Los colores Tejidos del Tenaz. Siwarmayu

Si la Cultura Hip Hop y el Rap han tenido gran acogida las nuevas generaciones de los pueblos originarios al ser percibidas como movimientos contra hegemonicos, la otra parte es que tanto el Hip Hop y el rap son meganegocios. Algo que se deberia tomar en cuenta para la urgente discusion -sobre todo entre los jovenes- acerca de las dinamicas de identidad y representacion de este genero. La conversacion esta abierta, pero antes mejor ver al Tenaz, presentado por Siwarmayu.


Los colores tejidos del Tenaz

Por Alejandro Padilla a.k.a  Supay Kayampa (Illapa Iriwari)

Ecuador, país de América del Sur atravesado por volcanes, montañas, ríos, lagos y por el EKUATOR, la línea equinoccial, es pequeño en extensión, pero inmensamente variado en lo que lo conforma. Su fauna, su flora, sus colores, su paisaje cultural, su gente, su historia y su memoria, hacen de este pequeño terruño un espacio de mixturas y mestizajes, no ajeno a la globalización propuesta en especial por los medios masivos de comunicación y los nuevos paradigmas socio culturales instaurados por la modernidad contemporánea. Su población indígena ronda el 10% de la totalidad de habitantes. Es importante mencionar que su lucha histórica ha sido siempre una lucha por el territorio, la memoria, la lengua, y el uso tradicional de los recursos como el agua y la tierra. En Otavalo, cantón de la provincia de Imbabura, ubicada al norte del país, se encuentra Peguche. Esta comunidad alberga a indígenas o mejor dicho runas (ser humano en Kichwa), y entre ellos a uno en particular, quien a través de los colores y las manchas en las paredes perfeccionó el grafiti Hip Hop, al punto de realizar obras de hiperrealismo en los muros utilizando pintura spray. Bajo el seudónimo o nombre de calle, Tenaz tatúa la piel citadina y en la actualidad sus murales se pueden encontrar en gran parte del país. 

Álvaro Córdova (Tenaz), quien descubrió sus dotes y gusto por el dibujo a temprana edad, pudo percatarse que el dibujo y los colores eran algo que representaba su vida y un motor para su construcción como runa. En estos contextos, Tenaz fue construyendo su identidad desde el lugar que habita y desde su pertenencia a los pueblos nativos, los cuales históricamente han ocupado los últimos lugares de la jerarquía social y de castas en la conformación del Estado y la ciudadanía. Sin embargo, desde el levantamiento nacional indígena en la década de los años 90, las y los indígenas son considerados como actores sociales activos. El caso de los otavaleños es particular porque gracias al comercio de sus artesanías lograron llevar la cosmovisión runa al mundo entero, así como la globalización y sus tendencias hacia las comunidades de las que partieron.

Paralelamente, influencias como el Hip Hop, movimiento contrahegemónico y cultural que nació en los guetos de Nueva York en la década de los 70, comienza a tener fuerza y aceptación en el mundo, pues es un grito de rebeldía contra lo establecido. Es así que el Hip Hop Norteamericano llega y se posiciona en Ecuador y en todas sus comunidades. El Hip Hop siempre estuvo inmiscuido en la lucha social y dio voz a los que no la tenían. En ese sentido es un lenguaje universal que parte de la musicalidad y de la transmisión de ideas a través de mecanismos “artísticos”. El MC que relata los hechos cantando en rima. El grafitero y escritor que exterioriza sus ideas por medio de la pintura, el color y las letras deformadas. El Dj o arquitecto musical. El bboy y bgirl, códigos de los danzantes del Hip Hop. Y el quinto elemento: el conocimiento que articula todos estos y los contextualiza en un proceso histórico social y de lucha, principalmente racial y de clases. 

Tenaz pudo encontrar el Hip Hop en su búsqueda individual de identidad y de ganar su lugar en la comunidad. El respeto a sus ancestros es visible desde su propia estética al usar la larga trenza en su cabello; para él es la forma de conectarse con la madre tierra recordando y respetando el lugar de donde viene. Ya no utiliza la ropa tradicional otavaleña, como es el uso del sombrero y el pantalón blanco por ejemplo, sino que a cambio utiliza los códigos estéticos del Hip Hop: camiseta larga, pantalones anchos llenos de pintura, auriculares para escuchar música y a veces gorra. El grafiti permitió que este joven de Peguche, pudiera unir dos cosas que para él son estructurales: su pasión por la pintura y el dibujo y su memoria y cosmogonía indígenas. En nuestras conversas menciona: “Nunca te olvides de donde vienes y a dónde vas”, frase que tiene una connotación fuerte por entender las territorialidades y el espacio que se habita y transita. Este rasgo es particular en los murales que realiza y puede ser fácilmente decodificado en su lectura. El hiperrealismo que plasma en los murales proviene casi siempre de personas reales de las distintas comunidades indígenas. Su técnica, muy pulida, permite que las imágenes representadas a través de la línea, el color y lo cosmogónico destaquen y llamen la atención, tanto de la ciudadanía en general, como de los integrantes de la cultura Hip Hop. Para Tenaz, no hay una sensación más hermosa que ver las reacciones de la gente frente a sus murales, en especial las de los adultos mayores de la comunidad, quienes sonríen al ver nuestra cultura Kichwa retratada en las paredes, “esa felicidad contagia y motiva”. Lo que evocan sus miradas, es en parte sorpresivo, pues los adeptos al Hip Hop, por su condición de rebeldía y crítica hacia lo que los rodea, siempre fueron considerados como marginales y asociados a la delincuencia. Pese a esto, Tenaz demuestra todo lo contrario a través de sus composiciones y murales, y ejemplifica cómo puede existir una simbiosis entre lo andino y el Hip Hop.

Es indispensable para él, que el arte que realiza sea en las calles, y sean las paredes del espacio público la plataforma de sus murales. Así todos sin excepción tienen la oportunidad de verlo y generar una respuesta afectiva frente a lo que presencia el ojo del caminante. El muralismo que propone Tenaz es un muralismo popular y accesible para todos.  A pesar de esto, ha recibido propuestas de hacerlo en lienzo y tal vez vender cuadros, sin embargo la experiencia de que cualquiera lo vea se perdería y esto no es algo que Tenaz pretende. 

El Hip Hop y su grito de rebeldía siempre se mimetizará a las circunstancias emergentes y locales. Desde las realidades particulares de cada población, proveerá de los elementos para que los pueblos puedan seguir en la lucha. Casos como el de Otavalo, en donde hacen “Rap Shimi” (Shimi es el vocablo Kichwa para lenguaje) y enuncian sus líricas en su lengua materna, el Kichwa, renuevan al Hip Hop y revelan su función primaria: convertirse en una voz colectiva de los oprimidos, los subalternos, los otros y otras, para que sean escuchados y transformar su realidad impuesta y urbana. También retejer su relación con la naturaleza, los volcanes, las lagunas, las cascadas y el Apu (espíritu) de su montaña tutelar, el Imbabura. Esto se manifiesta con Tenaz y el elemento del grafiti al que se aferró por elección propia y en el que se desenvuelve con gran destreza.

Su actuar como grafitero muralista indígena y parte de la cultura Hip Hop, le hacen reflexionar sobre su miedo más grande: perder la oportunidad de seguir pintando, que la muerte le arrebate la posibilidad de seguir transmitiendo la memoria de su pueblo y el amor de manchar con colores. “Todo lo técnico respecto al grafiti es secundario y se aprende”, reflexiona. Hacer las cosas desde y con el corazón es fundamental para Tenaz y su crew Soberanos (SBRNS), oriunda de Peguche. 

PAZ, UNIDAD, AMOR Y SANO ESPARCIMIENTO

Alejandro Padilla a.k.a  Supay Kayampa (Illapa Iriwari). Militante activo de la cultura Hip Hop, activista e investigador de las ciencias sociales y del mundo cosmogónico andino. Runa equinoccial, que ve en las representaciones, imaginarios y el relato, una necesidad de despertar la memoria, recordar quienes somos y cuál es nuestro rol en este mundo, donde el pasado y el presente coexisten y se retroalimentan. Tenaz fue parte del circuito de invitados al programa radial Nunkeii Zulu, colectivo al que pertenece y que busca proponer e incidir desde el Hip Hop un cambio estructural en la sociedad quiteña.

EL DISEÑO GRÁFICO EN EL PERÚ. Omar Aramayo

EL DISEÑO GRÁFICO EN EL PERÚ.

En este ilustrativo articulo en el que , una vez mas, el poeta Omar Aramayo, explora la historia peruana a partir de la ubicacion personal, historica y artistica de sus protegonistas y creadores para darnos un recuento -que invita a la imaginacion- del diseno grafico desde la decada de los sesenta-setenta hasta el presente. Pero mas alla de la corta duracion la vision de Omar no podria estar completa sin el reconocimineto del aporte de Waman Poma al diseno grafico, cuya contemporaneidad y vanguardia por fin es reconocida. Se podria anotar que el diseno grafico de Waman Poma no solo esta en los dibujos sino tambien en su caligrafia. Pero aqui se inaugura una nueva etapa en los estudios sobre el padre de las letras y le diseno grafico peruano, y eso es lo importante. Articulo robado olimpicamnete del FB de Omar

Mayo de 2019 será una fecha inolvidable para la plástica, en especial para las artes gráficas en el Perú, seis maestros: Claude Dieterich, Víctor Escalante, Carlos Gonzáles, Ciro Palacios, Jesús Ruiz Durand, y Octavio Santa Cruz, volvieron a reunirse en una exposición espléndida, en la Galería de Artes Visuales de la Universidad Ricardo Palma. La muestra ha sido denominada Pioneros del Sesenta, porque en efecto, en los años sesenta del pasado siglo, hace sesenta años, emerge la actividad con todos sus contornos, a no ser algunos antecedentes ilustres.

El diseño gráfico aparece en el mundo como resultado de una necesidad primordial: anunciar un producto, pero anunciarlo de manera llamativa, y lo que mejor llama, sin duda, es la llama de la belleza, la armonía. Por eso Toulouse Lautrec, a principio de siglo XX inventó una manera de decir, de conectar con la multitud, de eso se trata; porque el diseñador gráfico es ante todo un comunicador; un profesional que se maneja entre dos temperaturas, la del anunciante o productor, y la del público o receptor, cuando logra esa conexión entonces el diseñador califica. Pero no basta, de por medio está el producto, que tenga valor intrínseco, que se sostenga por sí mismo. Teniendo una función precaria, queda en el tiempo. Eso es precisamente lo que ha sucedido con los Pioneros del Sesenta, cuyas obras: logos, afiches, portadas de periódicos y revistas, portadas de libros, estampillas, han trascendido al momento para el cual fueron creados, con calidad global. Entonces contemplamos el anuncio de espectáculos, eventos culturales, sociales, políticos, académicos, caratulas de libros, y otros, que tuvieron vigencia en su momento y que a nadie o a muy pocos interesa hoy, están ahí como fósiles en el tiempo, pero dentro de un organismo vivo, que a través de los años ha pervivido. Es la piel de la belleza. Y son estos los trabajos realizados por Dieterich, Escalante, Gonzáles, Palacios, Ruiz Durand, y Santa Cruz, aporte extraordinario a la cultura peruana contemporánea, que es necesario reconocer en su conjunto como individualmente; más, cuando han sido reconocidos con impresionantes honores en el exterior.

Este conjunto de artistas, está integrado por gente de diferentes generaciones, Diéterich nacido en 1930, Escalante el 36, Santa Cruz y Palacios el 43, Ruiz Durand el 40; académicos casi todos ellos, con cargos académico administrativos en distintas universidades. Gonzáles, excelente pintor y escultor; lo mismo que Escalante; Santa Cruz, guitarrista reconocido, escritor, autor de un libro acerca del tema, precisamente. Intelectuales con un bagaje de conocimientos, influidos, y militantes algunos, del pos suprematismo o del pos simultaneísmo de los Delaunay, Bauhaus, y de las corrientes que se desencadenan en los 60: arte cinético, pop, minimalismo sucedáneo del suprematismo; como de las excelencias del arte peruano prehispánico.

¿Qué sucedió en lo político y social para que se produjera esta apertura, para que este equipo de independientes, valga el oxímoron, se montara en una ola de creatividad y comunicación? A nivel nacional tres hechos esenciales: el oleaje de obras públicas que impulsó el presidente Belaunde; el golpe militar de Velazco Alvarado, la reforma agraria entre otras reformas; y el boom literario cuyo promotor principal fue Mario Vargas Llosa. Belaunde permitió un incipiente flujo económico, Velazco movilidad social, y el boom el oxígeno ideológico espiritual que necesitan los movimientos de renovación, el glamour y el espíritu. En los prodigiosos sesenta, el mundo se transformó con el movimiento hippy, los procesos de liberación de África y Cuba, el feminismo, el cine, el folclore, la carrera espacial; era extraordinaria de creatividad a nivel global. Son entonces, los diseñadores gráficos de los 60, una expresión de esa convulsión renovadora maravillosa.

La llegada de los diseñadores suizos, debido a las exigencias del mercado interno, de cierto florecimiento económico a fines de los cincuenta y sesenta, atmósfera pródiga de esperanzas, (la guerra había favorecido económicamente al Perú), de casas como Escala, Hogar, u Oechsle, Hotelería, Química, Banca y Seguros, interesados en construir su imagen, no solo trajo una manera nueva de mirar, sino que permitió la formación de algunos artistas a los que hoy celebramos, inopinada oportunidad de trabajo e inspiración permanente que privilegió, por ejemplo, a Escalante como a Santa Cruz; semilla en expansión que creó inquietud, un estado de ánimo. Markus Barandum, André Bovey, Hans Bosshard, Werner Stockli, trajeron a Lima y a la vena, conocimientos de la mayor escuela de diseño del siglo XX, la Bauhaus, el gusto europeo, ideas frescas, y responsabilidad para un trabajo que no podía considerarse oficio o arte menor, trabajo perecible, pasatiempo, sino gesta de amor por la armonía y el rigor; gesta por su carácter social. Un registro contemporáneo de las artes plásticas, que ya entonces tenían mayoría de edad por el mundo.

Claude Dieterich, quien mayor trayectoria académica ha desarrollado y que gracias a su arte ha viajado por el mundo; vida prolífica de tipógrafo y calígrafo exquisito. Tiene algunos logos imperecederos en su simplicidad, como el de Hogar, una casa de electrodomésticos. Ha visto como su mejor posibilidad el blanco y negro, evita los medios tonos posibles, los grises; busca los altos contrastes, los golpes contundentes. Artista que sabe contenerse para luego brindar el fruto.

Víctor Escalante, veterano de redacciones de periódicos y revistas del siglo veinte, en su narrativa tiene al periodismo, en cuestión y en extinción. Nunca los suplementos, volverán a ser lo que fueron, delicia en belleza y contenido. Alguna vez lo llamaron Choco, para compararlo con un estilista de moda que maquillaba a las mises, para ponerlas más bellas. Sus afiches y carátulas se apoyan en sus dibujos o pinturas, muchas de ellas composiciones geométricas en movimiento, hasta tornarse cada vez más figurativas. Su contacto con los poetas y sus libros ha sido permanente: Corcuera, Calvo, Toro, Rose. Memorable su afiche, blanco y negro, para Nocturno, un concierto de música novísima en los 80.

Carlos Gonzáles, diseñador de gran versatilidad en el uso de recursos como en el planteamiento de sus temas. No se repite, la diferencia que existe entre uno y sus demás trabajos es evidente, lo que no ocurre en su pintura que tienen unidad temática y de estilo, en cada ciclo. Muchos de sus trabajos tienen como primacía la sugerencia antes que lo evidente, por ejemplo la estampilla que diseñara para el periodista en 1966. Autor de hermosas carátulas con las que se han privilegiado Vargas Llosa o Bryce Echenique

Ciro Palacios, discípulo de Dieterich. Autor de logos y afiches para el sector industrial, tuvo como clientes a las empresas más importantes del medio durante años, aunque nunca se apartó del mundo cultural, al cual pertenece el arte gráfico por definición. De gran fuerza expresiva.

Jesús Ruiz Durand, autor del ícono de José Gabriel Túpac Amaru, que dada la síntesis y el enigma, pervivirá por los tiempos. Sus afiches para la reforma agraria tenían el inmenso reto de tramontar el idioma, trasladarse vía imágenes al mundo quechua aymara, ser el lenguaje puente; estaba dotado para ello por su ascendencia andina. Fue el arma mejor del sistema del gobierno revolucionario, en realidad la única, más allá del discurso ideológico; como se ha reiterado, logró cohesionar la vanguardia política con la vanguardia estética. El proyecto que desarrolla en la revista Martín, basado en programas informáticos, explora posibilidades innovativas.

Octavio Santa Cruz, apasionado por la tipografía y la caligrafía, maestro del blanco y negro, alcanza sus logros gracias a la síntesis y a la experimentación. Su versatilidad lo enfrenta a retos de espacios siempre diferentes, aunque haya dedicado una larga época a las caratulas de libros.

No obstante, necesario es saber que antes de los pioneros, otros en el mar del olvido nacional, abrieron los surcos de la tinta y el grafito, la mano alzada y la idea hecha línea, síntesis del verbo, idea pura, hallazgos. Uno de ellos, José Carlos Mariátegui, inficionado por los indigenistas de Puno, que llamó Amauta a su revista, 1926 y 1930. De ella hizo bandera de autoctonismo y universalidad; pero esta empresa habría sido imposible de no haber contado con un maestro de obras como José Sabogal, maestro de verdad, figura señera del indigenismo. El artista gráfico le da el rostro y el santo y seña, identidad a una publicación; eso es lo que hizo Sabogal con sus logos, de limpieza y precisión extraordinaria. Por eso es un hito no solo en la pintura sino en la historia del diseño gráfico en América Latina.

Los años cincuenta estuvieron marcados por José Bracamonte, antecedente inmediato de los Pioneros, maestro que se formó en el Brasil con el gran renovador catalán del afiche, Eduardo Baría Vilato; posteriormente estudió grabado con Nemesio Antúnez en Chile; premiado en el Salón Paulista de Arte Moderno en 1955; trabajó 25 años en la revista política Pan, que dirigía el periodista Alfonso Tealdo, de los más importantes de su época, inimitable aunque lo trata de imitar; y acompañó por más de diez años a Manuel Scorza en su extraordinaria travesía editorial, le diseño caratulas y por cierto, es autor del hombre que lee, logo de Populibros. Creador de casi todos los afiches de teatro de los cincuenta; uno de sus escenario naturales era la salita de la AAA, la asociación de artistas aficionados, de la cual era promotor; Pepe, lo llamaban sus amigos de todas las edades, era hombre fino, de gran bonhomía, bohemio, su taller en la cuadra tres de Camaná, frente al diario La República, centro de confluencia de políticos, artistas e intelectuales. Una de sus técnica era ampliar una foto de periódico hasta hacer visibles sus puntos constitutivos, luego les daba color, al final parecía un dibujo original, un dibujo de historieta, alguna vez un almirante le dijo: usted es un genio! Cómo ha podido dibujar tan pronto, punto a punto, y tan perfectamente. Así es, señor almirante, respondió Bracamonte, cada quien conoce su oficio, imagínese si yo dirigiese un combate en alta mar. Fueron sus discípulos Carlos Gonzáles Ramírez tanto como Luis Arias Vera o Jesús Ruiz Durand. Fue parte del sistema nacional de apoyo a la movilización social, SINAMOS, brazo de propaganda política del gobierno revolucionario del general Velazco, muestra ciertas semejanzas con la experiencia cubana o polaca. Bracamonte era un creador total, en los 60 realizó un extenso mural, de inspiración prehispánica, con cerámica veneciana en la universidad nacional del altiplano, en Puno, y en 1965 se embarcó en una aventura textil con los tejedores de San Pedro de Cajas, realizó tejidos gigantes y alquiló una galería, en la bella casona republicana el Tambo, en el centro de Lima, para exhibirlos, que lo sumió en la ruina. Sin duda, un artista mayor, audaz en su apuesta creativa.

Es imprescindible mencionar el trabajo minimalista de Javier Sologuren, que entre 1959 y 1973, publicó ciento cincuenta plaquetas y cuadernos, en un estilo de impecable pulcritud no obstante la precaria tecnología, muchas de ellas con caratulas de Fernando Szyszlo.

Queda el vuelo creador de ese abuelo histórico que es Huamán Poma de Ayala. En relación a los dibujos de la Corónica, al análisis y solo para el análisis, texto y plástica van por cuerdas separadas, cada uno con valor específico, aunque sean complementarios como producto de consumo, uno solo como resultado. Don Felipe es el precursor de una nueva forma de decir, más propia del siglo XX que de su época, donde la imagen en la sociedad del homo videns, es esencial para explicar el razonamiento del ser humano acelerado. El texto se vale por sí mismo, tanto como los dibujos, reconocidos ya por su valor plástico entre los dibujantes, comparable a Picasso, como Churata lo señala. Entre Zadkine y Jean Cocteau, entre lo torturado y lo lírico, lo didáctico y lo épico. Personal. Dibujo cronicante, porteador que recoge las experiencias del viaje. Recuperado como referencia prístina y remota de los actuales historietistas, donde las leyendas o pie de página son comunicación inmediata, con carácter descriptivo interpretativo, como los titulares de los afiches, o las caratulas de revistas o de libros. Un vanguardista en el tiempo.

Porras Barrenechea dice: el indio carece de imaginación y su defecto principal es, como en el texto la insoportable, repetición y monotonía de sus formas. Diríase que no percibe la individualidad, sino las tipificaciones genéricas. Todos los incas son iguales, todos los virreyes tienen las mismas barbas y vestidos, todas las ciudades son idénticas, y hasta el autorretrato del propio autor. Sin duda el maestro Porras no tenía el concepto de ícono. Veía el rostro pero no sus gestos. Veía cada cuadro pero no el conjunto, veía la serie pero no al individuo en su circunstancia, ese rostro que figura el mundo de la colonia. Por Huamán Poma podemos ver el asesinato de Túpac Amaru I, el gran retablo del Qorikancha, y tantas otras escenas. Pitchman, el descubridor del documento, así como el arqueólogo Posnasky, decía que los dibujos eran más valiosos que el texto.

Don Felipe trae una concepción gráfica del texto, inaugura un canon que entonces no definido en Europa, que ningún dibujante ha utilizado no obstante los extraordinarios grabadores europeos. Hay algunos indicios en los cuadros coloniales, pero no tanto; que demora siglos en llegar. Si observamos los periódicos de los años cincuenta del siglo pasado, es claro que don Felipe tenía una idea más avanzada de cómo componer una portada. Su obra ha sido reconocida más como símbolo que ícono o una conjunción de ellos, Umberto Eco permite la distinción. Icono, una imagen mental, un cuadro, un diagrama que tiene la misma forma de la relación representada. Una metáfora. Una referencia. En cambio, un símbolo es un sustantivo, un relato, un libro, una ley, una institución. A diferencia del anterior, es convencional. Y agrega, que nadie duda que se produzcan fenómenos comunicativos a nivel visual; pero es más problemático creer que tales fenómenos tengan carácter lingüístico. No tienen carácter lingüístico pero son un lenguaje.

De cuando en cuando una caratula, un afiche, aparecen como imágenes mentales que nos transportan al pasado, a la historia, a la colonia, al abuso, o solo a nuestra propia historia, los dibujos de Huamán Poma arrastran en su cauda una carga muy potente de mensaje; vamos a demorar en identificar lo específico o muchos no van a interesarse en ello, pero ya solo el primer golpe de vista ha de llevarnos a su mundo. Eso es el estilo, pero también el canon, la época. Por el momento la semiótica de la comunicación no ha dejado ver nuevas interpretaciones que nos expliquen el diseño, la composición, la dimensión del tiempo, del espacio gráfico, de sus personajes, de su composición. Sus dibujos, además, por su estética particular y por su contenido, han sido y son imitados por los nuevos gráficos del Perú y el mundo, y serán cada vez más un modelo para artistas artesanos. Pablo Macera, hace años publicó un libro sobre temas actuales con dibujos a la manera de Huamán Poma de Ayala; ahora es común, es un estilo. Comunica. Pertenece a la post modernidad. Lo que digo, es que Huamán Poma es un maestro del diseño peruano contemporáneo, y que como maestro muestra un camino a otros diseñadores; no a seguidores sino a creadores de su propio destino. Y con otras explicaciones.

Alfonso Castrillón con la sabiduría y el magisterio que sabemos de él, ha hecho posible esta extraordinaria exposición. Hace medio siglo advertía que: 1. El afiche en el fondo es una red de intenciones 2. Algo característico de la imagen publicitaria es su bondad simbólica que debe coincidir con la bondad intrínseca del objeto publicitado. A nadie se le escapa, en última instancia, que la publicidad es también una elección moral. 3. Una fuerza como la publicidad debe darnos la oportunidad de elegir críticamente. 4. La mala publicidad moriría por su propia mano. Castrillón no solo habla de lo estético y su función, sino de ética.

Seis es un buen equipo, pero en el futuro habrán de recuperarse a otros como Eliseo Guzmán, Alberto Escalante, Luis Arias Vera. Carlos Tovar, Pedro Guimoye, que hicieron su tarea, y con creces, en esta misma época.

Solo queda una pregunta, ¿en qué momento se jodió el diseño gráfico en el Perú, no obstante la oferta de institutos y universidades, para los jóvenes? Cuando la computadora reemplazo al talento, al buen gusto, y la cultura. Cuando los empresarios se hicieron cada vez más ignorantes, cuando los directores de periódicos buscan lo mórbido de la gente y no el espíritu. Hay cosas que se enseñan, y se aprenden; otras que se esconden. No olvidemos que Walter Gropius decía: debemos volver al trabajo manual, evitar esa barrera infranqueable que divide a artistas y artesanos.

Dialogo Volume 22, Numero 1. Primavera del 2019

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2471-1039
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1090-4972
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2019-04-11
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Shullay. Luis Flores Prado

Luis Flores Prado ha estado haciendo un paciente trabajo de recoleccion de historia oral el la Sierra de la Libertad, cosa que ha ido compartiendo en su pagina de FB, y compañando de fotografias documentales. Son diarios de viaje que nos muestran a los andes del norte, que son poco estudiados por la critica y las ciencias sociales. Acaso esta labor, enfocada en  testimonios y  experiencia vitales de la gente, es mas profunda que los programas televisivos de viaje, que si bien dan una idea del pais, ello se hace pawaychalla. Pero en esta obra Luis, como se ve en su propia presentacion  a la obra en Celendin Libre, ha ido tejiendo las historias recogidas en una obra de teatro. Esta es una propuesta y practica literaria nueva, mas alla del autor individual. Cosa que celebramos. Gracias Luis.

Esta   es la presentacion de Luis:

SULLAY
TEATRO PARA EL OPRIMIDO
Agradezco a la pagina de Celendín Libre por la difusión. No me refiero a la fotografía, que es de unos añitos antes y gracias a Godofredo Morillo. Sino a la difusión de unas tradiciones orales esta vez de la opresión del campesinado, estas se han ido mitificando en el tiempo; algunas de ellas estan sustentadas en videos, audios otras han sido recogidas al vuelo, en los viajes a esos pueblos lejanos de Marcabal, (San Alfonso gracias a Dhennyz Rojas Bringas) Piedra Grande, LLuchubamba, Maraybamba (Casahuate y Nayhuapata gracias a Richar Vargas). Pero también a la resistencia y lucha de los pueblos que las grandes mineras trasnacionales pretenden avazallar.
Mi labor no ha sido juzgar sino hilvanar y dar consistencia desde la perpectiva de campesino oprimido, avazallado a travez de la historia.
Esperamos su comprensión así como la puesta en escena.

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Campesino actual de las alturas de Lluchubamba. Recordando de la Hacendada de Casahuate. fotografia 2018 Luis flores Prado.

SHULLAY

Luis Flores Prado

A la lucha de los pueblos de Fuerabamba,

Tía María,

Celendín,

Chorobamba,

a la centenaria sangre derramada,

a su heroica resistencia.

Materiales y Escenografía:

Para la escena del Cushpiu usar dos alas independientes que lo muevan dos actores al unísono. O un solo personaje con alas bien grandes. Estas alas deben llevar una docena de cascabeles cada una y sonar a la misma vez.

Tras bambalinas debe haber una plancha de metal delgada que al agitarlo tenga un sonido parecido al rayo o a los truenos. Personajes:

  • Don Peña, anciano de 70 años, cuenta como las tradiciones míticas del lugar, De rato en rato hace sonar su checo de cal, se ha dormido con el “bolo” en la boca.
  • Margarita, mujer joven de 25 años. Movilizaciones ronderas, dirigente.
  • Don Roger, viejo campesino curtido, 80 a 70 años, está durmiendo sobre un pañolón negro de su mujer, se han tapado con su extenso poncho de color habano. Cuenta los tiempos de la Hacendada.
  • Doña Melcho, anciana de 70 años, esposa de don Roger. Viste de campesina pobre, en una bolsa de yute, ropas y algunas botellas, cancha trapos.
  • Imelda, una joven de 19 años, con casaca abrigadora moderna, chullo, guantes, está envuelta con una manta amarilla, lleva una mochila con un termo, ponchos de agua, esta recostada al costado de Margarita.
  • Ana María Ramos. Hacendada de Casahuate.
  • Samuel: Campesino en tardía rebeldía contra la difunta hacendada.
  • Doña Asuciona. Campesina una de las dueñas del bosque talado.

Don Peña, doña Margarita, don Roger, doña Melcho e Imelda descansan sobre paja de cosecha o sobre caronas viejas en el Centro Izquierda del escenario. Esta arropados con ponchos, rebozos, mantas, todos vestidos, son campesinos, algunos llevan botas viejas de jebe otros llanques. Don Peña está haciendo sonar su checo, y mira que todos ya se han acomodado para dormir y duermen; se limpia los labios, tapa bien el checo, y se arropa con su basto poncho, sobre todo las piernas, se sube la chalina y vuelve a bajarla para soplar una vela que da luz al grupo.

ESCENA I

Don Peña: Ya está madrugando cho. – (Sentado, como comentando a quien este despierto).

Don Roger: ¡Alay oigaste! ya empieza la helada – Responde medio soñoliento tapándose.

Don Peña: Hasta más de un ratito noma.

Don Roger: Digaste… falta poco pá que amanezca…

(Silencio … y la lluvia que empieza a sonar afuera cada vez con más intensidad, se oscurece el escenario, suena como rayo una plancha de metal, después un relámpago ilumina, al centro ha aparecido un inmenso Cushpiu, en sus grandes alas doce cascabeles en cada lado, los agita rítmicamente Shilín shilin shilin recorre entre dos puntos simulando el vuelo alto, entre relámpagos y después oscuridad y el grito: Cushpiuu Cushpiuu Cushpiuu …el viento y el silencio nuevamente.

Margarita: ¡Oyen! ¿lo han escuchaó? – (Pregunta al oscuro, mientras prende una linterna y pasea la luz por el escenario).

Don Peña: ¡Si pue! Clarito digaste – Incorporándose

Imelda: ¡Da miedo ese animal oigaste! Nos ha desvelaó, clarito a brillaó a la luna.

(Don Peña se ha incorporado a prender de nuevo la vela, y Margarita apaga su linterna, los demás duermen, don Peña acomoda la coca en el hoyo que hace su poncho entre las piernas, y mientras escoge las hojas, empieza a narrar).

Don Peña: Yo lo he visto una vez nomá; tabamos por aquí en las jalcas; íbamos de arrieros, escampábamos del aguacero en una cuevita. Afuera ya se había serenaó y díun de repente empezaron a bramar los cerros…

Margarita: ¡Qué va hacer oigaste! – (Media incrédula.)

Don Peña: Así como bueyes, así era el rumor, fuertón y diun de repente, sonó como calamina, y acasito nomas lo vimos, oigaste. Era como un cóndor, blanco, blanco, salía desde el Cerro Caure, pero era leche, leche oigaste, shilín shilín shilín sonaba sobre nuestras cabezas, cosa sería muchachas. Y así se fue a dar a Las Escalerillas ese cerro azul que para tapaó de nubes.

Imelda: ¿Y qué animal es ese pue?

Don Peña: No, no es animal, ese pájaro no es de carne y hueso. Ese tiene su hora nomá. Y solo sale en las noches, ese es el Cushpiu pue. Es el guardián del oro decían los antiguos, a veces a los caminantes los atolondra, y si están solos en las punas les hace vomitar sangre, mi mamita decía que vuela a veces bajo la tierra, como siguiendo callejón, callejón, así decía.

Margarita: ¡Tan bueno que hemos estado conciliando el sueño! apagueste la vela pá ver si descansamos un poquito, aunque sea. Hemos caminado todo el día: mañana y tarde

Don Peña: Será pue. – (Sopla la vela, pero él se queda sentado echándose el “bolo”. Su “checo” suena de rato en rato, nítido, en la oscuridad, este ritmo se va combinando hasta que lo anula con el de un sonido seco de tacos enérgicos sobre la madera.

Un rebenque revienta en el aire, y una voz femenina, aguda y mandona, grita desde la oscuridad).

Ana María Ramos: ¡Indias vilputas que se han creído para que se duerman!

(Y desde la semioscuridad desde el foro derecho hacia el centro, emerge una mujer pequeña, con rizos casi dorados y cortos, enérgica, vestida íntegramente de rojo, un rebenque en la mano derecha).

Ana María Ramos: ¿Dónde ha ido la Simona? ¡Que el agua para lavarme esta fría! (Mirando a la distancia) ¡Qué carajos! Nadie ha sacado los animales al pasto. (indagando hacia atrás) ¡Agucha! ¡Levántate india a planchar mis vestidos! (mirando a tres cuartos a la izquierda y elevando la mirada a la altura) ¡Haber, que el cholo Agapo suba al terrao y baje las papas para los peones! (increpante hacia el frente) ¿Qué están esperando para traer la leña? (mirando tres cuartos hacia la izquierda) ¿Ya está ensillaó mi caballo? (increpante mirando hacia el piso) ¡Lerdas! ¡Escarmenen bien la lana! (levantando el brazo izquierdo y crispando los dedos y agitando la mano) ¡Que venga el viejo Roque a darme las cuentas! ¡Qué el cholito Shilbe lleve este parte a la hacienda de Don Fermín!, ¿qué dices? ¿que no tienes llanques? ¡Así nomás! ¡Rápido, rápido! ¿Cómo que no llueve y no llueve?¡Un almud de trigo por cada arrendatario! ¡Nada más! (caminando hacia la boca del centro del escenario, persignándose y simulando mirar altas paredes) ¿Ya agarraron las goteras de mi capilla? ¡Qué importa la altura, suban nomás! ¡Miren las goteras en el altar mayor! (retorna hacia el centro derecha del escenario, mirando a la lejanía) ¡indios jijuna gran puta, se están metiendo a la hacienda! ¡Mañana madrugan a marcar los linderos! Sino: ¡juicio y bala! ¡bala!

(Se adentra en la semioscuridad se torna oscuridad total, resuena un disparo y se enciende a media luz el escenario todos duermen, Solo doña Melcho, bajo el pañolón tiene movimientos cercanos a un espasmo, una pesadilla de la que no puede salir. Don Roger prende una linterna de mano, ubica los fósforos y prende la vela, los espasmos de su esposa siguen, va despacio a Margarita y lo mueve diciéndole):

Don Roger: ¡Oye china! présteme su faja, a mi compaña lo agarraó la pesadilla.

(Margarita revolviendo la ropa en su pañolón, sacando una faja chazhi)

Margarita: Aquí está, aquí esta oigaste, (entregándole la faja y mirándola a la viejita) ¡ay la mamita! ¡Qué pesadilla le habrá agarraó!

(Don Roger extiende sobre su cuerpo de doña Melcho la faja, pausadamente deja de crisparse. Se incorpora con esfuerzo, se enjuaga el sudor de la frente con el pañolón, se sienta, ante la mirada asustada de los demás que se han ido despertando).

Doña Melcho: ¡Ay taytito! ¿Qué irá haber hoy?

(Imelda mientras pasaba la escena anterior, saco de sus cosas un termo y ha vaciado un poco de su contenido en una taza, la que alcanza a la anciana).

Imelda: Tómeste su agüita de coca, un poquito más que sea.

Doña Melcho: ¡Gracias niña! Dios lo pague. (tomando a tragos cortos)

Don Peña: A veces cuando agarra la pesadilla es bien feo oigaste ni respirar puede uno, y es malo que lo despierten en plena pesadilla.

Don Roger (acomodándose en un poyo): ¿Y voz qué pue has estado soñando?

Doña Melcho: (Arrebozando a su espalda el pañolón) Lo                                   he visto clarito a la hacendada de Casahuate, a doña Ana María Ramos. Así cuando salía a recorrer en su caballo toda su hacienda, agarraó fuete y no pue, cuando estaba de mal genio, se ponía su traje rojo, así lo he visto. Escuchaó su voz aquisita noma.

Don Roger: Ay esa vieja maldita, no nos deja ni en la vejez. Debe estar revolcándose en su tumba.

Doña Melcho: Estaba como siempre mandando de uno y otro laó, gritando a los pobres campesinos, siempre con rencor.

Don Peña: La famosa hacendada de Casahuate; (refiriéndose a las dos jóvenes) ustedes no lo han llegado a conocer, ni han conocido esos tiempos. Tiempos que los hacendados iban a caballo con revolver al cinto, en sus talegas llevaban los nueve décimos, ¡plata! Había uno que llegaba al pueblo con sus dos perrazos, en cada uno una alforja con plata a ambos laos, a ver quién se acercaba. Pero doña Ana María Ramos era la más maldita.

Don Roger: Nosotros hemos la hemos servido pue; en esos tiempos eran quince días pa la hacienda y quince días para nuestro arriendo, aparte de mandarle un cholito maltón o chinita pa su servicio. Que pue a veces nos ganaba las lluvias, o otras no quedaba tiempo para aporcar las papitas, otras tierritas, parcelitas nos daba al partir, y ahí nos quedaba alguito para comer. Recuas de mulas cargadas llegaban a la hacienda; los capataces gritaban por un laó y otro y la vieja en caballo se abría paso entre las mulas. Tenía varios maridos, uno de ellos recuerdo que se aburrió de estar en la hacienda, agarró una mula y salió al galope al pueblo, la vieja Ana María Ramos ensilló ella misma su caballo y al tantito lo vimos que lo alcanzaba en la bajada de Pallar Alto, acercó un tantito el caballo y le metió un tiro al hombre, y así nomás volvió a la hacienda, cuando alguien pregunto más tarde, dijo: “me estaba robando el sinvergüenza”.

Doña Melcho: Pá que ya acordarse de lo malo de la difunta; cuando ya viejita, no podía caminar y menos montar, pero nos hacía que hagamos una angarilla.

Imelda: ¡Y cual es pue la angarilla?

Margarita: ¡Que pue tanto estudio en la costa y no sabes! La angarilla es como una camilla, pero más grande pue.

Doña Melcho: Ancianita ya, pero iba a adorar el amito de Marcabal; salíamos de madrugao, las mujeres llevando ollas, ropas, velas, comida y sus peones: cincuenta o setenta hombres venían desde abajo del temple, los indios prietos de arriba de la jalca, gente de todos lados de su hacienda, atravesábamos las alturas, los pajonales donde el viento helaó soplaba toda la mañana, a veces entre la cordillera, por caminos llenos de lodo que solo usaban los arrieros en viajes largos, así, así llegábamos y la viejita se iba adorar al Amito, ¡Devota la viejita!

Don Roger: ¡Qué devota ni devota! Yo he sido turno una vez, se había quedado en Marcabal hasta terminada la fiesta del Amito, y nos mandó con un propio para que vayamos a recogerlo, cantidad de peones nos madrugamos hasta Marcabal, más de ocho horas de caminata; lo estábamos trayendo y se le antojó a la vieja quedarse en Agocás, en una donde su comadre, que dizque saldría al otro día por la tarde; ¿y nosotros? No teníamos donde quedarnos en esa media puna, dónde comida, donde pá dormir, la mayoría se fue de nuevo para a sus querencias más cercanas, a travesar la cordillera, unos pocos nos arrejuntamos y ahí en el piso amanecimos calea y calea, ya ni coquita teníamos pal amanecer, de hambre todo el día, ya cerca al medio día de nuevo llegaron los demás peones, todos débiles, y a ella que le importo si dormimos o no, si comimos o no. Nuestras uñas negras por la caminata, se zafaban del dedo y sangrando todo el camino llegábamos a la hacienda. ¡Devota!

Don Peña: Lo quería mucho a la Virgen de Loreto, por eso cuidaba mucho su capilla ahí en la hacienda, cada fiesta ella sacaba los cálices de plata, las cruces de oro, ponía las velas a sus abuelos que estaban enterrados. Y ahí se mandó enterrar cuando se murió y ahí esta tobía.

Don Roger: A ella lo enterramos en el suelo pue, pero hará unos 30 años había plata en la comunidad y mandamos arreglar la iglesita, le pusimos cemento al piso; y para eso sacamos a la muertita, mientras tarrejeabamos, paramos el cajón a la entrada de la iglesia; ahí fue que el cholo Goyo, abrió la ventanilla y ahí pue estaba, reseca la hacendada, todos lo rodeamos a ese cajón lleno de polilla, el difuntito Samuel, así cojo como era, rengueando se abrió campo:

(En los últimos diálogos la luz ha ido bajando a los actores y encendiéndose en intensidad en el foro de la Izquierda. Aparece el Samuel, rengueando, viste una camisa remangada, visera vieja, zapatos grandes con restos de cemento, en una de sus manos trae un badilejo)

Samuel: ¡A ver pue! ¡Ahora ponte tu traje rojo! ¡Ahora revienta tu fuete en la espalda de los pobres peones! ¿Dónde pue están tus capataces? ¡Suelta ahora tus perros bravos! ¡Ahora pue! ¿Qué son de las brindas de plata que tanto se lucían en la fiesta? ¿De las espuelas que hacían chorrear sangre al Lucero? ¡Mira! Esa ya no es tu casa hacienda, ¡ese, es nuestro colegio! ¡En esos tapiales esta la sangre y sudor de mis abuelos! ¿Y de los tuyos? ¿Dónde? ¡Aquí pue el rengo, yuntero en mis propios terrenos! ¡Los caminos son del pueblo, y no de los hacendados carajo! (tira el badilejo y se está retirando y se vuelve) ¡Vieja de mierda! (escupe al vidrio y sale rengueando por el foro izquierdo, se vuelve aprender las luces iluminando a los que cuentan, don Roger hace sonar el calero, se introduce la aguja en la boca y continua el relato)

Don Roger: Ella pue había pasado el caballo encima cuando él aún joven por eso su pierna torcida. Aunque no era para risa algunos cholos le decían al cadáver: ¡Ah ver pue doña hacendada, grítenos ahora pue, cual es pue su tierra, nadita le queda, tanta sangre y sudor pá esto! El sacristán medio serio cerró la tapa de la ventanita y nosotros ya no la enterramos en el piso, sino en la pared y ahí está todavía, ya casi se han olvidado la gente de hoy.

Doña Melcho: Por eso será que siempre lo soñamos a la difunta, a veces lo sueño haciendo sus cuentas, se pasea en su hacienda agarrao su cuadernito, suma y suma, y se acerca a nuestra cama y sopla frio, esto es amaneciendo ya.

Margarita: Ah, Fea historia, esos tiempos se acabaron con la muerte de la difunta, después vino la Reforma Agraria y ahí los indios prietos de las alturas no dejaron piedra sobre piedra de la casa hacienda, llevaron todo, quemaron el cuarto donde colgaba a los peones castigaos, ahí se encerraba dicen a flagelar a los campesinos rebeldes, los colgaba, así contaba mi papacito ya difunto.

Después llegaron los familiares de la difunta a punta de bala recuperaron una gran parte de la mejor tierra, estaban ya quitándonos todo de nuevo, y en ese tiempo llegaron los guerrilleros, ya no pudieron hacer nada los nuevos hacendados, algunos hijos de hacendados desde el pueblo acusaban a los comuneros de estar con los compañeros de la guerrilla, al final solo escuchábamos por la noches que se contestaban entre ellos; Después ya ni noticias, todo se quedó mudo, y de nuevo empezaron los descendientes de los hacendados a reclamar sus tierras, vinieron con fiscales, jueces, policías. (Se atenúa las luces sobre la narradora, un sonido a sierra sobre madera de impone, el de hachas golpeando y desgajando madera y desde el foro de la izquierda emerge una campesina ya entrada en años)

Doña Asuncióna: ¡Malditos! Déjenos pasar, señores policías miren lo que están haciendo con los arbolitos, ¡son seres vivos! ¿Quién ha ordenado que los corten? ¡Todo el bosque de frutales de Chorobamba! ¿Ustedes a quién dan la razón? Nuestros árboles tienen más de 25 años de sembraós, ¡Miren… miren las paltitas verdecitas! ¡No sean malos! ¡Qué les ha hecho los arbolitos! Dígale que pare ese hombre con la sierra, ¡Oiga! (corre a otro lado) ¡Oiga pare la sierra!, muestre los papeles donde dice que los tumben! Shi shi caishita, y así dicen que debemos respetar la paz y ustedes con armas, ¡Servidores de la maldita mina! ¡Desgraciaos! (impotente arrojando las paltas, simulando tirar sobre los escudos de la policía, mira hacia atrás simulando llamar a los campesinos) ¡Aquí!, ¡aquí compañeros! ¡Ve! está bajando también la viejita Micaela, se va a rodar por la peña, ¡doña Micaela espere!, ¡Espere! Yo le ayudo. (se retira por el foro izquierdo)

Margarita: Después fuimos todos a reclamar al pueblo, ahí nos enteramos que este nuestro terreno ya no era nuestro ni de los descendientes de los antiguos hacendados, lo había vendido los malditos a la mina, revolvimos nuestros papeles, nada se ha podido hacer, a las semanitas nomas nos enteraos que había denunciado el agua de la laguna para su mina, ¿y agua pa nuestras chacras?, ¿para dar de beber a los animalitos?, ¿pa tomar?, ¿de dónde pue? por eso compañeros estamos aquí, ¡Organizados! pá defender nuestras lagunas, nuestra agua, por eso estamos trasnochando, ya los compañeros deben estar llegando a la falda de cerro, todas las comunidades, los caseríos, el pueblo…

(Suena en la oscuridad un disparo)

Imelda: ¡Oí! ese fue disparo, (abriendo los ojos y levantándose)

Margarita: Ya están ahí seguro la policía, como siempre de lado de la mina, a ellos le pone carro, alimentos, les paga, para que nos disparen y persigan, vamos a acompañar a los compañeros ronderos que ya están luchando en la defensa de la laguna, ¡pá eso hemos venido! Todos el pueblo del Perú contra los explotadores mineros. ¡Vamos compañeras!

(Todos se ha ido parando y dos de ellos han levantado una pancarta larga y grande sobre el fondo blanco dice en letras rojas: ¡Agro si! ¡mina No! se ajustan los pañolones y rebozos, las mochilas y se alistan a salir)

Margarita y Imelda y todos:

Agua sí mina no.

Agua sí mina no

Abajo las trasnacionales mineras

¡Abajo!

Viva la lucha de pueblo.

¡Viva!

(salen agitando)

El escenario nuevamente en oscuro y la música empieza a surgir e iluminarse el espacio donde el cushpiu baila al ritmo de la música y de las coplas:

Pallas:              De la jalca vengo de sufrir el frio

por venir al pueblo con este cushpiu. (bis)

Cushpiu:          Estas ardilosas han ido a escucharme

no han dormido niuno solo por pescarme. (bis)

Pallas:              Porque eres bonito yo mucho te quiero

alitas de oro piquito de acero. (bis)

Cushpiu:          Por qué vez que tengo me ofreces tus brazos

si me vieras pobre no me hicieras caso.

Pallas:             Baila cushpiíto que te quieren ver

Sacude tus alas a bien parecer. (bis)

Cushpiu:          Sacudo mis alas con grande placer

Para que me oigan y hacerles querer. (bis)

Fin