“HACIA LOS CAMINOS DE LAS AGUAS”: DE UCHUMÜIN A WÜINPUMÜIN. Juan Guillermo Sanchez

“HACIA LOS CAMINOS DE LAS AGUAS”: DE UCHUMÜIN A WÜINPUMÜIN

Kamaash

Kamaach (El Pilón de Azúcar). Foto: Juan Guillermo Sánchez M.

(READ THE ENGLISH VERSION BELOW)

Nuestra invitada hoy es Woumain, la Guajira Wayuu entre Colombia y Venezuela, y su lucha por el Agua y el territorio contra la empresa transnacional de carbón El Cerrejón. Para ello, queremos recomendarles el documental Mushaisha, una pesadilla wayuu de Carlos Mario Piedrahita y Juan Sebastián Grisales (Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2014), así como varios textos de escritores wayuu.

Actualmente, los canales de televisión en Colombia, así como las redes sociales en el mundo, pasan documentales sobre la hambruna, la sequía en Woumain, y la muerte de niños Wayuu por inanición. Por primera vez, tal vez en siglos, las personas de las grandes ciudades se están preguntando qué es la Guajira Wayuu. Sin embargo, debido a la delicada situación política y social, los medios de comunicación han fijado una imagen de sufrimiento que olvida la riqueza humana de la nación indígena más numerosa de Colombia. Si bien es cierto que el cambio climático no está permitendo que Jepirachi (los vientos del nordeste) traigan a su tío Juya (la lluvia) para que fecunde a Maa (la tierra), también es cierto que la codicia y la fractura socio-cultural es hoy el resultado de décadas de extractivismo y desplazamientos, en donde no solo El Cerrejón es responsable sino el estado colombiano.

La semana pasada, el poeta y lingüista Wayuu Rafael Mercado Epieyu fue entrevistado en el programa radial de la Universidad Nacional de Colombia “Desde la botica”. Allí, a las preguntas ¿Qué es la Guajira para su comunidad? ¿Qué está pasando en la Guajira? Rafa, gran amigo y colaborador del Mensaje Indígena de Agua, respondió con el siguiente relato:

Nuestro territorio, desde nuestra visión wayuu fundamentada en los relatos ancestrales que se encuentran en la memoria de nuestros abuelos, de nuestras abuelas.

La parte que en castellano se conoce como Alta Guajira, donde se encuentra la Serranía La Macuira, nosotros la denominamos Wüinpumüin, que traduce “Hacia los caminos de las Aguas”. Es ahí, en ese esenario geográfico, donde se encuentra el principio, el origen de la vida para nosotros los Wayuu, a partir del camino de las aguas: Wüinpumüin. Y en ese escenario existen unas deidades que guardan esos lugares sagrados, donde por primera vez brotó la vida, desde el mundo de las Aguas, desde el mundo de Juya, nuestro abuelo. Juya es lluvia, Juya es hombre en Wayuu, y por lo tanto es nuestro abuelo, es El lluvia que conoce el secreto de la vida, en sus principios. En esos lugares sagrados, ahí se encuentran nuestros abuelos, como los animales, el lugar de ojos de agua en esta serranía que se llama Macuira. Entonces la Serranía para nosotros es la serranía madre que cuenta el origen de nuestra cultura.

Y más acá, bajando, donde se encuentra ese paisaje hermoso, donde en todas las tardes y en las mañanas, y en los mediodías de todos los días, es donde se levantan los granos de arena a danzar con el viento que viene del mar, que viene de Palaa, Palaa nuestra abuela, la madre de los vientos. Es ahí, ese escenario, la parte desértica que muestran en los canales, la parte que no hay nada según la televisión colombiana. Para nosotros, ese escenario de danza de vientos con las arenas de la tierra, de nuestra madre tierra, tiene mucho significado, expresa pensamientos primigenios. En las horas de la tarde podemos presenciar y sentir la llegada del viento Rülechi, que viene todas las tardes a caminar del Sur y encontrarse en el cerro que hoy en día se conoce como El Pilón de Azúcar. Este cerro en wayuunaiki se llama Kamaach, el cerro antiguo, el cerro ancestral. Es un escenario en donde se encuentra Rülechi, el viento del Sur, con el viento del Norte, Jepirachi, estos hijos de nuestra abuela Mar, Palaa, se encuentran y dialogan.

Y con estos conceptos que solamente se encuentran en las voces de nuestro abuelos. Pero hoy en día esas voces han sido ignoradas, apagadas, y por eso es que se vende esa imagen de la Guajira desde la visión del blanco. Desde la visión del alijuna [no Wayuu], como no ve cosas que no tiene en su mundo, entonces lo ha denominado como un territorio vacío, sin ningún significado, sino más bien le da ese significado de miseria, de pobreza, pero para nosotros los Wayuu, tiene una riqueza de conocimientos.

Y antes de llegar a la Sierra Nevada [de Santa Marta] está el Río Ranchería. Ahí habitaba la deidad de la fertilidad, nuestra abuela, Perakanawa, pero hoy en día, con los tropiezos y el salvajismo del capitalismo, ha sido destruido su habitat, y nuestra abuela, la deidad de la fertilidad, se ha ido y ha abandonado su lugar. Por eso es que han escuchado seguramente ustedes manifestaciones con el desvío del Río Ranchería [propuesta de El Cerrejón]. Ese Río Rancería era el nido, era habitat de Perakanawa, la deidad, la culebra, la gran abuela, que llegaba y fertilizaba y llenaba de vida a todo ser viviente, desde la hormiga, el árbol más pequeño, el más grande, ahí vivía. Pero ahora con todo el salvajismo del capitalismo ha espantado esa deidad.

Entonces ahí, todo este escenario del departamento [de la Guajira], seguramente si preguntáramos a un hermano Kogui, a un hermano Wiwa, a un hermano Arhuaco, también nos contaría algo parecido….

Escuchar aquí la entrevista completa a Rafael Mercado Epieyu => http://unradio.unal.edu.co/nc/detalle/cat/desde-la-botica.html

En los últimos cuarenta años, El Cerrejón se ha referido a la Guajira como una “tierra subutilazada”, “vacante”, “baldía”, pasando por encima de 3000 años de historias y saberes que los Wayuu han adquirido en Woumain. En Bajo el manto del carbón, Chomsky, Leech y Striffler (2007) han explicado que el proyecto multinacional de extracción del carbón El Cerrejón comenzó en 1975 y, actualmente, tiene un contrato con el gobierno colombiano hasta 2034. Desde el inicio, las comunidades Wayuu de Chancleta, Patilla, Roche, Los Remedios y Tamaquito, así como la comunidad afrodescendiente de Tabaco, fueron desplazadas.

Notiwayuu - train

Foto: Notiwayu / las2orillas => http://www.las2orillas.co/el-cerrejon-el-drama-en-la-guajira/

Remedios Fajardo – reconocida líder Wayuu – ha explicado que los Wayuu no solo han sido desplazados de los lugares de extracción en la Media Guajira como Caracolí y Espinal (Municipio de Barrancas donde viván 350 wayuu) a causa de las acumulaciones de basuras y desperdicios tóxicos; sino también de Puerto Bolívar (a donde llega el tren y de donde es exportado el carbón), conocido por los wayuu como la Media Luna (en donde habitaban 750 wayuu para 1980); y más recientemente del parque eólico Jepirachi (controlado por las Empresas Públicas de Medellín), cuya producción energética solo beneficia al puerto mismo de El Cerrejón. Para Fajardo, además de hurgar las entrañas de los cerros, montañas, bahías y cementerios sagrados, lo más grave es que este proyecto desconoce la concepción wayuu del territorio:

Si ellos salen de sus tierras, el resto de vecinos no les permitirá asentarse en sus territorios, les preguntarán: ¿Por qué entregaron las tierras que juya (la lluvia) les dio? ¿Qué vienen a buscar ahora en nuestras tierras? Según la tradición del pueblo wayuu quien cede sus tierras para quedarse sin ellas, pierde status ante la comunidad, y pierde credibilidad para asumir responsabilidades comunitarias. (Bajo el manto del carbón 22)

Esta situación, desde luego, divide a la comunidad, y termina siendo una ventaja para los objetivos de la multinacional. Mientras tanto, con la propaganda virtual de una supuesta “responsabilidad social”, avances en “energías limpias” (como celebra la página de las EPM) y “programas culturales”, El Cerrejón desvía la atención de las problemáticas locales y la violación a los derechos indígenas.

Ver aquí el documental Mushaisha, una pesadilla wayuu de Carlos Mario Piedrahita y Juan Sebastián Grisales. Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2014 =>https://www.youtube.com/watch?v=_xz01i3ZRRY&list=PL__TzU4_15OF9Nck8UrVhLyZYw711cbJo&index=33

Como respuesta soberana, la producción literaria de Woumain es pionera en la historia de la literatura indígena de Abya-Yala. En marzo de 2011, la escritora wayuu Estercilia Simanca Pushaina publicó en su blog “Daño emergente, lucro cesante”, un relato breve sobre una mujer Wayuu “que manifiesta no saber firmar” y que todos los lunes atraviesa con su burro Mushaisa la carrilera del tren de El Cerrejón. Dice la narradora:

Él y yo nunca nos acostumbramos al tren y creo que la gente del otro lado, en el pueblo, tampoco. Ni los chivos, ni los niños ni nadie en este lugar. Desde que tengo memoria él ya estaba aquí, atravesando la Península desde Uchumüin –Sur- hasta Wüinpumüin –Norte-. Dicen que llega hasta el mar y que viene un barco grande y se lleva el carbón que el tren traía, y luego el tren se devuelve a buscar más carbón arañando las entrañas de Mma –la tierra-, la que guarda la sangre de nuestros partos y el ombligo de los recién nacidos. Mi tata dice que por donde pasa el tren, estaban los cementerios de muchas familias, pero al tren no le importó, porque él tenía que pasar por ahí, porque los huesos simplemente se podían llevar de un lugar a otro y hacer un cementerio nuevo, más bonito y más blanco que el de antes, pero el tren no podía hacer otro camino, ¡NO!, él tenía que pasar por ahí, y así se hizo, aja… y así se hizo, el tren sigue pasando todos los días y los lunes por las mañanitas. (Relato completo =>http://manifiestanosaberfirmar.blogspot.com/2011/03/dano-emergente-lucro-cesante.html)

Como en cada uno de los posts de las últimas semanas aquí en nuestro blog, Simanca sintetiza una antigua lucha en Woumain, una confrontación entre dos mentalidades, dos “modos de entender” la naturaleza y la cultura: por un lado, la locomotora del “progreso” y los paradigmas de la extracción minera y, por el otro, la lucha de las comunidades nativas por defender los territorios ancestrales, sus cementerios, lugares sagrados, animales y plantas, en últimas, su soberanía.

Un año después de “Daño emergente, lucro cesante”, el 7 de marzo de 2012, el poeta Wayuu Miguel Ángel López-Hernández, mejor conocido como Vito Apüshana, publicó en el periódico El Tiempo (Colombia), una carta titulada “Señores Multinacionales”, en la que se refiere nuevamente a esta pugna entre la locomotora y el saber ancestral:

Sabemos que la espiritualidad, que ustedes llaman romanticismo, es el peor enemigo de los negocios; por ello no esperamos que ustedes nos den la razón, sólo queremos evidenciar la proporción entre su sed de ganancias y el tamaño de sus desastres… y la desproporción final de sus responsabilidades.

Igualamos el peso de sus nombres lustrosos con los efectos de los predios que desolarán: “Greystar Gold = polvo de piedra de Santurbán; Cerrejón = vapor del río Ranchería; MPX (Brasil) = socavón del verde Perijá (La Guajira); Anglo Gold Ashanti = laderas estériles de La Colosa (Tolima); Muriel Mining Corporation = aguas envenenadas del Cerro Cara Perro o Ellausakirandarra (Chocó); Grupo Brisa = herida del cerro de Julkuwa de Dibulla; Endesa (Emgesa) = hambre del río Magdalena en El Quimbo (Huila)”… entre otras más.

La Gran Minería, es la criatura que ustedes han creado para sostener el movimiento del mundo que, debido a su crecimiento sin fin, terminará por devorarse a sí misma y, con ello, generar el colapso del planeta; terrible criatura que enfrentamos y enfrentaremos con las rogativas de la pertenencia y los cantos de la permanencia colectiva de los habitantes rurales… cantos entrelazados desde el hielo de los Inuits del Canadá hasta los glaciales de Perito Moreno en la Tierra del Fuego… a ella le diremos No, le diremos ¡ya basta!… y nuestra sangre derramada, tal vez, sea la última frontera. (Lea la carta/poema aquí =>http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-11300185)

Apüshana va más allá de la Guajira y lanza su voz contra “la criatura” de la minería en otras latitudes del gran árbol del Abya-Yala. Su argumento funde la preocupación local con una necesidad global (¿post-racial?) por la “supervivencia” de la especie. Un mes después de esta carta, Vicenta Siosi Pino, cuentista wayuu del clan Apshana, publicó en el diario El Espectador “Carta de una wayuu al presidente de Colombia”, texto que le dio vuelta al mundo en defensa del Río Ranchería, el único río que atraviesa a Woumain, y quepublicamos en el Mensaje Indígena de Agua. En esta lucha por hacer respetar al río, y a través de la palabra y las redes sociales, la voz de Siosi generó una reflexión nacional e internacional sobre la desproporción de la propuesta de El Cerrejón.

El mismo año que Vicenta Siosi publica su carta, el poeta wayuu Rafael Mercado Epieyú dedica una serie de poemas (aun inéditos) a la “criatura” de El Cerrejón, dentro de los cuales se lee “El tren no sabe detenerse”. En el poema de Mercado, Woumain se ha deformado definitivamente, y por eso gime y sus hijos tosen, mientras el tren testarudo, “la locomotora del progreso”, sigue ensimismado su ruido y su carrera:

¡shalerein! ¡shalerein! ¡shalerein!

Así se escucha el ruido de los pies del tren

¡tününüin! ¡tününüin! ¡tününüin!

Así hace el gemido de la tierra bajo su peso

¡ojo´o! ¡ojo´o! ¡ojo´o!

Así se escucha la tos de los wayuu

Por ese polvillo negro que emite

Lo respiran, lo beben y la piel de los niños se derrite.

-por aquí no deben pasar chivos,

el tren no sabe detenerse-

Así dicen palabras escritas en sus avisos.

¡ja ja ja!

Si los ancianos wayuu no saben hacer hablar esas palabras escritas

Mucho menos los chivos.

La tierra de los wayuu se ha deformado

Ahora son indignos en ella.

Ellos están bien por la riqueza de su tierra guajira

Así les dicen.

¡Mentira, todos lo saben!

Finalmente, hace tan solo unos días, ante el afán por explotar un mineral que tiene sus días contados en la macro-economía de la producción de energía mundial, El Cerrejón propuso desviar el Arroyo Bruno, afluente del Río Ranchería, pero la respuesta de la comunidad fue inmediata (ver aquí el manifiesto del Primero de Mayo, 2016, en Riohacha =>http://notiwayuu.blogspot.com.co/2016/05/defender-el-arroyo-bruno-ha-sido-la.html?m=1).

Señores Multinacionales, la nación Wayuu no está sola, la Guajira no está baldía, y el Mensaje Indígena de Agua se solidariza con los líderes, escritores, activistas y con las comunidades que están defendiendo en primera línea a Woumain! Es tiempo de dejar tranquilo el carbón en las entrañas de Mma.

Hasta la próxima semana.

***

“Toward the Paths of the Waters”: From Uchumüin To Wüinpumüin

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Jepira (Cabo de la Vela, Guajira, Colombia). Picture: Juan Guillermo Sánchez M.

Our guest today is Woumain, the Wayuu Guajira between Colombia and Venezuela, and its fight in defending the Ranchería River and the Bruno Creek from the transnational coal mine El Cerrejón. In order to contextualize this long struggle, we would like to share some literary texts by contemporary Wayuu writers.

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Railroad from El Cerrejón Mine to Puerto Bolivar (Bolivar Port). Map: http://www.aljazeera.com/indepth/features/2016/02/life-latin-america-largest-open-pit-coal-160201114829811.html

Currently, Colombian mass media and virtual social networks are reproducing news and documentaries on Woumain’s hunger, drought, and the deaths among Wayuu children because of dehydration and starvation. For the first time in centuries, the people in larger cities of South America, or where the South American diaspora is, are interested in the Wayuu Guajira. However, because of the complex social and political situation of the region, the mass media has portrayed a broken image, which sometimes forgets the human richness of the biggest indigenous nation in Colombia. While it is true that global warming has prevented Jepirachi (the winds from the northeast) from bringing their uncle Juya (the rain) to fecundate Mma (the earth), it is also true that today’s greed and social imbalance are the consequences of decades of mining and displacement, for which not just El Cerrejón is responsible but also the Colombian government.

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El Cerrejón, the largest open-pit coal mine in the world, owned by BHP Billiton, Anglo American and Xstrata/Glencore.Picture: lachachara.org 

On May 5th, the Wayuu poet and linguist Rafael Mercado Epieyu was interviewed in the National University’s radio program “Desde la botica”. To answer the questions “What does the Guajira mean to your community?” and “What is happening in Guajira?”, Rafael, a great friend and contributor of the Indigenous Message on Water, shared the following story:

Our territory, from the Wayuu vision, is founded in the ancestral stories, which are placed in the memory of our grandfathers and grandmothers. The place which is known in Spanish as Alta [Upper] Guajira, where the Macuira Mountain range is, we call it Wüinpumüin, which translates as “Toward the Paths of the Waters”. It’s there, in that geographical scenario where the beginning is, the origin of life, the Paths of the Waters: Wüinpumüin. So, in that scenario there are some deities who keep those sacred places, where, for the first time, life bloomed—from the Waters’ world, from the Juya’s world, our grandfather. Juya is rain, Juya is man in our language, therefore He is our grandfather, He is who knows the secret of life, in its principles. It is in those sacred places that our grandparents can be found, like the animals, the eyes of water in that mountain range which we call Macuira. So, for us, this mountain range is our Mother who tells the story of our culture.

And you go down where that beautiful landscape is, where every afternoon and every morning, and every noon of everyday, the grains of sand dance with the wind, which comes from the sea, from Palaa, our grandmother, the mother of the winds. It’s there, in that scenario, the desertic part that the TV channels show, where there is nothing, according to Colombian television. For us, that place of dancing, between the earth’s sands and the winds, has a lot of meaning; it expresses original thoughts. In the hours before sunset we can witness and feel the arrival of Rülechi, who comes every afternoon, walking from the South to hit the hill, which is known today as El Pilón de Azúcar. This hill, in wayuunaiki, is called Kamaach, the old hill, the ancestral hill. That’s the scenario where Rülechi, the wind from the South, meets with the wind from the North, Jepirachi, both children of our grandma Sea, Palaa. They both meet with each other and dialogue.

And these concepts are only found in our grandparents’ voices. But, nowadays, those voices have been ignored, muted, and that’s why that image of the broken Guajira has been sold by the white men. Because if he does not see the things that he has in his world, the alijuna [non Wayuu] has named Guajira as an empty land, without meaning, giving it a connotation of misery and poverty. But, for us, the Wayuu, the same land is rich in knowledge.

And before one hits the Sierra Nevada [de Santa Marta], there is the Ranchería River. The fertility deity used to inhabit there, our grandmother, Perakanawa, but nowadays, with capitalistic savagery and setbacks, its habitat has been destroyed, and our grandmother, the fertility deity, has gone and abandoned her place. That’s why you have probably heard protests against El Cerrejón’s proposal to change the course of the Ranchería River. The Ranchería River was the nest, the Perakanawa habitat, the deity, the snake, the great grandma, who used to come to fertilize and fill every single being with life from the ant to the biggest tree. She used to live there. But now, all the capitalistic savagery has frightened that deity.

So this is the scenario of the Guajira province. Probably, if we talk to a Kogui brother, a Wiwa brother, or an Arhuaco brother, they would say something similar…

Listen here the complete interview to Rafael Mercado Epieyu (in Spanish)=> http://unradio.unal.edu.co/nc/detalle/cat/desde-la-botica.html

In the last forty years, El Cerrejón has called the Wayuu Guajira an “under-used land”, “vacant”, “empty”, stepping on 3000 years of history and knowledge which the Wayuu nation has built on Woumain. In Bajo el manto del carbón (The People Behind Colombian Coal), Chomsky, Leech and Striffler (2007) have explained that the multinational project of coal extraction El Cerrejón, started in 1975, has a contract with the Colombian government until 2034. From the beginning, the Wayuu communities of Chancleta, Patilla, Roche, Los Remedios, and Tamaquito, as well the Afro-Colombian community of Tabaco, were displaced.

Remedios Fajardo, renowned Wayuu leader, has also explained that the repercussions of El Cerrejón’s projects extend beyond the extraction points of the middle Guajira, such as Caracoli and Espinal, where 350 Wayuu were displaced due to piles of garbage and toxic waste. Puerto Bolivar, furthermore, the train arrives and the coal is exported to Europe and the US, has seen the displacement of 750 Wayuu people. More recently, Wayuu people have been displaced fromthe Jepirachi Wind Turbine Project, controlled by the Medellin Public Enterprises (EPM), whose energy only benefits El Cerrejón´s port. According to Fajardo, in addition to digging the hills’, mountains’, bays’ and cemeteries’ guts, it’s clear that those projects don’t understand the Wayuu territory:

If the displaced Wayuu leave their lands, the rest of the community won’t permit them to settle in their lands. They will ask them: Why did you give away the lands that Juya, the rain, gave you? What are you looking for in our land? According to Wayuu nation’s tradition, those who give up the land stay landless, lose status among the community, and lose the trust in assuming community responsibilities. (Bajo el manto del carbón 22)

This situation, of course, divides the community, and it ends up being an advantage for the purposes of the multinationals. Meanwhile, with the virtual advertisement of “social responsibility”, “green energies” and cultural programs, as the EPM celebrates in its website, El Cerrejón distracts the attention from the local issues and violates indigenous rights.

Watch here “The Survival of the Wayuu People” by PBI Colombia (2012) => https://www.youtube.com/watch?v=rs6cGKx6Kdo

As a sovereign response, the Woumain’s literary production is pioneering in the history of indigenous literatures from the Abya-Yala. In March, 2011, the Wayuu writer Estercilia Simanca Pushaina published in her blog “Daño emergente, lucro cesante” (“Emerging Damages, Lost Profits”), a short-story about a Wayuu woman who every Monday crosses El Cerrejón’s railroad with her donkey Mushaisa. The narrator says:

…He [the donkey] and I never got accustomed to the train, and I believe that the people on the other side, in the village, never did either—neither the goats nor the children, nobody in this place. Since I have memory, he [the train] was here, crossing the Peninsula from Uchumüin –South- to Wüinpumüin –North-. People say that he arrives to the sea, and that a big ship comes and takes the coal that the train brought, and then the train returns to look for more coal, digging the guts of Mma, the earth, She who keeps the blood of our birth, and the navels of the newborns. My tata says that the cemeteries of a lot of families are where the train passes, but the train didn’t care because he had to pass that way. The bones could simply be carried from one place to other, and a new cemetery could be built, more beautiful and whiter than the other. But, the train couldn’t make another path, NO! He had to pass that way, and that’s it, you know…, that’s it, the train is still passing everyday and Mondays, in the morning… (read the complete story in Spanish here)

As in all of the posts of the last few weeks, Simanca summarizes an old tension in Woumain, a confrontation between two mindsets, two ways of understanding nature and culture: on one side, the “progress locomotive” and the mining paradigm; on the other side, the resistance of native and peasant communities in defending their territories, their cemeteries, sacred places, livestock, plants, and sovereignty.

Please read this wonderful article by Robert Llewelyn, “Across Colombia by train, with García Márquez”, published in Political Newsletter Counterpunch. (December 26-28, 2014) => http://www.counterpunch.org/2014/12/26/across-colombia-by-train-with-garcia-marquez/

A year after “Emerging Damages, Lost Profits”, on March 7th, 2012, the Wayuu poet Miguel Ángel López-Hernández, also known as Vito Apüshana, published an open letter entitled “Señores Multinacionales” (“Mr. Multinational”) in the Colombian newspaper El Tiempo, in which he also refers to this rivalry between the “progress locomotive” and the ancestral knowledge:

We know that our spirituality, which you call romanticism, is the worst enemy of business; that’s why we don’t expect you to agree with us, we just want to make evident the proportion of your thirst for profit, the size of your disasters, and the final disproportion of your responsibilities.

We compare the weight of your shiny names with the effects on the lands you will devastate: Greystar Gold = stone dust of Santurbán; El Cerrejón = Ranchería River’s steam; MPX (Brazil) = hollow of the green Perijá (Guajira); Anglo Gold Ashanti = sterile slopes of La Colosa (Tolima); Muriel Mining Corporation = poisoned waters of the Cara Perro Hill and Ellausakirandarra (Chocó); Brisa Group = wound in the Julkuwa Hill (Dibulla); Endesa (Emgesa) = Magdalena River’s hunger in El Quimbo (Huila)… among many others.

Large-scale mining is the creature that you have created to support the motion of the world, which, because of its infinite growing, will end up devouring itself, and then, the planet will collapse; the terrible creature who we fight and will fight with rogations of belonging, and songs of collective continuity by the rural inhabitants… songs interweaved from the Inuit’s ice in Canada to the Perito Moreno glaciers in the Tierra del Fuego. To this creature, we’ll say “No”, we’ll say “No more!” And our spilled blood, maybe, will be the last frontier. (Read the full letter in Spanish here)

Apüshana goes beyond Guajira, and sends his message against “the creature” in other latitudes of the Abya-Yala / Turtle Island. His argument puts together the local issue with the global need (post-racial?) for the survival of the humanity.

One month after this letter, Vicenta Siosi Pino, Wayuu writer from the Apshana clan, published “Letter from a Wayuu woman to the Colombian President” in the Colombian newspaperEl Espectador, a text that traveled the world in defense of the Ranchería River, the only one that crosses Woumain (published also in the Indigenous Message on Water). Through the mass media, Siosi’s letter generated a national and international attention on the devastation it would cause El Cerrejón’s project of change the course of the river.

The same year Siosi wrote his letter, the poet and linguist Rafael Mercado Epieyu dedicated some poems to the El Cerrejón struggle. In “El tren no sabe detenerse” (“The train doesn’t know to stop”), Woumain is permanently deformed, and She cries while her children cough and the stubborn train, “the progress locomotive”, continues its noise and hurry:

¡shalerein! ¡shalerein! ¡shalerein!

That’s how the noise of the train feet sound

¡tününüin! ¡tününüin! ¡tününüin!

That’s how the earth’s whine sounds under its weight

¡ojo´o! ¡ojo´o! ¡ojo´o!

One can hear the Wayuu cough

Because of that black fine dust that the train emits

They breathe it, drink it, and the children’s skin melts

– Goats should not cross here,

the train does not know how to stop –

Those are the words written in their signs.

¡ja ja ja!

If the old Wayuu don’t know how to make those written words speak

Neither do the goats.

The land of the Wayuu is deformed,

now they are disgraceful to her.

They are well with the richness of its Guajira land.

That’s what people say to them.

Lie, we all know it!

Just a few days ago, due to the resistance of the Wayuu nation against the changing of the course of the Ranchería River, and because of the company’s rush to exploit a mineral that is loosing its power in the macro-economy of the global production of energy, El Cerrejón proposed to change the course of the Bruno Creek, tributary of the Ranchería River, but the response of the community was immediate (read the Manifesto in Spanish).

Dear Mr. Multinational, the Wayuu nation is not alone anymore. With this post, the Indigenous Message on Watershows solidarity with the leaders, advocates, writers and the communities who are defending Woumain in the front-lines! It’s time to leave the coal underground, in the Mma’s guts.

Until next week when we’ll close this cycle of thirteen posts!

Josephine Mandamin y los Grandes Lagos

Kay semanataqmi mama  Josefina qachakunamanta amchaqasmanta waykichik Juan reqsichiskan.

“Hoy queremos ofrecer un homenaje a Josephine Mandamin, abuela Anishinaabe, caminante de los Grandes Lagos, inspiración para mantener nuestro blog y la comunidad del Mensaje Indígena de Agua. Recordando sus enseñanzas, también queremos recomendar el documental Waterlife de Kevin McMahon (2009), y el video de la entrevista Sacred Water Walks realizada por The Great Lakes Commons (2015)”.(JGS)

“FOR GENERATIONS TO COME”: JOSEPHINE MANDAMIN AND THE GREAT LAKES

Josephine Dazhkanziibi

Josephine Mandamin, Walter-walker. Dazh-kan-zii-bi (Thames River), London, Ontario. April 6th, 2014

(LEA LA VERSIÓN EN ESPAÑOL ABAJO)

Today, we would like to pay homage to Josephine Mandamin, Anishinaabe grandmother and water-walker, who has been our inspiration for this blog and the Indigenous Message on Water community. In remembering her teachings, we would like to recommend the documentary Waterlife by Kevin McMahon (2009), and the video interview Sacred Water Walks by The Great Lakes Commons (2015).

Watch here the trailer of Waterlife in where Kevin McMahon features Josephine’s story as an inspirational example for action: https://www.youtube.com/watch?v=EWTu_fXgaqM

On April 4th, 2014, we picked Josephine up from Billy Bishop Airport, Toronto’s island airport in Lake Ontario. She was flying in from Thunder Bay. We went with Paula Marcotte, one of the members of the coalition who organized the Water Film Festival: Right or Privilege?. We took the ferry to the Island. It was raining. The seagulls were bobbing on the water.

After months of trying to contact Josephine, we finally got her email and, in less than a week, everything was set for her visit. “Manda” in Anishinaabemovin means wonder, and “min” means seed. Grandmother Josephine carries in her last name one of the Anishinaabe expressions to name corn, the wonder seed. Josephine is from the fish clan and, as a woman, she feels the responsibility to take care and protect Water.

Thus, in 2003, she had the idea to start walking, with her sister, around the Great Lakes. Her intention was to create awareness among the indigenous and non-indigenous communities who surround the Great Lakes, which are at risk because of the chemicals dumped by farms, sewage systems, and the mining industry. Josephine truly believes that Water is our Mother, and that’s the reason why, in the last 13 years, she has walked more than 17.000 kilometers, sharing the message of her ancestors with people of different ages and origins (follow her journeys since 2003 to the present here).

As she says in the video interview Ojibwa Grandmother Recounts Walk Around the Great Lakes (2008), as a result of her walks, new generations will know that there are grandmothers out there who are protecting Water. Josephine has understood that each lake has its own teaching. Lake Superior, for example, is the Mother of the lakes. Lake Michigan keeps the remains of the ancestors, such as rocks/grandfathers, that stand in a circle, and trees that stand in specific ways. Lake Huron is a unifier: it taught Josephine that there should be a man beside a woman during the walk. Lake Ontario is heavier than the rest of the lakes because of its pollution. “And we have to start doing our work!” Josephine repeats.

Watch Ojibwa Grandmother Recounts Walk Around the Great Lakes =>https://www.youtube.com/watch?v=wPega7E8Lhg&index=1&list=PL__TzU4_15OF9Nck8UrVhLyZYw711cbJo

On April 4th, 5th and 6th 2014, Grandmother Josephine Mandamin was our guest-speaker at the Water Film Festival: Right or Privilege? “If it’s for the Water, we have to do it!” she told us. During those three days, before and after the films and talks, she carefully read our anthology. We were really excited by how happy our compilation made her. One afternoon she shared with us the following words, to be included here in our blog:

… to protect Water, we have to connect with Her physically, mentally, and spiritually. In the mornings, before anything else, before even going to the washroom, we have to offer a pinch of Water to Mother, the Earth, pray for it, and then drink a sip. This is my uncle’s teaching: you have to give before you take (…) Many times I have had to cry for the Water. She is a Mother, but she can’t feed her children if she is polluted. You have to be a women to understand what to feed a child means.

Her teachings reminded us immediately of some texts from Indigenous Message on Water such as Mona Polacca’s, Sandy Beardy’s, Vito Apüshana’s, and the paintings by Achu Kantule. Josephine’s insistence of women’s role at this time is also present in the recent video interview by The Great Lake Commons, in which Josephine urges women to lead their communities in the protection of Water:

We have to take care of Mother, the Earth, and that’s what we are doing now, taking care of our Mother, the Earth, especially now in this age when she is really suffering, she is being polluted, she is being prosecuted, she is being sold, you know, all these things are happening to Her, it’s happening to us, women. So, I think about how these days women have to start thinking about bundles. We have to rethink about how important it is. So, we have to really know who we are as women, that we are very powerful women. We can be very instrumental in how things are changing… (video interview Every Step is a Prayer. Sacred Water Walks)

Watch video interview here, Every Step is a Prayer. Sacred Water Walks =>https://www.youtube.com/watch?v=vV5zD2GrAAg&list=PL__TzU4_15OF9Nck8UrVhLyZYw711cbJo&index=76

We built together the Water Film Festival: Right or Privilege?, thanks to the Indigenous Message on Water and The Council of Canadians, The Latin-American Canadian Solidarity Association, Western University Indigenous Services, and London Museum. Around 300 people participated in the weekend’s events and local organizations such asWellington Water Watchers shared their own fight to defend the Guelph’s aquifer from the transnational company Nestlé.

Watch here the clasic Bottled life by Ursula Schenell => http://www.youtube.com/watch?v=czfSwjx4yYA

Josephine was direct with the audience: “And, after these reflections, what are you going to do?” Following Josephine’s question, there was an important moment of reflection on our own responsibility with Water in our daily lives. As Mike Nagy, director ofWellington Water Watchers, reminded us: it is not enough to reuse, reduce, and recycle. We also need to refuse!

Thank you, Josephine, for your teachings!

Until next week.

***

“Para las generaciones por venir”: Josephin Mandamin y sus caminatas por los Grandes Lagos

Josephine y Juan

Josephine Mandamin, caminante de los Grandes Lagos, y Juan Guillermo Sánchez, co-editor del Mensaje Indígena de Agua, en London, Ontario. Abril 6 de 2014.

Hoy queremos ofrecer un homenaje a Josephine Mandamin, abuela Anishinaabe, caminante del agua, inspiración para mantener nuestro blog y la comunidad delMensaje Indígena de Agua. Recordando sus enseñanzas, también queremos recomendar el documental Waterlife de Kevin McMahon (2009), y el video de la entrevista Sacred Water Walks realizada por The Great Lakes Commons (2015).

Aquí el corto de Waterlife, en donde Kevin McMahon presenta la historia de Josephine como un ejemplo para la acción => https://www.youtube.com/watch?v=EWTu_fXgaqM

El 4 de abril de 2014 fuimos a recoger a la abuela Josephine Mandamin al aeropuerto de Toronto, ubicado sobre una de las islas del lago Ontario. Viajaba desde Thunder Bay. Fuimos a recibirla con Paula Marcotte, uno de los miembros de la coalición organizadora del Festival de Cine por el Agua ¿Derecho o privilegio? Tomamos el ferry. La lluvia no cesaba. Las gaviotas estaban bailando sobre el agua.

Después de meses buscando cómo contactar a la abuela Josephine, unos días atrás habíamos conseguido su correo y en menos de una semana todo estaba arreglado para su visita. “Manda”, en lengua Anishinaabemovin significa sorpresa, asombro, maravilla; “min”, semilla. La abuela Josephine lleva en su apellido una de las expresiones Anishinaabe con las que se nombra el maíz, la semilla sagrada. Josephine es del clan del pescado y, como muchas mujeres Anishinaabe, siente que su responsabilidad es cuidar y proteger el agua.

En 2003, tuvo la idea de caminar junto con su hermana alrededor de los Grandes Lagos y ríos del este de Canadá y los Estados Unidos buscando crear conciencia entre las comunidades (indígenas y no indígenas) que circundan estos cuerpos de agua, amenazados hoy por las sustancias químicas de la industria agrícola y la minería irresponsables (ver la memoria de sus caminatas desde el 2003 hasta hoy). Con la convicción de que el Agua es nuestra madre, en los últimos trece años Josephine ha caminado más de 17.000 kilómetros llevando el mensaje de sus ancestros, los primeros días solo con su familia y en los últimos años con cientos de personas de todas las edades y orígenes.

Con sus caminatas – como dice en el video-entrevista Ojibwa Grandmother Recounts Walk Around the Great Lakes (2008)– nuevas generaciones sabrán que hay abuelas allá afuera que están protegiendo el Agua. Josephine sabe que cada lago tiene su propia enseñanza. El Lago Superior, por ejemplo, es la Madre de los lagos. El Lago Michigan guarda rastros de los ancestros tales como piedras antiguas que permanecen en círculo y árboles que se paran de formas específicas. El Lago Hurón es un unificador porque le enseñó que en cada caminata los hombres deben caminar junto a las mujeres. El Lago Ontario es el más pesado porque está contaminado y, por eso, ¡tenemos que empezar nuestro trabajo!, así dice Josephine.

Ver Ojibwa Grandmother Recounts Walk Around the Great Lakes =>https://www.youtube.com/watch?v=wPega7E8Lhg&index=1&list=PL__TzU4_15OF9Nck8UrVhLyZYw711cbJo

Durante los días 4, 5 y 6 de abril de 2014 la abuela Josephine Mandamin fue nuestra invitada especial en el Festival de Cine por el Agua ¿Derecho o privilegio? “Si es por el agua, ¡hay que hacerlo!”, nos dijo. Durante los tres días, antes y después de las charlas y películas, leyó y releyó fascinada nuestra antología. La tarde del sábado nos regaló las siguientes palabras para incluir justo aquí, en esta memoria del proyecto. ¡Muchas gracias, Josephine!

Para proteger el agua, debemos conectarnos con ella física, mental y espiritualmente. En las mañanas, antes de cualquier cosa, antes de ir al baño siquiera, debemos ofrecer una pizca a la Madre Tierra, orar y luego tomar un sorbo. Esta es una enseñanza de mi tío, tú tienes que dar antes de tomar. Muchas veces he tenido que llorar por el Agua. Ella es una madre, pero ella no puede alimentar a sus hijos si está contaminada. Tú tienes que ser mujer para entender qué significa alimentar a un hijo.

Las palabras de la abuela Josephine nos recordaron de inmediato algunos textos delMensaje Indígena de Agua como el de Mona Polacca, Sandy Beardy, Vito Apüshana y las imágenes de Achu Kantule. La insistencia de Josephine sobre el papel de las mujeres está presente también en la entrevista realizada por The Great Lake Commons, en donde Josephine hace un llamado a las mujeres para liderar la protección del Agua en sus comunidades:

Tenemos que cuidar a la Madre, la Tierra, y eso es lo que estamos haciendo ahora, cuidando a nuestra Madre, la Tierra, especialmente ahora, en este tiempo, en que ella está sufriendo, está siendo contaminada, está siendo procesada, está siendo vendida, tú sabes, todas estas cosas le están ocurriendo a ella, nos están ocurriendo a nosotras, las mujeres. Por eso yo pienso que en estos días las mujeres tienen que empezar a pensar en sus tesoros [bundles]. Tenemos que repensar cuán importante es esto. Pues tenemos que realmente saber quiénes somos como mujeres, porque nosotras somos mujeres poderosas y podemos ser instrumento para el cambio.

Ver el video de la entrevista aquí => https://www.youtube.com/watch?v=vV5zD2GrAAg&list=PL__TzU4_15OF9Nck8UrVhLyZYw711cbJo&index=76

Gracias al Mensaje Indígena de Agua y a la coalición organizadora (The Council of Canadians, The Latin-American Canadian Solidarity Asociation, Servicios Indígenas de la Universidad de Western Ontario, y el Museo de London) pudimos juntar esfuerzos e intereses tanto de la ciudadanía como de la universidad en elFestival de Cine por el Agua. 300 personas pasaron ese fin de semana por el museo, y miraron y comentaron las películas y documentales. Además, organizaciones locales como Wellington Water Watchers compartieron su propia lucha defendiendo los yacimientos de Agua subterránea en la ciudad de Guelph de los intereses privados de la compañía Nestlé.

Ver aquí Bottled life de Ursula Schenell => http://www.youtube.com/watch?v=czfSwjx4yYA

La última tarde, Josephine fue directa con la audiencia: “Y después de todas estas reflexiones… ¿qué van hacer ustedes?”. Con base en esta pregunta, el festival tuvo un momento importante de cuestionamiento sobre nuestra responsabilidad con el Agua en el día a día: hoy —como dijo Mike Nagy, director de Wellington Water Watchers— no basta con re-usar, re-ducir y re-ciclar (la tres “r”), sino que hace falta resistir (refuse).

¡Gracias, Josephine, por las enseñanzas y las caminatas!

Hasta la próxima semana.

“Esos minerales son para curación del mundo”: Amarakaeri, Tunta Nain, y Yaigoje-Apaporis

Gracias al Foro Indigena Mundial Sobre el Agua y la Paz por compartir  esta entrada semanal  donde se llama la atencion a la deforestacion y los efectos de la mineria en el Peru y en Colombia.

Hoy, continuando con nuestro post sobre la victoria legal de la nación Sarayaku en la Amazonía ecuatoriana, queremos recomendar el documental People From the Amazon and Climate Change (2014), un testimonio sobre ecoturismo indígena en dos áreas protegidas de la Amazonía peruana: la Reserva Comunal Amarakaeri, y la Reserva Natural Tuntanaín. Además, pensando en estas áreas protegidas, queremos reflexionar sobre el Parque Yaigoje-Apaporis en la Amazonía colombiana, y las enseñanzas Makuna sobre los minerales. (JGS)

 

“THOSE MINERALS ARE MEDICINE TO THE WORLD”: AMARAKAERI, TUNTANAIN, AND YAIGOJE-APAPORIS

mapa AmazonasAmazonia. Map: http://www.imeditores.com/banocc/amazonia/mapas.htm

(LEA LA VERSION EN ESPAÑOL ABAJO)

The Amazonia forest spans eight South American countries—Bolivia, Brazil, Colombia, Ecuador, Guyana, Peru, Suriname, and Venezuela—and one foreign possession, French Guyana. Following our post about the Sarayaku’s legal victory in the Ecuadorian Amazon, today we would like to recommend the documentary People From the Amazon and Climate Change (2014), a testimony on indigenous ecoturism projects in two protected areas in the Peruvian Amazon: Amarakaeri Comunal Reserve, and Tuntanain Natural Reserve. Thinking about protected areas, we would like also to reflect on the Yaigoje-Apaporis Park in the Colombian Amazon, and the Makuna teachings about the minerals.

Watch People From the Amazon and Climate Change here =>https://www.youtube.com/watch?v=vIKKlIynklc

One always listens and reads about how the Amazonia is the lungs of the planet, however, in order to visualize its magnitude, we would like to underline some statistics. According to the National Geographic Magazine Climate Issue (November 2015):

There are 713 protected natural areas and 2467 indigenous territories in Amazonia. They cover 51 percent of the region—an expanse larger than India (…) A tenth of the world’s species are thought to live in Amazonia (…) Half the world’s tropical rain forests [Igapó, Várzea, and Terra firme] are found in Amazonia (…) Amazonia is a huge carbon sink. Its soil and vegetation hold roughly a fourth of all the world’s carbon that’s stored on land. But scientists say a tree die-off in the past decade is shrinking the region’s capacity to absorb the planet’s carbon. (NGO Climate Issue)

There is not doubt that there are global consequences from hurting the Amazon forest, but we need to acknowledge that indigenous peoples and local communities are the front-line defenders. Currently, as we learn from the protagonists of People From the Amazon and Climate Change, one of the main concerns of the Harakmbut and Matsigenka nations in the Amarakaeri Comunal Reserve, and the Awajun and Wachipaeri nations in the Tuntanain Natural Reserve, is on food security. Floods in the dry season, foreign fungus on the trees, unusual worms in the meat of hunted mammals, and displacement of species such as turtles and fish, are all symptoms of climate change that they have experienced. For Harakmbut Chief Walter Yuri, fortunately, they have the Amarakaeri Comunal Reserve where they can still get their medicines, meat, fish, and birds—the healthy foods of their diet.

MapaDeforestation around Communal Reserve Amarakaeri. Map: El Comercio

Nevertheless, as the “development projects” grow in the Amazonia, natural reserves and the people who inhabit the forest are being cornered. Felix López, from the Awajun nation, explains the impact of industrial forestry:

Speaking of climate change, there used to be a lot more timber trees, like tornillo, mahogany and cedar, and they help the crops grow, they fertilize it, but there aren’t any now. The loggers are exterminating the timber trees, and as there aren’t any trees anymore, the sun burns right down on the plant, and so it takes longer to grow, and it lacks fertilizer. (People From the Amazon and Climate Change)

Indeed, there are culprits of climate change. The detailed maps of the Amazon in the climate issue of National Geographic show the area’s richness in minerals such as gold, copper, and iron, as well oil and gas. But they also explain the consequences of deforestation, mega-dams, and mining (including roads and pipelines) in the ecological balance between the rainfall, the Andean spring waters, river flows, flooding season, and life:

Both [oil and gas] are economic mainstays of Ecuador and Peru. Today 107 blocks are producing oil and gas in Amazonia, most of them in the Andes [nearly nine-tenths]; 294 more potential blocks could mean more roads and more deforestation (…) The Amazon is the world’s largest river system. Hydropower supplies more than a third of Ecuador’s and Bolivia’s electricity and about a fourth of Peru’s. But deforestation is reducing rainfall and river flow, which also hinders fish migration between the mouth of the Amazon and the upper watershed. (NGO The Climate Issue)

In the Colombian Amazon, there is currently a paradox: after more than sixty years of civil war, nation-state government is in peace negotiations with the guerrillas, and as a result of this historical event, isolated provinces such as Vaupes, Caqueta, and Amazonia are in the sights of transnational and illegal mining. One example, among many (see the case of La Macarena Serrania), is the project of COSIGO Resources’, a Canadian mining company, in the Natural Park Yaigoje-Apapaporis, the sacred birthplace of the Macuna, Cabiyarí, Tuyuca,Tanimuca, Letuama, Yauna, Barasana, Yujup and Puinave nations.

mapa_apaporis

National Park Yaigoje-Apaporis. Picture:http://www.territorioindigenaygobernanza.com/col_14.html

The Apaporis area—between the Orinoco Great Plains and the Amazon forest—has been in the sights of colonial enterprises for centuries. The Apaporis forest resisted the thirst for quinine, curare (a natural sedative), and natural rubber during the 19th Century, and the slavery by the Tropical Oil Company in the 20th Century. As the renown journalist Alfredo Molano explains, one of the main reasons for this colonial failure has been the indomitable Apaporis River, the river of mirrors, full of waterfalls that make it impossible to navigate. According to the Makuna tradition, it was formed when the Tree of the Beginning fell and its trunk and branches created the river’s broken hydrography (read Molano’s article).

On October 27th, 2009, the Natural Park Yaigoje-Apaporis—a cultural and natural reserve of 1 060 603 acres—was created as an initiative of the Yaigoge Indigenous Chiefs Association (Aciya) with the support of the Colombian Ministry of Environment. The park is part of the “Gold Belt of Taraira”, which crosses Brazil and Colombia. As Alfredo Molano also explains in 2011, during Alvaro Uribe’s presidency, the Ingeominas, the Colombian institution that regulates mining, accepted 23 more applications to exploit gold in the park. Some of these applications were signed by Andrés Rendle, COSIGO’s vice-president for South America. The application process cost approximately 500 dollars, but when the license was approved, it could be sold for millions. On August 31st, 2015, the Colombian Court ordered to suspend any mining activity in the area. However, there is still uncertainty about what this company is planning to do with these mining titles, which are supported by international trade treaties (read “Indigenous Peoples of Yaigoje Apaporis Victorious as Court Ousts Canadian Mining Company”)

Beyond the legality or non-legality of the mining projects, and beyond Canadian or Colombian responsibility, there is an old confrontation between two different mind-sets, as we have addressed in the last few weeks. One of the main questions to start this conversation is: What does nature mean? Followed by: What does gold, oil or water mean? And, finally: Why are we consuming so much energy, and how can we change our habits? For the miner’s mind-set, nature is just a resource to be exploited. The COSIGO’s vice-president, Andrés Rendle, for example, thinks that the “Colombian noise” about their project is surprising. In his words: “It’s just a flea in the Amazon”. His discourse of clean technology and profit for Colombia is weak, particularly in the context of the statistics above. On the other hand, when the Elder Makuna Gerardo was asked about his point of view about mining, he said that the Makuna knew about those minerals, but didn’t touch them because they were always located in sacred areas:

Those minerals will cure the world. If one exploits them, they will bring consequences for the communities (read the full article)

Furthermore, the place that COSIGO is interested in is called Yuisi. And, according to the Pira River Chiefs, Yuisi “is where the energy that regulates and revitalizes life is concentrated”. Yuisi is the Jaguar Backwater, a sacred place for the Apaporis medicine men, a place not to be touched because it belongs to the underworld spirits. In this mind-set, completely contrary to the position taken by the Canadian mining company, nature has its own owners, people from the underworld and the Water people. Despite the mining companies disregard of this message, the first peoples of these forests clearly know what they are talking about.

In the Avina Foundation’s report about the impact of mining on Amazonia (read in Spanish full document here), we can find several testimonies of Chiefs, Elders, peasant miners, and Shamans from the Caqueta River, who have already suffered terribly from gold mining. Over and over, we can read the same comments: the mining projects bring the collapse of the family, prostitution, alcoholism, selfishness, illness, and death in the river produced by chemicals. After reading these testimonies it seems this collapse has an explanation in the traditional beliefs: gold, emeralds, quartz, and diamonds are the organs of our planet, they are also houses of spirits who know how to tie and control diseases. If someone breaks these shrines, these energies will ask a high price to compensate for the imbalance. There is a reason why these minerals are in specific places and not in others. This is one of the Elders’ comments about the Canadian Company’s project:

If we allow that the Canadian company exploits the gold where we consider there is a sacred place, a lot of problems will come: children’s disease and death, crimes among indigenous and white people, war between the guerilla and the army, prostitution, and in the end nobody will respect each other, nor the culture or the tradition. (Fundación AVINA 27)

Today, we would like to end our post with Leila Salazar-López’s words in Amazon Watch: Building Indigenous Alliances for the Climate:

We need more supporters. If we want to stop climate change, we have to protect the Amazon rain forest. It’s the lungs of the planet. And to do that, we have to support indigenous peoples’ rights” (watch documentary)

Until next week!

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Esos minerales son para curación del mundo”: Amarakaeri, Tuntanain, y Yaigoje-Apaporis

Colparques Yaigoje Apaporis

Parque Yaigoje-Apaporis. Foto: Colparques

La selva amazónica se expande a lo largo de ocho países suramericanos – Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname, y Venezuela – además de una posesión extranjera, la Guyana Francesa. Hoy, continuando con nuestro post sobre la victoria legal de la nación Sarayaku en la Amazonía ecuatoriana, queremos recomendar el documentalPeople From the Amazon and Climate Change (2014), un testimonio sobre ecoturismo indígena en dos áreas protegidas de la Amazonía peruana: la Reserva Comunal Amarakaeri, y la Reserva Natural Tuntanaín. Además, pensando en estas áreas protegidas, queremos reflexionar sobre el Parque Yaigoje-Apaporis en la Amazonía colombiana, y las enseñanzas Makuna sobre los minerales.

Ver People From the Amazon and Climate Change AQUI =>https://www.youtube.com/watch?v=vIKKlIynklc

Siempre escuchamos y leemos que la Amazonía es el pulmón del planeta, sin embargo, para poder visualizar su magnitud, nos gustaría subrayar algunas estadísticas. De acuerdo al número sobre cambio climático de la National Geographic (Noviembre de 2015):

Hay 713 áreas naturales protegidas y 2467 territorios indígenas en la Amazonía. Estos cubren 51% de toda la región –una extension más grande que la de la India (…) Un décimo de las especies del mundo se cree que viven en la Amazonía (…) La mitad de las selvas lluviosas tropicales [Igapó, Várzea, y Terra firme] se encuentran en la Amazonía (…) La Amazonía es un disipador gigante de carbón. Su suelo y vegetación contienen aproximadamente un cuarto de todo el carbón del planeta guardado en la tierra. Pero los científicos dicen que la tala y la mortandad de árboles en la última década está reduciendo la capacidad que tiene de absorver el carbón. (Revista aquí)

Al herir la selva amazónica, no hay duda de que hay consecuencias globales, y ahora mismo necesitamos reconocer que las comunidades indígenas y locales que habitan esa selva son sus defensores de primera línea. Actualmente, como escuchamos de los protagonistas de People From the Amazon and Climate Change, una de las preocupaciones principales de las naciones Harakmbut y Matsigenka en la Reserva Comunal Amarakaeri, y las naciones Awajun y Wachipaeri en la Reserva Natural Tuntanain, es la seguridad alimentaria. Desde su propia experiencia, las inundaciones en el tiempo seco, los hongos no habituales en los árboles, los gusanos en la carne de los mamíferos, el desplazamiento de especies como tortugas y peces, son todas pruebas del cambio climático. Para el líder Harakmbut Walter Yuri, afortunadamente hoy ellos tienen la Reserva Comunal Amarakaeri, donde aun pueden obtener medicinas, carne, pescado, aves, y demás productos de su dieta. ¡Es como un supermercado¡, dice riendo.

Mapa

Deforestación alrededor de la Reserva Comunal Amarakaeri. Fuente: El Comercio

Sin embargo, a medida que los “proyectos de desarrollo” crecen en la Amazonía, las reservas naturales y las comunidades que las habitan están siendo arrinconadas. Félix López, de la nación Awajun, explica el impacto de la industria forestal con las siguientes palabras:

Hablando de cambio climático, antes había muchos más árboles altos y perennes, como el tornillo, el mahogany y el cedro, y estos ayudaban a que los cultivos crecieran, ellos fertilizaban, pero ahora no hay ninguno. Las máquinas han exterminado estos árboles, y ya que no hay ninguno, el sol cae directamente sobre las plantas, entonces toma más tiempo para que crezcan, y hay falta de fertilizantes naturales. (People From the Amazon and Climate Change)

En efecto, el cambio climático tiene responsables directos. Los mapas detallados de la National Geographic que mencionábamos arriba, describen la riqueza de la Amazonía en minerales como el oro, el cobre, el hierro, además de los hidrocarburos. Estos mapas ilustran las consecuencias de la deforestación, las mega-represas, y la industria minera (incluidas sus carreteras y ductos) en el balance ecológico entre la lluvia, los manantiales de montaña, las corrientes, las inundaciones y la vida en la selva:

Ambos (gas y petróleo), son los pilares económicos de Ecuador y Perú. Hoy hay 107 sitios explotando gas y petróleo en la Amazonía, la mayoría de ellos en los Andes (casi 9 décimos); otros 294 potenciales sitios de explotación significarían más carreteras y deforestación (…) El Amazonas es el sistema de ríos más largo del mundo. Las hidroeléctricas suplen más de un tercio de la electricidad de Bolivia y Ecuador, y más o menos un cuarto de la de Perú. Pero la deforestación está disminuyendo la caída de agua lluvia y la corriente de los ríos, lo que a su vez impide la migración de los peces entre la boca del río Amazonas y las cuencas.” (Leer revista aquí)

Por su parte, en la Amazonía colombiana, hay una paradoja actual: tras más de sesenta años de Guerra civil, el gobierno nacional está ahora mismo negociando la paz con las guerrillas, y como resultado de este momento histórico, las regiones más apartados de los centros urbanos como el Vaupés, el Caquetá y el Amazonas, están en la mira de la minería transnacional e ilegal (leer aquí “La estrategia del despojo” de Alfredo Molano”).

Semana Yaigoje

Foto: Revista Semana. Audios e imágenes en “Parque Apaporis Mina”http://www.semana.com/especiales/parque-apaporis-mina/

Un ejemplo entre muchos (ver el caso reciente de la Serranía de La Macarena) es el de Cosigo Resources en el Parque Natural Yaigoje-Apaporis, el sagrado lugar de origen de la naciones Macuna, Cabiyarí, Tuyuca,Tanimuca, Letuama, Yauna, Barasana, Yujup y Puinave, entre otras. En la lengua yerar – según explica Alfredo Molano – “apaporis” significa “el centro del universo” y, al mismo tiempo, funciona como el verbo “transformar”. El caudal de su río, quebrado por continuas caídas de agua, ha dificultado por siglos que los colonos ingresen. Eso sin contar que desde los años ochenta ha sido uno de los epicentros del conflicto armado en Colombia. Por todo ello, el Apaporis ha sobrevivido a la sed de la quinina, el curare, el caucho, y la esclavitud de la Troco (Tropical Oil Company). Hoy otra “criatura” acecha el Apaporis: la urgencia de explotar el “cinturón de oro de Taraira” (escuche aquí la charla “Apaporis. Viaje a la última selva” de Alfredo Molano).

El 27 de octubre de 2009 se creó el Parque Natural Yaigoje-Apaporis en una área protegida de 1’060.603 hectáreas. Sin una explicación clara hasta el momento, dos días después de la creación del parque como área protegida, COSIGO obtuvo un título minero de explotación en un área de 2000 hectáreas dentro del parque. Durante los últimos meses del gobierno de la “seguridad inversionista” de Álvaro Uribe, Ingeominas aceptó veintitrés aplicaciones más para extraer oro del parque, algunas de las cuales fueron firmadas por Andrés Rendle, el vicepresidente para Suramérica de COSIGO. El 31 de Agosto de 2015, la Corte Constitucional de Colombia ordenó suspender actividades mineras en la zona (leer la noticia completa). Sin embargo hoy, hay incertidumbre sobre lo que esta compañía planea hacer con estos títulos mineros, respaldada por tras tratados de libre comercio que el estado colombiano ha firmado.

Más allá de la legalidad o ilegalidad de la minería, y más allá de la responsabilidad de Colombia o Canadá, existe aquí una vieja confrontación entre dos modos de pensar – como lo hemos sugerido en las últimas semanas. Acaso una de las primeras preguntas que nos tenemos que hacer para empezar la conversación es: ¿Qué queremos decir cuando hablamos de “naturaleza”? Seguido por: ¿Que significa para nosotros el oro, el petroleo, el agua?

Desde la perspectiva de la industria extractiva, la naturaleza solamente es un recurso que está allí para explotar. El vice-presidente de Cosigo Resources, Andrés Rendle, por ejemplo, piensa que es “insólito el alboroto” que se ha hecho alrededor del proyecto; para él, dos mil hectáreas del Apaporis son solo “una pulguita en el Amazonas” (leer el informe de Alfredo Molano). Desde la concepción opuesta del territorio, cuando al mayor Gerardo Makuna se le preguntó sobre el punto de vista de su comunidad, éste dijo que ellos siempre han sabido de la existencia de esos minerales, pero saben que no los deben tocar porque reposan sobre lugares sagrados:

Esos minerales son para curación del mundo. Y si se explotan trae consecuencias graves para subsistencia de comunidades” (leer la noticia“Indìgena acepta que minera lo asesoró para ‘tumbar’ Parque Nacional Yaigoje-Apaporis” de Pablo Correa).

Uno de los lugares en que la empresa Cosigo está interesada es justamente un punto llamado Yuisi, una cascada en la que termina un pequeño macizo montañoso conocido como la Serranía de la Libertad. Para los médicos tradicionales makuna, Yuisi no debería ser tocado porque pertenece a los espíritus del agua y del inframundo. Desde la ontología makuna, completamente opuesta a la de la compañía minera, el oro que Cosigo pretende extraer ya tiene dueño desde el origen. A pesar de que estas empresas ignoran estas opiniones, es claro que las primeras naciones de estas selvas saben muy bien de lo que están hablando (leer “Indigenous Peoples of Yaigoje Apaporis Victorious as Court Ousts Canadian Mining Company).

En la investigación Contribuciones locales a una historia de la minería en la Amazonía colombiana (Documento completo. Fundación AVINA 2013), se pueden leer voces del subsuelo y los yacimientos a unos kilómetros del Apaporis, testimonios de autoridades indígenas, campesinos mineros, y chamanes del río Caquetá, quienes ya han sufrido el impacto de la industria extractiva del oro. Una de las voces de los médicos tradicionales entrevistados advierte:

Si dejamos que la empresa canadiense saque el oro donde consideramos queda un lugar sagrado nos trae muchos problemas: enfermedades causando muerte a los niños y adultos; problemas como crímenes entre indígenas, luego entre blancos; llega la guerrilla, el ejército, la prostitución, por último, ya nadie se respeta entre ellos, ni respeta su cultura, y comienza a desaparecer la cultura de los paisanos. (Fundación AVINA 27)

Una tras otra, todas las voces coinciden: con la minería siempre llega la prostitución, el alcoholismo, la envidia, la enfermedad y la muerte generada por los químicos en el río, fracturando el núcleo familiar y las prácticas ancestrales. Según las voces recogidas en este informe, todos esos males que llegan con la minería son el resultado de maltratar y urgar los órganos de la tierra, es decir, el oro, las esmeraldas, los cuarzos, los diamantes, pues estos son el hogar de espíritus que atan y controlan las enfermedades (ver documental sobre suicidios en el Vaupés: La Selva Inflada).

Hoy nos gustaría finalizar nuestro post con las palabras de Leila Salazar López en un documental sobre la reunion reciente en París sobre Cambio Climático, Amazon Watch: Building Indigenous Alliances for the Climate (2016):

Necesitamos más colaboradores. Si queremos detener el cambio climático, tenemos que proteger la selva húmeda amazónica. Ella es el pulmones de nuestro planeta. Y para protegerla, necesitamos apoyar a los pueblos indígenas en la defensa de sus derechos. (ver Amazon Watch: Building Indigenous Alliances for the Climate)

Hasta la próxima semana!

FROM KANESAHTAKE TO ELSIPOGTOG: RESISTANCE AND INSISTENCE

Tomado del blog hermano Foro Indigena Sobre el agua y la Paz, en donde nos enteramos, entre otras cosas que el 70 potcinto del territorio peruano esta consecionado a las mierias. Pensando en este dia en las mujeres  peruanas y de mundo que son guarianas de las lagunas, del  agua, la tierra y la vida.

FROM KANESAHTAKE TO ELSIPOGTOG: RESISTANCE AND INSISTENCE

Aboriginal People’s Television Network reporter Ossie Michelin's iconic photo of Amanda Polchies in Elsipogtog, October 2013.

Aboriginal People’s Television Network reporter Ossie Michelin’s iconic photo of Amanda Polchies in Elsipogtog, October 2013

(LEA LA VERSION EN ESPAÑOL ABAJO)

In Imperial Canada Inc (2012), Alain Deneault and William Sacher, professors at the University of Montreal and McGill University respectively, explain how Canada has emerged as a paradise for transnational mining companies due to five main factors. First, the permissiveness of the law toward the mining industry and its role in the Toronto Stock Exchange, which speculates mainly on the extraction of “natural resources”. Second, the complicity of Canadian banks; by creating tax havens in Caribbean branches, the profits of the industry never reach Canada but are multiplied in Antillean countries where the mining business has derisory taxes. Third, many Canadians unconsciously invest in mining, on the Toronto Stock Market, through their savings, investments and pension system. Fourth, the colonial imprint of the British Empire on Canadian history, which was built upon the expropriation of indigenous lands and mining in the Northwest Territories and in the Athabasca area. And, fifth, the complicity of the media, which refuses to talk openly about it.

            Recently, the Idle No More movement has reminded us that Canadian mining not only affects other countries but the ancestral lands of Turtle Island itself. Between May and October 2013, the Mikmak nation resisted the aggressive advance of the gas shell extraction projects (fracking) in Elsipogtog (New Brunswick). Civil disobedience, the songs of women, and the beat of drums called the attention of activists and independent journalists, and made the front pages of national newspaper. In an episode reminiscent of the Oka crisis of 1990—when the residents of Kanesahtake wanted to build a golf course on a traditional Mohawk cemetery—the Mikmak confronted the Texas Southwestern Energy Co. (or SWN, based in Houston), forcing the company to stop its project of tearing up the land and polluting the aquifer and deep water fields where moose and black bear have lived forever.

            According to the statistics of MiningWatch (http://www.miningwatch.ca/), 30% of Mexican territory, 40% of Colombian territory and 70% of Peruvian territory are now under mining concessions and under titles owned by companies such as Goldcorp, Barrick Gold, HudBay Minerals, Pacific Rim, Oceana Gold, Infinito Gold, Gold Marlin, Tahoe Resources. Companies that are, in turn, being sued for multiple human rights violations (Tahoe Resources in El Escobal, Guatemala, with cases of Angelica Choc and Cris Santos Perez and Lot 8 with HudBay Minerals, Guatemala, are some examples).

            To exacerbate the issue, some of these companies are now suing the nation-states of Mexico and El Salvador for huge sums of money because they have been unable to carry out their contracts. Today, the model that Canadian mining companies are exporting to the world, according to Jennifer Moore, director of MiningWatch Latin America, can be summarized in the following points: to change the policies of the host countries; to privatize their land; to create lower taxes and expand royalties for the mining sector; and to criminalize public protest.

            This week we recommend two videos on indigenous resistance and insistence: the first is the classic “Kanehsatake: 270 Years of Resistance” by Alanis Obomsawin (1993)https://www.youtube.com/watch?v=7yP3srFvhKs; the second is “Elsipotog: The fire over water – Fault Lines” (2015), a journalistic documentary by Aljazeera on Mikmak resistance, the Idle No More movement, indigenous sovereignty, and the inconsistencies of the extractivism: https: // www.youtube.com/watch?v=9fleh95UWGo

            Until next week!

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 De Kanesahtake a Elsipogtog: resistencia e insistencia

            Alain Deneault y William Sacher – profesores de la Universidad de Montreal y de la Universidad de McGill respectivamente – han demostrado en Imperial Canada Inc. (2012)cómo Canadá se ha erigido hoy como el paraíso de la transnacionales mineras debido a cinco grandes factores. Primero, la permisividad de las leyes que regulan la industria extractiva y su protagonismo en la bolsa de Toronto, la cual especula principalmente sobre la extracción de “recursos naturales”. Segundo, la complicidad de los bancos canadienses al crear paraísos fiscales en sus sucursales caribeñas, de tal forma que las ganacias de la “criatura” nunca llegan a Canadá sino que se reproducen en países antillanos en los que el negocio minero goza de impuestos irrisorios. Tercero, el desconocimiento de quienes viven en ese país y que, sin saber, permiten que sus ahorros, inversiones y sistema de pensiones inviertan en la bolsa de Toronto. Cuarto, la huella colonial del Imperio Británico sobre la historia de la nación, construida sobre la expropiación de los territorios indígenas y la extracción minera en los territorios del Noroeste (Northern Territories) así como en el gran hoyo de Athabasca en la provincia de Alberta. Quinto, la complicidad de los medios de comunicación al rehusarse a hablar abiertamente del tema.

            Recientemente el movimiento Idle No More nos ha recordado que la extracción canadiense no solo afecta a otros países en el mundo, sino a los propios territorios ancestrales de la Isla Tortuga. Entre mayo y octubre de 2013, la nación mikmak resistió pacíficamente la agresiva avanzada de los proyectos de extracción de gas shell (fracking) en Elsipogtog (Nuevo Brunswick). La desobediencia civil, el canto de las mujeres, el sonido del tambor convocaron activistas y periodistas independientes, generando una alerta nacional. En un episodio que recordó a la crisis de Oka en 1990, cuando los vecinos de Kanesahtake quisieron construir un campo de golf sobre un cementerio tradicional mohawk, esta vez la “criatura” Texas Southwestern Energy Co. (SWN, con base en Houston) tuvo que detener su proyecto de desgarrar la tierra y contaminar el agua profunda del acuífero y los campos en que el alce y el oso negro han vivido desde siempre. Estos testimonios de resistencia y estas historias de insistencia protegiendo la tierra y la naturaleza son también voces del subsuelo y los yacimientos.

            Según las cifras de MiningWatch (http://www.miningwatch.ca/), el 30% del territorio mexicano, el 40% del territorio colombiano y el 70% del territorio peruano están hoy bajo consesiones mineras y bajo títulos de propiedad a nombre de empresas como Gold Corp, Barrick Gold, Hudbay Minerals, Pacific Rim, Oceana Gold, Infinito Gold, Marlin Gold, Tahoe Resources, entre muchas otras; compañías que tienen a su vez múltiples demandas por violación a los derechos humanos (Tahoe Resources en El Escobal, Guatemala, con los casos de Angélica Choc y Cris Santos Pérez; y Lote 8 con Hudbay Minerals, Guatemala, son algunos ejemplos).

            Con un cinismo sin precedentes, algunas de estas mismas empresas están demandando hoy a los mismos estados-nacionales como México y El Salvador por sumas descomunales ante la imposibilidad de llevar a cabo sus contratos. El modelo que ha exportado la minería canadiense – según Jennifer Moore, directora para Latinoamérica de MiningWatch – se puede resumir en los siguentes puntos: hay que cambiar las políticas de los países anfitriones, hay que privatizar su tierra, hay que bajar los impuestos y las regalías para el sector minero en dichos países, y hay que criminalizar la protesta pública

            Por toso esto, esta semana queremos recomendarles dos videos sobre resistencia e insistencia indígena: el primero es el clásico “Kanehsatake: 270 Years of Resistance” de Alanis Obomsawin (1993) https://www.youtube.com/watch?v=7yP3srFvhKs; el segundo es “Elsipotog: The fire over water – Fault Lines” (2015), un documental de Aljazeera sobre la resistencia en Nuevo Brunswick, el movimiento Idle No More, la soberanía indígena y las incosistencias del proyecto minero: https://www.youtube.com/watch?v=9fleh95UWGo

            Hasta la próxima semana!

INDIGENOUS MESSAGE ON WATER / MENSAJE INDÍGENA DE AGUA. Juan Guillermo Sanchez

INDIGENOUS MESSAGE ON WATER / MENSAJE INDÍGENA DE AGUA

Valle Okonagan

(Lea la versión en español abajo…)

This multilingual anthology (English/Spanish/Native language/s) has gathered wisdom, thoughts, verses, short-stories, poems, and general reflections on the various local issues pertaining to Water, written by East/West/North/South indigenous elders, activists and poets: Pinay, Maori, Hau’ula and Chamoru friends from the Pacific; Sakha from Russia; Cree, Tsalagi, Cherokee, Yoeme, Anishinaabe, Lakota, Lipan Apache, Metis, Lōh and Gitxan friends from North America; K’iche’, Kaqchikel, and Q’anjob’al friends from Guatemala; Maya and Nahuatl friends from Mexico; Wayuu, Palenque and Guna friends from the Caribe; Uitoto, Okaina and Tikuna from the Amazonia; Camëntá from Putumayo; Yanakuna and Mapuche-Huilliche friends from the Andes and the farthest lands of the Deep South.

If you would like to have the electronic version of this unique compilation,CLICK HERE

In peace and friendship.

Juan Sanchez, co-editor

Libro Piedra

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El Mensaje Indígena de Agua fue parte del Foro Indígena Mundial sobre el Agua y la Paz 2014. Esta antología multilingüe (español/inglés/lenguas nativas) reúne consejas, pensamientos, versos, cuentos, poemas y reflexiones sobre problemáticas locales relacionadas con el agua, donados para el proyecto por activistas y escritores del Este, Norte, Oeste y Sur: amigos Chamoru, Pinay, Maori y Hau’ula del Pacífico; Sakha de Russia; amigos Cree, Tsalagi, Cherokee, Yoeme, Anishinaabe, Lakota, Lipan Apache, Metis, Lōh y Gitxan de Norteamérica; K’iche’, Kaqchikel, y Q’anjob’al de Guatemala; Maya y Nahuatl de México; Wayuu, Palenque y Guna del Caribe; Uitoto, Okaina y Tikuna de la Amazonía; Camëntá del Putumayo; Yanakuna y Mapuche-Huilliche de los Andes y de las tierras últimas del Sur Profundo.

Si quieres una copia electrónica de esta compilación, HAZ CLICK AQUÍ

Paz y amistad.

Juan Sanchez, co-editor

CARÁTULA