El Sueño del Pongo y Arankaykanmanta ( El lagarto) en quechua. Yenni Lu Pariona Pillaca

La profesora Yeni Lu Pariona, que se inicio en la literatura al escuchar a su profesor hablar de Huambar hace mas de una decada, comparte una version en quechua, preparada para sus alumnos, del Sueño del pongo de Jose  Maria Arguedas, abriendo la entrega con el Carnaval de Tambobamba. Esto es parte de programa de Cuenta Cuentos en quechua recopilados del escritor Jose Maria Arguedas.
producido por: prof. YENNI PARIONA PILLACA
#AprendoEnCasa
#QuedateEnCasa.

Que en las poeticas orginarias la musica  es el motor  de la palabra y la imagen, es algo que no hay que olvidar. Aprovechamos esta oportunidad para desear pronta recuperacion a  Julia Illanez, gan cantante y mejor persona. Ministerio de cultura, senor gobierno maypim kanki.

 

Felipe Guamán Poma de Ayala: una modalidad discursiva de la otredad. Blas Puente Baldoceda

[Ahora que el mundo entra en un periodo de pachacuki sin precedentes,  reproducimos, con la nota de presentacion, un articulo de Blas Puente Baldoceda que aborda el analisis estilistico de Waman Poma a partir del quechua, cuyo conocimiento basico aun falta en muchos estudiosos. Desde la publicacion del articulo se ha avanzado en las lecturas ukun de la nueva Coronica y han salido a la luz las pinturas que Waman Poma hiciera el cura Murua de Yanaca. Pero mejor leer este texto precursor de Blas}

“Blas Puente nos ha permitido republicar un articulo importante sobre el Apu Guaman Poma de Ayala en donde se hace el primer analisis estilistico-linguistico, ideologico y narrativo con conocimiento cabal de la ingerencias gramaticales del quechua y la oralidad en la sintaxis de Guaman Poma. Inaugura asi la harto esperada apertura de los estudios wamanpomianos hacia beber de la paqarina semiotico-linguistica del autor caminante: el quechua, el aymara, la poetica espacial-cosmica y varias otras lenguas originarias.A este buen articulo, que sostiene que Guaman Poma, Titu Cusi, Garcilazo y Pachachuti Yamqui son precursores de la litertura indigena -mas que indigenista-, habria que anadirle que Guaman Poma es visual y verbalmente precursor de la vanguardia, la poesia multilineal, los comics, la poesia concreta y el arte moderno. Para apreciar mejor el arte de Guaman Poma seria util la publicacion accesible al publico del volumen en que el autor ilustra los trabajos de un turbio cura de Yanaca, famoso por su crueldad y aficion a la mujer del projimo. Pero en la reciente Antologia Oxford de Poesia Latinoamericana preparada por Cecilia Vicuna, ya se ha puesto a Waman Poma -al igual que los quipus, los creamios indigenas y la palabra de Maria Sabina- junto a los grandes poetas canonicos latinoamericanos. Hay un gran horizonte en este error corregido.”

Felipe Guamán Poma de Ayala: una modalidad discursiva de la otredad*

Blas Puente Baldoceda, Ph.D
Northern Kentucky University

Felipe Guamán Poma de Ayala, Titu Cusi Yupanqui, Juan de Santacruz Pachacuti Salcamayhua y el Inca Garcilazo de la Vega son precursores de la literatura indigenista y neoindigenista en el Perú. Estos escritores indios y mestizos, marginados social y políticamente, iniciaron la descolonización cultural mediante una produccción textual que por un lado se nutre de la tradición oral recibida de los historiadores nativos o quipucamayoc, y por otro adopta la escritura y las modalidades discursivas de la cultura dominante de la colonia. Para representar la voz de la otredad y su historia, Guamán Poma elaboró un complejo entramado discursivo en el que se detectan formas orales de transmisión de la cultura andina juntamente con formas genéricas que provienen de las crónicas, relaciones, los tratados jurídicos, los catecismos, los sermones, la épica y la biografía.

Nueva Corónica y Buen Gobierno, considerada como una obra rudimentaria e ingenua por los manuales de historia literaria, no solo evidencia la deficiencia de dichas modalides del discurso canónico de la cultura dominante para representar la nueva realidad, sino que expresa una propuesta ideológica y política que, según los señala Rolena Adorno, es anti-inca aunque pro-andina, anti-clerical aunque pro-católica (Guamán, 5). Es decir, el texto es un alegato contra el régimen colonial; aboga por la restitución de las tierras usurpadas y el retorno al gobierno tradicional andino; denuncia el abuso y la corrupción de la burocracia administrativa y eclesiástica de los colonizadores; demuestra que los Andinos eran ya cristianos civilizados antes de la conquista y propone la institucionalización de la religión cristiana; y, finalmente, sugiere la creación de un estado andino soberano que formará parte del Imperio Universal Cristiano encabezado por el rey Español.

A través de un análisis estilístico, narrativo e ideológico de la primera parte Nueva Corónica, intento demostrar la literaridad del lenguaje y la estructura composicional de la narración. Para llevar a cabo dicho objetivo, tomo como punto de partida la siguiente premisa: desde que se produjo el contacto de lenguas español y quechua en la región andina surgió una comunidad de hablantes bilingües conformada por indios y mestizos que hablan un dialecto regional del castellano que se caracteriza por los diferentes grados de interferencia morfosintáctica procedente del Quechua.. Por ejemplo, un bilingüe subordinado con una mayor interferencia morfo-sintáctica del Quechua dice: “De la quebrada en su chiquito cueva está el hombre”, expresión en la que obviamente se mantiene el orden sintáctico Quechua; en tanto que un bilingue fusionado con una menor interferencia morfosintáctica del quechua dice: “Lo había tocado su puerta de la iglesia”, expresión en la que se manifiesta el orden sintáctico castellano pero que refleja la interferencia Quechua en el uso del posesivo “su” que traduce el sujifo quechua -pa. En el castellano de Nueva Corónica y Buen Gobierno se observa estas variedades dialectales en las que valencia lingüística es doble, es decir, de dos lenguas: el catellano y el quechua. Felipe Guamán Poma de Ayala –al igual que José María Arguedas siglos después–, asume el desafio de recrear estéticamente el castellano regional para expresar la historia oral andina. Por esta razón, la conclusión del crítico Alberto Escobar con respecto a la sintaxis arguediana, puede ser aplicado al cronista indio:

[El] indio quechuahablante (…) produ[ce] fluidamente como si lo hiciera en su lengua materna, y (..) el lector lo le[e} como si lo comprendiera. Esta mecánica supone dos cuestiones: a. el lector sabe que él no domina ni conoce el quechua; y b. sabe así que el actor indio no tiene control suficiente del castellano y que aparece como si estuviera hablando quechua. De esta manera la relación translingüística actualiza el mensaje quechua, hace presente lo que no está a la vista; hay una correlación entre los dos términos de la ecuación: el castellano es lo presente y el quechua la lengua copresente, merced a la organización de los rasgos de la literaridad

arguediana” 72

El análisis que presentamos a continuación se restringe específicamente a la narración de las llamadas edades de los indios y la biografía de los Incas que se incluyen en la primera parte titulada “Nueva Corónica”. En la primera edad de los indios, denominada Uari-Uaricocha runa, a nivel temático-ideológico, Guamán postula la tesis de que éstos no eran bárbaros ni idólatras; al contrario, vivían de acuerdo a los preceptos cristianos antes de la conquista española. Tenían el conocimiento de una sola divinidad creadora llamada Runacamac Viracocha y eran descendientes de Adan y Eva, quienes les enseñaron la agricultura. Asimismo, la existencia del vocablo quechua “yacupachacuti” para referirse al diluvio universal demuestra que descendían de Noe. Por otro lado, en cuanto a la composición del relato, se precisa, en primer lugar, la duración del período: por ejemplo, la primera edad dura 830 años, y luego se provee en forma alternada la información histórica y la descripción de actividades económicas y costumbres. De hecho, este material histórico y etnológico funciona como soporte a la tesis de la existencia de la civilización andina que se argumenta mediante la forma bakhtiniana del discurso denominada “hidden polemic” (Adorno,5). Con referencia el registro lingüístico-estilístico, se observa el uso incorrecto de las preposiciones y una organización sintáctica irregular, y ambos rasgos se deben a la interferencia morfosintáctica del quechua, ya que esta lengua aglutinante carece de preposiciones y posee el orden sintáctico SOV, o sea, el verbo en posición final. Otra interferencia del quechua es la presencia de la construcción sintáctica encabezada por la expresión “dicen que” que traduce al sufijo quechua de validación -si. Aunque este sufijo indica información de segunda mano en la lengua nativa, en el lenguaje de la Nueva Coronica parece connotar una perspectiva interna con respecto a los hechos narrados, ya que Guamán Poma está íntimamente familiarizado con la tradición oral de sus antepasados. Asimismo, esta dicotomia de perspetiva externa e interna, según el análisis Adorno, se manifiesta en el uso de los tiempos verbales pretérito e imperfecto, respectivamente. Sin embargo, opino que dicha hipótesis se basa en el aspecto durativo del imperfecto del español, y no en el sistema temporal y aspectual del quechua. Ahora bien, otro rasgo estilístico es el polisíndeton, es decir, una construcción sintáctica de coordinación con la conjunción “y”. En la gramática española de Gili y Gaya se señala que esta construcción es frecuente en el lenguaje infantil y popular, y esto último corrobararía la propuesta errónea de que el lenguaje del Guamán Poma es rudimentario e ingenuo; no obstante, un análisis lingüístico más detallado nos conduce a postular de que dicha construcción es usada con el propósito retórico de poner en relieve o imprimir mayor enfásis en la palabra, frase u oración encabezada por la conjunción “y”. Otro rasgo sintáctico es la alta frecuencia con que repiten ciertas construcciones al comienzo de los párrafos: por ejemplo, la modalidad adverbial “de como”, sintagma que reflejaría el estilo repetitivo del sermón.

En el segmento textual que corresponde a la segunda edad de los indios, llamada Uari Runa, se presenta más evidencias que consolidan la argumentación política sobre la existencia de civilización andina previa a la conquista española: afirma que habitaban en viviendas de adobe y habían logrado desarrollar con cierto grado de eficiencia ciertas técnicas de cultivo y regadío. Más aún: en el aspecto espiritual, no sólo conciben existencia del cielo y el infierno sino de la Santísima Trinidad, y se guiaban por la ley de los mandamientos y realizaban obras de misericordia. Por otro lado, en cuanto a la construcción sintáctica, el polisíndeton se engarza en otras construcciones de coordinación adversativa encabezada por las conjunciones “sino” y “aunque”, rasgo que evidencia cierto grado de complejidad sintagmática. Asimismo, se nota casos aislados de posposición del sujeto al final de la oración.

La tercera edad de los indios se denomina Purunruna y tuvo una duración de 1, 032 años. Durante esta etapa la civilización andina se enriqueció con el desarrolló la ganadería, la artesanía de metales preciosos, la textilería, la arquitectura y la construcción de caminos. En cuanto al aspecto sociopolítico se consolidó la familia, se fomentó las normas éticas de convivencia, y se formaron los pueblos que se gobernaron mediante la ordenanza, la ley y la justicia, y que supieron cultivar la música y la danza. Además, se asume que la variabilidad geográfica está correlacionada con la variabilidad en el lenguaje y las costumbres. Con respecto al registro estilístico, en el texto cobran notoriedad las figuras retóricas del discurso religioso del sermón tales como la reiteración, el hiperbatón, la ironía y la exhortación. Por ejemplo, se hace un contraste irónico entre la barbarie de los españoles codiciosos y avaros que se olvidan de los principios de la Santa Iglesia de Roma, y el grado de religiosidad alcanzado por la civilización andina. Es más: el objetivo del discurso religioso del sermón es la ejemplaridad; por consiguiente, se exhorta a los españoles para que imiten el ejemplo de la civilización andina.

La cuarta edad de los indios se denomina Aucaruna y tuvo una duración de 2, 100 años. En esta etapa la sociedad andina se organiza mediante un sistema de control altamente jerarquizado y una división del territorio en cuatro regiones o “suyos” en donde habitan señoríos autónomos con sus respectivas cortes; el poder político se basa en el sentido ético, la sabiduria y el coraje demostrados por los líderes en las guerras violentas sobre tierras y aguas de regadío, las que son superadas con tratados de paz; la administración de justicia, llevada a cabo por los predicadores de cien años, es rigurosa en los castigos impuestos a los vicios y actos delictivos tales como el adulterio, el incesto, el robo, la hechicería. Asimismo, se desarrolla un sistema de parentesco que se sustenta en la reciprocidad. Paralelo al avance técnico en la agricultura, se determinan los elementos nutritivos en la alimentación variada y se practica la purgación para mantener el vigor y la bravura. Pese a ser una cultura iletrada, el conocimiento astronómico les permite planificar sus actividades económicas e, incluso, los fenómenos atmosféricos y las constelacones es un sistema de signos que los guía en sus decisiones cotidianas. El camasca amauta es la persona encargada de preservar, desarrollar y transmitir todo este conocimiento. Este discurso etnográfico e historiográfico se complementa con el discurso religioso del sermón con el propósito de demostrar el desarrollo moral y ético de la civilización andina en contraste con la corrupción, la codicia, el vicio y la arbitrariedad de los estamentos civil, administrativo y eclesiastico de la colonia: por ejemplo, se argumenta que los indios de la cuarta edad son monoteistas, basan la autoridad en el buen adoctrinamiento y el sentido de justicia, y, aunque hacen la guerra para defender sus tierras, están guiados por el conocimiento de los mandamientos, la verdad, y el temor a Dios, y por eso juran su nombre y lo invocaban antes de entrar en batalla, y se entierran con sus pertenencias –comidas, vestimenta, joyas y esposa– porque conciben de la existencia del infierno cuyo nombre en quechua es ucupacha supaypa wasin. Gracias a esta religiosidad, no sufren pestes, sequías o hambrunas; al contrario, gozan de la abundancia en la agricultura y la ganadería. Sin embargo, se admite que no todas las regiones o “suyo” alcanzan el mismo nivel de desarrollo: en Antisuyo, por ejemplo, los indios son infieles, belicosos, practican la antropogagia, y no logran dominar a la naturaleza. Por otro lado, se critica el politeismo de los Incas y el sistema tributario que imponen a sus súbditos. Finalmente, el narrador establece su geneología que se remonta a la primera edad de los indios, y uno de sus ancestros, Capac Apo don Martín Guamán Malqui Ayala Yorovilca, de la región de Allauca Guanuco, es un príncipe cristianísimo que vivió 150 años. En cuanto al registro estilístico, en este segmento textual se evidencia vacilación en el uso de tres tipos de concordancia gramatical: género y número, sustantivo y adjetivo, sujeto y verbo. Asimismo, en la colocación de los adjetivos y el uso de las preposiciones. Obviamente, estas deficiencias gramaticales se explican como casos de interferencia morfosintáctica del quechua. Por otro lado, el dominio de la complejidad sintagmática se manifiesta en el manejo aceptable de las claúsulas subordinadas adverbiales de subjuntivo y las claúsulas condicionales, aunque estas últimas traducen con cierta fidelidad los sufijos subordinadores del quechua. En cuanto al sistema pronominal, se nota una tendencia al leismo (uso del pronombre “le” en vez de “la, lo”) y, asimismo, el uso del pronombre “lo” con verbos intransitivos y de movimiento, rasgo que reflejaría en el lenguaje de Gaumán Poma los varios sufijos direccionales del quechua. Además, conjuntamente con la frecuencia de coordinación copulativa y disyuntiva, se observa una tendencia hacia la yuxtaposición y la elipsis. En cuanto al lenguaje figurado, además de la hipérbole, se usa con mayor frecuencia el uso del símil.

Sea como fuere, en los textos de las edades de los indios Guamán Poma no se ciñe a la verdad de los eventos históricos, sino que se basa en ellos para elaborar una interpretación y una invención, y esta ficcionalización se sustenta más la verdad poética que en la verdad histórica, por lo tanto, exige una retórica de la elocuencia. Es evidente que el relato histórico discurre objetivamente y produce en el lector la ilusión referencial; sin embargo, en el carácter persuasivo del discurso del narrador –sus sermones apasionados de los prólogos finales–se evidencian no sólo las función expresiva y pragmática sino de manera predominante la función estética del lenguaje que se centra en la textualidad. En todo caso, Guamán Poma, según lo señala Adorno, sigue los lineamientos historiográficos de Juan Luis Vives y Paéz de Castro que concibe la historia como el tratamiento de los asuntos civiles de la sociedad en los campos político y militar, y cuya utilidad pública es el aprendizaje para gobernar. Por esta razón, en “Nueva Corónica” se ofrece una teleología y una visión ética de los eventos históricos que contribuya a la reforma de la colonia, y su propósito persuasivo el a través de la ejemplaridad condiciona en cierto modo una reelaboración ficticia de dichos eventos históricos. En todo caso, la función estética que se centra en la textualidad y la ficcionalización de los hechos históricos explican la literaridad de “Nueva Corónica”. Es, pues, literatura por su orientación interna, autotélica, intransitiva, puesto que se enfoca en los signos mismos y la realidad evocada por dichos signos es ficcional.

Ahora bien, en cuanto a las biográfía de los Incas, la postura polémica de Guamán Poma tiene como transfondo temático-ideológico el propósito de conceder mayor autoridad y prestigio a su procedencia regional y étnica, y denigrar al Imperio Incaico mediante la desmistificación de sus gobernantes. En el aspecto religioso se critica el politeismo y la idolatría de los Incas con el mismo argumento y lenguaje usado por los extirpadores españoles: por ejemplo, las huacas, lugares sagrados, y los rituales del imperio son identificados con el demonio y la hechicería, los cuales son simbolizados por la serpiente. Asimismo, se pone en tela de juicio la nobleza y la potestad de los Incas puesto que no se origina en el derecho y justicia de Dios. Es más: la sabiduría de algunos Incas trascienden las fronteras del Imperio –se menciona, por ejemplo, que Tupac Yupanqui, sabía de Roma, Jerusalem, Castilla y Turquía–, y esa habilidad es maquinación del demonio. Por otra parte, las etnías oprimidas –como el rebelde Ancauallo de la región de Antisuyo– insurgen contra el dominio Incaico, pero estas rebeliones son sofocadas a través del ejercício de la diplomacia. Sin embargo, los conatos de rebeldía son encabezados por los hijos bastardos de los Incas como el caso de Huascar, hijo legítimo, y Atahualpa, hijo bastardo, protagonistas la guerra civil que coadyuva a la conquista del Imperio por los españoles. Ahora bien, este cuestionamiento de la religión y la legitimidad de los Incas, se consolida con dos argumentaciones basadas en hechos ficticios: la llegada del apostol Bartolomé durante el periodo de Sinchi Roca para catequizar, realizar milagros y fundar el pueblo Santa Cruz de Carabuco. Otros frailes realizar milagros para superar las epidemias, la hambruna y las catástrofes de la naturaleza con que son castigados los Incas por su idolatría politeísta. Asimismo, se menciona la muerte sufrida por un prior de la orden de Santo Domingo. Otra argumentación anti-Inca y pro-Andina es la reiteración de que sus antepasados fueron nobles con legítima autoridad: menciona a Capac Apo Guamanchau, nieto de Yorovilca Allauca, que gobierna por cincuenta años durante el periodo del Inca Tupac Yupanqui. Este noble de la región de Guánuco es abuelo de Capac Apo don Martín Ayala, quien, a su ve, es padre del autor.

Por otro lado, el esquema composicional que se reitera en la biografía de los Incas es el siguiente: la indumentaria del inca, sus rasgos físicos y psíquicos (positivos y negativos), su ancestro, su relación matrimonial, sus obras públicas, sus conquistas territoriales, causa y circunstancias de su muerte, su prole, y la duración de su vida en relación con la duración del imperio. En cuanto a la indumentaria la descripción objetiva, escueta y concisa del ropaje y los objetos que simbolizan el poder se ajusta a las pictografías que acompañan al texto, y se evidencia un afán de caracterización mediante la alusión de detalles peculiares. En la descripción de los rasgos físicos y psíquicos se pone mayor relieve en los defectos que en las cualidades: por ejemplo, de Inca Yoque Yupanqui se dice que tenía “narices corcovadas (…), feo, y mal inclinado y miserable (…), y sus vasallos huían de verle la cara”; de Mayta Cápac “fue muy feo hombre de cara y pies y manos, y cuerpo delgadito, friolento, muy apretado”: Inca Roca “fue hombre largo y ancho, fuerte y gran hablón, hablaba con trueno, gran jugador y putañero, amigo de quitar la hacienda de los pobres”; Pachacutec fue “de rostro, alocado, tronado, unos ojos de león (…) gran comedor y bebía mucho”; Huascar fue de “rostro morenete y largo, zancudo y feo, de malas entrañas (..) [y] mal corazón”. Sin embargo, sólo en dos casos se mencionan las cualidades: por ejemplo, de Yawar Huaca se dice que fue “de cuerpo anchete y recio y fuerte y sabio y apacible, algo grande de ojos, amigo de los pobres y de música y enemigo de los ricos”; de Huiracocha “gentilhombre blanco de cuerpo y rostro y tenía unas pocas barbas, y tenía buen corazón”. Como puede apreciarse, en cuanto al estilo, el orden de la adjetivación es variada, la selección de los vocablos es eficaz, y el efecto es creado en virtud del manejo de la metáfora y el hipérbole. Asimismo, en el texto de las biografías la complejidad a nivel sintagmática se manifiesta a través del uso más frecuente de claúsulas relativas y el uso del gerundio en función adverbial, aunque esta última construcción traduce uno de los sufijos quechuas de subordinación -stin, que indica que la acción subordinada es simultánea a la acción principal. A nivel de estructura narrativa, cabe advertir que el discurso histórico y el discurso religioso se complementa con segmentos textuales donde se evidencia el anecdotismo que linda con el rumor o la chismografía del contar popular cuyo origen no es sino la tradición oral que el autor recibió de los indios viejos.

Asimismo, cabe advertir un propósito de organizar el material mediante los tres momentos de la imitación poética: comienzo, transiciones y motivos terminales. En el texto de las edades de los indios, por ejemplo, se nota la evolución desde un estadio casi primitivo, un estadio intermedio y finalmente un estadio con formas avanzadas de civilización. En las biografías, asimismo, al principio de mencionan los mitos de orígenes –la fundación del Cuzco por Manco Capac y Mama Oclo y el mito de Pacaritambo–, luego la progresiva expansión del territorio del Tahuantinsuyo mediante las acciones bélicas de los Incas, los avances en la arquitectura y las vias de comunicación terrestre, las formas más sofisticadas en los rituales religiosos y en la organización burocrática del aparato administrativo del imperio, y, finalmente, la crisis y el fin, es decir, el caos social creado por la guerra civil y la destrucción del Imperio por los españoles. Esta organización de la trama –principio, medio y fin– se manifiesta en la vida del autor como personaje de su historia épica: sus ancestros nobles, las acciones admirables de los descendientes, y finalmente el autor en proceso de escribir su texto dirigido al rey de España. A manera de conclusión, cito un pasaje en que el autor cuenta la vida de Mama Uaco, madre y esposa de Manco Capac:

[E]sta dicha mujer dicen que fue gran fingidora, idólatra, hechicera, la cual hablaba con demonios del infierno y hacía ceremonias y hechicerías, y así hacia hablar piedras y peñas, y palos y cerros, y lagunas, porque le respondían los demonios, y así dicha señora fue la primera inventora de las dichas guacas, ídolos y hechicerían, encantamientos, y con ello engañó a los dichos indios; primero fueron engañados [los] del Cuzco y traía engañados y sujetos como los indios lo viesen como cosa de milagro que una mujer hablase con piedras y peñas y le llamaron Coya y reina del Cuzco. Dicen que se echaba con los hombres que ella quería de todo el pueblo; con este enganno andaba muchos años según cuentan los dichos muy viejos indios. 58

Obras citadas

Adorno, Rolena. Guamán Poma. Writing and Resistance in Colonial Perú. Texas: University of Texas Press, 1986.

Escobar, Alberto. Arguedas o la Utopía de la Lengua. Lima: IEP, 1984.

Guamán Poma de Ayala, Felipe. Nueva Coronica y Buen Gobierno. Transcripción, Prólogo, Notas y Cronología. Franklin Pease. Caracas: Biblioteca de Ayacuho, 1980

“Pellejito de perro”. Apolinar López, transliterado por Cesar Itier

[“Pellejito de perro”, cuento quechua escrito por Apolinar López a pedido de Max Uhle (Cuzco, 1905), transliterado y traducido al francés por Cesar Itier. El manuscrito original se encuentra en el Instituto Iberoamericano de Berlín. Para mayor informacion ver la entrada anterior. Gracias Cesar. Qannla allinlla Apolinar.]

Pellejitoyperromanta Peau-de-chien

 

Apolinario López

Cuzco

 

Huk wakcha warmi kasqa. Kay warmiqqa kimsa wawan kasqa. Hinaspa iskayñinkuqa ña kasaduña kasqa. Sullk’allaña mamankuq ladunpi. Hinaspa kay maqt’aqa manchay ocioso allqullawan pukllaq kasqa. Hinaspa sutin kasqa kay maqt’aqqa « Pedrocha », allqunpataq « qara celoscha ». Hinaspa kay maqt’aqa sapa p’unchaw allqunwan pukllasqallanpi ni mamanpapas kamachisqanta ancha kasunchu. Allqunwan kuska wichay uray phawaykachasqallan retosasqallanpi kan. Maman waqtan:

– Yaw ocioso maqt’a! Imatan chay allqullawan pukllanki? Manachu llant’allamanpas riwaq? Ima llant’awan wayk’uspan haywasqayki mikhunata? nispa.

 

 

Il était une fois une pauvre femme. Cette pauvre femme avait trois enfants. Deux d’entre eux étaient déjà mariés. Seul le cadet des trois était encore auprès de sa mère. Ce garçon était très paresseux et passait son temps à jouer avec son chien. Ce garçon s’appelait « Pierre » et le chien « qara celos ». Ce garçon passait toutes ses journées à jouer avec son chien au point qu’il n’obéissait presque pas à sa mère. Il courait en tous sens avec son chien et ne faisait que s’amuser. Un jour sa mère le battit :

– Eh, petit feignant ! Pourquoi joues-tu comme ça avec ce chien ? Tu ne peux pas aller ramasser au moins un peu de bois sec ? Avec quoi vais-je cuisiner et te donner à manger ? lui dit-elle.

 

            Maman niqtin, maqt’aqa lasunta uqarispa llant’aman pasan. Pero allqunwan kuskalla chayan llant’aq kasqantapas. Chayqa chayaspaqa mana llant’anchu. Allqullanwanraq pukllan. Wichay uray retosan, payraq hawanpi, payraq pachanpi, asta sayk’unankama. Ña sayk’uspallanña llant’aq churakun. Chayqa llant’arquspan chika llant’allata apanpas. Chayqa mamanqa rikuqtin phiñakun maqt’ataqa.

– Yaw, ocioso maqt’a! Imatan ruramunki kunankama, chika llant’achataraqtáq apamunki? nispa.

Chayqa maqt’aqa nin:

– U, mamáy! Mana serkapi kaqtinmi; karutaraq rini, chaymi kay urasta hampuni, nispa nin maqt’aqa.

Hinaspa mamanqa nin:

– Paqariqpas rillaytaqyá, ichaqa temprano, chaywan tempranota kutimpunaykipaq, nispa.

Chayqa maqt’aqa nin:

– Chay, mamáy, quqawtayá nispaqa ruraykapuway, nin.

Chayqa mamanqa nin:

– Chay, rurapusqayki, nispa.

Chayqa paqarisñintin maqt’aqa rin llant’aman. Pero allqunwan kuskalla llant’aq kasqanta chayan. Chayqa pukllayta qallarillantaq allqunwan. Pukllayta tukuspanña llant’an. Chayqa huk chikallatataq apan. Hinaspa mamanqa nin:

– Temprano rirquspaykiri imatataq chay chikachata apamunki? nispa.

Chayqa maqt’aqa nin:

– U, mamáy, manan kasqachu ch’aki llant’a. Sasatan maskamuni, nispa.

 

            Alors, le garçon prit son lasso et s’en alla ramasser du bois mort. Mais c’est encore accompagné de son chien qu’il arriva où se trouvait le bois mort. Il commença par jouer avec son chien. Il se roulait partout [avec son chien], tantôt sur lui tantôt sous lui, jusqu’à épuisement. Lorsqu’il fut bien fatigué il se mit à ramasser du bois. Il ne ramassa pas grand-chose et en emporta une petite quantité. Lorsqu’il revint, sa mère le gronda.

– ¡Eh, petit feignant ! Qu’as-tu fait pendant tout ce temps pour apporter aussi peu de bois ?

Le garçon répondit :

– C’est vrai, maman, mais c’est parce que c’était loin, je rentre tard parce que je suis allé loin.

Sa mère lui dit :

– Demain matin tu y retourneras mais très tôt pour que tu puisses rentrer tôt.

Le garçon répondit :

– D’accord, maman mais prépare-moi mon casse-croûte.

La mère accepta :

– D’accord, je vais te le préparer.

Le lendemain le garçon partit ramasser du bois, mais il arriva là où se trouvait le bois toujours accompagné de son chien. Il recommença à jouer avec son chien. Après avoir joué, il se mit à ramasser du bois et en emporta à nouveau une toute petite quantité. Sa mère lui dit :

– Comment se fait-il qu’en étant parti si tôt tu ne rapportes que cette quantité ?

Le garçon répondit :

– D’accord, maman, mais il n’y avait pas de bois sec. J’ai eu bien du mal en trouver.

 

            Hinaspa paqarisñintinñataq iskayñin kasadu wawqinkuna mamankuqta rinku. Hinaspa ninku:

– Mamáy, challwakuqmi rishayku. Kay ocioso wayqiykuta pusasaqku. Hinaspa challwallatapas apamuchun uchu ruranaykipaq, nispa.

Chayqa mamankuqa nin:

– Uhalachá kay ocioso maqt’ata pusawaqchis, nin.

Chayqa iskayñin wawqikuna pusanku challwaman. Hinaspa mayupatata chayaqtinku sullk’a wawqinku maqt’aqa allqunwan pukllayta qallarillantaq. Iskayñin wayqinkuna waqtan:

– Yaw, ocioso maqt’a! Imatam allqullawan pukllanki; ligerota challway! Ima challwatan mamachaykuman apanki? nispa.

Ni chaytapas kasunchu maqt’aqa allquwan pukllaykusqallanpi. Ña tardiña kapun, tawa urahinaña. Chayqa iskayñin wayqinkuna huk phuqtuyñinta quykunku. Hinaspa ninku:

– Yaw, ocioso maqt’a! Ima challwatan mamachankuman apanki? Ligerota challway, nispa pasapunku.

 

            Le lendemain les deux frères mariés se rendirent chez leur mère et lui dirent:

– Maman, nous allons pêcher, nous emmènerons notre paresseux de frère, qu’il rapporte au moins quelques poissons pour faire un « ají ».

Leur mère répondit :

– Je suis bien contente que vous l’emmeniez, ce petit feignant.

Ses deux frères aînés l’emmenèrent donc pêcher. Lorsqu’ils arrivèrent au bord de la rivière, le cadet se mit à nouveau à jouer avec son chien. Ses deux frères le frappèrent :

– Eh, petit feignant ! Pourquoi joues-tu avec ce chien ? Dépêche-toi de pêcher ! Quel poisson vas-tu rapporter à notre mère ?

Mais le cadet ne leur obéit pas tant il était occupé à jouer avec son chien. Le soleil était déjà bas, il était environ quatre heures. Alors les deux aînés lui donnèrent leur (filet?) et lui dirent:

– Eh, paresseux ! Quel poisson vas-tu rapporter à notre mère ? Dépêche-toi de pêcher !

Et ils partirent.

 

 

            Chayqa pukllayta tukuspanña tardichallataña haykun mayuta challwaq maqt’aqa. Hinaspa challwashaspan tarirqun challwakunaq reyñintaraqtaq, sirenata, wawqinkunaq mancharichisqan. Sunsu sunsu kashasqa chayqa, hap’irqun maqt’aqa. Hinaspa challwaqa nin:

– Qara siki maqt’a, kachariway, t’ampa uma maqt’a, kacharillaway.

Hinaspa maqt’aqa nin:

– Manan kachariykimanchu. Mamaypunin qantaqa mikhuykusunki, nispa.

Mana kacharinchu. Hinaspa challwaqa nin:

– Yaw, qilla ocioso maqt’a, kacharillaway! Yaw usa chaku maqt’a, kacharillaway! Yaw, qara siki maqt’a kacharillaway!

Hinaspa maqt’aqa mana kacharinchu.

– Mana kachariykimanchu. Mamaypunin qantaqa mikhuykusunki, nispa.

Hinaspa challwaqa yapa nin:

– Yaw, qara siki maqt’a, kacharillaway, nispa.

Hinaspa maqt’aqa nin:

– Mamaypunin mikhuykusunki, nispa.

Hinaspa challwaqa nillantaq:

– Hinatayá kachariykuway, nispa baliykun.

Hinaspa maqt’aqa nin:

– Manan kachariykimanchu, nispa.

Allipasyá, quri sortijachayta qusqayki, nispa.

Chayqa maqt’aqa nin

– Ñuqa imanaymantaq sortijachata? nispa.

Hinaspa nin challwaqa:

– Kay sortijachaqa tukuy ima mañakusqaykitayá qusunki. Imata antojo kanki chaypas, ñillanki « ay, sortijitay, sortija! Kunanchá munayman kay chhaqay rikhurirqapunanta » nispa ninki, nin. Chayqa en el acto rikhurirqunqa imapas. Kunan wasiykita chayaspa hina niy « ay sortijita, sortija! Kunanchá munayman qhapaqkunaq mikhusqan sumaq mikhuna rikhurirqunanta » nispa ninki, nin challwaqa. Hinaspa ñuqaqa tukuy imaymanapin rikusqayki, sumaq fortunaraqtaqmi tukasunki, nispa nin. Kunanqa chhaqay p’unquñiqllaman kachaykampuway, nin.

Chayqa p’unquñiqman kachaykampun. Hinaspa nin:

– Imaña susidiqtiykipas, kayllaman hamunki. Ñuqaña librasqayki, nispa kacharikusqa pasaykakampun.

            Lorsqu’il eut fini de jouer, alors que le soir tombait déjà, le garçon descendit pêcher dans la rivière. Alors qu’il était en train de pêcher il tomba sur le roi des poissons, une sirène que ses frères avaient effrayée. Comme il était tout innocent, il l’attrapa. Le poisson s’exclama :

– Fesses pelées, lâche-moi, mal peigné, lâche-moi.

Mais le garçon répondit :

– Je ne te lâcherai pas, c’est ma mère qui va te manger.

Et il ne la lâcha pas. Le poisson reprit :

– Eh, paresseux, lâche-moi ! Eh, fesses pelées, lâche-moi!

Mais le garçon ne le lâcha pas.

– Je ne te lâcherai pas, ma mère va te manger, dit-il.

Le poisson l’insulta à nouveau :

– Eh, fesses pelées, lâche-moi !

Le garçon dit :

– Ma mère va te manger.

Alors le poisson se mit à le supplier :

– Lâche-moi, je t’en prie.

Le garçon persista :

– Je ne te lâcherai pas.

– S’il te plaît, je te donnerai mon anneau d’or.

– Et qu’est-ce que je vais en faire, moi, de ton anneau d’or ? dit le garçon.

Alors le poisson lui répondit :

– Cet anneau te donnera tout ce que tu lui demanderas. Si tu as envie de quelque chose, tu n’auras qu’à lui dire :

– « Ah, anneau, petit anneau, je voudrais maintenant qu’apparaisse ceci ou cela » et cela apparaîtra immédiatement ; lorsque tu vas arriver chez toi dis-lui ceci : « ah, anneau, petit anneau, je voudrais maintenant qu’apparaisse de bons plats comme en mangent les riches », et moi je veillerai sur toi en toutes circonstances, tu auras beaucoup de chance.

– Maintenant lâche-moi là-bas, dans ce trou d’eau, dit le poisson.

Et il le lâcha dans le trou d’eau. Alors le poisson lui promit:

– Quoiqu’il t’arrive, tu n’auras qu’à venir ici et je te sauverai.

Et une fois lâché il s’en fut.

 

            Chayqa wasinta chayaspanhina maqt’aqa nin mamanta:

– Mamáy, imatataq munashanki kunan ratu? nispa nin maqt’aqa.

Hinaspa mamanqa nin:

– Anchhuway kaymanta! Imapaqtaq ñuqa munasaq imatapas mana kananpaq, nispa.

Hinaspa maqt’aqa nin:

– « Munanin » nillayyá, mamáy. Kunan huk sumaq mikhunata rikhurirqachisaq, nin.

Chayqa qara siki maqt’aqa nin:

– Ay, sortijitay sortija! Kunanchá munayman huk sumaq mikhunaq rikhurirqunanta, nin.

Chayqa niqtin en el acto rikhurirqun sumaq mikhuna, qurimanta qullqimanta cubiertokunawan, misa mast’akusqa. Chayqa maqt’aqa mamanwan admirasqa quedanku. Hinaspa mamanqa nin maqt’ata:

– Wawalláy, icha demoniowanchu parlamentam-punkipas.

Hinaspa wawanqa nin:

– Manan, mamáy, nispa nin. Huk fortunawanmi tupamuni. Chayraykun kunan mikhunapas rikhurin. Kunanqa, mamáy, iman munasqaykita niway, en el acton rikhurichisaq.

Chayqa nin mamanta:

– Ropaykipas thantaña kashan, kunanpacha rikhurinqa, nispa nin maqt’aqa.

Chayqa nin:

– Ay, sortijitay sortija, kunanchá munayman mamaypaq musuq ropa rikhurirqachinaykita, nispa.

Chayqa en el acto rikhurirqun ropa.

            A peine arriva-t-il chez lui qu’il dit à sa mère :

– Maman, de quoi as-tu envie en cet instant ?

Sa mère lui répondit :

– Fiche le camp, pourquoi voudrais-je quelque chose que je ne peux pas avoir ?

Le garçon insista :

– Dis-moi seulement « je veux telle chose », maman, et je ferai apparaître un bon plat.

Alors le garçon aux fesses pelées dit :

– Ah, anneau, petit anneau, je voudrais maintenant qu’apparaisse un bon plat.

A ces mots apparut un met délicieux, sur une table avec des couverts d’or et d’argent. Le garçon et sa mère en restèrent ébahis. Alors sa mère dit au garçon :

– Mon cher fils, as-tu fait un pacte avec un démon ?

Son fils lui répondit :

– Non maman, ce plat est apparu parce que j’ai rencontré une « fortune ». Maintenant dis-moi ce que tu veux, maman et je le ferai apparaître immédiatement.

Et il ajouta :

– Tes vêtements sont tout usés, il va en apparaître d’autre tout de suite.

Et il dit :

– Ah, anneau, petit anneau, je voudrais maintenant que tu fasses apparaître des vêtements neufs pour ma mère.

Et les vêtements apparurent immédiatement.

 

Hinaspa allqun wañurqapun unquy hap’iqtin. Chayqa maqt’aqa yaqa luku tukunpas allqunmanta. Hinaspa qaranta ch’utispa pantalunta rurakuspan churakun. Chaymantan « pellejitoyperrota » sutichapusqanku.

 

            Un jour son chien tomba malade et mourut. Le garçon en devint presque fou. Alors il lui enleva la peau et s’en fit en pantalon qu’il se mit. A partir de là on l’appela « Peau-de-chien ».
            Hinaspañataq huk p’unchawqa plasa pampata pasashasqa, phichiwta chanqan. Hinaspa reypa ususin niñitaqa waqyarin pellejitoyperrotaqa.

– Yaw, maqt’a, hamuy balirqukusqayki, nispa nin.

Chayqa maqt’aqa nin:

– Señoritay, imallatachu? nispa.

Chayqa señoritaqa nin:

– Estomago nanaywanmi kashani, phaway, licorchata rantiykarqapuwanki, nin.

Chayqa maqt’aqa:

– Como no, señoritay, nin.

Chayqa iskayrealta wikch’uykun huk puruchatawan. Hinaspa licorchata rantirqamun maqt’aqa. Hinaspa huk kalli punkuta haykurquspan licorta maqt’a tumarqun. Wakinta hinaspataq hisp’ayñinwan hunt’arqun. Chayqa señoritaman puruchaq watunta wikch’ukapun. Chayqa señoritaqa haywarqakapun. Iskay realta pagaykun rantimusqanmanta. Chayqa señoritaqa licortaqa tumaykuspan, maqt’aq hisp’ayninwan taqrusqata, chayllamanta unqusqa wiksayuq reypa ususin rikhuripun.

 

            Puis, un jour, alors qu’il traversait la place, il abattit un moineau. La fille du roi appela Peau-de-chien et lui dit:

– Eh, toi, viens là, je veux te demander un service.

Il demanda :

– Quoi donc, mademoiselle ?

La demoiselle lui dit :

– J’ai mal à l’estomac, dépêche-toi, va m’acheter un peu de liqueur.

– Bien sûr, mademoiselle, répondit-il. Elle lui jeta deux réaux et une petite gourde. Le garçon courut acheter un peu de liqueur. Puis, se dissimulant dans l’embrasure d’une porte, il but un peu de liqueur. Il remplaça le reste par un peu de son urine. Puis il referma la gourde. Il la donna à la jeune fille et celle-ci le paya deux réaux pour être allé lui acheter la liqueur. La fille du roi but la liqueur mélangée à l’urine du garçon et tomba enceinte à cause de cela.

 

            Chayqa maman taytanqa admirasqa, manchay renegasqa quedanku. Hinaspa reywan reinawan tapunku ususinta:

– Ususiy, willakuy imaynapitaq khayna unqusqari rikhurinki? Pitaq engañaqñiyki? nispa.

Chayqa ususinqa nin:

– Papáy, mamitáy, manan pipas engañawanchu ni pipas tukaykuwanchu, nispa nin.

– Chayri, imaynataq khaynari rikhurinki? nispa nin yapamanta.

Hinaspa ususinqa nin:

– Manan pipas kaytaqa cuartoyta haykumunchu. Maski guardiakunatapas tapuychis, nispa nin.

Hinaspa reywan reinawan tapunku guardiakunataqa:

– A ver, rimariychis, willakuychis a buenaspi. Pin haykurqan señoritaq cuartonta? nispa. Kunanmi sapanka guardia banquillopi wañun, nispa.

Guardiakuna qunqurchaki churakuspanku ninku:

– Mi sapay real Majestad, manan pipas haykunchu señoritaq cuartontaqa. Tuta p’unchaytáq kayllapi kashayku, manan qhariqa haykunchu ni qharinpa sayaypas, nispa ninku guardiakuna.

– Icha mayqin coronelchu, comandantechu, mayorchu, oficialchu haykurqanpas, nin reyqa.

Hinaspa guardiakuna ninku:

– Manapunin pipas haykunchu, nispa.

Chayqa desde coronelmantapacha kastigan.

– Rimariychis, mayqinmi señoritaq cuartonta wicharqan? nispa.

Chayqa ninkuyá:

– Manan pipas wichaykunchu, nispa.

 

            Ses parents en furent très surpris et très ennuyés. Le roi et la reine demandèrent à leur fille :

– Fillette, dis-nous comment tu es tombé enceinte ? Qui a abusé de toi ?

La jeune fille protesta :

– Papa, maman, personne n’a abusé de moi, personne ne m’a touchée.

– Et alors, comment se fait-il que tu es dans cet état ? reprirent-ils.

Leur fille n’en démordait pas :

– Personne n’est entré ici dans ma chambre. Demandez aux gardes si vous voulez.

Le roi et la reine demandèrent aux gardes :

– Parlez, avouez de bon gré : qui est entré dans la chambre de la demoiselle ? Nous allons tuer tous les gardes sous la torture.

Les gardes se mirent à genoux et dirent :

– Majesté, personne n’est entré dans la chambre de la demoiselle ; nous sommes resté ici jour et nuit et personne n’est entré, ni même l’ombre d’un homme.

– Peut-être quelque colonel, commandant, adjudant ou officier a pu entrer ? dit le roi.

Mais les gardes assurèrent :

– Personne n’est entré.

Alors il punit tout le monde, depuis le colonel.

– Parlez, lequel d’entre vous est monté dans la chambre de la demoiselle ?

Ils répondirent :

– Personne n’est monté.

 

            Chayqa señoritaqa ña wachakapunña kanpas. Chayqa wawaqa kasqa qharicha. Hinaspa ña suqta qanchis killayuqña wawaqa. Hinaspa reywan reinawan pinsasqankupi kaskanku:

– Imaynapitaq ususinchisri wawayuq rikhurin?

Wawaq taytanqa kanpunichá rikuy, ninku. Imaynataq chay wawari mana taytayuq kanqa? Pues avisoyá publicakuchun lliw entero ciudadmanta, llaqtakunamantan citasqa p’unchaw reykuna, principekuna, condekuna, marqueskuna, lliw huñunakumunankupaq plasa pampaman.

            Finalement la jeune fille donna naissance à un petit garçon. L’enfant avait six ou sept mois et le roi et la reine se demandaient toujours :

– Comment se fait-il que notre fille a eu un enfant ? Il doit y avoir un père à cet enfant. Comment cet enfant pourrait-il ne pas avoir de père ? Que l’on publie un avis pour que, le jour choisi, rois, princes, contes et marquis de toute la ville et de toutes les provinces se réunissent sur la place.

 

 

            Hinaspa reytaq rurachin palcota chawpi plasapi. Ususin señoritataq wawacha ñawpaqñintin palcopi tiyashan. Chaykama ña wawachaqa kimsa watayuqña, allin rimaqchaña. Hinaspa lliw huñunakumunku sitasqan p’unchawqa. Chayqa avisopiqa nin rey:

– Kunanri condekuna, marqueskuna, reykuna pasanqaku wawachaq ñawpaqñinta, hinaspa pitachá wawa « taytáy » ninqa, chaywanmi ususiyta kasarachisaq, nispa nin avisopi.

Hinaspa huñunakumunku lliw. Chayqa primerta pasanku condekunallaraq manchay kusisqa.

– Icha ñuqatachu wawacha « papáy » ñiwanman! nispa.

Hinaspa mana mayqintapas « taytay » ninchu. Chaymantaqa reykunañataq pasanku ni paykunatapas « papáy » ninchu. Chaymanta vocalkuna, dortorkunañataq pasanku. Ni paykunatapas « papáy » ninchu. Chaymantaqa colegialkunañataq pasanku. Ni paykunatapas « papáy » ninchu. Chaymantaqa comun mosokunañataq pasanku. Ni paykunatapas « papáy » ninchu. Ultimollatañataq pellejitoy-perroqa rin. Hinaspa huk kalli punkullata haykurquspan nin:

– Ay, sortijita, sortija! Kunanchá munayman huk aguilillo uywa montura freno quriwan qullqiwan chapeasqa rikhurinanta.

En el acto rikhurichin sortijachanqa. Chayqa chay uywapi muntaykuspan pasan. Chayqa wawachas imahina makichanta haywarimuspa nin ‘papáy’ nispa. Chayqa gente wantullapiraq siqarqachinku pellejitoyperrota. Hinaspa sirenaqa musquchisqa:

– Chay wawari churiykin, nispa nin. Mesapiñataq ganso-ganso mikhupuwaq paykunaq mikhusqanta qhawarispalla, nin. Ñuqañan castellanotapas yachachimusqayki, nin.

 

            Alors le roi fit construire une tribune au milieu de la place. La fille était assise sur cette tribune avec son enfant devant elle. L’enfant avait déjà trois ans et savait parler. Le jour choisi, tous les nobles se réunirent. Le roi disait dans son avis:

– Les contes, les marquis, les rois passeront devant l’enfant et celui qu’il appellera « papa » épousera ma fille.

Tous se réunirent. D’abord passèrent les contes, très contents.

– Pourvu qu’il m’appelle « papa », pensaient-ils.

Mais il n’appela aucun « papa ». Puis ce fut le tour des rois mais l’enfant n’appela aucun « papa ». Puis ce fut le tour des procureurs et des docteurs mais il n’en appela aucun « papa ». Ensuite passèrent les étudiants. Il n’en appela pas non plus aucun « papa ». Puis ce furent les seigneurs du commun. Il n’en appela aucun « papa ». Peau-de-chien y alla en dernier. Il entra un instant dans l’embrasure d’une porte et dit:

– Ah, anneau, petit anneau, je voudrais maintenant qu’apparaisse un cheval aguilillo[1] avec des mors en or recouverts de plaques d’argent.

L’anneau le fit apparaître immédiatement. Et il s’en fut monté sur ce cheval. Alors l’enfant lui tendit la main et l’appela « papa ». L’assistance porta Peau-de-chien en triomphe. La sirène lui avait fait rêver que cet enfant était le sien et lui avait indiqué comment il devait imiter les autres une fois à table [et faire comme une oie?]. Elle lui avait assuré aussi que grâce à elle il saurait parler espagnol.

 

            Chayqa yachachisqantahinalla mikhunpas. Chayqa kimsa p’unchawñinmanqa kasaraykakapun reypa ususinwan. Hinaspa semana kasarakusqaman nin musquyñinpin sirenaqa:

– Yaw, Pedrocha, ama llakikunkichu. Ñuqañan suegroykiq wasinpa ladullanpi huk sumaq vidriomanta palaciota rikhurichisaq, nispa nin. Hinaspa suegroykita ninki: « kunanqa, papáy, warmiyta licenciaykimanta palacioyta pusaykapusaq » nispa.

Chayqa tutamantan hatariqtinqa sumaq palacio kapushasqa. Suegronpataraq p’inqachipushasqa. Chayqa pellejitoyperroqa haykurqun manchay kusisqa palaciotaqa. Hinaspa manchay admirasqa qhawashan. Hinallaman vasallokuna kikinku presentakunku. Hinaspa ninku:

– Señor, patronñiykun kachamuwayku señorñiy sirwinaykupaq, nispa.

Chayqa Pedrocha ña yachanña piq kachamusqanta. Chayqa suegron puñusqanmanta rikch’amuqtinqa:

– Papáy, hakuyá wasiyta, bisitaykuway, nispa pusan.

Chayqa suegronqa nin:

– Hijo, chayri maypitaq wasita huk ratullapi rurarqakamunki? nispa nin.

Hinaspa qatayñinqa nin:

– Papáy, hinataq huk ratulla rurarqamuni, nispa.

Chayqa suegron haykuspa admirakuspa qhawan palaciotaqa. Hinaspa suegronqa nin qatayñinta:

– Hijo, imaynapitaq huk tutallapiri khayna sumaq palaciotari rikhurichinki? nispa nin. Ñuqaq palacioyqa cocinamanraq rikch’akapusqa, nispa.

 

            Il mangea comme elle le lui avait enseigné. Trois jours après il épousa la fille du roi. Une semaine après le mariage, la sirène lui dit en songe :

– Eh, Pierre, ne t’en fais pas. Je vais faire apparaître un beau palais de verre à côté du palais de ton beau-père. Ensuite tu diras à ton beau-père : « avec votre permission, je vais emmener ma femme dans mon palais ».

Le lendemain matin, lorsqu’il se leva, il y avait un beau palais. En comparaison, celui de son beau-père n’était rien. Peau de chien entra dans le palais très content. Il le regardait très étonné lorsque des vassaux se présentèrent d’eux-mêmes et dirent :

– Monsieur, notre patron nous envoie pour servir notre seigneur.

Pierre savait déjà qui les lui envoyait. Lorsque son beau-père se réveilla il lui dit :

– Père, venez chez moi, rendez-moi visite.

Et il l’emmena. Son beau-père lui demanda :

– Mon fils, comment as-tu pu faire ce palais en un instant ?

Le gendre répondit :

– Père, eh bien je l’ai fait comme ça, en un instant.

Son beau-père entra et regarda le palais tout étonné. Puis il dit à son gendre :

– Mon fils, comment as-tu pu faire apparaître un si beau palais en une seule nuit ? En comparaison, mon palais ressemble à une cuisine.

 

            Chayqa chay p’unchawqa suegronta suegranta qataymasinkunatahina pusaspan kumbidan. Hinaspa paqarisñintinqa pusapun warminta palacionkuman. Hina palacionkupi tiyashanku. Hinaspa musquyñinpi sirena nin Pedrotaqa:

– Paqariqmi suegroyki suegrayki bisitamusunki. Hinaspa huk palanganata ñaqch’atawan rikhurichisaq. Warmiyki umanta ñaqch’akunqa. Hinaspan huk ladu chukcha simp’anmanta quri perlas t’akakamunqa. Huk ladumantataq qullqi perlas t’akakamunqa. Hinaspan chaywan admirasqa kedanku, nin sirena.

Chayqa Pedroqa paqarisñintinqa warminta nin:

– Kunanmi umaykita ñaqch’akunki kay palanganaman kay ñaqch’awan, nispa warmintaqa ñaqch’achin.

Chayqa sirenaq nisqanhina huk ladumanta t’akamun quri perlas, huk ladumanta qullqi perlas. Hinallaman suegron suegranqa haykurqanku. Hinaspa ususinpa uma ñaqch’akusqanmanta quri perlas qullqi perlas t’akakuqta rikunku. Chayqa reyqa reinawan tapunku qatayñinta:

– Imaynapitaq warmiykiri ñaqch’akun khaynata? Perlakunari t’akamun, nispa. Qanqa hinachá kanki espirituchus demoniochus, nispa.

Hinaspa qatayñinqa nin:

– Manan ñuqaqa espirituchu, demoniopaschu kani, qhapaqkunaq qhapaqñinmi kani. Ñuqaqqa munayllaypin imapas rikhurichinaypaq, nispa nin.

Hinaspa suegronwan suegranwan admirasqa ch’aki kanku.

 

            Ce jour-là il invita son beau-père, sa belle-mère et ses beaux-frères. Et le lendemain il emmena sa femme dans son palais. Ils vécurent dans leur palais. Un jour la sirène dit à Pierre en rêve :

– Demain ton beau-père et ta belle-mère te rendront visite. Je ferai apparaître une bassine et un peigne. Ta femme se peignera les cheveux et d’une de ses tresses couleront des perles d’or, de l’autre tresse couleront des perles d’argent. Ils en seront stupéfaits.

Le lendemain Pierre dit à sa femme :

– Tu vas te peigner les cheveux avec cette bassine et ce peigne.
Et elle se peigna. Alors, comme l’avait dit la sirène, des perles d’or coulèrent d’un côté et de l’autre des perles d’argent. Sur ce, son beau-père et sa belle-mère entrèrent et ils virent les perles d’or et d’argent qui tombaient des cheveux qu’elle peignait. Le roi et la reine demandèrent à leur gendre :

– Comment se fait-il que ta femme se peigne de cette façon ? Des perles coulent de ses cheveux. Je me demande si tu n’es pas un esprit ou un démon.

Le gendre répondit :

– Je ne suis ni un esprit ni un démon, mais je suis le plus puissant. Il est en mon pouvoir de tout faire apparaître.

Son beau-père et sa belle-mère en furent stupéfaits.

 

            Hinallaman guerra declarakamun suegronpa enemigon. Chayqa qatayñinta pusan guerraman wakin qatayñinkunatapas. Chayqa guerrapi kashanku. Hinaspa suegronpa batallonñinkunata lliwtaña mast’akamushaqtin qatayñin Pellejitoy-perroqa nin sortijanta:

– Ay sortijitay sortija! Kunanchá munayman askha nanaq batallonta lliw arma corrienteta rikhurirqachinaykita, nispa.

Chayqa en el acto rikhurirqun askha batallonkuna. Chayqa ganachimun guerra suegronta. Chayqa munakapun aswan qatayñinta i coronanta payman qupun. Hinaspa rey pay kapun. Suegronpa sillapi tiyaykapun.

 

            Sur ce, un ennemi de son beau-père déclara la guerre à celui-ci. Le roi emmena son gendre et tous les beaux-fils à la bataille. Alors que le beau-père était en train de déployer ses bataillons, le gendre Peau-de-chien demanda à son anneau :

– Ah, anneau, petit anneau, je voudrais maintenant que tu fasses apparaître de nombreux bataillons bien armés.

De nombreux bataillons apparurent à l’instant même et Peau-de-chien fit gagner la guerre à son beau-père. Celui-ci désormais aima tant son gendre qu’il lui céda sa couronne. Peau-de-chien devint roi et s’installa sur le trône de son beau-père.

 

 

[1] Une race de cheval rapide que possédaient certains hacendados.