Castillanitoy peruano. Condemayta de Acomayo y amigos

Para el intenso calor y frio nada mejor que un ramillete de waynos en quechua. Tambien Maximo Apaza, Acomaino Comerciante, y los Waynas de San Jeronimo. No encontre la letras de “qansi pirdichiwanki / kura kakunayta // domimus bobisco nispa / kura kakunayta”. Nitaq Manaña remedio kanñachu. Si se hubiese mantenido la idea que el quechua debe ser puro, ninguna de estas maravillas seguiria sonando desde los 70 hasta el infinito…

El Libru y su informalidad. Reyna Esther Aguilar Quispe

Los programas de EIB han dado como fruto una nueva generacion de creadores y estudiosos de las lenguas originarias con marcada capacidad de propuesta estetica y critica a partir de su propia experiancia. Ya antes, junto a Luz Castro Quispe, Reyna Esther habia comentado sobre el Impacto del Abismo Linguistico entre alumnos de poca y mucha competencia oral en el quechua. Ahora, nos cuenta acerca de las tensiones entre el uso oral de “libru” y el uso formal de “maytu”, Si esas tensiones ayudan en la revitalizacion del quechua es algo que tenemos que responder los propios quechuahablantes. Imagen de la entrada: REAQ. Gracias Reyna Esther.

 

 
 

El libru y su informalidad

Cursaba el primer ciclo de quechua cuando empecé a sentir una distancia y lejanía hacia la lengua que hablaba. Esto sucedía por qué se había generado un abismo entre el discurso formal e informal del quechua. Asimismo, se originó una tensión entre nosotros (los hablantes quechuas) de aquellos que dominaban y los que no dominaban el quechua. Además, a este fenómeno se sumó la introducción de conceptos y palabras quechuas como traducción del castellano al quechua. Un ejemplo claro fue la palabra “maytu” para hacer referencia a libro ¿Maytu es libro en quechua? Nos preguntamos unos a otros y nos dijimos, “hay muchas palabras que no sabemos como hablamos un quechuañol, seguramente en la universidad se habla así el quechua, el quechua puro”. Así fue que Maytu entra como un nuevo vocabulario académico a nuestro lenguaje técnico. Sin embargo, surgió una extraña resistencia en cuanto a su uso cotidiano. Durante los siguientes años ha sido escaso el uso de la palabra “maytu” en nuestro discurso expositivo formal, al parecer no habíamos logrado establecer una relación entre estas dos palabras. Mientras que, “libru, liyru o liwru” ha tenido una mayor aceptación en nuestros discursos formales y cotidianos. Pero no se deja de lado el estrés que ha generado entre los hablantes debido a que cuando se pronuncia libru se hacia referencia a un discurso coloquial; mientras que, maytu representaba lo formal. Cuando se pronunciaba libru en una exposición alguien levantaba la voz para corregir el mal pronunciado libru por maytu. Para los hablantes es complicado generar el concepto de maytu para libro y la opción más válida ha sido realizar el préstamo del castellano, el cuál además se nos hace más sencillo de pronunciar y recordar.

 

 

Maytu no es libro. Hilda Balbin Alcocer y Fredy Roncalla

Hace poco publicamos una conversacion propiciada por Bernardo Rafael Alvarez en torno al uso de la palabra quechua “maytu” como equivalente de “libro”. Bernardo Rafael sostiene que si es posible generar neologismos en el quechua, algo de lo que el siguiente articulo discrepa. ero acaso lo mas importante es que la conversacion con Bernardo y quienes participaron en el foro fue de tolerancia y respeto mutuo. Actitud compartida por los autores de esta nota.

MAYTU NO ES LIBRO

Hilda Balbin Alcocer y Fredy Roncalla

Si los traductores optaron usar la palabra quechua “maytu” como equivalente de “libro” en español partiendo de la definición del Vocabulario de Lengua Quechua escrito por Diego Gonzales Holgín (1608) y/o del Vocabulario de Pastaza (1973) publicado por el Instituto Lingüístico de Verano y apoyado por el Ministerio de Educación, los cuales definen “maytu” como “envoltorio para cubrir comidas, frutas o pescados” equivocadamente han relacionado las palabras homógrafas: hoja = página de un libro  con hoja= parte de una planta.

En muchísimos casos, el quechua es traducido con los mismos principios lexicográficos, fonológicos o gramaticales del español. He aquí la inexactitud, el desacierto de quienes han encontrado la similitud entre “hoja de libro” y “maytu” aplicando los conocimientos del idioma español, sin tener en cuenta que el quechua tiene diferente estructura simbólica, gramatical, semántica y fonológica que para los mismos quechuahablantes no es fácil realizar una traducción fiel del quechua al español o del español al quechua. En gran parte debido a que el quechua es una lengua aglutinante y el español no.

Por ejemplo, en  Ayacucho, Apurímac y Huancavelica, la palabra maytu, como sustantivo, tiene muchos significados entre ellos ropa de abrigo, protección, cubierta. Verbalmente su infinitivo es “maytuy”: cubrir todo el cuerpo o protegerse del frío o de la lluvia, siempre en un sentido físico relacionado al cuidado del cuerpo. En Cusco, el mismo término, se refiere a un atado de verduras. En ninguna de esas acepciones “maytu:  ni siquiera es una traducción cercana a libro.

La traducción exacta de “hoja” en quechua es “llaqi” y se refiere a las hojas de las plantas, y no tiene ninguna palabra homófona u homógrafa con “hoja de libro”. Otra de las razones es que el libro nunca existió como tal en la antigua cultura andina y sería inútil buscar una analogía en quechua.

Cuando no encontramos palabras originarias quechuas, hacemos préstamos del español para su fácil comprensión que con el paso del tiempo y continuo uso son aceptados produciéndose sincretismo de ambas lenguas, sin necesidad de imponer su uso mediante documentos oficiales.

Es costumbre generalizada y aceptada en la enseñanza rural de la mayoría de colegios en Ayacucho la palabra “liwru” o “libru” para libro, “wadirnu” para cuaderno, “lapiku” para lápiz, “Wan” para Juan, y así muchísimos préstamos lingüísticos  que se adaptan a  la sintaxis aglutinante que ya son parte del vocabulario quechua desde que la educación bilingüe llegó al Perú profundo. Por lo tanto, usada por escritores y maestros bilingües.

La palabra “liwru” o “libru” y sus variantes entre los sonidos y palabras quechuas de Cusco, Ayacucho y Apurímac y otras regiones del centro y norte, es un préstamo obligatorio del español, así como muchos  peruanismos tienen infinidad de préstamos del quechua y, muchas palabras extranjeras se usan en  el español. Un ejemplo de préstamo obligatorio es la palabra “Facebook”. No podríamos traducirlo  al español como “caralibro” y decirle a un compatriota hispanohablante: “Voy a escribir un comentario en tu caralibro”, a no ser que se trate de un juego humorístico.

La misma dinámica de préstamos pasa con el quechua y todos los idiomas del mundo.

Los errores de traducción se han venido repitiendo tanto históricamente como en sus variaciones. Nos referimos a las normas  habladas a lo largo del río Pastaza (dialecto inga), la costa central y sur central y gran parte de la región andina desde Ecuador hasta Argentina y desde la primera publicación escrita en quechua en el siglo XVI, hasta los estudios léxicos, fonológicos y gramaticales en los que se clasifica el idioma quechua en: Quechua II, Quechua II-B, Quechua Chinchaysuyo, Quechua Sureño y Quechua Clásico.

Muchas de las traducciones, como las del fraile Diego Gonzales Holguín y las del Instituto Lingüístico de Verano (organización protestante evangélica apoyada por Ministerio de Educación), han tenido como fin una campaña proselitista religiosa y han impuesto sus programas educativos fuera de las necesidades de las comunidades andinas, causando divisiones entre las comunidades nativas y sus propios cultos, además de imponer vocablos que no forman parte del idioma quechua. Ello  ha conducido a posteriores errores de traducción.

Nuestra realidad lingüística con sus problemas actuales: la rivalidad entre el quechua cusqueño y el quechua ayacuchano; la intención  de crear un quechua estándar; las particularidades lingüísticas de cada comunidad del campo y de la ciudad, las influencias extranjeras y las publicaciones libres en las redes sociales en “quechuaespañol” y todas las transformaciones que sufre el quechua, deben ser estudiadas  con cuidado y no por un monopolio de instituciones estatales (Ministerios de Educación, de Industria y Turismo, de Cultura y otros) ni organismos extranjeros que imponen criterios que no van de acuerdo con el habla popular.

En este sentido, al igual que se ha hecho en varias  sociedades amazónicas como el pueblo Esse Eja, que ha  construido su alfabeto consensualmente, proponemos que cada comunidad debe estar representada por una organización integrada por antropólogos, lingüistas, maestros, escritores y artistas, entre otros, cuya lengua materna sea el quechua, para llegar a un consenso de aceptación de palabras prestadas del español o entre ellas mismas, según el significado y la fonética que se dan en cada región, zona o comunidad cuya investigación profunda se haría respetando la tradición y usos de cada población andina o amazónica, sin confrontaciones, para finalmente crear un diccionario que aglutine todas las expresiones o palabras usadas por cada una de ellas, complaciéndonos en su diversidad, porque allí radica nuestra riqueza cultural.