa apukachaq ayatusuchiqkuna qispiykaramusqa ñawpaqninku pataman. Chaypiñas almachaqa tapukusqa: ¿imaynanpitaq chiki uqllaq haqarwaypas, ¡¡rimaykusun, amaña chiqninakusunchu!!, niwachkanchik?, ¿ichachus chaychika yawar taqtisqanpi sunqun amirunña?, nispa.

Ayachiq, ayakankaqtaqa amapuni uyariychu wawqichallay. Ama hichpaykuychu, ñawpaqllata qawariypas. ¿Imañataq reconciliación? ¿Arreglo nichkanchus?

¡¡Arreglo!! ¿Imaynatataq allichasunkiri, yunka Ayawankumanchu kutichisunki?, aylluykiypas wañukullanñach qucharayaq llakiwan. ¿Witusqa chakillaytari kutichipuwanqachu? ¿Almallaytari hampiykuwanqachu kay hawcha-jijunaskuna?; icha zapatollaytapas kutichipuwanman aw, chayqa allinraqcha kanman, chaychawan purikunaykiypaq Parejito. Chaykamaqa ichapas willanakunman maypi wischuykuwasqanta; chaynapiñach responsollatapas chaskikuymanraq riki… ¿mana chayqa mana aylluyuq almanchikpas wiñaypaqñachusmi yayan tutallanpi muyullachwan?

¡Kakallaw! Intipas pakakurunña; nispas kaynata kamachikun almachaqa: Mayraqcha ñakarinanchik sombray-wawqichalla, qakuchikña, hinachiki imapas. Kay wañuy michiq saqrakunaqa manachá kay pachapi aylluyuqchu. Waqanmanchus awqa punchawkunapipas allqutawan runatawan chakatasqata qawarispañapas.

Chaynachiki imapas. “Todo hay en la vida”, ninku riki Castillasimipi wawqillay; ¿takipas chaynatam nichkan aw? Wañuyllapis mana imapas yachakunchu: qaykaptaq waykuchu-lloqllachu kay pachaman kutirichimusunki, ichachu wiñaypaqña pampacharusunki chaytaqa. Chaymi almahina ñuqa niyman: ¿imaynatataq yuyayninchikta wañuchichwan, taytamamanchikpa yupinpi uchpa-huchpanpi ima kawsachkaspaqa?

¡Ripusunñaya, sombray-Parejito! Abugaduchata qayay…  ¡Yana uma allqu! nispataq chapuchanchikta warkurunman haqarwaykuna; nispam, chupaywan pukllaq tumpalla supayqarata kaniruchkaptiyña, ñuqatapas umaqaramanta chutarquwaspa utqayllaña ayqirichiwanku machulaytawan chay kallpasapa almachaqa. 

Akis supayqara ayakuchuqkuna nakarquwananmanta chay kuyay almachaqa kutirichimuwan…

El cadáver envuelto en harapos

—Sebastián Quimichu

 “Emigra de la muerte para hacer un signo de Vida nuevamente en Ti”

—ALLEN GINSBERG

Un alma estuvo olvidada mucho tiempo entre las fosas secretas y los rellenos sanitarios del río Huaycoloro en Huachipa. Nunca tuvo responsos ni despedidas de este mundo, fue enterrada sin mortaja ni cajón y estaba atada como con apuro en el interior de un costal de yute; sin embargo, no estaba sola, porque al parecer, un fiel perro suyo la acompañaba aún en el más allá.

—¡Ffuiuffffuiuff!  ¡Ayúdenme, auxilio!… Ah, y si por lo menos me escucharan. ¡Auxilio, auxilio! Escúchenme, hermanos. ¡Por aquí, por este lado! —comenzó a silbar y a gritar el alma cuando se desató una lluvia sucia y gris que provocó terribles huaycos y una gran avenida en el famoso río Huaycoloro.

La pobre alma fue arrastrada como una pluma o una cascarita cualquiera, junto con la madera podrida y los desperdicios. El huayco la revolcó y la lanzó de un lado a otro como a una piltrafa cualquiera sin peso.

—¡¡Qué miedo!! ¿Acaso mis ojos están volviendo a ver? —dijo el alma cuando era arrastrada junto con los escombros por el ennegrecido huayco y surgieron desde las orillas del río muchos recicladores, aquellos pobres hombres que deambulan en la ciudad rebuscando enseres aún servibles, útiles. Aunque el alma no los pudo mirar, –porque todo aquello es visible solo con los ojos de un perro–, hubo uno en especial que llamó su atención por el sonido que lo acompañaba; el hombre caminaba con dificultad apoyado en un bastón de caña, y venía precedido de un eco aterrador: ¡saaaq, saaqq, challán, challán! Ese canto, dicen los más antiguos, viene a llevarse a las almas que ya cumplieron su condena.

¿Ese pobre hombre era también un alma en pena? ¡Quién sabe!

—¡Ah!… y si por lo menos me escucharas. ¡Psst, psst, óyeme varón, tú, el de gorrito rojo! Es a ti a quien estoy hablando hermano. ¡Por aquí, por aquí, por este lado! ¡Pero óyeme! —llamó el alma con desesperación.

—No es un tábano de panteón el que da vueltas por aquí, ¡soy yo quien te habla desde este inmenso dolor, cristiano!  Por aquí…  ¡por aquí!… ¡A este lado papá! En este sector maestro… ¡Sí, jala, jala! Jálame por favor, estoy aquí metido en el costal de yute —volvió a berrear exaltada el alma cuando tuvo al reciclador cojo en las cercanías.

—¡Amigo! No sé quién eres ni de dónde vienes arrastrando la fe. Uffff, pero ¿sabes?… ¡Has terminado con mi condena! —le confesó—. Sabe Dios cuántos años habré rezado para que un Ser caritativo me encuentre. ¡Gracias mi salvador! ¡Gracias, hermano por arrancarme del infierno!

—(…)

—¿Sabes amigo, sabes hermano? —siguió declarando el alma en pena—. Es cierto, sí, las inundaciones y los huaycos han jodido a miles de peruanos, pero a otros nos libró de la condenación también, ¿sí o no?; por ejemplo, a mí, el aluvión me ha devuelto a este mundo. Siendo sinceros, tú también has cachueleado como cargador, ¿o no?… Y la hermana Evangelina Chamorro ni se diga, mucho más todavía; pero qué valiente esa mujer. ¿Te acuerdas cómo surgió del río de barro esa señora en Lurín? ¡Una mujer de barro viviente! ¡Una mujer indomable carajo, ni el huayco más grande pudo con ella!

**

A pesar de los gritos y la desesperación, el alma no tuvo respuesta. El reciclador permanecía inalterable; seleccionando los cartones y la madera por un lado, las botellas y las bolsas de plástico por el otro, y aun  probándose la ropa que todavía era útil.

—¡Ffuiuff!  Escucha, tú puedes escucharme. ¡Tú eres mi salvador pues, cristiano! —volvió a rogar el alma—. Yo estaba muy jodida. Desde cuando me asesinaron yo estaba fondeada entre un montón de trapos y cartones. Peor aún. ¡Los periódicos aumentaron mi pena, carajo! Porque sus letritas que decían “¡20 MUERTOS!” estaban colgadas frente a mi ojo sano. Y frente a mí, también se balanceaba sin parar jamás un letrero que decía “¡ATENTADO!”. Aún desde ese tiempo, –¿cuántos años serán?– mi pobre alma vaga errante entre los juzgados y los panteones, enjuagando sus penas en vano.

—Aunque sin pies ni ojos ¡cuánto, cuánto habré andado por caminos llenos de espinas, desde la madrugada hasta que muera el sol y hasta que se acabe la larga y oscura noche! ¿Sabes por qué? Porque cuando me mataron, de un machetazo me cercenaron las calancas hermano —siguió relatando el alma—. ¡Ah! Pero eso sí, carajo, aun siendo alma me he vengado; como el vientecito aya wayra de panteón me metí hasta los juicios de la Base Naval ¡para gritar desde allí la verdad! Allí me puse a silbar y a gritar muy fuerte, ¡ffiuff, ffiuff¡ Señores fiscales, señor juez, ffiuff… quiero ser testigo, diciendo, pero nada. ¡Carajo! Creo que ni siquiera me oyeron, se hicieron los sordos; porque testigos eficaces son también los mismosladrones, los suwas pues. No me aceptaron como testigo de mi propia muerte. Entonces, solapado me metí en la celda del Animael, del jefe de los terroristas para vengarme. ¿Y qué crees? Con las uñas llenecitas de tierra muerta lo he rasqueteado bien feo en todo su cuerpo. ¡Así fue, así fue! ¿Qué habrá pensado ese zorrillo engalanado con los olores de la muerte? Porque para él sí, reunía remedios por montones para su mal del picor que lo está haciendo resecar en vida. Las pastillas se las tragaba sin agua, y los otros remedios, las cremas, se las frotaba con sus manos de arpista hasta terminar como caballo sarnoso. ¡Así fue! ¡Achachaw! Pero el cojudazo no sabía, ¡ni sabrá nunca quién le rasqueteaba con tierra enferma carajo! Y encima, –ala– yo misma lo sacudía y le alcanzaba cigarrillos, porque eso hace resecar mucho más todavía la piel; eso es veneno para ese mal de la psoriasis. ¡Así fue, así fue!

**

—¡Estas revistas están bien, todavía están buenas! Lee pues, amigo y después me desamarras —propuso el alma cuando sintió merodear al reciclador por su contorno.

—¡Cómo!… ¿acaso no sabes leer? —preguntó el alma al anciano cojo, viendo que aquel miraba y remiraba el librito con las letras volteadas hacia abajo.

—¿Cómo dices? ¿Eres reciclador? —volvió a preguntar y después recomendó: —Junta pues los cartones, aquí también hay botellas de plástico y latones; mira, y hasta alambre de cobre, ¡eso cuesta!

—Pero espérate… espera… ¡mi ropa no! No vendas mi ropita, solo eso me queda varón. ¡Qué vergüenza, me voy a quedar qala siki, con el poto calato! —le renegó al hombre cuando sintió que le quitaban los pantalones. Pero al rato, cambió de ánimo y se puso a danzar y a gritar exaltada al ver que sus vestidos reemplazaban los harapos del reciclador cojo—. ¡Ahora sí, así juega mi Perú! Tenemos la misma talla jefazo. Bacán te queda mi lompa… bueno nuestro pantalón. Qué pena compañero, de verdad qué pena, mis botas sí, se las llevó el terruco, ¡confiscado para la guerra popular!, diciendo.

—Desde hoy, en tu cuerpo caminaré, hermanito, para trabajar bien —propuso el alma de Huaycoloro ya en su nueva condición de ayudante carretillero, mientras chancaba latas y reducía las botellas de plástico—. Mi alma ya no revoloteará por aquí, por allá; además te ayudaré pues, a chambear. Ahorita mismo me subiré en tu espalda para llevarte a La Parada, ¡ahí está pues, la mata del negocio para todo Lima! —dijo el alma y se montó en los hombros del reciclador.

—¡Debemos cuidarnos de los perros nomás Parejito! Ya puedo decirte pareja, ¿no? —comentó el alma ojeándome desde arriba—. Los perros enanos son los que más joden a las pobres almas cumpa, a los perros grandes medio cojudoscomo los San Bernardo, uff, se les pasea el alma; en cambio los chinkis como el chihuahua, esos perros pichis como el caniche, el pekinés, esas pelusitas de mierda son más jodidas, a cualquier pobre almita que ande tonteando, le reniegan y le muestran los colmillos carajo. ¡El chusco! Ese sí es fiel amigo, a donde sea se iría con su dueño; hasta se condenarían los chusquitos si se condena su amo —dijo también el alma dándome un empujón de complicidad al bajarse, y después agregó—. En cambio, el pastor alemán, el labrador, esos: esos son adorno nada más, y eso en Miraflores, a provincias uno que otro paisano perdido lo lleva, bien creído, payñamá como decimos. A ver, que lleven un dogo o un pitbull… ¡A la mierda! Esos perros sin alma lo pueden descoser a dentelladas a su mismo dueño, porque, dicen que lo desconocen, hermano.

—¿Qué dices?… kakallaw. ¡Qué pena! ¿Tú también te has venido escapando de la guerra? Y, ¿este chusquito te ha venido siguiendo o lo has encontrado aquí, ya en Lima?          —averiguó al darse cuenta que yo venía alcanzando al reciclador, mientras le ayudaba a olfatear los bultos.

—Ala, ¡chuuuupa! ¿Y cómo se llama este nuestro perrito? —inquirió el alma, pero no tuvo respuesta. Luego acarició mansamente mi lomo y se puso a murmurar:

—¡Abogadito! Isht isht, ¡Abogadito! isht, isht…  ¿Y a ti también te gusta la danza de las tijeras, Parejito? A mí sí, me gusta, caray. Cuando yo era wawa, agachadito miraba las pruebas de los danzantes. ¡Pasu macho! Cómo se tragaban sapos y culebras y hasta vidrio en la plaza de Aucará. Así podemos mirar atipanakuy: la competencia entre Ayacucho y Huancavelica, pero, decentemente pues, no como otras impulsivas almas que se meten a danzar y a tocar violín. Sí, Parejito, ni te rías, yo he visto… ¡claro!, también hay almas lloronas que les gustan los huaynos tristes; la vez pasada nomás, un alma se metió en la guitarra de Manuelcha Prado para escuchar “Perlaschallay”, y de rato en rato aguaitaba por el hueco de la caja. ¡Verdad, verdad, amigo!

—¿Reconciliación? ¡¿Amnistía?! ¿Qué es pues, eso que dicen “reconciliación”? ¿Creo que dicen que es un “arreglo”? ¡¡Qué miedo carajo!! Camina de frente nomás Parejito, no hagas caso a esas gentes —recomendó el alma cuando surgió una manifestación en los contornos—. No miremos por ese lado, debemos mirar hacia adelante nomás. Ni siquiera los escuches a estos ayachiq. A estos quemadores de almas no debemos escucharlos. ¿Qué dicen ahora? ¿Reconciliación? ¡¡No hay que oír nada!! ¿Qué querrán? ¿Qué quieren pues, estas gentes que apapachan la mala suerte? Y ahora hasta los degolladores andan diciendo: ¡que se acabe el odio entre nosotros, ya no debemos odiarnos! ¡Mejor hablaremos! ¡¡Ayayayay!! Por ventura… ¿Sus corazones se habrán cansado derramando tanta sangre? ¡Arreglo! ¿Y cómo te van a “arreglar”? ¿Te van a devolver a tu pueblo de Ayahuanco? Tu familia habrá muerto ya, ahogada en el pozo de un dolor infinito. ¿Me van a devolver y unir la pierna que me cortaron? ¿Me van a curar el alma herida? ¿Cómo piensan reconciliarse con mi alma estos crueles jijunas? Por casualidad, ¿me devolverán mis piernas? ¡Que devuelvan mis botas siquiera, eso sí, sería bueno! Ya no sufrirías arrastrando tu zapato sin suela; algo es algo, mi sombra, mi pareja.

—¡Si tan siquiera oyeran estos canallas! Yo reclamaría que digan dónde estoy enterrado, para que al menos mi perro me pueda husmear y mis padres me hagan un responso —murmuró el alma y me llevó a sus ancas, justo-justo cuando una mujer, mala fe, me quiso dar veneno detrás de la pancarta. Así me salvó primero del mortífero bocado y después le dijo a mi dueño:

—¿Y ahora a quién reclamar? Estos chicos hablan solamente porque tienen boca, y, además, todavía no habrían nacido en tiempos del terrorismo y seguramente no rinden cuentas a Dios, ni tienen por qué ni por quién llorar; si llorarán también. En fin, en fin. De todo hay en esta vida, mi sombra, mi hermano. Solo en la muerte, nunca se sabe cuándo te salvará un huayco para reponerte entre los vivos o te fondeará ya para siempre y hasta nunca en el kutiq pacha, ¡en el tiempo eterno pues!

—¡Qué pena! ¡Ya se ocultó el sol! ¡Cuánto tenemos que sufrir aún, mi sombra, hermanito mío! Vámonos ya. Así será pues, nuestra suerte. Estos diablos que pastorean la muerte, seguramente no tienen familia. Por eso pues, ellos son incapaces de sufrir aunque estén mirando a las personas y a los perritos crucificados juntos.

—Mejor apúrate… ¡Apúrate y vámonos de este sitio Parejito! Llámalo al Abogadito, no lo vayan a colgar en un poste —comentó el alma después y me volvió a jalar del cogote, cuando en mi necio carácter de perro, volví para morder a quienes se empeñaban en atarme con una soga. ¡¡Los perros y hasta las palomas también podemos tener rabia pues!!

Tal vez porque las almas no pueden distinguir a los vivos de los muertos o en su afán por salvarme de los ojeadores que se afanaban en colgarme, el alma de Huachipa no se dio cuenta que los predicadores, todos, hombres y mujeres, jóvenes y viejos no tenían cabeza; y sus alaridos, eran en verdad quejosos jadeos de sus expuestas gargantas…

Glosario

Achachaw  —Interj. ¡Qué miedo!

Ala             —Apócope de “váyase a la mierda”.

Atipanakuy        —Competencia de danzantes de tijeras.

Awqa                  —Malo, enemigo, guerrero canalla contrario.

Aya wayra          —Viento de muerto o aire enfermizo.

Ayachiq      —Que vela a los muertos.

Ayawantus         —Cargadores de muertos.

Bacán                 —Jerga: qué bueno, qué bien.

Cumpa       —Jerga: apócope de compadre o compañero.

Challán      —Onomatopeya: sonido de latas arrastradas.

Chinkis      —Enanos.

Chuupa     —Jerga: modificación de chucha, apócope a su vez de concha de su madre.

Isht, isht    —Forma de llamar a los canes en la sierra del Perú.

Kakallaw.  —Interj. Qué dolor, qué pena.

Kutiq pacha     —Ciclo del mundo.

Lompa       —Pantalón.

Nakachos  —Seres mitológicos degolladores de hombres.

Paisita       —Paisano, coterráneo.

Payñamá   —Creído, altanero.

Perlaschallay     —Perlita, himno-canción cuyo título original   es Adiós pueblo de Ayacucho.

Pichis         —Perros pequeños.

Qala siki     —Sin calzones, con el poto calato. 

Saaaq, saaaq      —Onomatopeya, sonido de pisadas entre maleza o desperdicios.

Supay        —Demonio, diablo, anticristo.

Suwas        —Ladrones, pillos.

Terruco     —Diminutivo de terrorista.

Wawa        —Guagua, niño, criatura, hijo menor.

Wawqichallay    —Amigo, querido amigo.

Huk punchawmi qintiwan riyus rimanku. Óscar Huamán Águila

Con motivo del día de las lenguas indígenas y en homenaje  al premio que recientemente ganara en la Casa de las Américas  por su trabajo sobre la poesía de Kusi Pawkar, compartimos este breve relato  que Oscar  nos manda luego de la convocatoria a Patakancha: poesía y narrativa quechua urbana. Publicamos también el acta de racionamiento en Quechua y Español entregada al profesor, investigador, cantante y escritor de textos breves pero cargados de simbolismo. La alegoría, la condensación, y la dualidad que vienen de antiguo empiezan a recorrer nuevos territorios. Felicitaciones Oscar.

 

Huk punchawmi qintiwan riyus, munayniyuq kasqankumanta, rimanku. Qintim nin: qanmi llaqtapa, runapa qullunanta ancha musyaq kanki. Riyusñataq nin: qampas willakuqmikanki. Runakunamanmi willakuyta apankin, chaymi waqaychasunki. Chayta uyarispam qintiqa kutichin: qamqa chisinkuyllata takinki llapa runakuna uyarinanpaq. Ñuqañataq pacha achikyayta, runakunapa, wasiman yaykuni. Sachapa kallmanpi tiyaspa rimachkaptinku chiri wayra intuykun.